Policías federales se enfrentan a profesores y normalistas en Chilpancingo; al menos 21 heridos
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Policías federales se enfrentan a profesores y normalistas en Chilpancingo; al menos 21 heridos

De acuerdo con fuentes de la policía, estudiantes y profesores retuvieron a tres uniformados, a quienes golpearon y posteriormente abandonaron en las calles.
Por Redacción Animal Política
15 de diciembre, 2014
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Foto: EFE

Foto: EFE

Policías federales se enfrentaron este domingo 15 de diciembre a normalistas y profesores, que preparaban un concierto en solidaridad con los 43 estudiantes desaparecidos hace más de dos meses; la violencia dejó como resultado al menos 21 heridos y varios vehículos en llamas en Chilpancingo, la capital de Guerrero.

Fuentes de la Policía Federal indicaron que los estudiantes y maestros irrumpieron en la madrugada de este domingo en un hotel donde se alojaban miembros de esa corporación y secuestraron a tres de ellos, a los que golpearon y abandonaron posteriormente en las calles de la ciudad.

Según esta versión, cinco agentes que habían salido en busca de sus compañeros secuestrados fueron atropellados por una camioneta que supuestamente era conducida por los inconformes.

Después de lo anterior, los policías se enfrentaron a golpes con los manifestantes, ocho de los cuales resultaron heridos.

Sin embargo, un estudiante informó que la violencia comenzó cuando unos 30 alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fueron agredidos verbalmente por policías cuando colocaban vallas para la realización de un concierto de rock en apoyo a las protestas por la desaparición de los 43 estudiantes de ese plantel.

De acuerdo con esta fuente, un taxi intentó pasar las vallas a la fuerza pero los estudiantes lo impidieron. Del vehículo bajaron varios policías ebrios que insultaron a los manifestantes y después ingresaron a su hotel, del que salieron acompañados de sus compañeros e iniciaron una trifulca que se prolongó dos horas.

El concierto, que llevaba por título “Una luz en la oscuridad” y que se iba a realizar este mediodía en Chilpancingo, fue suspendido.

Este lunes 15 de diciembre, el comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, defendió la actuación de los uniformados. “Yo creo que actuamos muy bien, apegados a derechos humanos e insisto el dato característico con el que concluye esta confrontación fue el diálogo y terminó la confrontación”, dijo el funcionario al periodista Carlos Loret de Mola, en el programa Primero Noticias.

Galindo confirmó que tras el enfrentamiento resultaron heridos 14 manifestantes y siete policías. “Los siete compañeros tuvieron que ser ingresados a Centros Hospitalarios en Chilpancingo y ante la gravedad de tres tuvimos la necesidad de traerlos a hospitales de la Ciudad de México, uno de ellos en estado de gravidez fuerte con una intervención quirúrgica de urgencia con traumatismo craneoencefálico y otros dos con atención médica mayor por sus lesiones profundas por azotes en la espalda”, dijo.

Por la tarde, profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg), facción del sindicato magisterial del país que ha participado en muchas de las protestas por la desaparición de los estudiantes, llegaron al instituto de formación policial del estado e incendiaron dos camionetas, además de romper vidrios del inmueble.

En total, ocho policías resultaron lesionados, cinco de ellos atropellados por una furgoneta y los otros tres golpeados cuando los docentes intentaron retenerles. Uno de estos últimos, detalló el funcionario, tiene “graves daños cerebrales” y que tuvo que ser trasladado a la capital. Los atropellados también se encuentran hospitalizados.

Por su parte, Tlachinollan, la organización de derechos humanos que apoya a la Normal Rural de Ayotzinapa — de donde eran los 43 alumnos desaparecidos el 26 de septiembre tras un ataque de policías municipales de Iguala— y a las familias de las víctimas, indicó en un comunicado que los choques provocaron al menos 13 heridos.

Entre estos lesionados había estudiantes, maestros, dos padres de los desaparecidos —uno de los cuales quedó hospitalizado— y dos periodistas, entre ellos un fotógrafo colaborador de The Associated Press.

La reanudación de la violencia en estas protestas pone fin a varios días de relativa calma después de que los padres de los desaparecidos advirtieran el 8 de diciembre que planean acciones “más fuertes y contundentes”.

Los padres llegaron ese día al poblado de El Pericón, municipio de Tecoanapa en el estado de Guerrero, a dar el pésame a Ezequiel Mora, padre de Alexander Mora, uno de los 43 desaparecidos y cuyos restos fueron identificados mediante análisis genéticos por un laboratorio en Austria.

El titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, confirmó el domingo pasado que el ADN extraído de uno de los restos óseos calcinados hallados en un vertedero de basura en el municipio guerrerense de Cocula corresponde a Alexander.

De acuerdo con la PGR, los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron secuestrados por policías la noche del 26 de septiembre en el municipio de Iguala y entregados a miembros del cártel Guerreros Unidos, que los asesinaron y calcinaron sus restos en el vertedero de Cocula.

Pero los padres de los desaparecidos no creen esa versión y han asegurado que los restos de Alexander fueron “plantados” en el basurero.

Asimismo, los padres acudieron el martes pasado al Senado en Ciudad de México para entregar un documento en que pidieron la desaparición de poderes en Guerrero debido a la infiltración del crimen organizado.

En un encuentro entre familiares y legisladores, Vidulfo Rosales, abogado asesor de los padres, expuso las demandas de éstos, encabezadas por “la presentación con vida de los estudiantes” de los que aún se desconoce el paradero.

Los padres pidieron que haya “justicia imparcial y castigo ejemplar a los autores materiales e intelectuales” de los hechos del 26 de septiembre.

Exigieron igualmente la “desaparición de los tres poderes en Guerrero” por la infiltración de la delincuencia organizada en los municipios, y la suspensión de los comicios de 2015 en ese estado ya que “no se pueden celebrar elecciones cuando hay 42 desaparecidos”.

En junio de 2015 se renovarán los 500 escaños de la Cámara de Diputados federal y los Gobiernos de nueve estados, y serán elegidos 1.532 funcionarios locales en todo el país.

Por último, indicaron a los senadores que exhortaran a la fiscalía a que “abra líneas adicionales de investigación” y “no quedarse con la hipótesis del basurero”.
Quedarse con esa hipótesis, señaló Rosales, es convertir a los estudiantes “en cenizas”.

Con información de EFE y AP. 

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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