Las 3 grandes revoluciones de la música pop, según la ciencia
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Las 3 grandes revoluciones de la música pop, según la ciencia

¿Qué revolucionó la música pop? ¿Y cuándo sucedieron esas revoluciones musicales? La respuesta a esas preguntas la buscó un grupo de académicos británicos que estudió científicamente ese género musical de los últimos 50 años y encontró que hubo tres revoluciones.
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7 de mayo, 2015
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El dúo británico Eurythmics, formado por Annie Lennox y David A. Stewart, fue muy popular en los 80. ¿Recuerdas el famoso "Sweet dreams are made of these?" // Foto: BBC.

El dúo británico Eurythmics, formado por Annie Lennox y David A. Stewart, fue muy popular en los 80. ¿Recuerdas el famoso “Sweet dreams are made of these?” // Foto: BBC.

¿Qué revolucionó la música pop? ¿Y cuándo sucedieron esas revoluciones musicales?

La respuesta a esas preguntas la buscó un grupo de académicos británicos que estudió científicamente ese género musical de los últimos 50 años y encontró que hubo tres revoluciones de estilo entre 1960 y 1910.

Los científicos, de las universidades londinenses Queen Mary e Imperial College, analizaron más de 17.000 canciones pop que integraron la lista US Billboard Hot 100, que recoge las melodías internacionales más populares.

Estudiaron distintas características de las canciones, como la armonía, los cambios de acordes, y los tonos de la música. Y después analizaron cómo cambiaron con el tiempo.

Y sus resultados fueron publicados en la revista científica Royal Society Open Science.

Primera revolución: 1964

A principios de los años 60 empezó a disminuir la presencia en las canciones de los llamados acordes de séptima dominante, presentes en el jazz y el blues.

Y en 1964, el año que marcó esta primera revolución identificada por los académicos, fue cuando tuvo lugar una “invasión” de grupos británicos en el panorama internacional.

Según los científicos, esto marcó la primera revolución de estilo en la música pop, entendiendo revolución como un periodo de cambios extremadamnete rápidos en las listas de lo más escuchado.

¿Qué sonaba? Bandas como los Beatles y los Rolling Stones introdujeron en la música un sonido rockero radicalmente nuevo.

Esta primera revolución dio paso a un incremento de los acordes mayores y a una creciente “agresión” con la guitarra y voces menos delicadas, según los investigadores.

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Segunda revolución: 1983

Fueron las nuevas tecnologías, los sintetizadores, los sámplers y las cajas de ritmos los que propiciaron esta segunda revolución estilística.

Y 1983 el año en que tuvo lugar, según identificaron los científicos.

¿Qué sonaba? Artistas como Michael Jackson, The Police y Eurythmics encabezaban las listas en Estados Unidos en esta segunda época revolucionaria.

El exitoso “Sweet dreams are made of this”, de Eurythmics, el dúo británico formado por Annie Lennox y David A. Stewart, salió a la venta en 1983.

Curiosamente el tecnopop que tanto caracterizó a los años 80, convivió a veces con el soul y el estilo afroamericano doo-wop, de Billy Joel, mientras sonaban temas como “all night long” de Lionel Richie, que incorpora influencias caribeñas al funk.

La tercera y “mayor” revolución: 1991

El año 1991, con la llegada a la música comercial del rap, el hip hop y otros géneros relacionados, fue el que marcó el inicio de la tercera revolución, según los resultados del estudio.

“La tercera revolución es la más grande”, le explicó a la BBC el líder del estudio, Matthias Mauch, de la Queen Mary University of London.

“Esto fue muy claro en nuestro análisis, porque al observar la armonía, el rap y el hip hop no usan mucha armonía. El énfasis está en el sonido de la voz y el ritmo”.

“Esto fue una verdadera revolución: de repente era posible tener una canción pop sin armonía”.

El auge del hip hop fue en parte impulsado por la popularidad del programa de MTV Yo!MTV Raps. Así se acentuó el énfasis en los patrones de voz, se revivieron algunos ritmos funk de los 70 y desaparecieron las guitarras todopoderosas.

