México: las preguntas pendientes por el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala
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México: las preguntas pendientes por el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala

BBC Mundo plantea algunas de las dudas que ha generado la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Por Alberto Nájar /BBCMundo
11 de noviembre, 2014
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Foto: Paris Martínez.

Foto: Paris Martínez.

La procuraduría mexicana ha dicho que los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre muy probablemente fueron asesinados por un cartel de narcotráfico, y los cuerpos incinerados.

Pero es sólo una parte del problema. Más allá de la identificación de los restos que la Procuraduría General de la República (PGR) cree que pertenecen a los jóvenes, el caso ha dejado una serie de preguntas pendientes de responderse.

Especialistas insisten que el ataque de policías locales a los alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa no fue un hecho aislado.

Guerrero es un territorio que disputan varios carteles de narcotráfico, que según las autoridades han infiltrado a decenas de alcaldías.

Es un violento proceso que, insisten analistas, la investigación judicial no ha explicado por completo.

BBC Mundo plantea algunas de las dudas que ha generado la desaparición de estudiantes en Iguala.

¿Quiénes son los muertos encontrados en las fosas de Iguala?

Días después del ataque a en Iguala la Fiscalía de Guerrero encontró en el municipio varias fosas donde se localizaron 38 cuerpos, que la PGR aseguró que no eran los estudiantes.

Hasta el momento sólo cuatro de estas personas han sido identificadas, entre ellas un padre y su hijo originarios del vecino Estado de México.

El procurador Jesús Murillo Karam sostiene que estas personas fueron detenidas por policías municipales de Iguala, según la última llamada que hicieron a su familia.

Del resto de los cuerpos nada se sabe pero según especialistas el hallazgo de restos es una muestra de la violencia que se ha vivido en la región desde hace varios años.

Vecinos de Iguala han dicho a medios locales que las fosas encontradas hasta el momento no son las únicas que hay en la zona.

¿Cómo es posible que el narcotráfico ejerciera ese nivel de influencia en dos municipios de Guerrero y en dos años nadie supiera nada?

Es una de las preguntas que más se repiten desde el 26 de septiembre. El procurador Murillo Karam ha dicho que los vecinos de Iguala y Cocula —donde aparentemente se incineró a los estudiantes— están “aterrorizados” por las bandas de delincuentes.

Pero la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) asegura que detrás del silencio existe “complicidad y colusión” de autoridades municipales y estatales de Guerrero con la delincuencia organizada.

Incluso Luis Plascencia Villanueva, presidente de la CNDH, afirma que el exgobernador Ángel Aguirre —quien renunció por el escándalo— debe rendir cuentas.

Veo graves, muy graves omisiones, una grave indolencia en todo el tema de lo que sucedió en Iguala”, afirma el ombudsman.

¿Hasta dónde los carteles de la droga han infiltrado a las autoridades locales en México?

Guerrero no es el único estado donde carteles de narcotráfico han infiltrado a autoridades locales.

En distintos momentos la PGR y la Comisión Nacional de Seguridad han encontrado que existen problemas similares en zonas de Veracruz, Chihuahua, Sinaloa, Michoacán, Durango, Coahuila, Estado de México, Jalisco, Zacatecas y Morelos, por ejemplo.

Pero el problema puede ser mayor, según especialistas como Edgardo Buscaglia:

El investigador de la Universidad de Columbia asegura que el 72% de los 2.440 municipios del país están infiltrados por el narcotráfico.

Además, según Buscaglia, el 78% de las actividades que conforman el Producto Interno Bruto (PIB) del país, han sido también infiltradas por la delincuencia organizada.

¿Qué disputan los carteles de narcotráfico en Guerrero?

El estado del sur de México ha sido durante décadas uno de los mayores productores de marihuana y amapola.

Pero según el especialista en seguridad Alejandro Hope, en los últimos años la región montañosa de Guerrero –cercana a Iguala y Cocula- se convirtió en uno de los principales sitios para elaborar heroína en el continente.

Incluso algunos estudiantes de la Normal de Ayotzinapa han denunciado que en las comunidades serranas, las bandas criminales obligan a jóvenes y campesinos a trabajar en la siembra de amapola.

