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Cuartoscuro
Con el arsenal del narcotráfico decomisado en 10 años se podría armar a la PF y a la Armada
El armamento arrebatado al crimen organizado sería suficiente para equipar una fuerza equivalente a la Armada y la Policía Federal juntas; los cartuchos decomisados permitirían a cada arma realizar al menos 105 tiros.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
15 de abril, 2015
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Arsenal decomisado en diciembre de 2009. Foto: Cuartoscuro

Arsenal decomisado en diciembre de 2009. Foto: Cuartoscuro

En los últimos 10 años el Ejército ha decomisado casi 13 mil granadas y 150 mil armas de fuego incluidos fusiles de asalto creados para la guerra, pese a que en México la venta de armamento convencional no está legalmente permitida y que, al menos en el papel, vivimos en “tiempos de paz” desde hace más de medio siglo.

La cantidad de armas de fuego decomisadas, en promedio 40 todos los días, alcanzarían para equipar a una fuerza bélica con un total de efectivos superior a la de la Armada y la Policía Federal… juntas. Además, los cartuchos asegurados son suficientes para que cada pistola o rifle hiciera al menos 105 tiros.

Los aseguramientos se han realizado dentro de la campaña permanente del Ejército en contra el crimen organizado y si bien hay casos de grandes arsenales descubiertos en bodegas o guaridas clandestinas, muchas armas también han sido decomisadas en automóviles, en manos de sujetos aislados o en escenarios de algún hecho violento.

En diciembre pasado, en su “Informe sobre la Prevención de la Violencia 2014”, Naciones Unidas reveló que en México, contrario a lo que dicen las cifras más conservadoras, 7 de cada 10 personas son asesinadas con armas de fuego, lo que ubica a nuestro país en la posición número 12 con la mayor proporción de homicidios de este tipo, y en el mismo nivel de naciones como Kuwait y Brasil.

La información sobre los decomisos de armamento realizados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), revela además el incremento en el poder de fuego de la delincuencia, pues ha subido el porcentaje de las armas largas descubiertas por encima de las armas cortas como pistolas.

Dicho empoderamiento bélico también queda de manifiesto en la cifra de granadas decomisadas a los criminales con un incremento de más de mil 400 por ciento en una década, aun y cuando la cifra de 2014 fue un descenso importante respecto a los años anteriores.

 

Gráfico sobre lavado de dinero. Diseño: Mariana Hernández.

Gráfico sobre lavado de dinero. Diseño: Mariana Hernández.

El ejército del hampa

En poco más de diez años, de enero del 2005 a febrero de este año, el Ejército mexicano ha decomisado 147 mil 041 armas de fuego que estaban en poder de la delincuencia organizada o de civiles no autorizados para tenerlas, lo que significa un promedio de casi 40 armas aseguradas… cada 24 horas.

Para ponerlo en proporción, con todo ese armamento se podría equipar un “ejército” que superaría más de 2 a 1 al total de efectivos que tiene la Armada de México (60 mil marinos aproximadamente) o la Policía Federal (45 mil efectivos aproximadamente) por separado, o que por lo menos equivaldría al 60 por ciento de todos los elementos operativos que tiene actualmente el Ejército mexicano.

La cifra de armas aseguradas anualmente registró un incremento exponencial hasta alcanzar un límite en el 2011, año en que el Ejército le arrebató casi 32 mil 500 armas de fuego a los criminales, diez mil más que todas las que se habían asegurado del 2005 al 2008.

Fue a partir 2012, último año del sexenio pasado, cuando comenzó un descenso sostenido en el arsenal asegurado por el Ejército hasta regresar a niveles similares a los del 2007.

En lo que parece no haber vuelta atrás es en el empoderamiento de los delincuentes. Hasta el 2008 la proporción entre armas cortas y largas estaba relativamente equilibrada pero en los años siguientes se incrementó la brecha aun y cuando el número total de arsenal decomisado ha disminuido.

Según los datos de la Defensa Nacional, en los últimos cinco años más del 60 por ciento de todo lo asegurado corresponde a armas largas, es decir escopetas, rifles, fusiles automáticos y semi automáticos, armas tipo francotirador, ametralladoras, lanzagranadas, entre otros.

Hay casos en donde los golpes de las fuerzas armadas han sido mayúsculos. Por ejemplo, el 7 de noviembre del 2008 efectivos del Ejército Mexicano intervinieron una bodega del Cártel del Golfo en Reynosa Tamaulipas, en donde se descubrieron 278 armas largas, 126 armas cortas, más de medio millón de cartuchos, y casi 300 granadas.

