5 puntos débiles de la estrategia contra obesidad con los que las refresqueras buscan revertir caída del 6% en consumo
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

5 puntos débiles de la estrategia contra obesidad con los que las refresqueras buscan revertir caída del 6% en consumo

La Alianza por la Salud Alimentaria advierte que la nueva regulación del etiquetado de bebidas no alcohólicas, que entra en vigor en México el 1 de julio, será utilizada por la industria del refresco para que productos altos en azúcar añadido aparezcan con una cantidad más moderada, y así incrementar las ventas.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
27 de junio, 2015
Comparte
El etiquetados de los refrescos confunde a los consumidores, de acuerdo con Poder del Consumidor. // Foto: Cuartoscuro.

El etiquetados de los refrescos confunde a los consumidores, de acuerdo con Poder del Consumidor. // Foto: Cuartoscuro.

El impuesto a los refrescos en México comienza a dar sus primeros resultados desde que entrara en vigor el 1 de enero de 2014. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto Nacional de Salud Pública, el consumo de bebidas azucaradas en el país cayó en promedio un 6% durante el 2014, alcanzando su mejor resultado en diciembre, cuando el desplome fue del 12%.

Además, según el informe, las compras de bebidas altamente calóricas disminuyeron más entre la población con menos recursos económicos y más vulnerable ante enfermedades como la diabetes y la obesidad: un 9% en promedio, llegando a alcanzar una reducción del 17% al final del 2014.

¿Entonces, estamos ante buenas noticias?

Para las organizaciones de la sociedad civil, la reducción del 6% es, sin duda, un dato alentador. Máxime, si se tiene en cuenta que México es el país que más refrescos consume en el mundo -163 litros por persona al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)-, y que en 2013 las principales causas de muerte en el país fueron las enfermedades cardiovasculares y diabetes.

No obstante, la Alianza por la Salud Alimentaria advierte que la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso presentada por Peña Nieto en octubre de 2013, en la cual se incluye el impuesto a bebidas azucaradas entre otras medidas, tiene importantes puntos débiles que las refresqueras buscan aprovechar para revertir el efecto del gravamen a sus productos y la caída del 6% en el consumo.

1.- En la etiqueta está la trampa

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor –que forma parte de la Alianza por la Salud Alimentaria-, explica en entrevista con Animal Político que la nueva regulación del etiquetado frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas, que entra en vigor en México el próximo miércoles 1 de julio, es uno de los grandes resquicios que la industria del refresco utilizará para que productos altos en azúcar añadido aparezcan con una cantidad más moderada, y así incrementar las ventas.

“El formato de nuevo etiquetado para alimentos procesados (conocido como GDA, Guías Diarias de Alimentación) es una amenaza para la salud, pues señala que el consumo diario de azúcar debe ser de 90 gramos. Es decir, unas 18 cucharadas cafeteras de azúcar”, apunta Calvillo, quien recuerda que la OMS establece un tope máximo de consumo de azúcar añadido diario de 50 gramos (10 cucharadas cafeteras), sugiriendo como ideal un consumo no mayor de 25 gramos (cinco cucharadas).

En el estudio Contra la obesidad y la diabetes: una estrategia secuestrada, El Poder del Consumidor llama la atención sobre el hecho de que el tope de 50 gramos de azúcar añadido fue respetado originalmente en la Estrategia Nacional contra el sobrepeso. Sin embargo, al momento de publicar los lineamientos en el Diario Oficial de la Federación, ese valor fue cambiado a 90 gramos “con el argumento de que equivale a la recomendación de azúcares totales”.

Situación que “únicamente genera más confusión para el consumidor, y más rango para la industria de alimentos y sobre todo de bebidas” para poder vender sus productos en mayor cantidad.

Por lo que Alejandro Calvillo concluye que, aunque el impacto del impuesto a los refrescos “es un avance” que ha originado “una reducción significativa” en su consumo en 2014, este inminente nuevo etiquetado supone “un retroceso” en la política gubernamental para combatir la obesidad, y una concesión a la industria de alimentos y bebidas.