¿Qué sonaba? Como ejemplos típicos de 1991 los investigadores mencionan la música del rapero Busta Rhymes, Nas, y Snoop Dogg.

Triunfaban temas como este de rap, “Around the Way Girl”, de LL Cool J, que fue numero 9 en la lista Billboard Hot 100 en 1991.

Sin embargo, la canción más vendida del año no tuvo nada que ver con estos estilos: fue “(Everything I Do) I Do It For You”, de Bryan Adam.

Otros cambios más sutiles

Los investigadores dicen que algunos cambios musicales fueron mucho más lentos a la hora de entrar en las listas de los grandes éxitos, pero que aún así tuvieron un gran impacto.

“Los acordes de séptima menor fueron introducidos a través del funk, del soul y la música disco en los años 70”, dijo Mauch.

“Eso no causó una revolución, pero estos acordes no estaban antes y desde entonces no han desaparecido. Canciones nuevas siguen utilizando mucho estos acordes”, explicó.

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Un año para olvidar y un mito desmontado

1986 fue, según el estudio, el año menos diverso en las listas de éxito.

O en otras palabras, el más aburrido. Un hecho que los investigadores atribuyen a la popularización de las cajas de ritmos y los sámplers.

Fue ahí cuando triunfaba “West End Girls” de Pet Shop Boys y se escuchaban varios de los grandes éxitos de Janet Jackson.

En cuanto a la música rock, la batería inicial del tema de 1981 “In the air tonight” de Phil Collins fue copiada posteriormente por casi todas las banda de rock de la época.

Según los investigadores, la llegada en 1980 del conocido en inglés como arena rock, el popular rock de los grandes estadios de artistas como Bon Jovi o Bruce Springteen, marcó una época en la que la música carecía de diversidad.

Sin embargo, los académicos aseguran que durante los 50 años analizados la música evolucionó constantemente y desmienten la idea de que la música pop está empezando a sonar toda igual.

“Mucha gente dice que la música está empeorando pero no encontramos evidencia de nada así. No hay una tendencia general a que la composición, los ingredientes musicales de las listas, se esté haciendo más sosa”, dijo Matthias Mauch.

“Lo que sí es realmente fascinante es ver cómo esa diversidad ha ido cambiando”.

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Kamala Harris: quién es la senadora que hace historia al convertirse en la primera vicepresidenta de EU

Kamala Harris, de 55 años de edad, llegó al senado tras ser fiscal general en California, donde empezó a ser considerada como una estrella ascendente en las filas del Partido Demócrata.
7 de noviembre, 2020
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La californiana Kamala Harris acaba de lograr un hito histórico: ser la primera mujer en ganar la elección para convertirse en vicepresidenta de Estados Unidos.

Con la victoria de Joe Biden en las elecciones del 3 de noviembre, Harris será a partir del próximo enero la número dos del gobierno estadounidense.

Senadora de 55 años de edad, sus años como fiscal general de California la convirtieron en una figura emergente del Partido Demócrata.

Ahora, además de ser la primera mujer en ocupar este cargo, Harris es la primera vicepresidenta negra y de ascendencia asiática.

¿Quién es Kamala Harris?

La política demócrata nació en Oakland, California, en una familia de inmigrantes: una madre originaria de India y un padre nacido en Jamaica.

Kamala Harris

Getty Images
La flamante vicepresidencia Harris se convierte en una de las figuras más importantes del Partido Demócrata.

Tras el divorcio de sus padres, Harris fue criada principalmente por su madre, que profesaba la religión hindú y era una investigadora especializada en el cáncer de mama y activista de derechos civiles.

Harris creció ligada estrechamente a su herencia en el sur de Asia, acompañando a su madre en sus visitas a India.

No obstante, la californiana ha subrayado que su madre adoptó la cultura afroestadounidense de Oakland, sumergiendo en ella a sus dos hijas, Kamala y su hermana menor, Maya.