Descubrir los arsenales no siempre es sencillo. El 3 de junio del 2011 por ejemplo, los soldados decomisaron 171 armas de fuego y casi cien mil cartuchos de Los Zetas, los cuales estaban escondidos en un almacén subterráneo de un terreno donde al parecer no había nada, en el ejido Las Salinas, Coahuila. El hallazgo se consiguió gracias a una denuncia anónima.

Pero más allá de los grandes operativos, la mayoría de las armas de fuego han sido descubiertas en acciones cotidianas de menor escala como detenciones de delincuentes o revisiones de vehículos. También es común el decomiso de armamento tras enfrentamientos en calles como los que ocurren en Tamaulipas.

Mucho parque… y granadas

“Si tuviéramos parque ustedes no estarían aquí”, es la frase histórica que pronunció el General Anaya al General Twigss durante la intervención estadunidense en México del siglo XIX, para explicar que no habían podido frenar la invasión por falta de municiones y no de armas. Esto es algo que los delincuentes en México parecen tener muy presente.

De acuerdo con la estadística oficial, en la última década se han decomisado casi 15 millones 800 mil municiones de distintos calibres, desde balas pequeñas calibre .22 hasta las calibre 7.62 que usan los “Cuernos de Chivo” o las calibre .50 de los fusiles antimaterial Barret.

Dejando de lado los calibres y sin contar los cargadores encontrados, la cantidad de municiones aseguradas es suficiente para que cada arma decomisada realizara en promedio por lo menos 105 tiros.

Por otro lado, los aseguramientos de granadas también evidencian el incremento de la fuerza bélica de las organizaciones criminales. Los datos oficiales disponibles arrojan que del 2006 al 2014 se han asegurado 12 mil 857 artefactos explosivos de este tipo en el país, lo que equivale a por lo menos tres todos los días.

Al igual que ocurre con las armas de fuego, los decomisos de granadas se incrementaron año con año hasta llegar a casi tres mil artefactos en el 2011. A partir de ahí inició un descenso en los aseguramientos que ha continuado en la administración el presidente Enrique Peña Nieto.

La delincuencia no ha tenido reparos en utilizar estos artefactos en contra de diversos blancos, desde los civiles que asistían a la ceremonia del grito de la Independencia en Morelia en 2008, pasando por las usadas en contra de un convoy de militares en Guachinango Jalisco el año pasado, hasta las utilizadas en este 2015 contra instalaciones de una televisora en Matamoros, Tamaulipas.

Cuernos de chivo… chinos

La venta de armamento de grueso calibre en México está totalmente prohibida, pero eso no es obstáculo para el tráfico y comercialización de armas de alto poder en el mercado negro, como lo evidencian el tipo de armas decomisadas.

De acuerdo con datos de la Unidad Especializada en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas (UEITA) de la Procuraduría General de la República (PGR), el 60 por ciento de las armas largas aseguradas son el calibre 7.62 x 39 milímetros y similares, que corresponden a una bala alargada y de alta letalidad; son las que utilizan los rifles AK-47 conocidos como Cuerno de chivo.

El AK-47 es de origen ruso, sin embargo, actualmente hay 14 países que fabrican modelos similares o copias de estas armas, de acuerdo con un informe de la organización no gubernamental Armas Bajo Control. En México, han llegado varios de esos fusiles foráneos.

Por ejemplo, según los datos de la Sedena en 2011 uno de cada seis “Cuernos de Chivo” es de la marca NORINCO, fabricante de origen chino que comercializa tecnología armamentística a nivel internacional, y que ha sido acusada entre otras cosas de vender misiles a países como Corea del Norte e Irán.

El “AK-47 chino” ofrece las mismas prestaciones que su hermano ruso pero a un precio menor ya que por ejemplo, sus modelos carecen del material cromado de en la zona del cañón y el gas.

No se trata del único fusil diseñado para la guerra asegurado a los criminales en México. Solo por citar dos ejemplos más, entre lo decomisado figuran fusiles de asalto M-16 usados por el Ejército de Estados Unidos en conflictos como la guerra de Vietnam, o la escopeta Mossberg 500 calibre 12 utilizadas en operaciones como la denominada Tormenta del Desierto en Irak.

Las investigaciones realizadas sobre el origen del armamento, con el apoyo del Buró de Alcohol, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés)ha permitido establecer que el 75 por ciento de las armas decomisadas provienen de armerías de los Estados Unidos y son traficadas a través de la frontera norte de nuestro país.

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BBC
"Aceptamos 3,500 dólares por casar a nuestra hija de 5 años y así pagar el tratamiento médico de nuestro hijo"
Una familia afgana desplazada por la sequía dice que vendió a su hija en matrimonio para pagar el tratamiento de su hijo enfermo. Pero el hijo no se ha recuperado y ahora se están planteando vender a sus otras dos hijas que todavía no tienen 10 años.
BBC
22 de abril, 2019
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Nazanin* se comprometió en matrimonio con 5 años de edad. Para cuando tenía 10 años, era esposa. La familia de su esposo, un niño de 12 años, la compró por 3,500 dólares hace seis años.

