Regina Martínez, a tres años: una placa, un prófugo, un caso inconcluso
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Regina Martínez, a tres años: una placa, un prófugo, un caso inconcluso

Un grupo de ex colaboradores y activistas recordó a la periodista a más de mil días de su asesinato. Del lado de las autoridades, silencio en torno al caso.
Por Arturo Angel
1 de mayo, 2015
Comparte

Un día después de haber sido pegada con cinta adhesiva en un escalón de la plaza del centro de Xalapa, la placa con la leyenda “Plaza Regina Martínez” es invisible. No la ve el policía que da la vialidad en la zona, ni los devotos que acuden a la catedral, ni los turistas que se toman una fotografía, ni los manifestantes de otra protesta distinta.

Las flores amarillas que fueron colocadas junto al rectángulo de latón de 30 por 20 centímetros, ya no existen.

Regina Martínez, la periodista asesinada el 28 de abril de 2012 en Veracruz, también es invisible en el discurso gubernamental. En el día en que se cumplieron tres años de su asesinato, no hubo anuncios de algún nuevo avance del caso, no hubo conferencias para dar un balance, ni siquiera algún recordatorio o promesa de alguien del gobierno de Javier Duarte.

En Veracruz hay más de 250 medios de comunicación impresos. La colocación de la placa de Regina, homenaje de exclusiva iniciativa de algunos de sus ex colegas, fue cubierta por menos de una veintena de fotógrafos y reporteros, casi la misma cantidad que los periodistas asesinados en este estado en los últimos años.

Los activistas sociales… los familiares de otros muertos, son los que nutrieron el evento no oficial al que no acudió a tomar nota ninguna autoridad.

-Ah, Regina ¿es la que mataron no? La del periódico… ¿o ese es Manuel o Moisés? Ya ni sé – pregunta Claudia al comprar el periódico en el puesto de la esquina del restaurante donde trabaja, a una cuadra donde un día antes se colocó la placa.

-No Clau, Regina es la de la revista esta de Proceso. El que tu dices tiene menos que se lo echaron– responde el voceador.

En la portada del periódico local que Claudia se lleva en sus manos, se lee hasta abajo y a la izquierda el título de la nota “¡Justicia para Regina!”. Arriba, aparece una nota más grande con la fotografía de Javier Duarte titulada “Avanza nuevo modelo de justicia”. La de ocho fueron las calles de esta ciudad inundadas por la tromba de la semana.

En otras primeras planas, Regina también fue invisible.

unnamed (16)

Más dudas que certezas

Regina Martínez Pérez, corresponsal del semanario Proceso en Veracruz fue asesinada en su domicilio el 28 de abril del 2012. La mataron a golpes en el baño de su casa.

La Fiscalía General de Justicia de Veracruz descartó casi desde el inicio que el homicidio estuviera ligado con los artículos críticos de la reportera o su labor como periodista. En cambio, siguió una línea de investigación sustentada en un robo y asunto pasional e identificó a dos presuntos responsables, uno de los cuales no ha sido detenido.

La explicación oficial del caso y su progreso está lejos de convencer a familiares, colaboradores y amigos de Regina. En el evento de la colocación de la placa por los tres años del homicidio de la periodista, la corresponsal del periódico La Jornada, Norma Trujillo, declaró que la averiguación previa, cuyo expediente ya revisaron, estuvo centrado siempre en el móvil personal, no en el profesional.

El problema es que esa teoría, aun siendo la oficial, tiene preguntas sin responder. Por ejemplo, según lo revelado por los familiares y activistas, ni la huella dactilar ni el ADN encontrado en la escena del crimen coincide con el de alguno de los dos acusados. La Fiscalía, sustentó la acusación solo en la confesión de uno de ellos.

En agosto del 2013 el único detenido del caso, Jorge Antonio Hernández Silva, fue liberado por orden de una sala del Tribunal de Justicia que consideró que la sentencia que se le había impuesto estaba sustentado en un proceso mal integrado. Las autoridades tardaron un año en corregir el caso y recapturar a Hernández.

