Cómo aprender 30 idiomas
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Cómo aprender 30 idiomas

Algunas personas pueden llegar a dominar tantos idiomas que pareciera imposible. ¿Cómo se las arreglan para conseguirlo estos hipérglotas?
Por BBCMundo
15 de junio, 2015
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Poliglotas

Se considera hipérglota al que domina al menos diez idiomas.

En un soleado balcón de Berlín, Tim Keeley y Daniel Krasa se disparan palabras como balas. Primero en alemán, pero siguen en hindi, nepalí, polaco, croata, mandarín y tailandés.

Apenas están hablando un idioma y la conversación salta de forma inadvertida a otro. Entre ambos pasan por al menos 20.

Dentro del lugar me encuentro con pequeños grupos intercambiando trabalenguas. Otros se reúnen por tríos, preparandose para un juego en el que traducen dos idiomas a la vez: parece la receta perfecta para un dolor de cabeza, pero les da igual.

“Es una situación común para nosotros”, dice Alisa, una de los 350 participantes en la convención de políglotas de Berlín.

Una sorprendente cantidad de los que ahí se reúnen son “hiperpolíglotas”: pueden hablar diez idiomas.

Uno de ellos es Richard Simcott, jefe de un equipo de políglotas en una empresa llamada eModeration. Simcott se desenvuelve en unos 30 idiomas.

Dominar un idioma exige la participación de todos los sistemas de memoria.

Viendo el reto que supone para el cerebro, se entiende que muchos consideremos aprender un idioma algo muy exigente.

Los seres humanos tenemos diferentes sistemas de memoria y dominar un idioma requiere la participación de todos.

Está la memoria procedimental, que afina los músculos para mejorar el acento, la memora declarativa, que es la que permite recordar hechos (al menos 10.000 palabras para considerar que domina el idioma, sin mencionar la gramática).

Lo que es más, a no ser que se quiera sonar como un robot, las palabras tienen que salir sin detenerse a pensarlas: por eso deben estar programadas tanto en la memoria explícita como en la implícita.

Contra la demencia

Ese duro ejercicio mental viene con recompensa: es seguramente la mejor manera de ejercitar tu cerebro.

Numerosos estudios muestran que ser multilingüe mejora la capacidad de concentración y la memoria, y puede servir para retrasar la aparición de demencia en al menos cinco años.

Eso según los estudios sobre inmigrantes de Ellen Bialystok, de la Universidad de York (Canadá).

Los que hablaban tres idiomas eran diagnosticados con demencia una media de 6,4 años más tarde que los que no. En el caso de los que dominaban cuatro o más lenguas, nueve años.

Los beneficios a largo plazo contrastan además con los juegos para “entrenar el cerebro”, que a largo plazo no consiguen mejorar la atención o la memoria.

Aprender de mayor

Hasta hace poco, sin embargo, muchos neurocientíficos se alineaban con la “hipótesis del periodo crítico”, según la cual de mayor es prácticamente imposible llegar a dominar un idioma como un nativo.

Pero la investigación de Bialystok sugiere que puede ser una exageración eso de que hay una pequeña ventana de oportunidad en la niñez.

La investigadora canadiense sugiere que más que un punto de quiebre hay un declive gradual.

De hecho, muchos de los hiperglotas reunidos en Berlín llegaron a dominar los idiomas en edad avanzada.

Keeley creció en Florida y en la escuela estuvo en contacto con hispanohablantes.

De niño, solía escuchar emisoras de radio extranjeras, pese a no entender una palabra. “Era como música”, dice.

Otra ventaja de hablar idiomas es hacer amigos.

Pero fue de mayor que empezó a viajar. Primero a una universidad en Colombia, donde también estudio francés, alemán y portugués.

Luego se mudó a suiza y al este de Europa antes de poner rumbo a Japón.