Sus padres la vendieron para recaudar dinero para el tratamiento de su hijo enfermo, el hermano de Nazanin.

“El dolor de mi hijo era insoportable. Cuando miraba su cara, pensaba que debíamos aceptar el dinero. El papá de Nazanin era reacio, pero le convencí para que aceptara el dinero a cambio de nuestra hija”, cuenta la madre de la pequeña, que vive en el campo de refugiados Shahrak e Sabz, cerca de Herat, en el oeste de Afganistán.

Los padres de Nazanin tienen siete hijos, tres niñas y cuatro niños. Nunca fueron a la escuela y no saben leer o escribir. No tienen dinero ni trabajo.

Inayatulhaq Yasini, del servicio mundial de la BBC, habló con ellos sobre la decisión de vender a su hija.

Arrepentimiento

“Nuestro hijo sufre de epilepsia desde que tenía 4 años y no teníamos dinero para pagar su tratamiento”, cuenta el padre de Nazanin.

Ilustración de Nazanin y su hermano

BBC

En un esfuerzo desesperado por salvar al hijo, la familia decidió renunciar a su hija.

“Tomé el dinero y acepté dar a nuestra hija mayor Nazanin en matrimonio. Usé el dinero para pagar el tratamiento de mi hijo, pero no se recuperó y tampoco pude quedarme con mi hija”, dice la madre.

“Si alguien vende a su pequeña así, es obvio que habrá arrepentimiento. Yo también lo tengo, pero no sirve de nada”, interviene el padre.

Matrimonios infantiles

En Afganistán, la edad legal para el matrimonio es 16 años para las chicas y 18 años para los chicos. Pero muchos se casan a edades más tempranas.

Según un informe de Unicef de 2018, el 35% de las niñas afganas están casadas antes de los 18 años, y el 9% se casan antes de los 15.

En el resto del mundo, Níger es el país con peor desempeño en esta área, con un 76% de las niñas casadas antes de cumplir los 18.

En Bangladesh, donde se ha registrado un notable progreso económico en años recientes, la cifra es del 59%, según el informe.

Ilustración que muestra un pastel de cumpleaños con unos niños en miniatura rodeados de 10 velas

BBC

“Precio de la novia”

Afganistán ha sufrido décadas de guerra y, más recientemente, una terrible sequía, que hace que muchas familias tengan pocas perspectivas de empleo y se enfrenten a la pobreza.

“En nuestras costumbres tribales no es un problema o tabú llegar a un acuerdo de matrimonio, incluso si los niños son muy pequeños. Pero muchos solo casan a sus hijas cuando tienen 18 años”, señala la madre de Nazanin.

Según la ley islámica, el novio debe darle un regalo a la novia, que suele ser una cantidad de dinero acordada al hacer el contrato de matrimonio. Esto se conoce como Mehr (dote) y pertenece a la chica.

Pero además del Mehr, el padre de la novia o el hermano mayor puede pedir y recibir dinero -el “precio de la novia”- de la familia del novio antes de la boda.

Pedir “el precio de la novia” es una tradición afgana que no tiene base en la ley islámica, según Faizal Muzhary, investigador de la organización Afghanistan Analysts Network.

El dinero que se cobra depende de varios factores, como el estatus de la familia, la belleza, la edad y la educación de la niña, y puede oscilar entre unos cientos de dólares a más de US$100.000.

Ilustración de Nazanin

BBC

En un país con un PIB per cápita de menos de US$600, el “precio de la novia” puede ser un punto de inflexión para algunas familias.

Fuerte sequía

La familia de Nazanin fue golpeada por la mortal sequía que asoló la mayor parte de Afganistán en 2018.

“Trabajábamos en campos agrícolas y teníamos algo de ganado. Pero tuvimos que dejarlo todo”, relata el padre.

Sus animales murieron deshidratados y la familia abandonó su pueblo natal en la provincia de Badghis, en el noroeste de Afganistán, para trasladarse al campamento cercano a Herat, la tercera ciudad más grande de Afganistán, situada cerca de la frontera con Irán.

ilustración que muestra una vaca muerta y una familia de desplazados

BBC

Según Naciones Unidas, 275.000 personas tuvieron que desplazarse de Afganistán occidental debido a la sequía.

Muchas agencias locales e internacionales están dando ayuda, pero el padre de Nazanin cuenta que todavía está esperando la suya,

Atrapados en una espiral de deuda. el futuro de las otras dos hijas de la pareja, que todavía no tienen 10 años, parece incierto.

