Lo que quizás no sabías de las contraseñas
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Lo que quizás no sabías de las contraseñas

Protege tu información en línea usando contraseñas que puedas recordar fácilmente y cámbialas cada seis meses para evitar que alguien pueda robar tus datos.
Por BBCMundo
7 de diciembre, 2014
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En asuntos de Estado, el secreto es lo primero

Cardenal Richelieu (1585-1642)

El secreto peor guardado de Estados Unidos

Entre 1960 y 1977, la contraseña secreta que le permitía a los presidentes estadounidenses lanzar misiles nucleares era 00000000.

El código, o PAL -por sus siglas en inglés para Permissive Action Link (Dispositivo de seguridad de armamento)- fue introducido por el presidente John F. Kennedy en 1960 para prevenir un lanzamiento no autorizado de misiles nucleares.

Quienes estaban en los depósitos subterráneos de misiles también tenían un sistema de doble llave para asegurar una decisión conjunta, de manera que nadie pudiera lanzarlos solo.

Esta protección se implementaba para los mil misiles de largo alcance Minuteman que fueron introducidos durante la Crisis de los misiles en Cuba de 1960, que se mantuvo como el eje central del disuasivo estratégico de EE.UU. hasta la década de los 70.

Pero nadie les dijo ni al presidente ni a su secretario de Defensa, Robert McNamara, que los generales del Mando Aéreo Estratégico en Omaha habían decidido que el riesgo de olvidar las contraseñas era mayor que el de un lanzamiento no autorizado. Por eso escogieron una que todos recordarían.

Los códigos “secretos” fueron finalmente mejorados en 1977, pero sólo tras una larga campaña de un exempleado de la Fuerza Aérea y congresista, quien resaltó la amenaza que implicaba dejar el procedimiento tan abierto.

McNamara sólo se enteró del engaño en 2004, cuando se lo contó un exmiembro del equipo encargado de disparar los Minuteman. “Estoy en shock absoluto e indignado… ¿quién autorizó eso?”, respondió, horrorizado.

No hay secretos mejor guardados que los que todos adivinan
George Bernard Shaw (1856-1950)
GETTY

Y, si los británicos piensan que se pueden burlar de los estadounidenses, conviene que tengan en cuenta que el gobierno en Londres no tenía ninguna contraseña de protección.

Documentos puestos a disposición del público en 2007 muestran que la ojiva nuclear WE 177, con la que entrenaron las tripulaciones de los aviones Tornado y los anteriores V-bomber, se armaba usando un artefacto sencillo que se parecía al seguro para evitar el robo de una bicicleta.

Para lanzar un misil atómico, había que quitar dos tornillos de un panel parecido a la cubierta del control remoto de una televisión. Eso revelaba una secuencia de diales y con una llave Allen estándar se seleccionaba cómo se quería desplegar el arma: potencia alta o baja, estallido en aire o en tierra, etc.

Para completar el proceso, se insertaba una llave de bicicleta y se giraba 90º: sin contraseña, sin sistema de doble llave, se disparaba un misil nuclear.

Recordando contraseñas

Sólo inventarse contraseñas nuevas todo el tiempo ya es difícil… ¿acordarse de tantas? ¡imposible!

Si, como recomiendan los expertos en seguridad, necesitamos tener contraseñas únicas, distintas y complicadas para todo lo que hacemos online, ¿cómo nos podemos acordar de todas?

Hace varios años, la opinión general era que uno nunca debía tenerlas escritas en ningún lado; pero en esa época, la mayoría sólo nos teníamos que acordar de unas pocas.

Ahora algunos expertos han cambiado de opinión.

“La probabilidad de que alguien entre en tu casa y se robe las claves que tienes escritas es considerablemente más remota que la probabilidad de 1 en 3 o 1 en 4 de que tu computadora sea blanco del malware de un delincuente”, calcula uno de ellos: Gunter Ollmann, de IOActive.

“¡Ábrete sésamo!” es probablemente la contraseña más famosa de todas, mientras que 12345 es una de las más usadas

El software para decifrar contraseñas generalmente usa un enorme diccionario de posibilidades, y prueba una tras otra. Por eso usar una palabra real no es buena idea, y esa es la razón por la cual muchos sitios requieren que uno utilice tanto letras como números, y hasta mayúsculas.

El problema es que si se sabe que el sitio web exige que se utilice al menos una letra en mayúscula, quien está intentando decifrar el código puede descartar todas las palabras que escritas sólo con minúsculas.

Eso mismo ocurre con la exigencia de usar números o al menos seis caracteres: quedan por fuera todas las que no tienen números o todas las que tienen cinco caracteres o menos.

El aspecto contraproducente de las medidas de seguridad es que cualquier limitación facilita de alguna manera el trabajo de los piratas informáticos.

El mérito de esas reglas, no obstante, es que nos obligan a usar contraseñas que no se pueden decifrar usando sencillamente un diccionario estándar.

No confundir…

‘Criptografía’ es la ciencia de escribir en clave secreta o código oculto; ‘criptoanálisis’ es el estudio de sistemas criptográficos para encontrar debilidades y romperlos.

Trata a tu clave como a tu cepillo de dientes: no dejes que nadie más la use y cámbiala cada seis meses”
Clifford Stoll, físico y autor
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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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