close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Histórico: La Corte resuelve a favor amparo contra corrupción en el gasto educativo
Los cinco ministros de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconocieron la figura de “interés legítimo” de una organización civil; el fallo sienta un precedente porque otras organizaciones podrán interponer amparos para defender derechos de terceros.
Por Nayeli Roldán
11 de marzo, 2015
Comparte
Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió este miércoles 11 de marzo el amparo interpuesto por Mexicanos Primero sobre el desvío millonario en el presupuesto del Fondo de Aportaciones a la Educación Básica y Normal (FAEB).

Por unanimidad, los cinco ministros de la Primera Sala reconocieron la figura de “interés legítimo” de una organización civil, que denunció la violación al derecho a la educación de terceros, es decir, de los alumnos a quienes no llegó el recurso federal etiquetado.

Claudio X. González y David Calderón, representantes de Mexicanos Primero, afirmaron que se trata de un “fallo histórico”, que sienta un precedente para que el resto de las organizaciones civiles puedan interponer amparos para defender derechos humanos de terceros.

El fallo de los ministros también incluye que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) inicie investigaciones sobre el desvío del presupuesto del FAEB en los ejercicios fiscales de 2009 y 2010, para que sean castigados los funcionarios responsables y sean resarcidos los montos que se ejercieron de manera ilegal.

El presupuesto se utilizó para el pago de comisionados sindicales, plazas inexistentes, bonos ilegales, aunque los recursos son etiquetados para mejorar las escuelas y profesionalizar a los docentes.

Los implicados en los desvíos pueden ser funcionarios de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de las entidades federativas e incluso los profesores que recibieron dichos montos.

El fallo de este 11 de marzo se da luego de la denuncia interpuesta en febrero de 2013 contra la omisión de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para determinar responsabilidades administrativas y presentar denuncias contra funcionarios de las entidades federativas, a quienes les observaron irregularidades en la Cuenta Pública.

Claudio X. González y David Calderón, representantes legales de Mexicanos Primero, interpusieron el recurso también por la violación al derecho a la educación de miles de niños y niñas debido al desvío del recurso educativo que no llega a las escuelas.

En la Cuenta Pública de los ejercicios 2009 y 2010, la Auditoría advirtió irregularidades en el Fondo de Aportaciones, el que recibe mayores recursos en el presupuesto federal enviado a los estados.

Ese dinero está previsto para mejorar la calidad de las escuelas y la formación profesional de los maestros, pero los gobiernos estatales lo han utilizado para el pago a comisionados sindicales, licencias, personal que ocupaba cargos de elección popular y que por disposición legal no tendrían derecho a sueldo alguno.

Aún así, la Auditoría no determinó responsabilidades contra los funcionarios que realizaron esos pagos, ni contra los trabajadores que los recibieron, situación que se ha repetido en otros ejercicios fiscales y hasta 2015 el monto desviado se calcula en un billón de pesos.

Por ello, la organización decidió interponer un recurso legal que finalmente llegó a la Suprema Corte en 2014, pero apenas se resolvió este miércoles. El pasado 25 de febrero, los ministros de la Primera Sala pospusieron la discusión aunque se tenía prevista en el orden del día.

Este amparo está evidenciando “el mal ejercicio del gasto, la opacidad, la corrupción en el gasto”, dice Luis Pérez de Acha, quien encabeza la estrategia legal del caso. Se trata de “promover un amparo contra la corrupción” porque la Auditoría tiene la obligación de revisar la Cuenta Pública, investigar las irregularidades cometidas por funcionarios estatales en el manejo de recursos y al omitirlo, genera impunidad.

La Auditoría también debería determinar responsabilidades administrativas contra dichos funcionarios con multas económicas, inhabilitación para desempeñar cargos públicos y hasta presentar denuncias penales ante la Procuraduría General de la República.

“De conseguir el amparo, la Auditoría estaría obligada a denunciar incluso penalmente a todos los funcionarios que no destinaron el gasto educativo a los objetivos y planes para los que fue etiquetado”, explica el abogado.