Ahora habla con fluencia 20 idiomas y casi todos los aprendió de adulto. “La hipótesis del periodo crítico es una montón de basura”, afirma.

La cuestión es cómo hacen los hipérglotas para dominar tantas lenguas nuevas y, sobre todo, cómo los podemos emular.

Muchos, como Keeley han vivido en numerosos países, adquiriendo los idiomas en el camino, por inmersión.

Para Keeley, no es cuestión de inteligencia: “No es un factor importante, aunque pueda resultar más rápido si se tienen habilidades analíticas”.

Camaleones culturales

Su teoría es que aprender un nuevo idioma lleva a la reinvención. “Te conviertes en un camaleón”, afirma.

Diferentes idiomas puede también evocar épocas de la propia vida, como descubrió el escritor Vladimir Nabokov escribiendo su autobiografía.

Rusoparlante, la publicó primero en su segunda lengua, el inglés, con enorme dificultad. “Mi memoria estaba afinada en un tono, la musicalidad reticente del ruso, pero fue forzada en otro, el inglés”, dijo.

Después decidió traducirla al idioma de su niñez, y en ruso las palabras fluyeron y se dio cuenta de que los recuerdos también.

“Su versión rusa era tan diferente que hubo que traducirla al inglés”, señala Aneta Pavlenko, de la Universidad Temple de Filadelfia (EE.UU.).

El políglota es como un camaleón cuando aprende un idioma.

Pavlenko explora en su libro “La mente bilingüe” muchos de estos efectos. Era como si el yo inglés y el ruso de Naobokov recordaran vidas sutilmente distintas.

Resistirse a este proceso de reinvención puede impedir que se aprenda otro idioma bien, opina Keeley, profesor de gestión multicultural en Japón.

Recientemente hizo una encuesta sobre chinos aprendiendo japonés para examinar la “permeabilida” de sus personalidades.

Los encuestados tuvieron que responder a frases como: “Me resulta fácil ponerme en los zapatos del otro e imaginar cómo se siente” o “puedo imitar a la gente” o si cambiaban de opinión de acuerdo con quienes los rodean.

Como sospechaba, los que más alta puntuación recibieron en estas afirmaciones, dominaban mucho mejor el nuevo idioma.

Algo más que tiempo

La identidad adoptada puede evitar que se crucen las palabras de la lengua materna al construir barreras neuronales entre los diferentes idiomas.

“Debe haber un tipo de hogar en tu mente para cada idioma y cultura y las experiencias relacionadas para que no se mezclen”, dice Keeley.

“No es sólo pasar tiempo aprendiéndolo y usándolo. La calidad de ese tiempo en términos emocionales es crítica”.

De todos los políglotas, Michael Levi Harris puede ser el mejor ejemplo de esos principios.

Formado como actor, Harris domina de forma avanzada diez idiomas y entiende otros doce.

Al entrevistarlo, podía hablar sin esfuerzo inglés con acento de inglés de clase alta, a pesar de ser neoyorquino.

Y al hacerlo, cambia su postura, es como si adoptara una personalidad diferente.

“No lo hago de forma consciente, simplemente pasa, pero sé que de repente soy alguien diferente”.

Harris cree que cualquiera puede aprender a adoptar una nueva piel cultural de esta manera, y tiene varios trucos sobre cómo empezar basados en su experiencia como actor.

Lo importante, dice, es imitar sin reparar en cómo se escriben las palabras. Al principio exagerando.

“Al actuar, al principio exageras mucho hasta que el director dice: ‘Ok, ahora baja el tono’”.

Además sugiere fijarse en cosas como gestos faciales, pues pueden ser importantes para reproducir el sonido.

Por ejemplo, forzar un poco los labios hace sonar inmediatamente algo más francés.

Finalmente, insiste en dejar de lado la vergüenza asociada a producir sonidos extraños, como sonidos guturales en árabe.