El otro involucrado en el homicidio y señalado como principal responsable, Adrián Hernández Domínguez, es buscado desde hace más de dos años sin ningún resultado.

Organizaciones como Artículo 19 o el Comité para la Protección de los Periodistas, insistieron en su momento para que la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos para la Libertad de Expresión de la Procuraduría General de la República (PGR) atrajera el caso y realizara una indagatoria independiente, luego de las fallas que a su juicio habían cometido las autoridades locales.

Como consecuencia la fiscalía federal inició una averiguación previa por su cuenta. El tema es que hasta ahora tampoco han llegado a una conclusión, pese a que el homicidio fue cometido hace tres años.

Según declaraciones de la fiscal especial de la PGR, Angélica Borbolla, citadas por el semanario Proceso, aún está pendiente un peritaje realizado sobre las publicaciones hechas por Regina, y no estaba descartada la hipótesis de que el homicidio tuviera que ver con su labor periodística.

La verdad es que en Veracruz la apuesta es al olvido, aquí no hay justicia, menos si eres periodista. Así… es imposible no tener medio”, dijo un reportero de Xalapa a Animal Político que pidió no publicar su nombre.

Y de Moisés nada

En el acto que se realizó para recordar el tercer aniversario del homicidio de Regina estuvo presente Jorge Sánchez, hijo del periodista asesinado Moisés Sánchez, quien confirmó ante los medios locales que a más de 120 días del homicidio de su papá la investigación está en un “punto muerto”.

El joven dijo, como ya lo había hecho anteriormente, que la Fiscalía General del estado no ha hecho prácticamente nada para dar con varios de los responsables que siguen prófugos, y en especial para detener al el exalcalde de Medellín Omar Cruz Reyes, quien fue desaforado el pasado 26 de marzo y tiene una orden de aprehensión.

De acuerdo con las investigaciones, el exalcalde es el autor intelectual del homicidio de Moisés Sánchez y el móvil fueron artículos críticos que publicaba el reportero en el semanario La Unión.

La Fiscalía impulsó un procedimiento de desafuero ante el Congreso local para poder actuar en contra de Cruz Reyes sin embargo, ya se cumplió un mes de que le fue retirada la protección constitucional sin que haya podido ser localizado.

Fuentes con conocimiento del caso en Veracruz señalaron a Animal Político, que no existía un seguimiento del alcalde que permitiera tenerlo ubicado y detenerlo en el momento en que perdiera el fuero.

A diferencia del caso de Regina Martínez, el homicidio de Moisés Sánchez no ha sido atraído por la PGR, situación que también ha sido recriminada por varias organizaciones y activistas.

De acuerdo con el informe llamado Estado de Censura, presentado el pasado mes de marzo por Artículo 19, Veracruz es la tercera entidad del país con más agresiones en contra de la prensa con un total de 41 casos.

Moisés y Regina, son dos de once periodistas asesinados en Veracruz solo durante la administración del gobernador Javier Duarte, según un recuento de la misma organización no gubernamental.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Guayaquil tiene más muertos por COVID-19 que países enteros y lucha para darles un entierro digno

La propagación del coronavirus está dejando imágenes desgarradoras por todo el mundo. En la ciudad ecuatoriana de Guayaquil se multiplicaron los testimonios sobre personas muriendo en las calles y cuerpos esperando días para ser recogidos en los hogares.
1 de abril, 2020
Comparte

A las miles de imágenes de ciudades vacías y hospitales colapsados impresas alrededor del mundo por la pandemia de coronavirus, en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil se sumaron en la última semana videos y testimonios sobre personas muriendo en las calles y cuerpos esperando días para ser recogidos en los hogares.

La provincia del Guayas, donde se encuentra Guayaquil, hasta el 1 de abril había reportado más víctimas del covid-19 que naciones latinoamericanas enteras: 60 muertos y 1.937 infectados (1.301, solo en la capital).

