Los costos que tienen que pagar los migrantes para regularizar su situación en México
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Mientras toman un descanso para continuar con el camino, los migrantes dejan las mochilas y el calzado deportivo en estanterías, en la Casa del Migrante de Arriaga. Foto: Manu Ureste

Los costos que tienen que pagar los migrantes para regularizar su situación en México

Con el Programa Temporal de Regularización Migratoria se puede obtener una residencia y un permiso de empleo temporal tras un trámite y el pago de 9 mil pesos en derechos.
Mientras toman un descanso para continuar con el camino, los migrantes dejan las mochilas y el calzado deportivo en estanterías, en la Casa del Migrante de Arriaga. Foto: Manu Ureste
Por Tania L. Montalvo
14 de enero, 2015
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Foto: Manu Ureste (@ManuVpC)

Foto: Manu Ureste (@ManuVpC)

Para que un migrante pueda regularizar su situación en México deberá pasar por un trámite burocrático en el que además de presentar documentos vigentes de identificación, tendrá que mostrar desde cuando está en el país, contar con un comprobante de domicilio mexicano y pagar una cuota de hasta 9 mil pesos.

Lo anterior según las reglas de operación del Programa Temporal de Regularización Migratoria que comenzó este 13 de enero y que estará vigente hasta el próximo 18 de diciembre de 2015; y que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación por la Secretaría de Gobernación.

El objetivo de este Programa es que el Instituto Nacional de Migración (INM) cuente con herramientas para regularizar la situación migratoria de personas extranjeras que estén en México y deseen residir “de forma temporal” en el país.

Sin embargo, para el Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria ⎯integrado por al menos 15 organizaciones civiles⎯ este Programa es “poco accesible para personas migrantes”, la población objetivo del mismo.

Para empezar, los beneficiaros son sólo aquellos que ingresaron al país antes del 9 de noviembre de 2012, quienes deberán seguir un trámite de al menos dos fases en el que primero podrán regularizarse y después obtener un permiso de empleo temporal vigente sólo por cuatro años.

Los migrantes que decidan inscribirse en el programa deben asegurar que su estancia en México sólo será temporal y mientras realizan el trámite no podrán trabajar. En caso de ser rechazados, el gobierno federal les da 30 días para abandonar el país.

Para iniciar el trámite se deberá hacer un pago de 1,124 pesos por los derechos de recepción y estudio de la solicitud. Una vez que ésta fue aceptada se deberán pagar 7,914 pesos más por la expedición de la tarjeta de residencia temporal.

Después de eso, el trámite del permiso temporal de empleo tiene un costo de 2,642 pesos; por lo que, en total, la persona migrante pagará 11,680 pesos si desea regularizar su situación y que el gobierno federal avale que pueda trabajar por un periodo de cuatro años.

Lo anterior, según las organizaciones civiles, es un obstáculo más para la mayoría de los migrantes en México que carecen de recursos económicos y que dejan todo en sus países de origen.

Las reglas expedidas por la Segob indican que un extranjero no podrá regularizar su situación si tiene otro trámite migratorio pendiente, está sujeto a un procedimiento de retorno asistido o deportación, proporcionó información falsa ante el INM o documentación apócrifa, ya ha sido deportado y tiene una restricción de ingreso; es sujeto de algún proceso penal, cuando su estancia comprometa la seguridad nacional o la seguridad pública “por sus antecedentes en México o en el extranjero”, o incumplió una orden de salida del país.

Las autoridades mexicanas también exigirán una identificación vigente con fotografía que puede ser el pasaporte, un documento de viaje, alguno expedido por autoridades del país de origen, o constancias consulares.

Pero además se deberá demostrar la residencia en México antes del 9 de noviembre de 2012, fecha límite de ingreso al país para aplicar al programa.

Lo anterior podrá comprobarse con boletos de avión, el sello en el pasaporte, recibos de luz, agua, teléfono, un contrato de arrendamiento, un expediente clínico o un documento con dos testigos que manifiesten conocer a la persona extranjera. Asimismo, se requieren comprobantes de domicilio en México.

Las reglas de este Programa de Regularización indican que ninguna persona podrá ser detenida por autoridades migratorias mientras solicita su inscripción o realiza el trámite para modificar su estatus irregular ante el Estado mexicano.

Según datos de la Secretaría de Gobernación, con este programa se puede beneficiar a por lo menos 30 mil migrantes que entraron a México antes de noviembre de 2012 y que permanecen en situación irregular.

El Estado mexicano insiste en que se busca crear “regímenes migratorios legales, seguros y ordenados” mientras se diseñan programas que atiendan a grupos vulnerables de migrantes.

Pero el Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria insiste en que éste no es un Programa que atienda la situación de los migrantes que están en México y que buscan opciones para trabajar y permanecer legalmente en el país; además de que con este trámite no se les ofrece una solución para regularizar su estatus tomando en cuenta que son un grupo vulnerable con severas carencias.

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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