El desastre natural más destructivo del mundo moderno
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El desastre natural más destructivo del mundo moderno

No tienen la aterradora hermosura de los volcanes, ni la hipnótica atracción de los tornados. Sin embargo, en EU, por ejemplo, se gasta por su causa más que en todos los desastres nacionales juntos.
Por Dalia Ventura, de BBCMundo
4 de mayo, 2015
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”No es muy temible”, admite Jonathan Waldman, autor de un libro dedicado a este azote.

“Las nevadas extremas y los vórtices polares nos cautivan, mientras que los huracanes y supertornados nos vuelven locos”, pero el desastre natural al que Waldman le dedicó años de investigación, “sólo es un fastidio constante, como un enjambre de mosquitos”.

Y, así como el humilde mosquito es el animal más mortífero de todos, el protagonista de esta historia es, entre otras cosas, la amenaza más grande para la flota más poderosa del mundo, la Armada de Estados Unidos.

Se trata del óxido, ese fenómeno natural tan llano y omnipresente que nos resulta familiar y pasa desapercibido. Rara vez atrae la atención de los medios… a duras penas la nuestra, cuando lo notamos en una esquina del baño, o algún rincón del patio.

No obstante, quien, como Waldman, se ha enfrentado a él y ha tratado de vencerlo sabe cuán poderoso y persistente es: como “Terminator”, por más que se le destruya, se va prometiendo que volverá.

Obra de Alyssha Eve Csuk

La fotógrafa Alyssha Eve Csuk le demostró a Waldman y a muchos otros que el óxido puede ser bello. www.alysshaevecsuk.com

Al autor del libro “Óxido: la guerra más larga”, una aventura lo puso frente a este enemigo milenario y lo llevó a descubrir mucho sobre él.

“Queríamos darle la vuelta al mundo con unos amigos, así que compramos un bote que estaba en un estado terrible. La idea era que lo arreglaríamos y la buena noticia es que lo pudimos hacer, pero la mala es que todo lo que podía oxidarse, se oxidó. Luchamos contra el óxido por un par de años. Mis amigos finalmente navegaron hasta Australia”.

Waldman, en cambio, navegó en otra dirección. Su primer puerto fue una conferencia llamada “Megaóxido”, auspiciada por la Armada de EE.UU., donde conoció al más alto funcionario del óxido: el zar de la corrosión del Pentágono, Daniel J. Dunmire. En la jerarquía del Departamento de Defensa, está apenas dos puestos más abajo que el secretario.

F16

El óxido puede hacer que los cazas F-16 no puedan volar y tornar misiles nucleares en unas bombas muy costosas que no pueden estallar. (Obra de Alyssha Eve Csuk www.alysshaevecsuk.com)

“¡No tenía ni idea de que existiera ese cargo! No sabía que había alguien a nivel nacional luchando contra el óxido, pensaba que era una pelea individual. Y resultó ser un personaje energético, decidido a que el Pentágono le preste la atención que se merece a un problema que le cuesta US$20.000 millones al año”, le cuenta a BBC Mundo.

Y eso es sólo al Pentágono. El gasto para todo el país representa el 3% de su PIB, es decir US$437.000 millones al año: más que todos los desastres nacionales juntos.

Una larga lucha

La lucha contra el óxido no es nueva.

“Dicen que vivimos en la era de la informática… hablan como si las otras eras hubieran pasado, porque nos hace sentirnos modernos y ocupados. Todavía vivimos en la era del hierro, sólo que es un poco diferente ahora. Usamos más hierro por cabeza que en ningún otro momento de la historia”.

De hecho, se calcula que hay 400 libras de acero por persona.

“Desde el momento en el que pensamos: ‘podemos coger esto y darle forma’, dos segundos más tarde, la naturaleza hizo lo suyo: oxidar”.

Obra de Alyssha Eve Csuk www.alysshaevecsuk.com

Puede tumbar puentes, bajar aviones y causar incendios… (Obra de Alyssha Eve Csuk www.alysshaevecsuk.com)

Y a pesar de todos los avances tecnológicos, no hemos logrado más que retrasar la corrosión pero nunca erradicarla del todo. Si el hierro y el acero están expuestos, el proceso natural es la oxidación y es inevitable.

