Cómo eliminar contenido de Facebook y YouTube de Google sin dejar rastro
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Cómo eliminar contenido de Facebook y YouTube de Google sin dejar rastro

Las redes sociales, así como los navegadores colocan a sus usuarios en el escaparate público más grande que existe: internet. Y los contenidos compartidos una vez pueden navegar por la red durante años, una eternidad.
Newscom/Creative Commons
Por BBCMundo
6 de mayo, 2015
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¿Sabías que puedes hacer desaparecer tu perfil de Facebook de Google? // Foto: AP

¿Sabías que puedes hacer desaparecer tu perfil de Facebook de Google? // Foto: AP

Las redes sociales, así como los navegadores colocan a sus usuarios en el escaparate público más grande que existe: internet. Y los contenidos compartidos una vez pueden navegar por la red durante años, una eternidad.

Si eres de los que tecleó alguna vez su nombre en Google u otro buscador, conoces el tema.

Y es que de entre los millones de resultados que contienen estos, habrás encontrado fotografías, páginas web o blogs relacionados contigo.

La mayor parte de esta información tiene su origen en redes sociales como Facebook, LinkedIn y YouTube, entre otras.

Para evitar que esto pase, es necesario blindar tus cuentas personales de las redes.

Pero si es demasiado tarde para eso y tu rastro aparece en los motores de búsqueda, no desesperes, aún te queda una opción: eliminar los contenidos que no quieres que sigan circulando.

Te explicamos cómo hacerlo en Facebook, YouTube y también en Google.

Facebook

Existen varias opciones para lograr que información procedente de tu cuenta de la red social Facebook no aparezca en las búsquedas de Google.

Por un lado, puedes hacer desaparecer tu perfil del navegador. Para ello, inicia la sesión de Facebook y pulsa sobre la pequeña flecha a la derecha, arriba del todo. Del menú que se desplega, elige “Configuración” y después “Privacidad”.

La última pregunta de ese apartado es: ¿Quiere que otros motores de búsqueda muestren tu biografía? Como respuesta debes escoger “No“.

Por otra parte, también puedes lograr que las fotos de otros usuarios en las que apareces se puedan encontrar a través de búsquedas en el navegador.

Para ello, no tienes más que borrar de la imagen la etiqueta que te corresponde.

Antes que nada, debes comprobar qué fotografías están vinculadas a tu perfil. Lo puedes hacer accediendo al apartado “Privacidad” y seleccionando allí “Usar registro de actividad”.

Una vez hecho eso, te encontrarás con tu actividad más reciente en la red social. Pero si seleccionas “Fotos”, la lista se limitará a las imágenes en las que fuiste etiquetado.

Cada foto tiene a la derecha el icono de un lápiz. Pulsando sobre él se desplegará un menú, del que tendrás que seleccionar “Reportar/eliminar etiqueta”.

Sin embargo, aunque ya no tenga etiqueta, la fotografía continuará en Facebook.

Así que si quieres eliminar la foto de la red social, tendrás que dar un paso más: pulsar “Reportar/eliminar etiqueta” y seleccionar “Quiero que se elimine esta foto de Facebook“.

Después, deberás escoger un motivo por el que borrar la imagen; por ejemplo, Me resulta embarazosa. Al pulsar Continuar se enviará el mensaje al usuario que colgó a fotografía en cuestión. Y si el usuario no elimina la imagen deberás dirigirte a Facebook.

Y la última de las opciones es eliminar tu cuenta de Facebook. Para ello debes iniciar la sesión, pulsando arriba a la derecha, y hacer click en “Configuración” y después “Seguridad”. Verás que una de las opciones es “Desactiva tu cuenta”. La decisión no es irreversible.

YouTube

Cada minuto, los usuarios cargan horas y horas de video en YouTube, pero la compañía lo que suele comprobar es si los audiovisuales contienen música con derechos de autor.

Sin embargo, aunque no sea lo rutinario, se puede solicitar que se elimine un video concreto.

Para ello, debes empezar la sesión en tu cuenta de YouTube.

Una vez dentro, elige el video a bloquear, pulsa Más en la parte inferior de éste y después “Notificar”.

Como con las imágenes de Facebook, en este caso también tendrás que justificar la petición. Además de los motivos relacionados con el contenido sexual o violento, encontrarás la opción “Infracción de mis derechos“. Y ésta a su vez se desplegará en otro menú, del que podrás escoger, por ejemplo, “Invasión de la privacidad”.

En función del tipo de infracción que marques, YouTube te pedirá o no que completes varios pasos más.

Y al igual que con Facebook, si el video no desaparece días después de la solicitud, lo mejor será que te pongas en contacto directamente con YouTube, a través de su servicio “Contact Us” (“Contáctenos”).

Google

Puedes hacer que el navegador borre los enlaces, fotografías u otro tipo de contenidos que no quieres que aparezcan como resultados de búsquedas.

Pero este proceso es algo más engorroso que los anteriores.

Antes que nada, debes localizar el formulario con el que hacer la petición. Lo encontrarás en este enlace: https://support.google.com/legal/contact/lr_eudpa?product=websearch&hl=es

En éste deberás indicar tu nombre y dirección de correo electrónico, además del resultado de búsqueda que deseas eliminar.

Esto último lo podrás hacer accediendo al contenido en cuestión, copiando el vínculo y pegándolo en la casilla correspondiente al URL.

Y después tendrás que explicar la razón por la que Google debe hacer desaparecer el enlace en cuestión. Dispondrás para ello de una casilla con una capacidad para hasta 1.000 caracteres.

Además de la justificación, la compañía te pedirá que acredites tu identidad. Podrás hacerlo adjuntando al formulario tu pasaporte o tarjeta de identidad escaneado, por ejemplo.

Una vez cumplidos todos esos pasos y tras hacer click en “Marque esta casilla para confirmar que está de acuerdo”, podrás enviar el formulario.

Con todas estas opciones, lograrás desaparecer de las búsquedas en navegadores. Y si no lo consigues del todo, al menos habrás escogido qué contenidos esconder.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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