Funcionarios están implicados en 120 casos de desaparición; 74 se atribuyen a federales
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Funcionarios están implicados en 120 casos de desaparición; 74 se atribuyen a federales

Tal como consta en el oficio SJAI/DGAJ/0284/2015, emitido por la PGR en febrero pasado, 74 de estas desapariciones fueron perpetradas por autoridades federales; 25 más por autoridades municipales y 21 por estatales.
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Por Paris Martínez
16 de junio, 2015
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Protesta durante la semana internacional del detenido desaparecido, en el DF. // Foto: Cuartoscuro.

Protesta durante la semana internacional del detenido desaparecido, en el DF. // Foto: Cuartoscuro.

Desde que la Unidad Especializada de Búsqueda de Personas Desaparecidas fue creada en junio de 2013, esta área de trabajo de la Procuraduría General de la República (PGR) ha registrado 120 casos de desaparición forzada, en los que los perpetradores del delito fueron “posibles autoridades federales, ministeriales y/o municipales“.

Tal como consta en el oficio SJAI/DGAJ/0284/2015, emitido por la PGR en febrero pasado, 74 de estas desapariciones fueron perpetradas por autoridades federales; 25 más por autoridades municipales y 21 por estatales.

Según los registros de la Procuraduría, las víctimas desaparecidas por autoridades gubernamentales son 112 hombres y 8 mujeres, raptados en 12 entidades del país.

Además, este documento establece que 62% de las víctimas son niños y jóvenes: en 12 casos, se trata de menores de edad; 24 son jóvenes de 19 a 23 años; y otros 38 tenían entre 24 y 33 años de edad cuando fueron raptados.

De estas 120 desapariciones atribuidas a agentes gubernamentales, 20 fueron cometidas entre 2008 y 2009, mientras que otras 50 se registraron en el año 2010, aunque no fue sino hasta 2013 que la autoridad federal comenzó a investigar todos estos casos.

Además, otras 27 víctimas corresponden al año 2011; cuatro a 2012; 11 más fueron desaparecidas en 2013 y otras siete en 2014.

Los registros de la PGR señalan que la entidad de la República en donde más desapariciones han sido cometidas por funcionarios públicos es Veracruz, con 29 casos, por lo que, según estas estadísticas, una de cada cuatro desapariciones forzadas a manos de funcionarios a nivel nacional ha sido cometida por servidores públicos veracruzanos.

El segundo lugar a nivel nacional es Tamaulipas, con 22 víctimas; el tercero es ocupado por Coahuila, con 19 casos; y el cuarto sitio en desapariciones forzadas cometidas por servidores públicos es el Distrito Federal, con 12 víctimas.

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Isaías y Juan Pablo

“En Torreón, Coahuila –explica Claudia, una joven de 36 años, madre de dos pequeños–, el agua de la llave no se puede beber, es mala… y ese día mi esposo, Isaías, salió de casa para rellenar el garrafón. Su amigo Juan Pablo se ofreció para llevarlo en su camioneta al Oxxo, porque está a varias cuadras de la casa y ya era de noche, y se fueron. No los volvimos a ver… y el 5 de abril pasado se cumplieron seis años desde su desaparición.”

–¿Quién se los llevó? –se pregunta a Claudia.

–El Ejército –responde, con voz serena y sin titubeos.

Isaías Uribe Hernández y Juan Pablo Alvarado Oliveros, veterinarios de profesión y desaparecidos en 2009, forman parte de las 120 víctimas cuyo rapto presuntamente a manos de autoridades mexicanas, que investiga la Unidad Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas. Sin embargo, advierte Claudia, la creación de esta área de trabajo al interior de la PGR, hace ya dos años, no ha implicado un verdadero compromiso oficial para la localización de las víctimas.

El caso de Isaías y Juan Pablo lo ejemplifica: “En el expediente de la investigación de mi esposo no hay nada: no hay avances, se dicen llamar Unidad de Búsqueda, pero realmente no hay una búsqueda“, explica Claudia.

“Desde el inicio de la investigación, las autoridades no trabajaron como debió ser: primero, la camioneta fue encontrada casi inmediatamente después de que se fueron de la casa. La camioneta tenía balazos y sangre, y aunque las autoridades de Torreón encontraron la camioneta, no nos avisaron sino hasta 14 horas después; luego se negaron a iniciar una investigación, alegando que tenían que pasar 72 horas de la desaparición; y por último, el agente del Ministerio Público estatal me mandó a mí a preguntar con los vecinos del lugar donde encontraron la camioneta, él de plano no hizo nada, me dijo que yo preguntara y que le dijera lo que me habían platicado los vecinos, y que ya después él revisaría todo.”