“No hay una solución mágica pero sí hemos encontrado una: mantenimiento. Y hay apenas una media docena de cosas que se pueden hacer, como pintar el metal, galvanizarlo, usar inhibidores, etc.”.

Y también está el acero inoxidable, una solución encontrada hace poco más de un siglo por alguien que Waldman recuerda en su libro, Harry Brearley, un inglés terco al que le llamaron “inventor de cuchillos que no cortan”, pues en el primer intento de producir cubiertos no le hicieron caso a las especificaciones requeridas para trabajar con el nuevo material.

No obstante, llegó a ser millonario gracias a su invento. Aunque, vale la pena anotar, hay varios otros que reclaman el título de padres del acero inoxidable en otras partes de Europa.

Cerca oxidada
El óxido, sin embargo, también puede ser el detalle perfecto en una imagen nostálgica.

En cualquier caso, señala Waldman en conversación con BBC Mundo, pensar por ejemplo en usarlo para hacer tuberías no es realista: “Sería imposiblemente caro, y la ingeniería es el arte del compromiso”.

Uno de esos compromisos es impresionante y ocupa parte de su libro: el sistema de oleoducto Trans-Alaska (SOTA), uno de los más grandes del mundo, con 1.287 kilómetros de tuberías de acero… vulnerables al óxido.

El cerdito

“Se extiende por toda Alaska y tienen que inspeccionar cada centímetro cuadrado de sus 45.000 millones de centímetros cuadrados”.

“No se me ocurre nada que inspeccionemos tan bien. Es como ese dicho de ‘una aguja en un pajar’. Sería como poner una aguja en el pajar y luego inspeccionar cada hebra de paja”, le dice el autor a BBC Mundo.

Y es que la corrosión representa un grave riesgo para el estado de Alaska, cuyas fortunas dependen del petróleo. Una fuga grande debido al deterioro del oleoducto podría costar miles de millones y retrasar la producción.

“Podría significar el fin del estado de Alaska y no sería precisamente beneficioso para la economía de los otros 49 estados de Estados Unidos”, dice Waldman en su libro.

Para evitar que eso suceda, regularmente insertan un robot, al que se le conoce como “pig” o “cerdito”, pero cuya apariencia es más similar a la de una oruga que, empujado por el petróleo, recorre todo el oleoducto a través de cordilleras ypermafrost hasta llegar al Puerto Valdez.

Esta máquina equipada con sensores detecta lugares oxidados que requieran reparaciones.

SOTA, con su cerdito, es una de las cosas que más asombró a Waldman en este viaje por el mundo del óxido. La otra fue la humilde y ubicua lata de aluminio.

“Parece tan normal pero resulta que esas latas pueden ser unas de las cosas más técnicas del planeta, hechas con especificaciones más precisas que las de los cohetes. Mucha de esa perfección se debe a la necesidad de protegerlas de los productos corrosivos que contienen”.

“Ahora, cada vez que compro una lata de cerveza pienso: ‘¡esto es asombroso!'”.

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Coronavirus: por qué China mantiene su objetivo de no registrar ninguna infección de covid-19

Mientras otros países se enfrentan a la convivencia con el virus, China se esfuerza en acabar con él.
16 de noviembre, 2021
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En todo el mundo la gente se está acostumbrando a la vida después del encierro, con vacunas que hacen el trabajo pesado contra la Covid y el levantamiento progresivo de las restricciones. Sin embargo, en China, donde comenzó la pandemia, sigue habiendo una dura política de eliminación del virus.

Una persona entra en un hotel de cinco estrellas para preguntar brevemente por una dirección y acaba en cuarentena durante dos semanas porque un huésped allí tuvo contacto con el coronavirus.

Un miembro de la tripulación de un tren de alta velocidad tiene una relación estrecha con alguien infectado y los vagones llenos de pasajeros son puestos en cuarentena para realizar pruebas masivas. En Disneyland de Shanghai 33.863 visitantes tienen que someterse repentinamente a pruebas masivas porque un visitante del día anterior resultó positivo.

Bienvenidos a la vida del país que tiene como único objetivo volver a los tiempos de cero covid.

