Los errores más comunes antes y después de hacer ejercicio
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Los errores más comunes antes y después de hacer ejercicio

Una buena alimentación, sueño adecuado y constancia son clave para lograr buenos resultados.
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Por BBCMundo
25 de noviembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

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Los ejercicios forman parte de la vida misma. Lo que varía es la intensidad con que las personas los realizan, ya que incluso caminar al supermercado o al trabajo son actividades que contribuyen a la buena condición física.

El problema es que muchos de los beneficios que el ejercicio brinda al organismo quedan limitados por los hábitos de alimentación, sueño, inconstancia o simplemente desconocimiento.

En algunos casos estos beneficios pueden desaparecer del todo y en otros los ejercicios pueden llegar a ser incluso contraproducentes.

Pero ¿cuáles son esos errores más habituales que las personas cometen a la hora de hacer una actividad física? En BBC Mundo consultamos a Jesús Madrid Mateu, coordinador de fitness de Mocri, empresa que también trabaja con deportistas de élite en Fórmula Uno y golf.

Alimentación

“El error más frecuente es la creencia que para mejorar físicamente se debe dejar de comer”, dijo Madrid Mateu. “Lo que hay que cambiar es la composición corporal. No se trata sólo de reducir el consumo de calorías, es necesario mejorar la calidad y la cantidad de los alimentos”.

“Es muy importante la comida post y pre entreno, deben ser de calidad y ajustadas al tipo de actividad física”, explicó.

“En caso de ser un ejercicio aeróbico sería mejor una entrada más elevada de carbohidratos, pero si estamos hablando de hipertrofia tal vez se necesite buscar un nivel más alto de proteína. No cualquier cosa nos va en ese momento”.

Sueño

Para el coordinador de fitness de Mocri “el problema es que la sociedad nos lleva a tener distintos horarios que nos condiciona mucho el tema del descanso”.

Madrid Mateu resalta que “la gente llega cansada, muy estresada. Aquí en España, por ejemplo, se suele hacer gimnasia en la tarde o noche, cuando la gente sale de trabajar. Estamos hablando que ya llevan una jornada de siete, ocho, nueve, diez horas trabajando. Toda esa situación te la llevas a la cama”.

El problema de la falta de sueño es que afecta directamente en el rendimiento físico ya que el cuerpo necesita un mínimo de horas de descanso.

“Piensa que por la noche se produce el proceso de regeneración de tejidos, tanto cerebral como físicos. Si no se produce un descanso no hay una recuperación correcta y eso afecta directamente al rendimiento, tanto físico como intelectual”.

Inconsistencia

Hoy sí, mañana no, pasado tal vez y así sucesivamente.

Otros de los errores que se comete es la falta de una rutina a la hora de hacer ejercicio. La interacción entre el cuerpo y la mente es clave para el bienestar y ésta no se logra si no hay una frecuencia en la actividad que se practica.

No es lo mismo hacer dos horas de trabajo intenso un día que distribuir el tiempo a lo largo de la semana.

Lo primero te desgasta y atenta contra el físico que queda propenso a lesiones, mientras que lo segundo ayuda a regenerar el cuerpo, ya que se va adaptando poco a poco a la exigencia que se le está pidiendo.

Líquidos

La recomendación de que es necesario consumir líquidos para mantener hidratado el cuerpo durante la práctica de ejercicios no es algo nuevo, sin embargo Madrid Mateu alerta que “es algo que no estoy viendo que lo haga la gente. No se consume suficiente líquido y hay gente que apenas lo hace a lo largo del día”.

El preparador físico advierte que cuando se refiere a líquido se sugiere el agua.

“No se puede incluir ni refrescos, ni cerveza ni ninguna bebida que tenga algún grado de alcohol porque no tiene un absorción correcta del organismo”, lo que excluye esas bebidas que comúnmente se consumen durante algunas celebraciones o simplemente para recompensar el esfuerzo hecho.

Otro error es la creencia que sólo es necesario consumir líquido si se suda en exceso.