El colapso del sistema funerario producto de esta crisis es de tal magnitud que el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, debió conformar una fuerza de tarea conjunta para poder enterrar a todas las personas fallecidas.

BBC Mundo se comunicó con algunos de los familiares y vecinos de las víctimas y los testimonios coinciden con aquellas dos palabras que Joseph Conrad destacó en su obra “El corazón de las tinieblas”: el horror, el horror.

“Mi tío murió el 28 de marzo y nadie viene a ayudarnos. Vivimos al noroeste de la ciudad. Los hospitales le decían que no tenían camillas y falleció en casa. Nosotros llamamos al 911 y nos pidieron paciencia. El cuerpo sigue ahí en la cama donde falleció, porque nadie lo puede tocar ni nada de esas cosas”, cuenta Jésica Castañeda, sobrina de Segundo Castañeda.

Dos mujeres en Guayaquil y de fondo el cuerpo de un hombre tapado en la calle.
Reuters

Guayaquil vive una crisis con decenas de muertos por el covid-19.

Otra joven guayaquileña que vive en el sureste de Guayaquil y quien pidió que no se difunda su nombre, relató que su padre murió en sus brazos y estuvo 24 horas en la casa.

“Nunca le hicieron la prueba del coronavirus, solo nos decían que nos podían agendar una cita y que tome paracetamol. Tuvimos que retirar el cuerpo por medio de particulares porque no tuvimos respuesta del Estado. Uno siente impotencia al ver a su padre así y tener que salir a pedir ayuda”.

Pero esta situación no afecta solamente a los muertos por el virus. Wendy Noboa, quien vive en el norte de Guayaquil, cerca de la terminal de autobuses, cuenta la historia de su vecino Gorky Pazmiño, quien murió el domingo 29 de marzo:

“Él se cayó y del golpe en la cabeza murió. Yo llamé al 911 y nunca vinieron. Él vivía con su papá, que tiene más de 96 años, por eso mi angustia. Permaneció en el piso todo un día, hasta que vinieron familiares con la caja para sepultarlo. Pero no lo pudieron sepultar porque no había médico que firmara el certificado de defunción”.

Los casos son tantos que la periodista Blanca Moncada, del diario Expreso, ha comenzado una cadena en Twitter solicitando información de familiares y vecinos de personas que se encuentren en esta situación.

“Tomé esta decisión por el grito desesperado de muchos ciudadanos que tienen que esperar hasta 72 horas e incluso más para que las autoridades recojan los cadáveres que permanecen en las casas; busco cuantificar la magnitud de esta tragedia porque, en cuestión de cifras, Guayaquil es en este momento una gran nube gris”.

Enfrentamiento político

El comandante de la Armada Nacional, Darwin Jarrín, quien asumió el 30 de marzo la coordinación militar y policial para la provincia del Guayas, indicó a BBC News Mundo que hasta el jueves 2 de abril, a más tardar, estarán enterrados todos los fallecidos en Guayaquil.

“El Ministerio de Salud entrega en los hospitales el acta de defunción, Policía y CTE (Comisión de Tránsito del Ecuador) trasladan los cadáveres a los dos cementerios -Parques de La Paz en la Aurora y el Panteón Metropolitano en la vía a la costa- y las fuerzas armadas los entierran”, señaló Jarrín.

Pero lo ocurrido en la última semana de marzo en la ciudad -donde más de 300 cadáveres fueron recogidos en distintos domicilios por la policía ecuatoriana, según informa el diario El Comercio- puede tener serias consecuencias.

El gobierno del presidente Lenín Moreno impuso medidas para contener la emergencia desde inicios del mes de marzo, una vez el país reportó su primer caso de covid-19.

Getty Images
El gobierno del presidente Lenín Moreno impuso medidas para contener la emergencia desde inicios del mes de marzo, una vez el país reportó su primer caso de covid-19.