China fue el primer país en imponer restricciones para combatir esta pandemia y será uno de los últimos en suavizarlas.

Cuando hablas con los chinos de a pie compruebas que a muchos no parece importarles las continuas y estrictas medidas anti-covid, siempre que se mantengan a salvo.

Estación Chaoyang Railway de Pekín

Getty Images

Le pregunté a una mujer si China debería abrirse más rápido y me dijo que sería mejor esperar hasta que la pandemia se resuelva adecuadamente “porque la seguridad es lo primero”.

Otra, que se dirigía a su casa desde el trabajo, me dijo que por el bien de la estabilidad social sería mejor mantener los cierres, pues el virus no ha sido entendido del todo y probablemente las vacunas mejoren.

Hasta hace poco, otros países como Australia, Nueva Zelanda y Singapur también reaccionaban a cada brote del coronavirus como algo que había que erradicar por completo en la comunidad, ordenando el cierre de ciudades enteras hasta que el virus dejara de propagarse.

El objetivo era llegar a cero transmisiones locales.

No obstante, dos cosas cambiaron este enfoque: una fue la aparición de la variante Delta, mucho más difícil de controlar; y, la segunda y más importante, fue alcanzar altos niveles de vacunación.

Las altas tasas de vacunación significan que la gente puede seguir contrayendo la covid-19, pero sin tener que ir al hospital.

Como resultado, las fronteras de otros países se están abriendo a los viajes internacionales, mientras que en el gigante asiático los visados para extranjeros siguen siendo difíciles de conseguir y a los chinos todavía no se les renueva el pasaporte una vez caducado.

Pruebas de covid en China

Getty Images

En otros lugares, la gente también “vive con el virus”. En China no, pues el país está concentrado en eliminar otro brote de Delta con el mismo celo que antes de la vacuna.

Si las cifras oficiales son exactas, se han registrado más de 1.000 transmisiones localesdesde octubre.

Y aunque el número no es tan alto, la propagación es significativa y se extiende a 21 provincias. Esto es importante porque incluso un par de casos en China desencadenarán las mismas medidas estrictas que cientos o miles de nuevas infecciones.

Ni una sola infección es aceptable

Las autoridades no han mostrado ninguna intención de cambiar ese enfoque, a pesar de que algunos científicos chinos instan a un replanteamiento del mismo.

Uno de ellos fue el profesor Guan Yi, virólogo de la Universidad de Hong Kong y asesor del gobierno, quien pidió que se pase de las pruebas masivas de ácido nucleico (que detectan las infecciones) a las pruebas masivas de anticuerpos (que podrían ayudar a los científicos a comprender la eficacia de las vacunas).

En una entrevista concedida a Phoenix TV, el científico afirmó que, a largo plazo, no hay ninguna posibilidad de que la estrategia de “cero covid” funcione en términos de lograr una eliminación completa.

“El virus es permanente ahora”, dijo. “Es lo mismo que la gripe, que circulará entre los humanos durante mucho tiempo”.

Disneyland Shanghai

Getty Images
33.863 visitantes de Shanghai Disneyland se sometieron a pruebas masivas porque un visitante del día anterior se había infectado

Este concepto no sorprenderá a los habitantes de otros países, mientras que en China el gobierno ha mantenido su objetivo de volver a cero casos con cada nueva oleada del virus.

Lo cierto es que cambiar este mensaje será difícil.

A la pregunta de cuánta protección podrían ofrecer las vacunas chinas contra las variantes del coronavirus, el profesor Guan dijo que la respuesta la deberían dar los productores de las vacunas.

Otro cuestionamiento sobre la dirección de Pekín la planteó el doctor Haung Yanzhong, del Consejo de Relaciones Exteriores con sede en Nueva York, quien afirmó que un problema clave es que las vacunas no pueden lograr lo que el gobierno chino desea y por eso Pekín desconfía.

“No confían en la eficacia de las vacunas, en su capacidad para prevenir las infecciones”, declaró Haung a la BBC. “Porque en realidad ni siquiera las mejores vacunas pueden prevenir las infecciones, pero la estrategia de tolerancia cero dice que no podemos aceptar ni una sola infección”, agrega.