“La sudoración no está relacionada directamente con la ingesta de líquido, es el sistema por el cual el cuerpo regula la temperatura y hay gente que lo gestiona de una manera y hay gente que lo gestiona por otra”, explicó. “Pero es indudable que esos dos o tres litros de agua al día deberían ser imprescindibles”.

Desconocimiento

Finalmente está el problema cuando los ejercicios se convierten en una moda o la recomendación generalizada que cualquier actividad es positiva.

“La gente va a una tienda, se compra unas zapatillas, un pantalón corto y comienzan a correr dos, tres, cuatro, cinco kilómetros, y ahora es que estamos empezando a recibir el precio de eso en forma de lesiones, contusiones, rodillas desgastadas, problemas en la columna, en cervicales”.

Madrid Mateu aclaró que no busca criticar, pero considera que “todo necesita una preparación, hasta correr necesita una preparación y la gente debería antes que nada usar un preparador físico”.

Uno de los factores que más preocupa a los especialistas son los problemas cardiacos existentes que son indetectables para las personas.

“Es necesario hacer una prueba de esfuerzo para saber si hay algún problema cardiaco”.

“Está claro que no todo el mundo sirve para correr porque hacer dos, tres, cuatro kilómetros sobre asfalto es algo muy duro, de mucho impacto sobre el tema de articulaciones, rodilla, cadera, columna y cervicales”, alertó.

La recomendación en estos casos es conocer los beneficios que ofrecen las distintas actividades y elegir la que más se adapte a las condiciones o gusto de cada persona.

BBC. 

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Alimentos para adelgazar y otros mitos sobre lo bien o mal que nos hace lo que comemos

En el mundo circula un gran número de afirmaciones sobre los alimentos que sirven para adelgazar o las bebidas para desintoxicar. La mayoría, sin embargo, son erróneas o son resultado de intereses comerciales.
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15 de octubre, 2020
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Piña, batidos de verduras o café para adelgazar. Té verde, jengibre o bayas de Goji para desintoxicar. Canela, cúrcuma o linaza para controlar la diabetes.

Internet está lleno de este tipo de afirmaciones. En el mejor de los casos son “erróneas”, y en el peor, el resultado de intereses comerciales.

¿Cuál es la función de los alimentos?

Los alimentos actúan a modo de transportadores de nutrientes. El sistema digestivo se encarga de liberar estos nutrientes de la matriz alimentaria para que el intestino pueda absorberlos.

Una vez en nuestras células, los nutrientes participan en numerosos procesos biológicos que permiten su funcionamiento adecuado.

Por mencionar algunos de ellos, las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Las vitaminas C y E son antioxidantes que las protegen del daño oxidativo. El hierro es imprescindible para que la hemoglobina pueda transportar oxígeno en la sangre. Y así una lista infinita.

vitaminas

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Las vitaminas B, el magnesio o el zinc asisten en las reacciones bioquímicas que tienen lugar en nuestras células.

Si nos centramos en la popular vitamina C, por ejemplo, como consecuencia de sus funciones contribuye al funcionamiento del sistema nervioso, al del sistema inmunitario y al metabolismo energético.

Lo que no hace la vitamina C, por muy antioxidante que sea, es prevenir el envejecimiento o los resfriados.

Relación directa entre alimentos y enfermedades

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta malsana es un factor de riesgo fundamental para las Enfermedades No Trasmisibles (ENT), responsables del 70% de las muertes en el mundo.

Las cuatro ENT más frecuentes son: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias.

En 2017, un meta-análisis concluyó que el aumento del consumo de verduras y hortalizas, fruta, frutos secos y pescado disminuye el riesgo de mortalidad.

Otra revisión en 2019 concluyó que el patrón alimentario de la dieta mediterránea puede ser recomendado para la prevención de la diabetes tipo 2 a largo plazo.

