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Así va la 'misión' para rearmar al Ejército mexicano
Dos de cada tres soldados aún cuenta con fusiles alemanes G3 cuyo diseño data de mediados del siglo pasado, y deben ser cambiados por el FX-05 hecho en México. Se trata del arma reglamentaria y la que llevarán los militares en las misiones de cascos azules de la ONU.
Por Arturo Angel
9 de marzo, 2015
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FX-05_Xiuhcoatl

En el plan de Defensa Nacional de este sexenio, el Ejército se fijó como meta para 2018 sustituir 121 mil fusiles de guerra alemanes G3 H&K cuyo diseño data de la mitad del siglo pasado y asignados aun a la mayoría de los soldados, por el fusil serpiente de fuego hecho en México, concebido para enfrentar al crimen organizado. Pero para conseguirlo, deberá invertir 500 millones de pesos y duplicar la producción anual por lo menos.

En 2014, apenas se fabricaron 12 mil fusiles de este tipo según el informe de resultados del referido plan dado a conocer la semana pasada por la secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Para alcanzar los 109 mil que le faltan, la producción deberá ascender, a partir de ya, a 27 mil 250 serpientes de fuego al año.

El FX-05 Xiuhcóatl (serpiente de fuego en lengua náhuatl), no es un rifle secundario o alternativo. Es nada más y nada menos que el arma reglamentaria de toda la tropa y la que usarán los soldados mexicanos en las eventuales misiones de cascos azules de la ONU, sin embargo, aun contando los que se hicieron en el sexenio pasado, apenas 1 de cada 3 soldados cuenta con el nuevo rifle.

La sustitución de los fusiles G3 Heckler & Koch (H&L) es una promesa hecha hace casi 10 años, cuando la Sedena presentó en 2006 el prototipo de la serpiente de fuego, un arma diseñada para el combate urbano, menos pesada, más rápida, y anatómicamente diseñada para el soldado mexicano, a diferencia de la alemana. Además fabricarla en el país era casi cinco veces más barato que comprar una similar nueva.

Pero al terminar el sexenio de Felipe Calderón, el Ejército solo había cambiado 34 mil de los 155 mil fusiles G3 de sus soldados.

En diciembre del 2013 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Plan de Defensa Nacional 2013-2018 en donde se fijó el objetivo de contar con los 121 mil fusiles FX-05 que faltaban para el 2018. Un año después, aún faltan por fabricar más de 100 mil.

El tema no solo es de ganas sino de dinero. Datos revelados por la Defensa Nacional en la solicitud de información 000700147508 indican que el costo de producción de un fusil es en promedio de cuatro mil 682 pesos por cada pieza. Esto significa que la inversión que aún falta por hacer para completar los fusiles que faltan alcanzaría los 510 millones de pesos.

En los recortes al presupuesto anunciados para este año por el gobierno debido a la situación económica desfavorable, el de la Sedena es el mayor de las dependencias del gabinete de seguridad: mil 200 millones de pesos.

Según lo dicho en su momento por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, estos recortes afectarían únicamente el gasto corriente y no a proyectos de inversión en seguridad, pero la Sedena no ha detallado hasta ahora que áreas se verían afectadas en concreto.

La serpiente se arrastra lento

En el 2006, ante la víspera de un combate frontal a los cárteles del narcotráfico, la Sedena planteó la sustitución de los fusiles G3, comprados en los noventa pero diseñados desde la década de los 50s para una guerra convencional de grandes ejércitos en espacios abiertos, distinto a los enfrentamientos urbanos con sicarios armados.

El Centro de Investigación Aplicada y Desarrollo Tecnológico de la Industria Militar planificó un fusil que se hiciera en México; 65 ingenieros participaron en el proyecto. El resultado fue el FX-05 Xiuhcóatl, el cual era superior en cadencia de fuego al rifle alemán, más maniobrable por su reducido peso y culata retráctil, y con un diseño pensado a la complexión física de nuestros soldados y no de los europeos.

Más importante aún. Información oficial de la Sedena indica que la fabricación de cada fusil serpiente de fuego representaba un ahorro de 20 mil 800 pesos por pieza en comparación a lo que habría que pagar por un modelo similar en el extranjero. Es decir, hacerlo constaba casi cinco veces menos.

En comparación con el G3 alemán, un fusil serpiente de fuego dispara hasta 100 balas más rápido y pesa medio kilo menos. Además su calibre 5.56 es el que usan los ejércitos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y aunque la bala es más pequeña que el 7.62 del G3, resulta más ligera y por tanto un soldado es capaz de llevar más de ellas.

En el desfile del 16 de septiembre de 2006 grupos de fuerzas especiales marcharon con el prototipo de esta arma y se anunció su fabricación en serie. Poco después surgieron los problemas.

