¿Qué provocó el desalojo de jornaleros en Baja California?
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¿Qué provocó el desalojo de jornaleros en Baja California?

La región agrícola de San Quintín era una caldera que finalmente estalló el pasado lunes 16 de marzo, en que cerca de 50.000 peones de San Vicente, Camalú, Colonet, Vicente Guerrero y San Quintín, comenzaron una huelga para demandar mejores salarios y condiciones laborales.
Cuartoscuro
Por AP
21 de marzo, 2015
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Bloqueo de jornaleros en la carretera Traspeninsular. Foto: Cuartoscuro

Bloqueo de jornaleros en la carretera Traspeninsular. Foto: Cuartoscuro

Los abusos se sucedían. Sueldos de hambre, condiciones de vida miserable, horas extras que no eran abonadas. La explotación laboral era moneda corriente.

“Todos veíamos normal que suspendieran a gente por tres o cuatro días o que la despidieron sin indemnización por exigir que se respetaran nuestros derechos, por tratar de obligar a los patrones a pagar horas extras o los días que nos tocaba descanso”, comentó José Ignacio García, de 19 años y quien trabaja desde los 12 en los campos del valle de San Quintín, 180 kilómetros al sur de Tijuana y no muy lejos de la frontera con Estados Unidos. “Nos acostumbramos a ganar 100 pesos (poco más de seis dólares) por una jornada diaria de más diez horas, pero ahora ya no nos alcanza para lo indispensable, para vivir, para mantener a una familia”.

Esa región agrícola era una caldera que finalmente estalló el pasado lunes 16 de marzo, en que cerca de 50.000 peones de San Vicente, Camalú, Colonet, Vicente Guerrero y San Quintín, todos distritos del municipio de Ensenada, comenzaron una huelga para demandar mejores salarios y condiciones laborales.

“Nos hartamos de tanta injusticia”, afirmó Celina Sierra, de 27 años, 13 de ellos como jornalera y quien es el principal sustento de sus dos hijos y de su madre.

La huelga derivó en un enfrentamiento el pasado martes, cuando grupos de manifestantes bloquearon momentáneamente la carretera Transpeninsular, la principal vialidad del estado de Baja California, y las autoridades (policías estatales, federales y miembros del Ejército mexicano) intervinieron para desalojarlos. Los manifestantes quemaron llantas en vías públicas, rompieron cristales de negocios, bloquearon la carretera con piedras y arrojaron objetos a policías y militares, según las autoridades.

El subsecretario del Gobierno de Baja California, Pablo Alejo López, dijo a la AP que habían arrestado a “poco más de 200 personas”, muchas de las cuales fueron luego liberadas, según la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Como consecuencia de la agitación, se cerraron todos los negocios, escuelas y ranchos de la región, donde viven 140.000 personas, la mayoría de ellas migrantes de Oaxaca, Guerrero y Sinaloa, de acuerdo a censos oficiales. Hay aproximadamente 50.000 jornaleros que trabajan en 60 ranchos de siembra de verduras y frutas, una docena de las cuales abastecen a las principales cadenas de restaurantes y tiendas de Estados Unidos.

El subsecretario del Gobierno de Baja California Pablo Alejo López dijo que se había establecido una mesa de diálogo con los manifestantes, quienes de entrada “pusieron como condicionante que hubiera un representante de las empresas y de los sindicatos y hasta ahora no había sido posible”.

“Sabemos que hay rezagos que hay que atender, hay empresas muy responsables, pero también empresas que se aprovechan de la laxitud de las leyes, de las normas y de las políticas que puedan implementarse y eso hace que se estanque el avance. Hay muchas cosas sobre las que hay que trabajar”, dijo López a la AP.

Los rancheros no han querido hablar en público de las protestas, pero el propio gobierno “reconoce que lo que perciben (los jornaleros) no les alcanza” para vivir, según dijo a la AP Moisés Dávalos, delegado de la Secretaría General de Gobierno de San Quintín. Añadió, no obstante, que los manifestantes “están generalizando los maltratos de mayordomos. Hasta ahora no tenemos nombres específicos de maltratos o acoso sexual”.

Aludía a denuncias de que los mayordomos de los ranchos imponen un régimen de trabajo abusivo.

