Caso Tlatlaya: militares sí informaron a generales... pero luego se retractaron en su declaración
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Caso Tlatlaya: militares sí informaron a generales... pero luego se retractaron en su declaración

Funcionarios cercanos al caso explicaron a Animal Político que algunos de los militares involucrados contradicen las versiones de los hechos pues declaran que al menos 50 soldados y dos generales estaban al tanto de lo ocurrido en la bodega de Tlatlaya.
Por Omar Sánchez de Tagle
3 de febrero, 2015
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FOTO: Cuartoscuro

FOTO: Cuartoscuro

Los siete militares involucrados en el caso Tlatlaya, donde presuntamente ejecutaron a supuestos integrantes del crimen organizado, declararon que al menos dos generales fueron informados de lo ocurrido ese día. Sin embargo, los soldados modificaron sus declaraciones cuando recibieron la instrucción de despedir a sus abogados y aceptar sólo la representación de los abogados de oficio, designados por la propia Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena).

De acuerdo con sus primeras declaraciones, también dijeron que una vez ocurridas las ejecuciones recibieron la orden de cercar el lugar de los hechos para impedir la entrada de cualquier autoridad civil.

Funcionarios cercanos al caso explicaron a Animal Político que algunos de los militares involucrados contradicen las versiones de los hechos pues declaran que al menos 50 soldados y dos generales estaban al tanto de lo ocurrido en la bodega de Tlatlaya.  

Otros testimonios detallan que minutos después de matar a las 22 personas que se encontraban en la bodega se dio una orden de “tender un cerco en los alrededores del municipio de Tlatlaya para evitar que cualquier civil o autoridad local llegara.”

Estos cercos, de acuerdo con dos testimonios ofrecidos en el juzgado primero de distrito en materia penal del Distrito Federal, sirvieron para evitar que los Ministerios Públicos de la Procuraduría de Justicia del Estado de México llegaran a tiempo a ver el lugar de los hechos.

Uno de esos testimonios detalla cómo en uno de los puntos del cerco militar se pidió a las 10 de la mañana a los ministerios públicos no avanzar debido a que los enfrentamientos aún continuaban, esto pese a que desde hacía horas ya habían terminado.

Parte de estos testimonios forman parte de la investigación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y de la reclasificación de su expediente.

En los expedientes del juzgado hay dos declaraciones de militares que señalan que la orden fue colocar retenes en los alrededores para “dar tiempo a que los compañeros verificaran y dejaran lista la escena del crimen”.

Uno de estos retenes colocados por los militares se ubicó en el poblado de San Pedro Limón, lugar en el que se dio la orden de presionar a las tres mujeres rescatadas para que modificaran sus versiones.

Tras estas declaraciones y versiones distintas, desde hace semanas los siete militares tomaron la recomendación de solo tener abogados de oficio.

Ante las distintas versiones que tiene la autoridad se sigue investigando los motivos por los cuales los agentes del ministerio público fueron avisados a las dos de la madrugada del enfrentamiento y llegaron a la bodega hasta las 12 del mediodía.

En tanto, hasta el pasado fin de semana ya han sido reclamados 19 de los 22 cuerpos de las personas que murieron el 30 de junio en Tlatlaya. Los tres que no han sido reclamados continúan en instalaciones del Servicio Médico Forense del Estado de México

Por otra parte, esta semana un juez federal deberá determinar si le otorga un amparo al Coronel Raúl Castro Aparicio, quién horas después de los hechos llegó a Tlatlaya y por la tarde certificó la versión de que había sido un enfrentamiento.

El coronel solicitó un amparo contra cualquier orden de aprehensión pese a que autoridades federales y militares negaron que existiera un mandato en su contra.

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Qué es la "renuncia silenciosa" y por qué puede ser buena para trabajadores y empresas

Renunciar silenciosamente puede ser la solución para un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal.
22 de agosto, 2022
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En muchas oficinas (y aun más en aplicaciones como Zoom, Teams y Slack), tanto empleados como gerentes cuchichean sobre la “gran renuncia”.

Reino Unido experimentó un fuerte aumento en el número de personas que renunciaron a sus trabajos en 2021, y una quinta parte de los trabajadores en este país europeo aún dice que tiene pensado renunciar el próximo año en búsqueda de una mayor satisfacción laboral y de mejores salarios.

Si no estás feliz con tu trabajo, pero dejarlo no es una opción o no cuentas con alternativas atractivas, puedes intentar “renunciar silenciosamente“.

Esta tendencia de simplemente hacer lo mínimo que se espera de uno en su trabajo ha despegado en TikTok y claramente ha causado ruido entre los jóvenes.

También ha frustrado a gerentes, y algunos parecen estar preocupados por la holgazanería de sus empleados.

Pero renunciar tranquilamente no se trata de evitar hacer tu trabajo, se trata de tener una vida significativa fuera de tu trabajo.

En los últimos 20 años, muchas personas se han sumado a una cultura de exceso de trabajo en todo el mundo, en la que el trabajo no remunerado se ha convertido en una parte que se espera que muchos trabajadores lleven a cabo.

Diferencias generacionales

Después de múltiples recesiones y una pandemia global, los millennials y la generación Z en particular suelen no tener las mismas oportunidades laborales y de seguridad financiera que tuvieron sus padres.

Muchos jóvenes en trabajos profesionales que esperaban una progresión relativamente sencilla en la vida se han enfrentado a contratos precarios, incertidumbre laboral e intentos fracasados de comprar una vivienda.

Hay quienes constantemente dedican horas extra y van más allá en el trabajo para tratar de asegurar promociones y bonificaciones, pero aún así encuentran complicaciones.

Mujer sentada en su oficina.

Getty Images
Muchos millenials y jóvenes de la generación Z rechazan el estilo de vida de vivir para trabajar.

Quizás en respuesta a esta decepción, un estudio reciente de Deloitte descubrió que los jóvenes buscan cada vez más flexibilidad y propósito en su trabajo, además de equilibrio y satisfacción en sus vidas.

Muchos jóvenes profesionales ahora rechazan el estilo de vida de vivir para trabajar. Continúan trabajando pero no permiten que el trabajo controle sus vidas.

Trabajar a una capacidad mínima puede parecer extraño. Pero tú (y tu empleador) no debéis temerle a la renuncia silenciosa. De ​​hecho, podría ser bueno para ambos.

Bueno para la salud mental

Diversos estudios han concluido que el equilibrio entre el trabajo y la vida están conectados a la salud mental en una variedad de trabajos.

Y una encuesta de 2021 en la que se entrevistaron a 2.017 trabajadores de Reino Unido, realizada por Glassdoor, un sitio web que analiza empleadores, encontró que más de la mitad de los entrevistados sentía que le faltaba equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Renunciar en silencio tiene como objetivo restablecer ese equilibrio, en situaciones donde el trabajo ha tomado tiempo de la vida personal.

También puede ayudar a separar tu autoestima personal de tu trabajo. Cuando todo lo que haces es trabajar, es difícil no enfocar tu sentido de valor en él.

Los fracasos percibidos en el trabajo, como no obtener el ascenso que querías o que no te reconozcan tus logros, pueden internalizarse como fracasos personales.

Esto puede aumentar la ansiedad y hacer que te preocupes por cómo mejorar tu rendimiento.

Hombre con su laptop escuchando musica.

Getty Images
Muchas personas ahora rechazan trabajar en exceso para evitar la fatiga, y prefieren elegir un equilibrio y una vida más alegre.

A menudo, las personas responden trabajando más, lo que exacerba aún más el círculo vicioso del exceso de trabajo y baja autoestima.

Los peligros de la fatiga

En el peor de los casos, todo puede terminar en fatiga.

En 2019, la Organización Mundial de la Salud reconoció oficialmente la fatiga como un fenómeno ocupacional caracterizado por sentimientos gotamiento, cinismo, distanciamiento mental del trabajo y bajo rendimiento.

La fatiga es un riesgo significativo cuando se trabaja en exceso y puede tener impactos a largo plazo en la salud física, emocional y mental.

La fatiga es difícil y costosa tanto para las personas como para los empleadores.

Muchas personas con fatiga terminan ausentándose del trabajo, o trabajando a una capacidad inferior a la plena. Renunciar en silencio puede crear un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal y, por lo tanto, podría proteger contra la fatiga antes de que suceda.

Mejorar las relaciones de trabajo

Las investigaciones muestran que los empleados más felices son más productivos y comprometidos. Esto incluso puede mitigar el hecho de sentirse distraído o no querer estar presente.

Cuando las personas se sienten felices, es más probable que sean más amigables, abiertas y que fomenten amistades en el lugar de trabajo. Muchas personas han asegurado que toman en cuenta esto al estimar cuánto disfrutan su trabajo.

Mujer en su escritorio mirando por la ventana.

Getty Images

El enfoque de la renuncia silenciosa en simplemente enfocarse en hacer su trabajo también elimina el impacto negativo de sentirse constantemente en competencia con colegas.

Tener amistades en el lugar de trabajo alimenta nuestra necesidad básica de un sentido de pertenencia y, a su vez, puede aumentar la lealtad al lugar de trabajo y mejorar el desempeño laboral.

Todo esto puede resultar en una mayor productividad, lo que por supuesto significa mayores ganancias.

Renunciar tranquilamente podría ser una “gran liberación” y una respuesta a la gran resignación.

Las personas ahora rechazan trabajar en exceso para evitar la fatiga, y prefieren elegir un equilibrio y una vida más alegre. Además están poniendo cada vez más límites para que su identidad y autoestima no esté ligada a su productividad laboral.

En lugar de ponerse nerviosos por la pérdida de productividad, los empleadores deben aprovechar este movimiento silencioso de renuncia para apoyar el bienestar de su personal.

Fomentar un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida les mostrará a los trabajadores que son valorados, lo que generará un mayor compromiso, productividad y lealtad: todos ganan.

*Este texto fue escrito por Nilufar Ahmed, quien es profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Bristol.

Puedes leer la nota original en inglés en The Conversation..


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