“Se trata de apropiarse del idioma, que es lo que tienen que hacer los actores delante de la audiencia, creer que las palabras son tuyas. Así se puede hablar con más confianza”.

Barrera imposible

Con todo, la mayoría está de acuerdo en que no hay que ser demasiado ambicioso, sobre todo al principio.

“Si hay un factor que impide a la gente aprender idiomas de forma eficiente es sentir que tienes que ser como un nativo. Eso es una meta inalcanzable que se pone en el camino de muchos”, dice Pavlenko.

“La facilidad para expresarse es lo que cuenta, encontrar la mejor forma de transmitir de manera coloquial”.

Otra cosa es que hay que practicar un poco de forma habitual. Tal vez, 15 minutos unas cuatro veces al día.

“Las analogías con hacer ejercicio son muy buenas”, dice Alex Rawlings, uno de los impulsores de los talleres de políglotas.

Incluso si estás ocupado o cansado como para estudiar en serio, practicar un diálogo u oír una canción puede ayudar, opina Simcott.

Los políglotas demuestran que se puede dominar como un nativo un idioma que se aprendió de mayor.

Todos los hipérglotas son entusiastas genuinos sobre los increíbles beneficios de la inmersión: incluido hacer amigos.

Harris, por ejemplo, describe su experiencia viviendo en Dubái. “Como judío, en Oriente Medio te enfrentas a desafíos. Pero resulta que uno de mis mejores amigos es de Líbano”, dice.

Como dice Judith Meyer, organizadora de los encuentros de Berlín, había ucranianos y rusos, israelíes y palestinos, todos hablando tranquilamente.

“Aprender otro idioma de verdad te abre un mundo nuevo”.

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Cómo llegó a Líbano la carga de nitrato de amonio que causó la devastadora explosión

Antes de dejarse en un almacén del puerto de Beirut durante 6 años el nitrato de amonio que causó la explosión tenía un destino muy distinto.
6 de agosto, 2020
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El MV Rhosus llegó a Beirut en 2013 con las 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

EPA
El MV Rhosus llegó a Beirut en 2013 con las 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

¿Cómo llegaron al puerto de Beirut las 2,750 toneladas de nitrato de amonio?

Esa es la pregunta que muchos se hacen desde que el presidente de Líbano, Michel Aoun, señalara al nitrato de amonio que llevaba seis años en el puerto de la capital en la explosión que dejó al menos 137 muertes y más de 5,000 heridos.

Y las miradas se han puesto en un hecho acontecido en 2013, cuando un barco arrendado por un ruso y con bandera de Moldavia atracó de emergencia en Beirut por problemas técnicos.

El gobierno no ha dicho que ese sea el origen del nitrato de amonio de la explosión, pero el barco transportaba, precisamente, la cantidad de 2,750 toneladas que fueron confiscadas por las autoridades libanesas.

Imagen del puerto de Beirut tras la explosión.

Getty Images
2,750 toneladas de amonio estuvieron almacenadas en el puerto de Beirut durante seis años.
beirut

BBC

El nitrato de amonio es un compuesto que puede ser utilizado como fertilizante pero también en la fabricación de explosivos.

Si no se almacena en las condiciones adecuadas, como parece ser el caso de lo que había en la capital libanesa, puede resultar muy peligroso.

A pesar de que el director general de Aduanas, Badri Daher y el encargado del puerto, Hassan Koraytem, advirtieron en repetidas ocasiones sobre el peligro que suponía mantener el nitrato de amonio sin las medidas de seguridad requeridas, su llamamiento fue ignorado.

Mientras que la pregunta sobre por qué se descuidó el nitrato de amonio durante seis años parece ser la clave de la investigación, al menos comienza a dilucidarse de dónde pudo proceder el compuesto.

Cómo acabó el nitrato de amonio en el puerto de Beirut

Las 2,750 toneladas de nitrato de amonio que investiga el gobierno libanés es la misma cantidad que las autoridades confiscaron a un buque de carga llamado MV Rhosus en 2013.