La guerra de carteles por controlar las zonas de producción de la droga ha provocado el desplazamiento de cientos de personas.

Además en la región existen algunas de los yacimientos de oro más importantes de América Latina.

Grupos como Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana mantienen una violenta batalla por apoderarse de minas pequeñas en la región.

¿Hasta dónde van a llegar las investigaciones?

La PGR detuvo a José Luis Abarca, exalcalde de Iguala, y a su esposa María de los Ángeles Pineda Villa a quienes vincula en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Además se desarmó a las policías de 15 municipios de Guerrero y el Estado de México. Pero según el procurador Murillo Karam la investigación puede involucrar a más autoridades.

En medios locales se ha publicado que el exgobernador Aguirre Rivero y funcionarios de su gabinete pueden ser investigados. El fiscal General no descarta que eso ocurra.

“Es una investigación integral que implica a todas las áreas que tengan relación con esto”, afirma. “Hasta donde se tenga que llegar se va a llegar”.

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Coronavirus en México: los pueblos que se niegan a vacunarse contra COVID

En muchas aldeas remotas del estado sureño de Chiapas las tasas de vacunación son de apenas el 2%.
21 de julio, 2021
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En noviembre de 2019, Pascuala Vázquez Aguilar tuvo un extraño sueño sobre su aldea Coquiltéel, enclavada entre los árboles en las montañas del sur de México.

Una plaga había llegado al pueblo y todos tenían que correr hacia el bosque. Se escondían en una choza cobijada por robles.

“La plaga no podía alcanzarnos allí”, dice Pascuala. “Eso es lo que vi en mi sueño”.

Unos meses después, la pandemia se apoderó de México y miles de personas morían cada semana. Pero Coquiltéel, y muchos otros pueblos indígenas pequeños del suereño estado de Chiapas, resultaron relativamente ilesos.

Aunque esto ha sido una bendición para sus pobladores, también presenta un problema.

Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 a julio, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

En Coquiltéel y en muchas aldeas remotas del estado, probablemente se acerca apenas al 2%.

La semana pasada, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador comentó la baja tasa de vacunación en Chiapas y dijo que el gobierno debe hacer más esfuerzos para enfrentar esta situación.

“La gente no confía en el gobierno”

Pascuala es funcionaria de salud para 364 comunidades de la zona y recibió su vacuna.

Suele visitar el pueblo y los alrededores, y le preocupa traer la covid-19 de regreso a su familia y amigos que, como la mayoría de sus vecinos, no están vacunados.

Los miembros de estas comunidades están influenciados por las mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

Pascuala ha visto mensajes que dicen que la vacuna matará a la gente en dos años, que es un complot del gobierno para reducir a la población o que es una señal del diablo que maldice a quien la recibe.

Profesores son vacunados en Chiapa

AFP
Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 hasta el momento, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

Este tipo de desinformación se está difundiendo por todas partes, pero en pueblos como Coquiltéel puede ser particularmente preocupante.

“La gente no confía en el gobierno. No ven que haga nada bueno, solo ven mucha corrupción”, dice Pascuala.

El municipio de Chilón, donde se encuentra la aldea de Coquiltéel, está compuesto predominantemente por indígenas descendientes de la civilización maya.

En Chiapas se hablan más de 12 idiomas tradicionales oficiales. El primer idioma en Coquiltéel es el tzeltal y solo algunas personas hablan español.

La comunidad indígena de esta parte de México tiene una larga historia de resistencia a las autoridades centrales, que culminó con el levantamiento zapatista de 1994.

“El gobierno no consulta a la gente sobre cómo quiere ser ayudada”, dice Pascuala. “La mayoría no cree que la covid-19 exista”.

Este no es solo un problema en México o en América Latina, está sucediendo en todo el mundo.

En el norte de Nigeria, a principios de la década de 2000 y más tarde en algunas zonas de Pakistán, la desconfianza en las autoridades hizo que parte de la población boicoteara la vacuna contra la polio.

Algunas de estas comunidades creían que la vacuna había sido enviada por Estados Unidos como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”, para causar infertilidad y reducir su población musulmana.