Heckler &Koch inició una investigación ante el posible plagio de diseño que representaba el FX-05 de su rifle G-36V, similares en apariencia física, en su sistema de operación con pistones de gas y en el calibre tipo OTAN utilizado. En el 2007, ingenieros de la compañía alemana se reunieron con sus contra partes mexicanas para verificar en conjunto el tema.

Tras meses de deliberaciones se determinó que la patente no fue violada y que el rifle mexicano era legítimo. Aun con ello el plan original de producción se vio retrasado.

El sexenio pasado terminó con apenas 34 mil serpientes de fuego de las 155 mil que se necesitaban para sustituir a los fusiles G3.

Armas a control remoto

En el informe de resultados 2014, la Sedena reveló la fabricación de seis sistemas de acción a control remoto de armas de fuego. Dicho sistemas fueron sometidos a pruebas con seis batallones distintos en vista de su posible fabricación en serie.

Esta tecnología forma parte del proyecto que el Ejército mexicano puso en marcha en el 2013 bajo el nombre Sistema de Accionamiento Remoto de Armas de fuego SARAF-BALAM1. El objetivo es dar a los soldados un dispositivo que le permita desde una posición segura disparar una torreta armada, ya sea desde dentro de un vehículo o en una posición remota.

Los ingenieros de la Dirección de Industria Militar de la Sedena están a cargo de este proyecto. Las especificaciones son clasificadas, pero se ha probado con ametralladoras calibre 70 así como lanzagranadas colocados en vehículos de blindaje ligero.

Otro proyecto desarrollado por los ingenieros y probado el año pasado fue el prototipo de un lanzagranadas de baja velocidad calibre 40 milímetros, el primero hecho en México. Se realizaron pruebas de fuego con 20 granadas de práctica y 70 granadas de guerra con falsa espoleta.

A pesar de que las pruebas fueron satisfactorias, la dependencia que encabeza el general Salvador Cienfuegos no ha anunciado aun la fabricación en serie de alguno de estos dos proyectos ni algún presupuesto para su financiamiento.

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Cómo es vivir en Cerrada Andrómaco, el callejón que quedó atrapado entre los edificios de "Ciudad Slim"
El "megadesarrollo" inmobiliario del empresario Carlos Slim en Ciudad de México alberga grandes corporativos y familias adineradas justo a unos metros de un caserío de habitantes bajos recursos.
5 de abril, 2019
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El “pam, pam, pam” de los martillazos se ha escuchado en el barrio Ampliación Granada desde hace dos décadas.

Los golpes secos y metálicos, el rechinante uso de taladros y el estruendoso movimiento de maquinaria pesada se ha convertido en el sonido de fondo en la vida de miles de personas.

No solo quienes viven en esta zona del oeste de Ciudad de México, sino los miles de oficinistas y hasta los turistas están expuestos a la ininterrumpida construcción de edificios de los últimos 20 años.

“Ya nos acostumbramos”, dice con una risa resignada José Reyes, quien al igual que unas decenas de familias ha vivido desde mediados del siglo pasado en este caótico barrio.

“Siempre fuimos los únicos. Cuando yo llegué aquí, todas las casas eran de láminas de cartón. Todo esto eran fábricas”, dice Reyes a BBC Mundo, señalando hacia los grandes edificios que rodean su casa.

Él y otras 200 personas viven en la Cerrada Andrómaco, un estrecho callejón peatonal de unas 60 casas que contrasta dramáticamente con el paisaje de su alrededor.

Cerrada Andrómaco

Google
La Cerrada Andrómaco (recuadro) es la única calle de viviendas originarias en la zona.

Apenas a dos cuadras de distancia se encuentra la Plaza Carso, un lujoso conjunto inmobiliario de edificios de oficinas y residencias, un par de museos, un teatro y hasta un acuario subterráneo construidos por el multimillonario mexicano Carlos Slim.

La monumental obra -coronada por el literalmente deslumbrante Museo Soumaya que Slim dedicó a su fallecida esposa- tuvo una inversión inicial estimada en US$800 millones.

“Es el megadesarrollo de usos mixtos más grande de América Latina”, afirma con orgullo el grupo Carso, empresa que fue la punta de lanza para que otras inmobiliarias invirtieran en esta zona.

La explanada de Plaza Carso

BBC
Esta zona se transformó radicalmente a partir del impulso inmobiliario del consorcio de Slim. 

Las obras empezaron en 2008, pero ya desde el 2000 este sector de naves industriales en abandono comenzó a transformarse en lo que es hoy.