El interés legítimo

La determinación de la Suprema Corte es determinante y establece un precedente porque se posibilita que otros ciudadanos de organizaciones civiles puedan presentar amparos “cuando haya dinero federal aplicado indebida o ilegalmente” en perjuicio de los derechos de terceros, es decir, un “interés legítimo”.

Pérez de Acha ha promovido dos amparos más por interés legítimo: el de Yo Contribuyente contra la condonación de impuestos a estados y municipios, y el promovido junto con la asociación Causa en Común sobre el desvío de recursos del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP).

Aunque la Corte falló en contra, ambos casos significan un precedente favorable para el amparo de Mexicanos Primero. “El caso de Yo contribuyente sentó bases jurisprudenciales que ahora se pueden convertir en un resultado positivo. Así es el derecho. Lo que logremos será la pauta”, insiste Pérez de Acha.

El interés legítimo es una “figura legal nueva” y construirla lleva su tiempo,  dice en entrevista el abogado. “El juicio pretende fortalecer la transparencia en el manejo de los impuestos que pagan los contribuyentes. Además es un recurso que los ciudadanos pueden aplicar cuando ven afectados sus derechos colectivos”.

A continuación puedes consultar el comunicado que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el amparo.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Por qué el idioma que hablamos hace que veamos el futuro de forma diferente
Algunos estudios vinculan la manera en que las lenguas se refieren al futuro, al pasado o al presente y la forma en que sus hablantes interpretan el paso del tiempo e incluso la visión que tienen sobre cuestiones como el respeto por su entorno.
19 de abril, 2019
Comparte

¿Qué pasa si el idioma que hablas te hace percibir el tiempo de manera diferente?

¿Suena como realismo mágico? Casi: es Economía.

Algunos trabajos de investigación recientes sostienen que los idiomas que distinguen gramaticalmente el futuro del presente hacen que sus hablantes planifiquen menos, ahorren menos, e, incluso se preocupen menos por el medio ambiente.

Pero ¿de dónde viene este supuesto y cuáles son sus antecedentes?

El vacío

Bejamin Lee Whorf era inspector de una compañía de seguros contra incendios y notó que el lenguaje podía causar problemas de seguridad.

Se dio cuenta que la gente actuaba de forma descuidada cerca de los bidones de gasolina vacíos porque estaban “vacíos”, aunque en la práctica están llenos de vapor de gasolina, por lo que pueden explotar.

Esto lo estimuló a estudiar y escribir sobre el lenguaje.

cuadro

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
El paso del tiempo ha sido motivo de inspiración para el arte.

Whorf pasó tiempo con la comunidad indígena Hopi del noreste de Arizona.

Observó que no tenían distinciones gramaticales para el futuro y el pasado y que no tenían forma de contar períodos de tiempo.

Observó sus prácticas culturales y llegó a la conclusión de que los Hopi ven el tiempo de manera bastante diferente a nosotros y que conceptos que nos parecen obvios, como “mañana será otro día”, no tenían ningún significado para ellos.

Su publicación de estas ideas en 1939 cambió la filosofía del lenguaje.

De las propuestas de Whorf y las de su maestro, un profesor de Yale llamado Edward Sapir, surgió lo que se denominó la Hipótesis de Relatividad Lingüística, comúnmente conocida como la hipótesis de Sapir-Whorf.

Su explicación abreviada es que el lenguaje puede afectar nuestra forma de pensar; su implicación más fuerte es que no podemos pensar en cosas de las que nuestro lenguaje no nos permite hablar.

Con el tiempo, las explosivas ideas y gran parte de los postulados de Whorf fueron descalificados.

En 1983, un investigador llamado Ekkehart Malotki publicó Hopi Time, un voluminoso libro que detallaba su investigación sobre los Hopi y su lenguaje, que atacó la teoría de Whorf y generó desconfianza hacia cualquier idea sobre la relatividad lingüística.

Recuperación

En realidad, Whorf no estaba equivocado del todo sobre el efecto de ciertas palabras que trasmiten el paso del tiempo.

Cualquier persona que tenga conocimiento sobre ventas o marketing conoce la diferencia que causa llamar a algo “usado”, “clásico” o “antiguo”.