El MV Rhosus llevaba la bandera de Moldavia y transportaba el nitrato de amonio desde Georgia hasta Mozambique, pero sufrió problemas técnicos durante la travesía y tuvo que parar en Beirut.

rHOSUS

Reuters
En 2014, los tripulantes del Rhosus protestaron por haber sido retenidos en Beirut.
Rhosus

EPA
El Rhosus llegó a Beirut navegando con bandera de Moldavia.

Una vez allí, la nave fue inspeccionada por las autoridades libanesas y se le prohibió reemprender la ruta por no pagar las tarifas portuarias correspondientes, de acuerdo a un reporte de 2015 de Shiparrested, una red de abogados que gestiona asuntos legales de buques de carga.

El antiguo capitán de ese buque, el ruso Boris Prokoshev, fue entrevistado esta semana por la cadena rusa Radio Libertad de Siberia.

Según Prokoshev, la nave pertenecía al ciudadano ruso Igor Grechushkin, el cual se desentendió del asunto y no respondió al llamado de tripulantes y abogados para pagar las tarifas y continuar con la travesía.

Algunos de los tripulantes que iban en el barco fueron liberados, pero el capitán Prokoshev, otro ciudadano ruso y tres ucranianos fueron retenidos.

Ruta del Rhosus antes de llegar a Beirut.

BBC

Posteriormente, la carga de nitrato de amonio fue confiscada por las autoridades y trasladada a un contenedor del puerto por motivos de seguridad.

Shiparrested, que gestionó la liberación de los cuatro tripulantes retenidos, publicó que “la embarcación había sido abandonada por sus dueños”.

“Los esfuerzos por ponerse en contacto con los dueños y arrendatarios del barco así como con los compradores de la mercancía para pagar las tasas no fructificaron”, reportaron los abogados.

Prokoshev sostiene que Grechushkin aún le debe dinero a él y los tripulantes por los servicios prestados. Sin embargo, sus demandas no han tenido éxito porque este ya no reside en Rusia.

El antiguo capitán también aseguró en la entrevista con Radio Libertad que el barco estaba dañado por falta de mantenimiento y que se hundió después de haber sido liberados.

La BBC intentó ponerse en contacto con Grechushkin, pero no obtuvo respuesta.

Por qué nunca se movió el nitrato de amonio del puerto de Beirut

Desde el servicio árabe de la BBC, señalan que dar respuesta a esa pregunta es la clave a la hora de dirimir responsabilidades.

Según Nidale Abou Mrad, periodista de la BBC, muchos libaneses culpan a la corrupción y falta de liderazgo del país, un problema que llevan denunciando desde hace años.

Por su parte, el presidente Aoun prometió que se llevaría a cabo una investigación transparente.

El encargado general del puerto, Hassan Koraytem, y el director de aduanas libanesas, Badri Daher, insisten en que avisaron del peligro del nitrato de amonio almacenado pero que se les ignoró constantemente.

Bomberos buscan desaparecidos entre los escombros.

Getty Images
A la explosión siguió una frenética búsqueda de desaparecidos.
Barco destrozado en el puerto de Beirut.

Getty Images
El puerto de Beirut quedó devastado tras la explosión.

“Requerimos que fuera reexportado pero no ocurrió. Dejamos que los expertos e involucrados determinen por qué”, dijo Daher a la cadena libanesa LBCI.

De acuerdo a documentos oficiales, los funcionarios de aduanas enviaron cartas al sistema judicial buscando una solución hasta seis veces entre 2014 y 2017.

A causa de la investigación, el gobierno anunció este miércoles que se había puesto en arresto domiciliario a los encargados de vigilar el nitrato de amonio en el puerto.

Y el Consejo Superior de Defensa de Líbano ha prometido que los responsables se enfrentarán al “máximo castigo posible”.


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