Para comenzar, la crisis ha enfrentado a la alcaldesa de Guayaquil con el gobierno nacional. Cyntia Viteri, quien se encuentra en cuarentena por haberse infectado con el coronavirus, reclamó el 27 de marzo a las autoridades nacionales por las falencias del sistema público:

No retiran a los muertos de sus casas. Los dejan en las veredas, caen frente a hospitales. Nadie los quiere ir a recoger. ¿Qué pasa con nuestros enfermos? Las familias deambulan por toda la ciudad tocando puertas para que los reciba un hospital público, donde ya no hay camas”.

Además de los muertos en los hogares, la ciudad ha tenido que enfrentarse a la pesadilla de muertos en sus calles. Jésica Zambrano, periodista del diario El Telégrafo, le contó a BBC News Mundo su experiencia desde el centro de Guayaquil.

“Mi pareja salió a hacer las compras y se encontró una persona muerta, en las calles Pedro Carbo y Urdaneta. Más temprano nos dijeron que había otro muerto unos cuantos metros más allá. Aquí estamos acostumbrados a ver a mendigos durmiendo en las calles, pero como resultado de esta crisis personas desahuciadas mueren en el centro de la ciudad”.



“Golpe a las costumbres”

El 28 de marzo, un día después de las declaraciones de la alcaldesa, el diario El Universo informó sobre los planes del gobierno municipal de enterrar a los muertos en una fosa común, pero la idea no prosperó.

“Me parece terrible que se haya lanzado la idea de una fosa común en esta ciudad”, le dice a BBC News Mundo el sociólogo guayaquileño Héctor Chiriboga.

“Esta es una ciudad donde la clase media, media baja, demoraba el velorio hasta dos días porque tenía que llegar el pariente que vivía en Europa, los migrantes que se fueron después del 2000. Aquí se vestía a los cadáveres y hasta hace poco la Iglesia católica veía con malos ojos la cremación”, explica y añade:

“Esto es un golpe para las costumbres de los sectores populares, para el ritual del fallecimiento y del entierro. El hombre que se gana el pan día a día, que tiene una veta cristiana o católica, es un hombre que se deshace al ver que no se va a poder cumplir con el rito”.

Un hombre camina por el centro de Quito.

EPA
Las calles de Ecuador están casi desiertas en medio del brote del coronavirus.

Jorge Wated, quien está al frente de la fuerza de tarea designada por el presidente Moreno para el enterramiento de los cadáveres, le dice a BBC Mundo que él no hubiese aceptado esta misión si el mandatario le hubiera pedido hacerse cargo de una fosa común.

“Presido esta fuerza de tareas para levantar a los fallecidos de las viviendas y hospitales de Guayaquil, y para que aquellos que no tienen los servicios exequiales, puedan tener una cristiana sepultura, de forma unipersonal, en un camposanto de la ciudad”.

Pero el ingeniero Wated informa que los familiares de las víctimas no podrán asistir al entierro.

El peor escenario

Policía toma la temperatura en las calles de Quito.

AFP
Mientras tanto, los controles de temperatura siguen en las calles y rutas de Ecuador.

“Siempre había personas que fallecían en su casa. Lo normal era que un médico determinaba la causa de muerte y luego venía la funeraria. Pero ahora hay un pánico generalizado y se piensa que toda persona que fallece en Guayaquil tiene coronavirus. Entonces las funerarias no se quieren hacer cargo”, explica a BBC Mundo Grace Navarrete, médica salubrista que pertenece a la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública.

El comportamiento de las funerarias durante la crisis fue investigado por la periodista Susana Morán, del sitio digital de noticias Plan V, en el artículo “Morir dos veces en Guayaquil”.

Morán entrevistó a la dueña de una funeraria que cerró su negocio por temor a un contagio. “Yo ya tengo mis añitos, por ganarme unos centavitos yo no voy a poner en peligro a mi familia”, le dijo esta señora a la periodista.

Este miedo se replica también entre los familiares, dice la doctora Navarrete.

