Especial: De Tonalá a Tapachula, 224 kilómetros de retenes y corrupción
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Especial: De Tonalá a Tapachula, 224 kilómetros de retenes y corrupción

A pesar de que el corredor Tonalá-Tapachula, en Chiapas, es uno de los puntos estratégicos más vigilados del país -hay un retén de seguridad cada 22 kilómetros-, organizaciones civiles denuncian que la población es objeto de abusos y extorsión en los puestos de revisión que, en su mayoría, están equipados con tecnología del Plan Mérida de EU. Animal Político hizo un recorrido por la zona.
Por Manu Ureste
15 de diciembre, 2014
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Said Salazar cocina antojitos y tamales en el patio de su casa que, a sus 78 años, sale a vender a las calles de Tonalá. //Foto: Manu Ureste

Said Salazar cocina antojitos y tamales en el patio de su casa que, a sus 78 años, sale a vender a las calles de Tonalá. //Foto: Manu Ureste

-Bájese del autobús y baje la bolsa.

La voz metálica del agente de aduanas suena marcial, déspota.

¡Que se baje le digo! –el uniformado se impacienta al ver que la mujer tarda en moverse del asiento y en reunir sus cosas-.

Said Salazar, de 78 años de edad, asiente con la cabeza y como puede desciende por las escalerillas del autobús que la lleva de regreso hasta Tonalá, el municipio chiapaneco donde vive desde hace tres décadas.

Al bajar del camión, la anciana se siente confusa y nerviosa: en sus más de 15 años de viajes a Tapachula como comerciante, nunca había recibido un “trato de criminal” por parte de esos uniformados que antes, cuando la Aduana era una modesta garita en el poblado Viva México, la saludaban llamándola “abuelita” y le decían que no se molestara, que no era necesario que bajara del autobús.

Ahora, en cambio, una pareja de soldados de pómulos duros y mandíbula angulosa la observa en silencio con el fusil colgado del hombro, mientras elementos de Migración y más agentes aduaneros van de un lado a otro para abordar los autobuses que llegan a la Aduana de Huitxla; una infraestructura que México inauguró en 2013 con una inversión de 200 millones de pesos, equipada con tecnología proporcionada por Estados Unidos a través del Plan Mérida, y que, según la Administración General de Aduanas, tiene entre sus objetivos “facilitar el comercio” y “proteger a la comunidad”.

Sin embargo, a pesar de tantos aparatos modernos para detectar drogas y de ese juramento de proteger a la comunidad, Said sólo ve con rabia e impotencia cómo el agente le desparrama sobre una mesa los 2 mil 800 pesos que gastó esa mañana en mercancía.

“Me pidió 300 pesos para pasar con la bolsa y volver al autobús, y como no traía más que los 50 que siempre me guardo para alguna emergencia, pues se la quedó”, relata la comerciante, que además de perder el dinero invertido tuvo que esperar, a sus 78 años, tres horas en la carretera hasta que otro autobús se apiadó de ella en mitad de la noche y aceptó llevarla a Tonalá.

Desde aquel día, hace ya algo más de un año, Said no ha regresado al mercado de Tapachula donde compraba “ropita para bebé, blusas, pantaletas, y bóxers para caballero”, que luego revendía en Tonalá para obtener unos pesos extra, y completar así la quincena con la venta de tamales y antojitos que cocina en el patio de su casa.

“¿Y para qué que voy a volver? -pregunta con desdén sin dejar de mover la manivela de un viejo molinillo en el que acaba de poner un puñado de maíz-. Después de esa noche la depresión me dilató más de un mes. Ese dinero que me robaron lo había pedido prestado, y tuve que trabajar mucho vendiendo pan y tamales para regresarlo –apunta con la barbilla hacia el pedazo de hierro oxidado que tapa la boca de un horno de ladrillo-. Y todo, porque no les di el dinero que querían para su bolsillo”.

A continuación, Said hace una pausa.

Respira para recobrar un poco el aliento, y se ajusta los lentes con el dorso de la mano.

“Mientras más retenes, más corrupción –sentencia aún con la risa pegada a los labios cuando se le pregunta si, tal y como alegan las autoridades, los puntos de revisión que hay por toda la frontera sur hace sentir a la población más segura-. ¡Es una repartidera de dinero, eso es lo que es! Porque a quienes vigilan que no pasen los camiones con droga les dan un billete y pasan. Es lo mismo que hicieron con mi ropa: si yo hubiera tenido los 300 pesos, la mercancía habría pasado”, lamenta Said mientras, aún con fuerza en los brazos a sus 78 años, mete al horno la primera tanda de tamales que saldrá a vender a la calle antes de que despunte al alba.

“Aquí todo es pura corrupción –suspira la anciana, cansada-. Cada día estamos peor en este país”.