Y desde entonces vecinos de familias de ingresos medios y bajos han visto cómo se transforma el paisaje urbano que ellos conocían en lo que coloquialmente ha sido llamado “ciudad Slim”.

Perdieron el sol

Los habitantes de la capital de México tienen a Polanco como sinónimo de barrio de clase alta.

Ahí se asentaron enormes casonas de familias de altos ingresos, mexicanas y extranjeras, a las cuales se les suman embajadas, grandes edificios residenciales y almacenes.

La zona conocida como Nuevo Polanco, en uno de los extremos de ese barrio, fue la última en desarrollarse luego de que grandes compañías como General Motors, Chrysler y General Tire cerraron sus fábricas.

El callejón de Cerrada Andrómaco

BBC
El callejón de Cerrada Andrómaco se encuentra justo al lado de edificios de unos 20 niveles.

Fue entonces que los vecinos de las colonias populares Irrigación, Granada y Ampliación Granada comenzaron a ver los enormes boquetes que se abrían para la cimentación de edificios (lo cual no se ha detenido en dos décadas).

“El levantamiento de torres no nos ha generado tanta problemática, siendo honestos. El problema viene después, cuando se empiezan a habitar“, explica José Reyes, líder de los vecinos de Cerrada Andrómaco.

Su callejón colinda directamente con dos torres habitacionales, una de las cuales está siendo construida por la empresa Metro Buildings, y a unos pasos de distancia se elevan más edificios de entre 10 y 20 pisos.

Reyes y sus vecinos han perdido el sol de las mañanas y las tardes, pues encerrados entre grandes muros de hormigón y cristal la noche llega temprano para ellos.

El callejón de Cerrada Andrómaco

BBC
Tanto obreros de la construcción como oficinistas consumen productos vendidos en Andrómaco.

Pero más grave aún, la apertura de cientos de apartamentos habitacionales, oficinas y centros de entretenimiento ha causado una gran sobrecarga a servicios públicos tan básicos como el agua o drenaje.

“Modelo de desarrollo”

Es viernes (y día de pago) y en los alrededores de la Plaza Carso se siente una competencia de ruido entre el bullicio de la gente y los autos que buscan abrirse paso tocando la bocina.

Cientos de empleados entran y salen de las torres de oficinas de casi 60 empresas nacionales y trasnacionales como Nokia, Huawei, Philip Morris, Metlife y la joya de la corona del emporio Slim, América Móvil (una de las 10 empresas más grandes de América Latina).

Pero también hay grandes filas de mexicanos y extranjeros que llegan al Museo Soumaya, el acuario o el teatro que hay en el lugar.

“Es muy impresionante. Muy bonito y elegante”, dice la canadiense Annika Boron luego de visitar el Museo Soumaya en el cual Slim expone parte de las obras de arte de su colección personal.

Visitantes del Museo Soumaya

BBC
Los museos y centros de espectáculos se han convertido en un atractivo turístico en la zona.

Carso asegura que su “megadesarrollo” inmobiliario es un “modelo de desarrollo sustentable” que cambió el paisaje olvidado de Nuevo Polanco.

Los márgenes de una vía de tren activa fueron convertidos en un andador peatonal, uno de los mejoramientos barriales más visibles.

“La conjunción de la vida cosmopolita, los espacios culturales y el fácil acceso vial a toda la zona de nuevo Polanco impacta positiva y significativamente en la calidad de vida de los colonos“, afirma el consorcio.

¿Desarrollo para quién?

La antropóloga social Adriana Aguayo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, recientemente realizó una investigación sobre el boom inmobiliario en la zona y sus efectos urbanos.

El parque lineal

BBC
Constructoras como Carso y Mega Buildings aseguran que han contribuido a mejorar el entorno de la zona.

Encontró que desde la década pasada se tenían 176 proyectos de construcción de los cuales se están creando unos 15.700 espacios habitacionales.

Hace cinco años, la población flotante -las personas que cotidianamente pasan el día en la zona por su empleo u otras actividades- ya se contabilizaba en más de 40.000 personas, número que podría duplicarse con la conclusión de nuevas torres.

“Es cierto que el paisaje urbano ha cambiado. El problema es para quién cambia“, dice a BBC Mundo Aguayo.

“Se hizo un desarrollo con una planeación no muy bien pensada. Entre los primeros problemas que empezamos a ver fueron los de tráfico, que ahora es brutal, y en el abastecimiento de agua. Y pocas áreas verdes”, apunta.

Oscar Martinez

BBC
Vecinos como Óscar Martínez piden apoyo de las autoridades para que se controle el crecimiento inmobiliario.

Óscar Martínez, vecino del lugar, asegura que “ha sido un cambio brutal” para los habitantes originarios de la zona: “Esta cerrada es lo único que queda como en las caricaturas. Está en medio de muchos complejos (inmobiliarios)”.