Cabe señalar que el pasado 21 de junio, El Poder del Consumidor interpuso un amparo ante un Juzgado de Distrito para echar para atrás el nuevo etiquetado en bebidas azucaradasalegando “el interés legítimo” de los consumidores, porque, aseguran, atenta contra su salud.

2.- Publicidad para niños basada en los criterios de Coca Cola y Burger King

Otro punto débil en la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso es la regulación de la publicidad dirigida a la infancia.

El Poder del Consumidor advierte que la actual regulación de la publicidad no atiende las recomendaciones basadas en criterios científicos de la OMS, y que, por el contrario, los criterios nutricionales que determinan qué productos pueden ser publicitados a los niños son elaborados por empresas multinacionales como McDonalds, Burguer King, Coca Cola, Pepsi, Danone, o Kellogs.

“Los criterios nutricionales que determinan cuáles productos pueden ser publicitados a los niños son laxos y permisivos. Y en lugar de usar los criterios con base científica recomendados por las organizaciones internacionales, la regulación mexicana usa aquellos que fueron diseñados por las propias empresas que producen estos productos chatarra”, denuncia la organización civil en el estudio Contra la obesidad y la diabetes: una estrategia secuestrada.

3.- Más mercadotécnica para enganchar a los niños

Asimismo, El Poder del Consumidor refiere que la publicidad dirigida a niños de productos altamente calóricos “utiliza muchas herramientas de mercadotécnica para engancharlos”, como es el caso de celebridades, o la entrega de juguetes, juegos en línea y patrocinios.

La organización hace hincapié en que más del 67% de los anuncios usa un personaje ficticio animado o una celebridad, mientras que el 46% de los anuncios promueven un regalo o juguete para generar interés entre los niños y niñas. “A pesar de esto, la legislación en México no regula estos medios y herramientas, como recomienda la OMS”, lamenta El Poder del Consumidor.

4.- Publicidad en internet, redes sociales y videojuegos, campo abierto

En cuanto a cómo reciben los niños la publicidad, la organización civil plantea que la regulación actual sólo contempla la que se transmite en televisión y cine, aunque las compañías refresqueras aprovechan la oportunidad que les brindan muchos otros canales de comunicación, como internet, videojuegos, teléfonos móviles, redes sociales, radio, materiales impresos, o la publicidad en el empaque del producto, en las calles y escuelas, para llegar en masa a su público objetivo.

“De hecho, un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) explica que internet tiene una penetración de 17% entre los niños, mientras que el cine tiene 5%”, plantea El Poder del Consumidor.

5.- Restricción de publicidad dirigida a niños no aplica en horario estelar

Además, aunque la televisión es el medio principal regulado, la organización enfatiza que se restringe la publicidad de refrescos dirigida a niños entre las 14.30 horas hasta las 19.30 durante la semana, y entre las 7:00 hasta las 19.30 durante los fines de semana.

Esto, a pesar de que el estudio del IFT “demuestra que los horarios en los que más están expuestos los niños es entre 20:00 y 22:00 horas”.

Asimismo, el reglamento sólo regula la publicidad durante la programación dirigida a niños, “mientras que la misma fuente revela que la programación no dirigida a niños, como las telenovelas, Reality Shows y Dramatizados Unitarios, son los más populares entre los niños”.

Como resultado, las organizaciones civiles aglutinadas en La Alianza por la Salud Alimentaria apuntan que las regulaciones impulsadas por la Estrategia Nacional para la Prevención y Control de Sobrepeso “han sido diluidas y debilitadas debido a la influencia de la gran industria de alimentos y bebidas”.

“Esta situación ha dado como resultado regulaciones sesgadas que privilegian los intereses de la industria por encima del interés público y de la salud de la población”, concluye el informe de El Poder del Consumidor, que puedes leer íntegro aquí.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
Comparte

Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=LOgy5j2Z8vw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.