Mujer vacunada en China

Getty Images

El doctor añadió que el gobierno chino está en aprietos políticos e ideológicos cada vez que intenta pregonar “sus éxitos” al pueblo, pues está lejos de controlar completamente las transmisiones.

“La estrategia de tolerancia cero también forma parte de la narrativa oficial para reivindicar el éxito del modelo chino en respuesta a la pandemia, pero también la superioridad del sistema político chino. Así que si se abandona esa estrategia y luego se ve que los casos aumentan significativamente, se sabe que eso llevaría a la gente a cuestionar el modelo”, advierte.

“Un millón de razones”

A todo lo anterior se suma el gran deseo entre los funcionarios chinos de celebrar los grandes eventos que se avecinan en un entorno libre de cualquier brote de covid.

Lo más inmediato son los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero. Las entradas no se han puesto a la venta, pero el objetivo es tener espectadores en las gradas.

En octubre de 2022 será el Congreso quinquenal del Partido Comunista, en el que se espera que Xi Jinping inicie un histórico tercer mandato.

Por supuesto, siempre habrá algo en el horizonte.

Una mujer camina por las afueras del National Indoor Stadium

Getty Images
Los brotes esporádicos de Covid-19 en China hacen dudar de la capacidad del país para mantener los casos de Covid cero antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022.

Otra interpretación -bastante oscura- sobre por qué el gobierno mantiene la medida de eliminación, es que Xi Jinping y su administración están a gusto con la idea de reducir la influencia extranjera en China y la pandemia les ha proporcionado una excelente excusa para avanzar en esta dirección.

En las redes sociales, algunos mensajes de los nacionalistas han denunciado la influencia internacional en la forma de hacer las cosas “de China”.

Sin duda, el énfasis de la gobernanza aquí ha pasado de una filosofía de “reforma y apertura” a otra que sitúa al Partido Comunista en el centro de todo y a su líder Xi Jinping en su núcleo.

Dado que otros países han abierto sus fronteras, la BBC le preguntó al portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Wang Wenbin, sobre cuándo podría hacer lo mismo en su país.

Ministro de Asuntos Exteriores chino, Asuntos Exteriores, Wang Wenbin

Getty Images

Según él, China ha estado observando la experiencia de otros países y está enfocado en seguir lo que diga la ciencia para tomar sus decisiones a la luz de las nuevas variantes que surjan.

En cualquier caso, los expertos cercanos a los gobernantes de este país no señalan el fin inminente de los contagios. De hecho, es todo lo contrario.

Un costo “demasiado alto”

El doctor Zhong Nanshan es considerado una especie de héroe médico en China. Como especialista en medicina respiratoria saltó a la fama mundial en 2003 por refutar la línea oficial que minimizaba la gravedad del Sars.

Hoy en día, la gente y los funcionarios escuchan lo que él tiene para decir.

En una entrevista reciente, Zhong afirmó que las estrictas medidas para superar la covid en China se mantendrían durante “bastante tiempo”.

Añadió que una tasa global de mortalidad por covid-19 del 2% era demasiado alta para que China la aceptara, incluso con las vacunas puestas en marcha. El coste de una apertura demasiado rápida no merecía la pena, dijo, y añadió que China observaría la experiencia de otros países con sus planes de “vivir con covid”.

También es importante tener en cuenta que los funcionarios chinos pueden ser bastante conservadores en su enfoque. Es posible que planeen “reabrir” el país de nuevo y simplemente no tengan mucha prisa para hacerlo.

Decenas hacen filas a diario para pruebas PCR

Getty Images

Esperar es lo que muchos que quieren entrar o salir de China tendrán que hacer irremediablemente.

Mientras que las personas de clase media y alta lamentan la falta de libertad para moverse internacionalmente, muchos ciudadanos chinos de a pie parecen contentos de permitir que el gobierno gestione la situación si de esa forma se mantienen sanos.

Entretanto, las pruebas masivas, la cuarentena centralizada, los controles de transporte, la vigilancia de alto nivel, el seguimiento y la localización, así como los cierres estrictos y localizados, seguirán siendo una parte importante de la vida en China.


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