“Nos levantamos a las cuatro de la mañana para esperar el camión que nos lleva a los campos”, relató la jornalera Sierra. “Ahí llegamos a las 6:30 y los mayordomos nos dicen que ya debemos entrar a los surcos pese a que nuestra entrada es a las siete; nunca nos pagan horas extras, nos dicen que debemos cerrar cortes y tienes que trabajar hasta las cuatro o cinco de la tarde, todo el día agachados y a veces sin agua”.

Para algunos especialistas, la manifestación social de esta semana es un alerta roja, una expresión de duras problemáticas históricas que no se han resuelto.

“En los años 90 (del siglo pasado) hubo estallidos de violencia – aunque no con la magnitud de ahora – por las situaciones laborales de ciertos ranchos que cometían diversos abuso. Algunos ranchos no les pagaban a sus trabajadores. Hay que reconocer que se ha mejorado en materia social y laboral, pero falta mucho por hacer”, dijo Vicente Guerrero, de 61 años, pionero de la siembra de ostiones en San Quintín e impulsor de la municipalización del valle. “Tenemos un fallo fuerte en seguridad social y en los contratos colectivos. Además de que la ciudad tiene severos focos de delincuencia, colonias que son asoladas por vándalos y que muchos de ellos estuvieron involucrados en los actos vandálicos que se hicieron durante las protestas”.

Por su parte el economista y catedrático del Colegio de la Frontera Norte Alejandro Díaz Bautista señaló que “hay un rezago económico y social de décadas en San Quintín. Padecen pobreza extrema, hay carencia de infraestructura, servicios básicos, agua y sobre todo carencia de fuente de empleo”.

“Los problemas económicos y sociales que aquejan a los habitantes de la región de San Quintín son la desigualdad social y falta de oportunidades económicas para los indígenas, atención insuficiente de servicios de salud, escasa cobertura económica y deportiva, carencia de áreas de desarrollo cultural, al igual que falta de agua”, apuntó Díaz Bautista.

Cifras oficiales indican que el 46.8% de la población del valle de San Quintín no cuenta con servicios de salud y que la mayoría de los peones no pasó del cuarto grado de la escuela primaria.

Fermín Salazar, vocero de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social, a agrupa a las organizaciones indígenas que están encabezando las protestas, dijo a la AP que desde diciembre pasado habían tratado de dialogar con el gobierno y los representantes de los ranchos agrícolas, los sindicatos CTM – CROC y de Seguridad Social para lograr una solución “a las múltiples violaciones a los derechos laborales y humanos por parte de los empleadores”, pero ningún representante se había sentado con ellos. Lo hicieron solo después de las protestas de esta semana.

En un comunicado, la Alianza Justicia Social denunció que los ranchos agrícolas incurren en discriminación, acoso y violencia, que impiden la libertad de asociación e imponen un régimen de trabajo forzado, dando determinado tiempo para completar una cantidad específica de surcos.

La situación se mantiene tensa en la región. La mayoría de los comercios, incluyendo estaciones de gasolina y supermercados, siguen cerrados y a lo largo de la carretera Transpeninsular los manifestantes prenden fogatas.

Las autoridades, por su parte, establecieron retenes policíacos con oficiales armados con rifles, quienes revisan autos al azar, según pudo comprobar la AP.

 

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"A Monterrey le llegó el día cero": la grave crisis de agua que vive la segunda ciudad más poblada de México

Más de 5 millones de personas enfrentan la crisis de sequía "extrema" en la ciudad industrial de Monterrey.
28 de junio, 2022
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Monterrey vive una sequía como no se ha visto en las últimas décadas.

La segunda ciudad más grande de México, en la que viven más de 5.3 millones de personas, padece desde principios de año una sequía que ahora es catalogada como “extrema” y que ha llegado a su punto más álgido este mes.

Con temperaturas que superan los 40°C, sus habitantes tienen que arreglárselas para subsistir con solo seis horas al día de bombeo de agua potable, una restricción nunca antes vista e implementada por las autoridades para racionar lo que queda en sus represas.

Las reservas están prácticamente secas, como la presa de Cerro Prieto (2%) o La Boca (9%).