“Mi madre siempre entendió muy bien que estaba criando a dos hijas negras”, escribió Harris en su autobiografía The Truths We Hold.

“Sabía que su país de adopción nos vería a Maya y a mí como niñas negras y estaba decidida a asegurarse que nos convertiríamos en mujeres negras orgullosas y con confianza en nosotras mismas“.

Kamala Harris

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Harris tiene familia de India y Jamaica.

Harris estudió en la Universidad Howard, uno de los prominentes e históricos centros afroestadounidenses de estudios superiores del país, algo que ella describió entre las experiencias más formativas de su vida.

La destacada política asegura que siempre ha estado cómoda con su identidad y se describe a sí misma como “estadounidense”.

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BBC

Kamala Devi Harris

  • Nació el 10 de octubre de 1964 en Oakland, California.
  • Residencia actual: entre Los Ángeles y Washington.
  • Su madre, Shyamala Gopalan, fue una científica especializada en cáncer de mama que emigró de India en los años 60 para estudiar un Doctorado en Endocrinología en la Universidad de California Berkeley. Murió en 2009.
  • Su padre, Donald Harris, nació en Jamaica y fue catedrático de la Universidad de Stanford. Se retiró en 1998.
  • Tiene una hermana: Maya Harris, que trabajó para la campaña de Hillary Clinton.
  • Kamala se casó en 2014 con Douglas Emhoff, socio en DLA Piper y quien se dedica a la abogacía en la industria mediática y del entretenimiento.
  • Tiene dos hijastros: Cole y Ella Emhoff.
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En 2019, consideró en declaraciones al diario The Washington Post que no se debería encajar a los políticos en compartimentos según su color o su historial.

“Mi punto era: yo soy quien soy. Y me siento bien con eso. Quizá tú tengas que descifrarme, pero a mí me parece bien”.

La ley y el orden

Tras cuatro años en Howard, Harris se trasladó a la Universidad de California-Hastings, para conseguir un título en Derecho y empezar su carrera en la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Alameda.

Se convirtió en fiscal de distrito -el máximo puesto en esa área- de San Francisco en 2003, antes de lograr ser la primera mujer y la primera mujer negra en ganar el puesto de fiscal general de California, el principal abogado y funcionario encargado del cumplimiento de la ley en el estado más poblado del país.

Senadora Kamala Harris.

Getty Images
Harris no deja de acumular hitos: fue también la primera mujer y la primera mujer negra en lograr el puesto de fiscal general de California.

En sus cerca de dos mandatos en ese cargo, Harris se ganó la reputación de estrella ascendente del Partido Demócrata, lo que le impulsó para convertirse en senadora por California en 2017.

Incisiva y rigurosa en los interrogatorios

Harris anunció oficialmente el lanzamiento de su campaña al Senado en enero de 2015, en la que se enfrentó y derrotó en las primerias a un peso pesado del Partido: el exalcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa.

En las elecciones de noviembre de 2016, consiguió su escaño con una abrumadora mayoría. Después de su victoria, prometió proteger a los inmigrantes de las políticas del entonces presidente electo Donald Trump y para ello permaneció en el cargo de fiscal general hasta finales de 2016.

Desde su llegada al Senado, la exfiscal general se granjeó el apoyo de los progresistas por su rigurosa e incisiva forma de interrogar a los nominados del presidente para distintos cargos, en especial durante las audiencias para la confirmación de Brett Kavanaugh como magistrado de la Corte Suprema o la de William Barr como fiscal general de Estados Unidos.

Amy Coney Barrett en la audiencia para su confirmación para la Corte Suprema

EPA
Kamala Harris se granjeó una reputación de incisiva interrogadora por su actitud durante las audiencias para cargos nominados por el presidente.

No en vano, Harris es considerada como una de las interrogadoras más implacables del Congreso.

Una reputación que volvió a hacerse patente durante el reciente proceso de confirmación de la jueza Amy Coney Barrett para la Corte Suprema.