Pero un problema general es la movilidad:las estrechas calles siguen siendo las mismas de hace décadas para miles y miles de nuevos habitantes y oficinistas.

“Es incomprensible. La única calle que se ensanchó fue la de Lago Zúrich. Y hasta que ésta no tuvo una remodelación, la gente que vivía en esa manzana podía hacer media hora para salir a las principales avenidas, a una o dos cuadras“, comprobó Aguayo en su investigación.

Edificios en Nuevo Polanco

BBC
Los gobiernos de Ciudad de México autorizaron la construcción de edificios en una pequeña zona con calles estrechas.

“Contraste brutal”

Los habitantes de Cerrada Andrómaco no conocen a sus vecinos de los lujosos apartamentos y viceversa.

Su interacción se limita a problemas cotidianos, como el que haya música a alto volumen y la mala vista que generan las “cobijas” tendidas en las azoteas del lado del callejón, o que los residentes de las torres saquen a sus perros a hacer sus necesidades a la calle.

Ropa tendida frente a una torre

BBC
Desde Gran Tower (al fondo) se han llegado a quejar del canto de un gallo en Andromáco, según los vecinos de la Cerrada.

Gabriela López Olvera, del colindante condominio Grand Tower, dice que tratan de “llevar la fiesta en paz” entre vecinos, pues “respetando cada quien su lugar no hay problemas”. Otros residentes abordados por BBC Mundo prefirieron no opinar.

El distanciamiento entre vecinos es notorio y se hace más evidente a la hora de lograr acuerdos como colonia (barrio).

“Quieren tomar decisiones sin tomarnos en cuenta. Yo a Slim ni lo conozco. No lo veo mal, él invierte su dinero para ganar. También las otras constructoras. El problema no son los desarrolladores: los nuevos vecinos que vienen y se sienten dueños de esto”, dice José Reyes.

Carlos Slim

Getty Images
El consorcio de Slim invirtió unos US$800 millones en los desarrollos de Nuevo Polanco.

Para la doctora Aguayo, lo que sucede ahí es un ejemplo muy pronunciado del concepto “gentrificación”, cuando espacios populares son reformados por desarrolladores y sus habitantes originales se ven orillados a irse.

“El contraste es brutal y ellos lógicamente se sienten muy discriminados”, explica la investigadora.

Hay un proceso muy importante de desigualdad social. Esas zonas no han sido remodeladas. No han sido desplazados porque los desarrolladores se han concentrado en los terrenos de las fábricas, pero la presión es muy fuerte. No solamente en términos financieros, sino socioculturales”, añade.

¿Quién se responsabiliza?

La Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) es el organismo encargado de vigilar que haya construcción ordenada y planeada en Ciudad de México.

Su titular Ileana Villalobos dice que están poniendo a revisión todos los proyectos aprobados en gobiernos pasados luego de que durante la última década se ha criticado el otorgamiento de permisos inmobiliarios irregulares.

“Estamos tomando con mucha seriedad la revisión a los expedientes de las construcciones realizadas bajo este modelo denominado Sistemas de Actuación por Cooperación (SAC) en esta zona”, expuso a BBC Mundo.

Obras en Cerrada Andrómaco

BBC
Luego de exigir obras de mitigación desde 2015, este año recién comenzó el cambio de drenaje en Cerrada Andrómaco.

Y es que el SAC compromete a las inmobiliarias a destinar recursos para “mitigación” de daños al entorno y a la infraestructura urbana.

Metro Buildings construye junto a Andrómaco su proyecto inmobiliario “Andén 7”, la torre más alta de la zona. Un representante de la firma dijo a BBC Mundo que ellos han cumplido con la ley, incluidas mejoras en la Cerrada.

Pero los vecinos del callejón denuncian que las obras de mitigación, que obtuvieron tras tres años de denuncias, están detenidas por falta de recursos aportados por inmobiliarias al SAC.

La entrada de Cerrada Andrómaco

BBC
Seduvi dice que con el SAC busca que haya “integración social” de los residentes originarios con los nuevos.

A consulta de BBC Mundo, Seduvi promete que en abril entregará un informe pormenorizado de la situación inmobiliaria de la zona, así como reuniones con todos los vecinos “para atender sus necesidades”.

Pero los habitantes de Andrómaco ya no quieren más retrasos. Y dicen que defenderán sus propiedades ante las presiones del entorno para que se vayan.

“A pesar de todo, los vecinos se han aferrado a no vender, a no irse, a no darles la oportunidad de quedarse con todo esto que nos pertenece“, dice Óscar Martínez.


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