“Si mi miseria continúa, y encuentro alguien dispuesto a darme dinero por mis otras hijas, haré lo mismo. Mis prestamistas me están llamando dos o tres veces al día para que les pague lo que les debo”, señala el padre de Nazanin,

“Mis hijas son los únicos bienes que tengo”.

Matrimonio infeliz

Golpeados por la sequía y el desplazamiento forzado, la familia optó por una boda temprana para recortar los gastos de alimentación.

El año pasado, cuando Nazanin cumplió 10 años, la familia organizó su boda, a la que asistieron más de 100 personas.

“Le di todo lo que pude a mi hija. El dinero del matrimonio que recibimos tampoco fue tanto”, cuenta el padre.

Pero estuvo lejos de ser un evento feliz.

Ilustración que muestra a Nazanin abandonando el hogar familiar

BBC

“Si no estuvieras en una situación tan desesperada, no aceptarías el matrimonio de una niña tan pequeña. Juro que no lo hubiera hecho, pero necesitaba el dinero. Fui obligado por mi necesidad”, insiste el padre.

“¿Qué podemos hacer? Esta era la única opción posible para mí. No estoy solo, muchos otros han hecho lo mismo debido a la sequía y problemas financieros”.

Un informe de 2015 del Consejo Noruego de Refugiados constató que las mujeres y niñas que viven en asentamientos informales en áreas urbanas corren más riesgo de ser casadas con hombres mayores que son más capaces de pagar el “precio de la novia”.

Pero Nazanin, ahora con 11 años, no está casada con un hombre mayor.

“Pasó dos meses en casa de sus suegros. La trataron como a su propia hija. Su esposo tiene unos 12 años. También es muy tímido y no habla mucho”, explica la madre.

Sin su consentimiento

A Nazanin nunca le consultaron sobre su boda. Sus padres nunca le contaron los roles y responsabilidades que implica la vida de casada y, sin sorpresa, Nazanin tuvo problemas para adaptarse.

“No dice nada. Pensamos que no era feliz porque nos extrañaba”, expone la madre.

Grupo de niñas estudiantes en una instalación subvencionada por la ONU en Jalalabad, Afganistán oriental

Unicef
Las niñas que viven en campamentos para refugiados son especialmente vulnerables, según el Consejo Noruego de Refugiados.

“Les pedimos que dejaran que la niña se quedara con nosotros unos años más”, añade.

Nazanin está de vuelta con sus padres. Sus suegros han prometido acogerla de nuevo cuando crezca un poco, en dos o tres años.

“No sabe cómo comportarse con sus suegros y su esposo porque es muy joven”, dice su padre.

“Viven en la provincia de Nimruz. Hace diez días, nuestro yerno vino y se quedó con nosotros unos días”, cuenta.

Cambio de la ley

Unicef documentó 161 compromisos y matrimonios infantiles en Herat y Badghis entre julio y octubre del año pasado. De ellos, 155 involucraron a niñas y seis a niños.

“El matrimonio infantil es una norma social bien arraigada en algunas partes del país. La situación empeora por la guerra y la sequía”, dice la jefa de Comunicación de Unicef en Afganistán, Alison Parker.

Ilustración que muestra a Nazanin y dos anillos de boda

BBC

“De julio a octubre hubo una subida en las bodas infantiles. Pero desde entonces, ha habido una fuerte intervención del gobierno, que ha resultado en una clara reducción de estas bodas”.

El gobierno afgano está desarrollando una ambiciosa campaña de cinco años para terminar con todas las bodas forzadas y de menores para 2021.

Una ley que aumentará la edad mínima para que las niñas puedan casarse a los 18 años está pendiente de aprobación en el Parlamento.

Niña inteligente

La familia de Nazanin todavía está a la espera de recibir ayuda del gobierno o de las agencias humanitarias. La única ventaja es que el lugar les está ofreciendo posibilidades de aprender.

Los padres están orgullosos del hecho de que su hija mayor sepa escribir su nombre y el de su padre.

“Nazanin es una niña inteligente. Se sabe el alfabeto”, dice la madre.

Dos de sus hijos también van a la escuela.

Pero la familia está lejos de sentirse feliz y dice que no hay nadie que los apoye. Esto le preocupa a la pequeña Nazanin.

“Nazanin me dice: ‘Mamá, me casaste a una edad joven, pero mi hermano no se recuperó’. Pero también dice: ‘Mi hermano se recuperará y yo también creceré’. Me arrepiento de haberla casado, pero todavía confío en tener un buen futuro”, afirma la madre.

*El nombre de Nazanin se ha cambiado para proteger su identidad. Ilustraciones de Jilla Dastmalchi.


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