“Hay un terreno fértil para los rumores y la desinformación donde ya existe una falta de confianza en las autoridades y tal vez incluso en la ciencia”, dice Lisa Menning, científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que investiga las barreras para la vacunación.

“Hay brechas de información y quizás campañas de comunicación mal diseñadas que históricamente se han dirigido a estas comunidades”, agrega.

Medicina herbal

Nicolasa Guzmán García pasa gran parte de su día en Coquiltéel cuidando a sus gallinas y cultivando vegetales para su familia. Ella cree que la covid-19 es real, pero no siente la necesidad de vacunarse.

“No salgo mucho de mi casa. No viajo a la ciudad, estoy enfocada en cuidar de mis animales”, dice.

La mujer cree que su estilo de vida tradicional protege a la comunidad, pues esta come alimentos frescos y saludables, toma aire fresco y hace ejercicio.

Y como muchas comunidades indígenas en América Latina, los tzeltales practican una mezcla de catolicismo y su antigua religión espiritual.

Mujer con síntomas de covid

AFP
Los miembros de estas comunidades están influenciados por mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

“No puedo decir si esta vacuna es buena o mala, porque no sé cómo se hizo, quién la hizo y qué contiene”, dice Nicolasa.

“Yo misma preparo mi medicina tradicional, tengo más confianza en ella”.

Su medicina es una mezcla de tabaco seco, alcohol casero y ajo que ayuda a los problemas respiratorios, y una especie de bebida hecha con flores de caléndula mexicana o agua de la planta de ruda para la fiebre.

El médico Gerardo González Figueroa ha tratado a las comunidades indígenas en Chiapas durante 15 años y dice que la confianza en la medicina herbal no es solo una tradición sino una necesidad, porque las instalaciones médicas a menudo están demasiado lejos.

Para él, si bien hay algunos la dieta tradicional pro, el estilo de vida y las prácticas curativas, lo extremadamente preocupante son las bajas tasas de vacunación.

“No creo que los esfuerzos del gobierno mexicano hayan sido lo suficientes para involucrar a toda la sociedad”, dice.

“Estas instituciones han estado actuando de manera paternalista. Es como ‘ve y ponte las vacunas'”.

Una persona aplica gel a pobladores

AFP

El gobierno federal ha dicho que su programa de vacunación es un éxito, con una disminución de la mortalidad del 80% en medio de la tercera ola de covid-19 que se extiende por las áreas urbanas más densamente pobladas de México.

¿Cómo aumentar las tasas vacunación?

Pascuala cree que las autoridades se rindieron con demasiada facilidad cuando vieron que la gente de estos pueblos rechazaba vacunarse.

“Es un falso binario pensar en la oferta y la demanda como cosas separadas”, dice Lisa Menning, de la OMS.

La científica explica que, en marzo, algunas encuestas hechas en Estados Unidos reflejaban que las comunidades de color también dudaban en vacunarse, hasta que las autoridades hicieron un gran esfuerzo para que la inoculación fuera accesible.

Ahora, las tasas de vacunación en estas comunidades son mucho más altas.

“Tener un acceso fácil, conveniente y realmente asequible a buenos servicios, donde haya un trabajador de salud que esté realmente bien capacitado y sea capaz de responder a cualquier inquietud y responda de una manera muy cariñosa y respetuosa, eso es lo que marca la diferencia”, afirma.

Vacuna contra la covid

Getty Images

“Lo que funciona mejor es escuchar a las comunidades, asociarse con ellas, trabajar con ellas”, agrega.

Coquiltéel es una de los millones de pequeñas comunidades rurales de todo el mundo en las que esto es muy deficiente.

Por ahora, todo lo que puede hacer Pascuala es seguir intentando convencer a la gente de que se vacune y está centrando sus esfuerzos en los que deben salir de sus pueblos, como los camioneros.

Pero hasta que todos estén vacunados, solo le queda confiar en otros poderes.

“Gracias a Dios vivimos en una comunidad donde todavía hay árboles y donde el aire todavía está limpio”, dice.

“Creo que de alguna manera, la Madre Tierra nos está protegiendo”.


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