En los últimos años, algunos lingüistas han demostrado cuánto puede afectar el vocabulario que usamos nuestra forma de pensar sobre las cosas.

Los experimentos de la psicóloga María Sera revelaron que las personas que hablan un idioma en el que algo (como una cuchara) es de género femenino, tienden a describir ese objeto con términos asociados a la mujer, mientras ocurre lo contrario con el género masculino.

Somos lo que decimos

Lera Boroditsky, de la Universidad de Stanford, ha acumulado datos interesantes sobre cómo las personas que hablan idiomas que usan la misma palabra para un par de colores necesitan más tiempo para distinguirlos que aquellos que tienen una palabra separada para cada uno.

Los expertos Caitlin Fausey y Teenie Matlock descubrieron que si decimos que un político “estaba recaudando donaciones”, creemos que ha recaudado más que si decimos que el político “recaudó donaciones”.

Otros lingüistas, como Manuel Carreiras, descubrieron que, al leer descripciones de personas, recordamos atributos que se dice que tienen en el presente más rápidamente de los que se dice que tuvieron en el pasado.

Como dijo el destacado lingüista Roman Jakobson, “los idiomas difieren esencialmente en lo que tienen que comunicar y no en lo que podrían comunicar“.

En su libro Through the Language Glass (“Tras el cristal de los idiomas”), Guy Deutscher estudia los Matses de Brasil, que codifican en sus verbos la forma en las que hablante tuvo conocimiento del evento: por experiencia, inferencia, conjetura o rumor.

Ni el ingles ni el español tienen esa característica pero, ¿significa eso que la evidencia es menos importante para los angloparlantes y los hispanoparlantes que para los Matses? Y si es así, ¿es consecuencia del lenguaje o éste simplemente refleja una prioridad?

El francés hablado no distingue entre “hice eso” y “lo he hecho”, pero ¿eso significa realmente que los francoparlantes tiene una idea distinta del pasado?

El realismo económico

foto

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
“Los idiomas difieren esencialmente en lo que deben transmitir y no en lo que pueden transmitir”.

Empezamos diciendo que la cuestión era económica.

Estudios realizados desde ese punto de vista arrojaron resultados claros: los hablantes de idiomas en los que existe el tiempo futuro son un poco menos responsables con respecto al futuro.

No obstante, un análisis de 2015 encontró que una vez que se toma en cuenta la relación de las familias de idiomas, la correlación ya no es estadísticamente significativa.

Algunos idiomas -de “referencia de futuro fuerte”-exigen una construcción gramatical que haga referencia al futuro, en contraste con otros, de “referencia futura débil“-como el alemán, el finlandés o el mandarín-, en el que los hablantes suelen hablar del futuro utilizando formas de tiempo presente.

Y hay culturas como la Pirahã, de la Amazonía, y la Hadza, de África oriental, que no distinguen entre presente y futuro en las conjugaciones verbales, pero tampoco valoran el ahorro para el futuro.

Cuantos más contraejemplos encontremos, menos probable es la explicación lingüística.

Además, ¿por qué usar las mismas palabras para hablar del futuro como del presente estimula, en lugar de desalentar, la planificación?

Si un idioma no tiene un tiempo pasado, ¿significa eso que estará más preocupado por su historia que los hablantes de uno que sí lo tiene?

Las marcas del tiempo

Muchos idiomas, como el español, inglés, francés o el italiano requieren marcar el tiempo pasado, mientras que el mandarín y otras formas de chino no marcan el tiempo en absoluto.

¿Significa esto que China está más preocupada por su pasado que Francia o Italia o Inglaterra?

Cuando se requiere una distinción en un idioma, elegir una opción sobre otra afectará la forma en que pensamos en algo.

Hemos aprendido que cuando no se requiere una distinción, todavía se puede hacer, pero puede tomar más energía mental para hacerlo.

Es plausible que la forma en que nuestros idiomas nos hacen hablar sobre el tiempo pueda afectar nuestra forma de pensar y actuar en relación con el futuro y el pasado.

Pero yo aún no estoy del todo convencido.

Puedes leer la historia original en inglés aquí


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.