Por si fuera poco, en las tiendas hay días en que no se consigue agua embotellada para beber, incluso en los barrios más ricos de una urbe industrial que siempre se ha preciado de tener un nivel de desarrollo superior al resto de México.

“Ya estamos en una crisis climática extrema”, dice resignado el gobernador Samuel García, quien incluso ha ordenado el bombardeo de nubes con yoduro de plata para generar lluvias.

Para el investigador José Antonio Ordoñez Díaz, “Monterrey llegó a su día cero”, ese punto que se avizoraba desde hace años en el que la población viviría la escasez de agua por la sobreexplotación de los recursos y la falta de gestión del líquido.

En conversación con BBC Mundo, el académico del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México explica cómo se llegó a este punto y qué posibilidades tiene la capital de Nuevo León de sortear la crisis.

Personas extran agua de un pozo

Reuters
Las cisternas de distribución de agua en Monterrey están en sus niveles más bajos.

¿Por qué dice que Monterrey llegó a su “día cero”?

La gente en Monterrey no tiene en este momento agua para lavar la ropa, para usar en el baño. La mayor parte de los hogares están recibiendo solo tandas de agua. Es lo que les queda en las presas.

Antes nunca tenían que pensar si tendrían agua para lavar, o si tenían que tomar un baño de máximo 5 minutos. Y ahora sí.

A Monterrey le llegó el día cero, es el momento que te das cuenta que ya no tienes agua para hacer las cosas.

Este año está pasando algo extraordinario en Monterrey, una ciudad que nunca se había quedado sin agua. Ahorita tiene un déficit hídrico de más de 31 millones de metros cúbicos.

Ya dependen solo de la lluvia.

El día cero también es el momento en que debes cambiar los paradigmas de la forma en que se está utilizando el agua, que sepas que debes darle tratamiento para reciclarla y filtrarla. Pero es algo que no se está haciendo.

Un hombre vierte agua en un tanque de baño

Reuters

¿Es un problema generado por el consumo de una población que ha crecido exponencialmente, o por el tipo de ciudad industrial que es Monterrey?

Nuevo León está entre los puntos más álgidos, con incrementos hasta 48°C o casi 50°C. Por razones de vientos y otras cosas.

Pero también estamos explotando nuestro país, alterando nuestro territorio, dando concesiones a industrias en el norte. Y en particular los corredores industriales de Monterrey consumen mucha, mucha agua y no dan tratamiento.

Una refresquera consume en un año lo que las personas consumen en 10 años. Y una cervecera más.

Tener actividades agrícolas, pecuarias o industriales en una zona con un estrés hídrico requiere de una buena administración para que no pasen lo que vemos ahora en Monterrey.

Y ahí, si las industrias consumen 100 litros, esos 100 litros se van al drenaje. No les dan tratamiento.

Una cisterna de la cervecería Cuauhtémoc Moctezuma

Getty Images
En Monterrey se asientan varias plantas de producción de cerveza y refrescos.

El actual gobierno de Nuevo León dice que es un problema heredado, que se dejaron de hacer cosas para evitarlo en los últimos 30 años, ¿es esa la explicación?

El gobierno de Nuevo León es un gobierno de selfie, de tomarse fotos aquí y allá, no entienden una situación de crisis hídrica.

Dicen que no pueden quitar las concesiones de agua ni las compañías que están produciendo en su territorio, porque pagan impuestos y generan empleo. Pero están acabando el agua.

Así que optan por cerrar la llave a la gente, pero no a las empresas. Hay un conflicto de intereses muy serio y ahí es donde les llega el día cero.

Es como si una persona que administra los recursos de tu casa te dice no te voy a dar el agua a ti, mejor la uso para lavar el coche. Un gobierno no debería culpar a que es una herencia del pasado, sino dar soluciones.

Samuel García

Getty Images
El gobernador de Nuevo León, Samuel García, de 34 años, es conocido por su estilo de comunicarse vía las redes sociales.

Revisando las imágenes satelitales históricas, hay momentos en que las represas se ven más vacías que en la actualidad, ¿por qué no se había presentado una crisis similar?

Las presas son las cisternas que te permiten guardar agua para la época de estiaje. Pero una presa tarda, muchas veces, entre uno y diez años, en llenarse porque recibe toda el agua que le estás tomando a la naturaleza para hacer un ahorro energético.