Revisiones en retenes aumentaron en Chiapas un 330%

A pesar de que, sobre el papel, Chiapas no es una de las entidades con más presencia militar –según la Sedena, en la zona 7 que corresponde a Tabasco y Chiapas hay un promedio de mil 584 efectivos, frente a los 9 mil 888 de la zona 4 que incluye a Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí-, sobre el terreno, organizaciones civiles denuncian una latente militarización en el estado, así como en toda la frontera sur que divide México de Centroamérica.

Además, apuntan que con la llegada de la nueva administración de Peña Nieto el número de revisiones en retenes que se hace a la ciudadanía se ha multiplicado, especialmente en Chiapas. Percepción que corroboran las cifras, las cuales revelan que en tan sólo tres años, de 2011 a 2013, el número de revisiones realizadas a ciudadanos por la Policía Federal en retenes fijos –o “puntos de atención carreteros”- aumentó sólo en este estado hasta un 330%.

En respuesta a una solicitud de información pública elaborada de manera conjunta con la Clínica Jurídica de la UNAM, esta dependencia detalla que en 2011 se hicieron 6 mil 683 revisiones; en 2012 unas 15 mil 216; y el pasado 2013 otras 22 mil 095. Mientras que en este 2014, tan solo del 1 de enero al 8 de septiembre, los elementos de la Policía Federal ya realizaron 16 mil 930 revisiones en las carreteras de Chiapas, un 111% más que en todo 2012, y hasta un 253% más que en 2011.

Por otra parte, para documentar estas cifras sobre el terreno, Animal Político hizo un recorrido desde Tonalá hasta Tapachula, un corredor de 224 kilómetros en el que, en un trayecto equivalente al de Ciudad de México-Querétaro, se contabilizó 10 puestos de revisión; esto es, un retén fijo por tan solo 22 kilómetros recorridos.

En este corredor, en el que operan una amalgama de policías, agentes de migración, soldados, y marinos, y en el que hay invertidos millones de dólares en seguridad por parte del Plan Mérida de Estados Unidos, tanto ciudadanos mexicanos como migrantes de Centroamérica denuncian abusos y extorsiones por parte de los uniformados, que exigen dinero a cambio de transitar libremente.

 

Retén militar en Tonalá, Chiapas, el cual está equipado con tecnología del Plan Mérida de Estados Unidos. //Foto: Manu Ureste

Retén militar en Tonalá, Chiapas, equipado con tecnología del Plan Mérida de Estados Unidos. //Foto: Manu Ureste

“Los que llevan droga dan un billete y pasan”

Cinco minutos después de salir del centro de Tonalá rumbo a la ciudad de Tapachula, los tráilers comienzan a aminorar la marcha hasta detenerse por completo.

“Precaución. Puesto militar de seguridad”, reza un cartelón anclado a un costado de la carretera, para anunciar la Base Militar del 61 Batallón de Infantería de Tonalá.

En la fila también hay coches, autobuses, y camionetas que van cargadas de mango, producto agrícola que junto con el maíz, la sandía, y el tamarindo, predomina en esta localidad comercialmente estratégica por su cercanía con Oaxaca, y por constituir un sitio de paso en el corredor Tuxtla Gutiérrez-Tapachula.

A la orden de los soldados, los vehículos pasan con las pulsaciones del motor en reposo a la par de un camión estacionado en mitad del camellón, que lleva escrito en los laterales el emblema ‘Rayos X’.

Algunos tienen suerte. Los soldados sólo los hacen bajar del auto y les revisan de manera superficial: buscan entre los asientos, ordenan abrir la cajuela, observan si hay algún objeto extraño en el hueco de las ruedas, y repiten preguntas sobre lugar de procedencia y destino.

En cambio, a muchos otros, los militares les ordenan con un gesto marcial que se estacionen y apaguen el motor.

A ellos les ha tocado una revisión a fondo.

“En ese retén militar te hacen pasar por un infrarrojo para ver si traes drogas o armas–explica José Luis López, comerciante de 47 años que a diario viaja con su camioneta repleta de limones a Tapachula y a los pueblos que salpican la línea fronteriza con Guatemala-. Pero en realidad les da igual el aparato, porque en cuanto pasas con el camión te ordenan que te bajes, porque que te van a revisar”.

Además de la pérdida de tiempo –el comerciante asegura que “ahí te pueden tener dos o tres horas si quieren”– y de los productos que transporta debido al fuerte sol chiapaneco, José Luis López denuncia que, lejos de brindarles seguridad, los uniformados cometen actos de corrupción en esos retenes.

“La verdad, no sé qué es lo que quieran teniéndote ahí tanto tiempo. Tal vez busquen dinero, no lo sé. Pero yo veo a otros que van con su carro y nada más les dicen: ‘¡pásele, pásele!’. No creo entonces que los retenes sean por nuestra seguridad, ni que el trato sea parejo. Más bien me parece que es por seguridad de ellos (de los criminales), no de nosotros. Porque, siempre que hay un retén, todos aquí sabemos que es porque algo tiene que pasar”.