En las casas pasa lo mismo, se muere alguien y nadie toca el cuerpo, en una ciudad en donde el calor hace que el nivel de descomposición de los cadáveres sea más acelerado que en otras partes del país. Yo escuché de un caso de una persona fallecida en su dormitorio cuyos familiares sacaron el cuerpo sobre el colchón a la vereda”.

Para el ingeniero Wated, se trata de un conjunto de factores que se combinan en el peor escenario.

“Las funerarias están colapsadas, incluso no tienen personal; los camposantos no tienen capacidad de recibir tanta gente a tanta velocidad; la gente no puede salir de sus casas a hacer los trámites para enterrar a sus fallecidos; el número de muertos crece entre los diagnosticados con covid y la gente sospechosa de haber muerto de covid a la que no se le hizo una prueba: esto genera un cuello de botella“.

La enfermedad pública

Dos mujeres con mascarillas caminan por las calles de Quito.

EPA
Ecuador atraviesa un colapso del sistema funerario en medio del brote por el coronavirus.

El médico Ernesto Torres cree que la tragedia debe entenderse como un tema de salud pública, ya que, en sus palabras, esto “rebasa el ámbito de la medicina porque tiene que ver con políticas de Estado y del interés real de los gobiernos en la salud de su población”.

Para este experto en salud pública, en esta crisis se les ha dado demasiada importancia a los hospitales y no se ha trabajado a nivel comunitario.

“Si trabajáramos intensamente a ese nivel, podríamos evitar que tantas personas congestionen los hospitales. Ahora en los hospitales se trata de apagar incendios con baldes de agua. Podrías haber usado esos baldes de agua para apagar los incendios a nivel local con una brigada sanitaria, donde se involucren personas de la comunidad”.

En estas comunidades, sobre todo en las más periféricas, se está produciendo “una verdadera y profunda crisis humanitaria”, en palabras de Paúl Murillo, responsable del área de incidencia comunitaria del Comité Permanente de los Derechos Humanos:

“Está bien llamarnos a un aislamiento en los domicilios, pero nunca se pensó en planes de contingencia que garanticen, al menos, la seguridad alimentaria en los barrios periféricos y marginales”.

Adriana Rodríguez, profesora de Derecho la Universidad Andina y especialista en derechos humanos, piensa que no es sorprenderte que esto ocurra en una ciudad con una alta desigualdad social.

“Guayaquil es una ciudad que tiene aproximadamente el 17% de su gente en la pobreza y en la pobreza extrema. Lo que ocurre ahora con los cadáveres nos hace pensar en qué cuerpos importan y qué cuerpos no importan. Los recortes en salud pública nos dicen que hay cuerpos que no importan”.

Policía en Ecuador

AFP
Ecuador vive “una verdadera y profunda crisis humanitaria”, dice Paúl Murillo, responsable del área de incidencia comunitaria del Comité Permanente de los Derechos Humanos.

Sin embargo, para el ingeniero Jorge Wated, esto que ocurre hoy en Guayaquil puede ocurrir en cualquier lugar del continente.

“Yo veo lo que pasa en el resto de Latinoamérica, por ejemplo, lo que pasa en Argentina hoy, y es lo que pasaba aquí tres semanas atrás; las cosas se van a ir complicando, dependiendo de cada país, nosotros estamos tratando de actuar lo más rápido que podemos”.

El escritor Milan Kundera decía en su libro “La lentitud” que la velocidad era directamente proporcional al olvido. Es difícil pensar que por más rápido que actúen las autoridades en estas horas, alguien olvide en Guayaquil estos últimos siete días de espanto.

Por ejemplo, en las últimas horas, la Revista Vistazo informó que en la noche del 30 de marzo circuló un video con un grupo de personas en el suroeste de Guayaquil, quemando llantas para reclamar el retiro de un cadáver.

“Incluso, los moradores habrían amenazado con quemar el cuerpo del fallecido, en señal de protesta”, cierra la noticia.

El horror, el horror.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial



Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Y36en98lbNw

https://www.youtube.com/watch?v=B_Gzc2Z7uQY&t=27s

https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts