Captura de migrantes en enero aumentó un 123% en comparación con 2014
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Manu Ureste (@ManuVPC)

Captura de migrantes en enero aumentó un 123% en comparación con 2014

De acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM), en enero de 2015 se realizaron 14 mil 026 eventos de detención de extranjeros por transitar sin la documentación reglamentaria. Hay que remitirse hasta nueve años atrás, a 2006, para encontrar una cifra similar a la de este inicio de año.
Manu Ureste (@ManuVPC)
Por Manu Ureste
30 de marzo, 2015
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Un migrante centroamericano descansa en el albergue 'Hermanos en el Camino', en Ixtepec, Oaxaca. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Un migrante centroamericano descansa en el albergue ‘Hermanos en el Camino’, en Ixtepec, Oaxaca. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

La captura de migrantes en México continúa al alza en 2015. Así se desprende del último boletín estadístico publicado por el Instituto Nacional de Migración (INM), en el que se da a conocer que en enero se contabilizaron 14 mil 026 eventos de extranjeros presentados ante las autoridades migratorias, de los cuales un 85% ya fue regresado a su país de origen.

Este dato revela un aumento en las capturas de hasta un 123% en comparación con el primer mes de 2014, cuando se contaron 6 mil 295 eventos, 7 mil 731 menos que este año.

Asimismo, en enero de 2015 se registró un 109% más de capturas que en enero de 2013; un 121% más que en 2012; un 216% más que en 2011; y un 194% más que en 2010. De hecho, hay que remitirse nueve años atrás, a 2006, para encontrar una cifra similar a la de este inicio de año.

Cabe resaltar, además, que de acuerdo con los boletines estadísticos de otros años, enero es tradicionalmente el mes con menos detenciones debido a que el flujo migratorio baja por las condiciones climatológicas en la frontera entre México y Estados Unidos. Sin embargo, este enero de 2015 rompió el techo de detenciones realizadas por las autoridades en 2014, que además fue el año con más capturas desde 2007. Es decir, en ninguno de los 12 meses de 2014 se contabilizaron más de 14 mil eventos. El pico más alto fue octubre con 13 mil 700, 300 menos que el primer mes de este año.

Detenciones en la frontera sur aumentaron un 138%

En cuanto a la frontera sur y el Golfo de México, cuatro estados concentran hasta el 85% de las detenciones registradas en enero en todo el país: Chiapas, Tabasco, Oaxaca, y Veracruz. En total, en estas entidades se realizaron 11 mil 786 eventos de detención, un 138% más que en enero de 2014.

Por separado, Chiapas es la entidad que registra el mayor número de capturas en todo el país, con 6 mil 746 (el 48% del total). Cifra que supera a la de cualquier mes de 2014 en este estado, y que a su vez refleja un aumento de hasta un 137% en relación a 2014.

Veracruz y Tabasco son las otras dos entidades que experimentaron un alza sobresaliente. Así, en la entidad que gobierna Javier Duarte se pasó de detener 799 migrantes a 2 mil 433, un 204% más. Mientras que en la entidad tabasqueña se pasó de 669 a mil 952, un 191% más.

En Oaxaca, por el contrario, la cifra se mantiene estable. Las capturas pasaron de 639 a 655, tan sólo un 2.5% más.

Fuente: Unidad Política Migratoria INM

 

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“Este es el resultado de una política de cacería”

Ante estos datos, organizaciones civiles y activistas apuntan directamente al lanzamiento del Programa Frontera Sur, iniciativa que presentó el presidente Peña Nieto en julio de 2014, como la causa directa del aumento de las estadísticas de detenciones de migrantes.

Incluso, denuncian la instauración de “una política de cacería” a partir de este Programa, que tiene entre sus principales ejes la protección de los derechos humanos de los migrantes y el ordenamiento del flujo migratorio.

“Esas cifras son el resultado de una política de cacería que ha implementado el gobierno mexicano a través del Plan Frontera Sur. Se trata de una política criminal hacia los migrantes, y por eso estamos viendo este aumento significativo en las detenciones y deportaciones”, señala en entrevista con Animal Político Rubén Figueroa, activista del Movimiento Migrante Mesoamericano.

“La táctica del gobierno es, a través de una acción policiaca, detener al mayor número de migrantes posible con el fin de que no logren llegar a la frontera con Estados Unidos”, agrega Figueroa, que al respecto critica que México no ofrece alternativas a la detención, por lo que los migrantes caen fácilmente en las redes de traficantes.

“Cuando los detienen y deportan, ellos vuelven a retomar el camino hacia México porque la condición económica y de violencia en sus países sigue siendo la misma que cuando se fueron. Por eso, a la tercera vez que lo intentan, esas personas ya recurren a un traficante, y es por esto que también estamos viendo un aumento en el tráfico de seres humanos para llegar a la frontera Norte”, concluye el activista.

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Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Por mucho tiempo se ha pensado que nuestra personalidad se fija, aproximadamente, para cuando alcanzamos los 30 años de edad. Investigaciones recientes revelan que no es así.
1 de febrero, 2021
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“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba en el circuito de debates, luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño frente a su rival principal. Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente más mayor en la historia de Estados Unidos, un récord que ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

Expresidente de EE.UU. Ronald Reagan en 1984

Getty Images
En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Mujer mayor disfrutando de una piscina de agua caliente.

Getty Images
Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes. Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los adultos mayores tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Mujer mayor

Getty Images
Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Niño con traje

Getty Images
Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Señor mayor en un parque

Getty Images
Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Mujer mayor asiática

Getty Images
Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.


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