Aspiraciones a la Casa Blanca

Cuando lanzó su candidatura a la presidencia ante más de 20.000 seguidores en Oakland el año pasado, inmediatamente se convirtió en una de las favoritas.

Pero a medida que se adentró en la carrera, Harris no logró articular una base sólida para su campaña, ofreciendo respuestas confusas sobre temas cruciales como el sistema sanitario.

También sacó ventaja del gran punto fuerte de su candidatura: su gran habilidad en los debates, pese a demostrar su experiencia como exfiscal, a menudo poniendo a Biden contra las cuerdas.

El enfrentamiento más duro entre ambos se dio en el primer debate de las primarias, en el que Harris le reprochó a Biden algunas posiciones pasadas sobre cuestiones raciales.

Kamala Harris y Joe Biden en un acto de campaña.

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Harris anunció su apoyo a la candidatura de Biden dos meses después de que pusiera fin a sus propias aspiraciones presidenciales.

La demócrata de California trató de mantenerse en la fina línea entre el ala progresista y moderada del partido, pero acabó sin llamar la atención de ninguno de estos bandos, poniendo fin a su candidatura en diciembre, incluso antes de las primeras votaciones.

En marzo, Harris ofreció su apoyo al exvicepresidente Biden, asegurando que haría “todo en su poder para ayudarle a convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos”.

El hecho de que Biden la escogiera como compañera de fórmula demostró que aquellos choques iniciales quedaron atrás.

“La policía”

Su breve campaña a la presidencia puso el foco en su historial como principal fiscal de California.

Pese a sus inclinaciones más izquierdistas en asuntos como el matrimonio homosexual o la pena capital, Harris se enfrentó a repetidos ataques por no ser lo suficientemente progresista, y fue el blanco de un devastador artículo de opinión de la catedrática de Derecho de la Universidad de San Francisco Lara Bazelon.

Joe Biden y Kamala Harris.

Getty Images
Harris se describió a sí misma como “la fiscal progresista”.

Escrito al principio de la campaña de Harris, la profesora consideró que la candidata había evitado en gran medida las batallas progresistas que estuvieran relacionadas con asuntos como la reforma policial, las drogas o las condenas injustas.

Harris, que se describió a sí misma como “la fiscal progresista”, trató de enfatizar las partes de su legado de tendencia más progresista, como requerir a algunos agentes especiales del Departamento de Justicia de California que portaran cámaras corporales -el primer estado en usarlas- o lanzar una base de datos que ofreció acceso al público a estadísticas sobre crimen.

Pero sus esfuerzos no consiguieron el apoyo esperado.

“Kamala es la policía” se convirtió en una frase habitual en las primarias demócratas, lo que se convirtió en un obstáculo en sus intentos de ganarse a la base más liberal del partido.

Con las actuales tensiones raciales en el país, además, ha crecido el escrutinio sobre los casos de supuesta brutalidad policial y Harris ha tomado un rol destacado, utilizando su plataforma para amplificar las voces más progresistas.

Kamala Harris

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Harris ha tomado un rol destacado, utilizando su altavoz para amplificar las voces más progresistas.

En intervenciones de televisión, Harris ha pedido cambios de las prácticas policiales en todo Estados Unidos; en Twitter, ha abogado por la detención de los agentes que mataron a Breonna Taylor, una mujer afroestadounidense de 26 años de Kentucky; y suele hablar con frecuencia de la necesidad de desmantelar el racismo sistémico en el país.

En cuanto a la controvertida apuesta por “retirar la financiación” de la policía para derivar los fondos a programas sociales -un planteamiento al que se opone Biden-, Harris suele contestar con evasivas, pidiendo en su lugar “reinventar” el concepto de seguridad pública.

Harris ha considerado a menudo que su identidad la sitúa en una posición idónea para representar a aquellos en los márgenes de la sociedad.

Al llegar a la Casa Blanca, tendrá la oportunidad de demostrarlo.


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