La 'cápsula del tiempo' que esconde un volcán en la Ciudad de México
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Foto: INAH

La 'cápsula del tiempo' que esconde un volcán en la Ciudad de México

Hace más de mil años la erupción del volcán Xitle sepultó una aldea entera. Sus restos se conservan seis metros bajo la lava. Los científicos pueden allí dar un vistazo a la vida cotidiana en la época prehispánica mesoamericana.
Foto: INAH
Por BBCMundo
7 de abril, 2015
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Aldea prehispánica cubierta de lava en Ciudad de México. Foto: INAH

La aldea fue cubierta de lava hace cientos de años.

La llaman “la cápsula del tiempo”.

Es una aldea prehispánica que fue cubierta de lava hace más de mil años y que se ubica dentro de una de las capitales más pobladas del mundo: la Ciudad de México.

Arqueólogos creen que en el lugar se encuentra información valiosa sobre el período Preclásico o Formativo Medio, que ocurrió del año 1.200 al 400 antes de Cristo.

Una etapa donde se presentan los rasgos de civilización propios de los primeros pueblos mesoamericanos, y por ello se considera importante en la conformación histórica de la zona conocida como Cuenca de México.

Allí precisamente se asentaron algunas de las principales sociedades antiguas del continente americano, como los aztecas.

Es una región geográfica en el centro del país donde ahora se encuentran los estados de México, Hidalgo, Tlaxcala, Distrito Federal y Puebla.

La aldea que propone un viaje en el tiempo se encuentra en el sur de la capital mexicana, en la zona de Cuicuilco que es uno de los primeros sitios de investigación arqueológica del país.

Aldea prehispánica cubierta de lava en Ciudad de México. Foto: INAH

Desde 1917 se busca la aldea prehispánica cubierta de lava en Ciudad de México.

Los vestigios localizados hasta el momento revelan que los pobladores originales convivían con la actividad del volcán Xitle, uno de los cinco que hay en la zona. Pero una erupción súbita, que pudo ocurrir en 627 o 630 a.C. los obligó a huir.

Seis metros de lava

Al salir dejaron sus pertenencias que fueron cubiertas por lava y paradójicamente ello permitió que sus objetos se conservaran durante siglos.

Los primeros objetos se encontraron en 1917 y 1924, cuando se cavaron cuatro túneles para ubicar la superficie de la aldea cubierta por seis metros de lava.

Sin embargo, los trabajos se abandonaron durante décadas, hasta que recientemente los retomó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En la nueva investigación se encontró un trazo arquitectónico que podría ser el cimiento de una casa.

También aparecieron trozos de cerámica, figurillas y navajas de obsidiana que conservan su filo.

Es un hallazgo valioso, creen los investigadores, porque muestra rasgos de la vida cotidiana de esos primeros pobladores de la Cuenca de México, antes de la llegada del pueblo azteca.

Un ejemplo es que la mayoría de los utensilios domésticos fueron sometidos a un proceso térmico intenso; asimismo, los trozos de obsidiana conservaron su filo.

Esto puede ser una evidencia de que la piedra se utilizaba más con carácter ritual que como un instrumento de cacería, como era usual en otros antiguos grupos humanos.

Por eso la aldea bajo la lava del Xitle es como una cápsula del tiempo, señalan los investigadores del INAH.

Vecinos incómodos

Cuando el volcán Xitle hizo erupción lo que hoy se conoce como Copilco era una planicie junto a un bosque de pinos, cercana a montañas, ríos y una laguna.

Ahora es un barrio de clase media alta en el sur de la capital mexicana.

El agua corre por las tuberías, la laguna redujo su tamaño y el río cercano, llamado Magdalena, es el único cauce vivo de la metrópoli.

La zona es sede de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una de las más importantes de América Latina.

Y a unos kilómetros se encuentra una de las zonas más lujosas de la capital, el Pedregal de San Ángel, y el primer centro comercial del país, Perisur.

Vecinos muy distintos a los habitantes originales de Copilco.

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Por qué se retiró el agua del océano de la bahía de Tampa antes de la llegada del huracán Ian

El fenómeno es llamado "marejada ciclónica a la inversa" y la explicación está en los vientos de los ciclones tropicales.
29 de septiembre, 2022
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El poderoso huracán Ian no solo trajo vientos y fuertes lluvias, sino que también causó un curioso fenómeno en las costas del oeste Florida conocido como marejada ciclónica inversa.

Esta hizo que en la mañana de este miércoles el agua del océano desapareciera de la Bahía de Tampa y de otras zonas, justo antes de que el ciclón categoría 4 tocara tierra con vientos sostenidos de 240 km/h.

Las imágenes en redes sociales mostraban la arena húmeda de la bahía que quedó una vez el agua “desapareció”. Varios transeúntes se aventuraron a acercarse y caminar sobre las algas que quedaron a la intemperie.

El Servicio Nacional de Meteorología de EE.UU. compartió una imagen de lo ocurrido, lanzando una advertencia. “Nota importante: el agua volverá. No intente caminar allí ni en ningún otro lugar en que el agua haya retrocedido”.

Más tarde el agua no solo regresaría, sino que lo haría con mareas “catastróficas”, como había advertido el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés).

La última vez que se registró una marejada ciclónica inversa en Tampa fue en 2017, durante el paso del huracán Irma, que llegó a EE.UU. también con categoría 4.

Para comprender por qué sucede, debemos prestar atención a diversos factores, como la estructura del huracán y sus vientos.

La dirección del viento

Los vientos de los ciclones tropicales, cuando se forman al norte del Ecuador, circulan al revés de las manecillas del reloj, es decir, de derecha a izquierda.

La costa occidental de Florida se ubica en dirección contraria a la rotación del ciclón. Por eso, en las zonas que quedan al norte del huracán, este hace que el agua se retire hacia al océano por la fuerza de los vientos.

Por el contrario, en las zonas que quedan al sur, los vientos del ciclón hacen que el agua del océano entre en forma de marejada.

Según el meteorólogo José Álamo, del Servicio Nacional de Meteorología de EE.UU., cuando ocurre la marejada ciclónica a la inversa suele haber una “marea baja” antes de la llegada del ciclón.

“Cuando el agua retrocede significa que el huracán viene de camino”, indicó.

una persona camina por la arena cuando retrocedió el mar por el huracán Ian

Getty Images

El regreso del mar

Sin embargo, el propio movimiento de los vientos del huracán lleva a que al desplazarse por una zona, ocurra un cambio de dirección: lo que iba en un sentido, al cambiar de posición el ciclón, regresa en el contrario.

Entonces, cuando la zona que estaba al norte del huracán pasa a encontrarse al sur, ocurre lo mismo, pero en sentido contrario. Es lo que llamamos surgencia o inundación costera de huracán.

También sucede que, cuando el huracán se aleja del lugar en el que las aguas se han retirado, estas pueden regresar lentamente, a medida que el sistema tropical abandona la zona.

niños caminan por la arena una vez retrocedió el mar por el huracán Ian

Getty Images

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