Pero aquí, , el volumen total del agua lo comprometen para menos de un año. No se puede hacer eso, pero lo están haciendo.

Las imágenes de satélite muestran un momento en el que no había una población ni una cantidad de industrias como las que hay hoy. Al aumentar esto, aumentas el consumo.

Pero el problema es que tampoco hay plantas de tratamientos de aguas.

En el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) se otorgaron 7.000 concesiones mineras, de un día a otro, 7.000. Y con Zedillo (1994-2000) y con Fox (2000-2006) se dieron las concesiones de las zonas más importantes de agua a las refresqueras y cerveceras.

Es muy claro que el abuso de unos cuantos intereses afecta completamente el desarrollo de la nación.

Y nunca habían tomado en cuenta la deforestación. En este momento ya no se tienen las zonas viables para la recarga de agua y con eso se está perdiendo muchísima más.

La represa La Boca

Getty Images
La represa La Boca, una de las principales fuentes de agua de la ciudad, está prácticamente seca.

¿Cómo se explica la sequía del norte del país como la actual?

Tenemos regiones naturales muy secas. Hay regiones de México con menos de 100 milímetros, es decir, que lo máximo que caerá de agua en un año son 100 litros por metro cuadrado. No hay más.

En el 70% del país, la cantidad de agua es menor a 500 milímetros. Estacionalmente, el país es seco, donde no abunda el agua.

Entonces el 70% de todo este territorio no es apto para el establecimiento de grandes ciudades ni de plantaciones comerciales.

Es decir, tiene un balance muy fino entre el agua que llueve y el agua subterránea. Y si sobreexplotas cualquier tipo de manto acuífero, rompes el equilibrio.

Y en este momento se están explotando de manera inconcebible los acuíferos subterráneos y se están llenando de fertilizantes, lo que cambia las condiciones naturales del agua. Prácticamente nos estamos pegando un balazo, no en un pie, sino en ambas piernas.

Una protesta en Monterrey por la falta de agua

Reuters
Habitantes de Monterrey han realizado varias protestas por la falta de agua en las viviendas.

Y la orografía del país crea una barrera natural perfectamente bien franqueada y no hay manera para que las nubes pasen y alimenten de agua a esas regiones.

Y está el factor de población, cómo ha crecido y cómo se distribuye el agua.

En mis investigaciones muestro que Brasil en 1962 tenía 73 millones de metros cúbicos para cada habitante y para 2014 ya solo unos 73.000 metros cúbicos. Esto quiere decir que el agua potable disponible disminuyó 70% en promedio.

México tenía 10.000 millones metros cúbicos y bajó a 3000.

Y el agua potable que se divide entre los habitantes del planeta no considera la flora y la fauna, a ninguna otra especie. Entonces asumes que todo el agua es para los humanos y no se toma en cuenta los ecosistemas naturales.

Otro componente es la deforestación.

En el periodo de 1985 a 2002, en México se deforestar aproximadamente 1,5 millones de hectáreas al año de diferentes ecosistemas. Si sobreponemos un mapa de deforestación al de temperatura máxima y al del clima y al de la precipitación, sale la explicación.

Ahí se demuestra por qué esas regiones tienen ese déficit hídrico y por qué se acentuó.

Una mujer carga bidones de agua

Reuters
Los habitantes de Monterrey deben buscar agua a través de carros cisterna que llegan a los barrios obreros.

¿Hay alguna solución en el corto plazo para crisis de sequía extrema como la de Monterrey?

Monterrey podría ser una ciudad próspera, la más bonita, con los bosques y las bajadas de agua de sus montañas, pero la mala planeación, el abuso del crecimiento humano y lo que se está viendo, pues prácticamente lo echa a perder.

Se requiere la intervención de especialistas. Así empiezas a entender qué pasa y la necesidad de restaurar los sistemas naturales.

Y falta educación ambiental, porque la gente se está adaptando a esta situación, pero no está pensando qué va a pasar el año que viene.

Somos tan egoístas en todo esto que vemos al planeta como si fuera nuestro, cuando en realidad es un planeta compartido. Y Monterrey ha crecido, se ha desbordado, invadiendo ecosistemas y este es el costo del deterioro ambiental.

Hoy solo están esperanzados en que llueva.


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