El campesino se lleva a continuación el dorso de la mano a la frente para enjugarse el sudor, y sonríe cuando se le cuestiona si se refiere a armas o drogas cuando asegura que “algo tiene que pasar” por el punto de revisión.

“No sabemos –encoge los hombros sin perder la sonrisa-, pero algo tiene que pasar por ahí”.

 

Pequeños comerciantes de Tonalá como Arnulfo Navarro denuncian que son objeto de extorsiones en los retenes de seguridad que hay hasta Tapachula. //Foto: Manu Ureste

Pequeños comerciantes como Arnulfo denuncian que son objeto de extorsiones en los retenes de seguridad que hay en el corredor comercial Tonalá-Tapachula. //Foto: Manu Ureste

 

“Aquí el ciudadano se molesta por todo”

Sentado en la terraza de un hotel, el alcalde de Tonalá Manuel de Jesús García Coutiño admite que en los últimos años ha escuchado quejas como la del comerciante José Luis López acerca de los retenes, aunque durante la conversación hace hincapié en que esos puestos de control dan “una mayor seguridad” a la población y que el trato en las revisiones sí es parejo para todos, incluido para él mismo y su policía que no puede portar armas.

“Sí, nos han reportado molestias por los retenes –comienza diciendo, solemne-. Pero es que aquí el ciudadano se molesta por todo, no hay cultura. Sin embargo, yo como presidente de los tonaltecos estoy feliz por esos retenes, porque ahí nos están cuidando”.

-¿Qué es lo que se busca en esas revisiones? –se le cuestiona-.

-Ellos están para buscar drogas y armas, y a veces tienen problemas con los migrantes. Pero debemos entender que el militar es el que nos ayuda. Yo no estoy en contra de los retenes, para nada. Porque nos da una mayor seguridad a todos.

-¿Le han comentado los ciudadanos que en los retenes les piden mordidas?

-No me consta, ni quiero meterme en profundidades –García Coutiño responde levantando ambas manos-. Pero… a lo mejor sí.

A continuación, el alcalde se explica:

-Mira, yo siempre he dicho, y lo voy a decir con toda claridad, que eso no nos debe espantar, porque es algo que es parte de todo el mundo desde los tiempos en que Judas vendió a Cristo por unas monedas. Lo que debemos tratar de hacer es modelarlo (sic), que tenga razón de ser. Yo a mis policías les digo que no me voy a espantar si alguien les regala 100 pesos. Lo que me espanta es que lo quieran atorar para que les dé 500- ¡Eso sí ya es una corrupción tremenda! –exclama el edil-.

 

EU gasta 2 mil 300 mdd para equipar a México contra corrupción y narcotráfico

Como parte de la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, así como para el reforzamiento de las fronteras entre ambos países, el Gobierno de Estados Unidos ha invertido en los últimos seis años miles de millones de dólares en México a través del Plan Mérida.

En concreto, de acuerdo con el informe US-Mexican Security Cooperation: The Mérida Initiativa and Beyond, elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso de EU (Congressional Research Service), desde 2008 hasta el presente año fiscal 2014, Washington ha gastado un total de 2 mil 350 millones de dólares.

Mientras que para el próximo 2015, la administración Obama ha solicitado otros 115 millones para continuar “asistiendo” a México a través de esta iniciativa que, en su pilar III, tiene como objetivo la creación de una “Frontera del Siglo 21”, que ayude a ambos países a combatir a los cárteles del narcotráfico, a controlar el flujo de mercancías, y a frenar el paso de migrantes proveniente de Centroamérica.

“Nuestro interés es trabajar conjuntamente y unir esfuerzos con las autoridades mexicanas para regular los controles que México hace en la frontera sur, la cual, y creo que esto es algo bien conocido, tiene diferentes partes que no están controladas en cuanto a migración, aduanas, y aplicación de la ley se refiere”, expone la directora en México de la Sección Internacional de Antinarcóticos y Procuración de Justicia del Departamento de Estado, Annie Pforzheimer.

Para este cometido, la funcionaria explica que el Plan Mérida ha proporcionado a México equipos de inspección no intrusiva –como Rayos X, Rayos Gamma, vehículos de inspección móvil, equipos portátiles para detectar explosivos, etcétera-, algunos de los cuales “son altamemente móviles y pueden usarse en aeropuertos, puertos y en diferentes puntos de revisión en todo el país”.

“No obstante –enfatiza Pforzheimer-, Estados Unidos espera ayudar a México no sólo con esta tecnología, sino también entrenando a los oficiales mexicanos para que trabajen de manera más efectiva”.