Por cierto, que la dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

No acaba ahí la cosa. La Fundación Mundial de Investigación en Cáncer (WCRF) reflejó en su informe de 2018 que hay evidencias importantes de que los cereales integrales (grano entero), los alimentos que contienen fibra y los productos lácteos disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal.

dieta mediterránea

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La dieta mediterránea también ha mostrado efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

De la misma manera, relaciona ingestas elevadas de verduras, hortalizas y frutas con menor riesgo de varios tipos de cáncer que afectan el tracto respiratorio y la parte superior del aparato digestivo.

En cuanto al peso corporal, la WCRF nos dice que el “consumo de alimentos con fibra dietética probablemente protege contra la ganancia de peso, el sobrepeso y la obesidad“.

Tras la revisión de la evidencia, llegaron a la misma conclusión con respecto a los patrones dietéticos de “tipo mediterráneo”.

Es muy tentador convertir los cuatro párrafos anteriores en afirmaciones del tipo “la fruta prolonga la vida”, “la fibra previene el cáncer” o “la dieta mediterránea previene la diabetes”.

Pero debemos ser conscientes de que, si lo hiciéramos, estaríamos dotándolas de un cariz categórico que los estudios no sustentan y que, por lo tanto, serían erróneas.

Generalizar es un error

Además de las evidencias ya citadas, existen multitud de trabajos publicados donde se estudian los efectos de alimentos, extractos o principios activos presentes en los alimentos.

Para demostrar efectos beneficiosos no basta con un solo trabajo de investigación, sino que son necesarios varios de ellos cuyos resultados apunten en la misma dirección.

Alimentos ricos en aminoácidos

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¿Cuáles de estos alimentos no deberían faltar en tu dieta?

La libre disposición de estos trabajos en internet puede provocar confusión entre la población que los consulta.

Porque para poder interpretar adecuadamente los resultados obtenidos en esos estudios es necesario un cierto bagaje en investigación.

Por ejemplo, la búsqueda de los efectos sobre la salud del jengibre en una base de datos especializada (Pubmed) devuelve más de 800 artículos, de los cuales más de 200 son revisiones.

Las conclusiones de una de ellas, de 2019, nos dice que son necesarios más estudios para determinar los beneficios del jengibre sobre las náuseas y los vómitos, el síndrome metabólico y el dolor.

Para evaluar otros beneficios del jengibre habría que leer el resto de artículos y revisiones. Dudo que todo aquel que habla en internet de las maravillas para la salud de este alimento lo haya hecho.

De hecho, posiblemente no haya leído ninguna.

Por lo tanto, es fundamental interpretar adecuadamente los resultados de la investigación para evitar generalizaciones incorrectas.

Sardinas

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Los beneficios de ciertos alimentos pueden ser confusos para los no especialistas.

Además, hay que ser especialmente cuidadosos con el lenguaje, porque un mal uso puede sugerir o dar a entender efectos beneficiosos no sustentados por la evidencia.

Dónde deben buscar información los no especialistas

Si queremos informarnos del uso terapéutico de los alimentos, extractos o principios activos, la Agencia Española del Medicamento y los Productos Sanitarios es la encargada oficialmente de autorizarlos con este fin.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evalúa los efectos beneficiosos no terapéuticos de los alimentos y la Comisión Europea los publica en el registro de declaraciones de propiedades saludables.

A nivel divulgativo, las páginas institucionales de la OMS, la EFSA, el Ministerio de Sanidad, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) son fuentes fiables de información.

También lo son las de universidades o sociedades científicas libres de intereses.

A modo de conclusión, quien suscribe recomienda ignorar cualquier información que indique, sugiera o dé a entender que algún alimento tiene magníficos efectos sobre la salud.

Lo que sí está demostrado es que un patrón alimentario saludable es un factor importante para reducir el riesgo de enfermedades. Aunque aplicarlo al día a día requiere un gran esfuerzo, los resultados hacen que valga la pena.

*Ana Belén Ropero es profesora titular de nutrición y bromatología y directora del proyecto BADALI, web de Nutrición, de la Universidad Miguel Hernández.


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https://www.youtube.com/watch?v=vxsT2rWx1_o&t=50s

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