Llegado a este punto, se cuestiona a la directora de Antinarcóticos si Washington tiene conocimiento sobre las quejas de la ciudadanía mexicana acerca de los retenes en la frontera sur-sureste del país, los cuales, como el de Tonalá, están equipados con fondos millonarios provenientes del Plan Mérida y, por extensión, de los contribuyentes estadounidenses.

-No, no he escuchado ninguna queja. Pero creo que es posible que exista ese sentimiento en esa zona –señala-.

-¿Por qué cree eso? –se insiste en la pregunta-.

-Creo que si anteriormente tú no tenías ningún check point en la zona, y de pronto lo tienes, vas a sentir que ya son muchos.

-¿Esas quejas son una preocupación para el gobierno de EU?

-Si las autoridades mexicanas quieren instalar check points o intentar poner el foco en el contrabando, esto es 100% una política de México.

-También hay ciudadanos que denuncian abusos y prácticas de corrupción en esos retenes –se le plantea a la funcionaria-. ¿Tienen conocimiento de esa situación?

-Para nosotros es extremadamente importante que no haya una asociación entre el cumplimiento de las labores de reforzamiento de la seguridad y la corrupción. Pero yo no tengo, en absoluto, ninguna información sobre qué tan extendido esté ese problema.

-¿Puede su gobierno presionar a México para atender estas quejas?

-Creo que nuestro papel de pedir a México que responda a las quejas no es tan fuerte como el rol que tenemos en intentar construir la capacidad para que México afronte esas quejas.

Por último, al ser preguntada de nuevo sobre la corrupción en los retenes mexicanos equipados con tecnología del Plan Mérida, la funcionaria admite que “debería saber un poco más sobre cómo opera exactamente el personal” en los puntos de revisión, aunque recuerda que en México hay mecanismos para denunciar abusos.

-Hay un ombudsman al que le pueden reportar prácticas cuestionables –apunta Pforzheimer-, aunque no te puedo decir qué existe y qué no existe con los ciudadanos mexicanos. La gente tiene que contar sus historias, y hay maneras de hacerlo guardando el anonimato. Cuantas más historias se den a conocer, más presión pueden construir contra los malos elementos que aplican la ley para éstos que sean removidos. Sé que estas cosas pasan –concluye la funcionaria-, pero también sé que no pasan con frecuencia.

 

Fotografía del exterior de la Aduana de Huixtla. //Foto: Manu Ureste

Fotografía del exterior de la Aduana de Huixtla. //Foto: Manu Ureste

 

Corrupción en la “Frontera del Siglo 21”

“¿Alguno de ustedes trae computadora?”

El taxista observa con los ojos negros muy abiertos a través de un espejo retrovisor adornado con pegatinas de la Virgen de Guadalupe y del Club de Futbol América.

Los pasajeros se mueven en el asiento trasero, incómodos.

“Lo digo porque si traen computadora, allá adelante van a tener problemas”, mueve la palanca de cambios y el motor acepta a regañadientes otra velocidad.

“Si no llevan factura les van a quitar la computadora, aunque no sea nueva, ¿eh? –levanta el dedo índice-. Yo paso al día veinte veces por ahí y he visto de todo. Conozco lo corruptos que son. Sería un milagro que no les registren sus cosas y se quieran quedar con algo”.

El coche sigue avanzando.

Toma varias curvas, y al final de una recta comienza a verse la Aduana de Huixtla; una infraestructura que también forma parte de esa “Frontera del Siglo 21” que Washington quiere ayudar a México a construir, y que, tal y como admitió fuera de grabadora un funcionario, está equipada con aparatos de inspección “no intrusivos” proveniente de los 2 mil 350 millones del Plan Mérida.

“Hace poco llevé a una señora y le quitaron todas sus cosas ahí, en esa Aduana -relata el chofer, que al recordar la escena apretuja con ambas manos el volante-. Le pedían 500 pesos para regresarle la ropa que había comprado en Tapachula”.

“Y yo me pregunto –mira de nuevo por el retrovisor-: ¿Cómo es posible que con sacrificio compres las cosas para sacar adelante a tu familia, y ellos te las quiten? Se supone que los que trabajan ahí el Gobierno les paga un sueldo, ¿no? Entonces, ¿con qué derecho nos tratan de esa forma tan agresiva?”, espeta el taxista bajando la voz hasta el murmullo, mientras, muy despacio, el coche entra a la Aduana y un uniformado le hace el alto.

“No se vale que te bajen de tu vehículo y te registren como a un delincuente –masculla entre dientes-. No se vale”.

****

*Este reportaje fue producido en asociación con Round Earth Media (@roundearthmedia), organización de la sociedad civil de Estados Unidos que impulsa a la próxima generación de periodistas internacionales.

La reportera estadounidense Jennifer Collins participó en la elaboración de este trabajo periodístico.

 

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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