Fue así que Claudia tocó a la puerta de todos los vecinos de la colonia Ciudad Nazas, hasta que encontró a dos que aceptaron hablar: “Una persona afirmó que vio a militares disparando a la camioneta, se trata de una persona que en la balacera le dañaron su carro y su propia casa, entonces, ya que se detuvo la balacera, él intentó salir para ver sus cosas, y entonces un militar se le cruzó, lo iluminó con una linterna en la cara, y le ordenó que entrara a su casa… esta persona afirma que los militares venían en varias camionetas verdes, con metralletas instaladas en la cajuela. Además, otra señora hizo mención de que a uno de los muchachos lo subieron a rastras a una de las camionetas militares, y que al otro lo subieron por su propio pie. Y también afirman que vieron a los militares recogiendo casquillos del suelo, todos los que encontraron, aunque de todas formas quedaron las balas incrustadas en la camioneta.”

Al día siguiente, del vehículo abandonado fueron recuperados 39 balas calibre .223, detalla Claudia, “que son balas para armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas”, especiales para rifles de asalto, como los AR15, que emplea el Ejército mexicano.

Durante un mes después de la desaparición forzada de Isaías y Juan Pablo, explica Claudia, “el Ejército se dedicó a negar que tuviera conocimiento de los hechos. Así, decían que no sabían absolutamente nada. Pero luego recibimos apoyo de los entonces senadores Rosario Ibarra y Gabino Cué (actual gobernador de Oaxaca), porque mi esposo es oaxaqueño, y ellos subieron un punto de acuerdo en el Senado, exigiendo a la Secretaría de la Defensa que presentara un informe sobre los hechos. Y sólo así, el Ejército terminó reconociendo que sí hubo militares en la zona, pero aseguran que los soldados llegaron después, ya que la camioneta había sido balaceada, y que cuando llegaron ya no encontraron a nadie a bordo, dicen que sólo vieron una camioneta alejarse a gran velocidad, pero no le dieron alcance…”

–Con todos estos indicios, ¿en la Unidad Especial de Búsqueda existe una línea de investigación que apunte al Ejército?

–No –responde Claudia–, en la PGR nunca han llamado a declarar a ningún militar, ni han pedido ninguna explicación al Ejército, ni siquiera han solicitado las bitácoras del cuartel de Torreón, para saber qué soldados estaban fuera de las instalaciones en ese momento y con qué encargos. Es más: en el expediente de la investigación ya no están los reportes de balística. Ya no hay ningún documento en el expediente que mencione las 39 balas recuperadas, además de que se tardaron dos años en solicitar a la Procuraduría estatal el peritaje de huellas dactilares que se realizó a la camioneta. Lo único que han hecho aquí en la PGR, supuestamente, es buscar a Isaías en cárceles y en morgues, sin ningún resultado.

–Y ustedes, como familia, ¿han intentado acercarse a la Secretaría de la Defensa Nacional?

–Sí, muchas veces nosotros fuimos al cuartel de Torreón, para pedir información, pero nunca pasamos de la puerta, jamás nos han querido atender. Solamente una vez, en enero de 2010, una patrulla de militares llegó a la casa de mis papás, que viven en Durango, para anunciar que me estaban buscando, que querían que me presentara al cuartel de Durango. ¿Por qué en Durango? No lo sé. Pero yo fui hasta ese estado, y en el cuartel de ahí lo único que hicieron fue tomarnos nuestra declaración sobre la desaparición de Isaías y Juan Pablo, y luego nos pidieron que nos retiráramos. No quisieron darnos ningún comprobante de que habíamos realizado esa diligencia, no nos quisieron dar copia de nuestra declaración, ni tampoco el número del expediente en el que había sido integrada. Eso es todo.

La Unidad

Claudia concede esta entrevista en un hotel de la Ciudad de México, hasta donde se ha trasladado por indicaciones de personal de la Unidad Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas, porque supuestamente tenían avances en la investigación de los cuales notificarle.

–¿Qué avances le presentó hoy la Unidad de Búsqueda? –se le pregunta.

Claudia endurece la mirada.

–Ninguno… me hicieron venir hasta la Ciudad de México, porque dijeron que habían realizado un cateo, y que habían encontrado cosas importantes relacionadas con la desaparición de Isaías y Juan Pablo. Eso me lo dijo el pasado 22 de mayo un funcionario de la Unidad, de nombre Arturo Pedroza, que fue a Torreón para encabezar una revisión de casos. Eso me dijo este sujeto, y entonces yo me vine al DF, tuve que conseguir recursos para poder pagar el viaje y el hospedaje y la alimentación; y ya que llego aquí, me salen con que no es así, que el cateo fue para otra cosa y que no tiene nada que ver con mi esposo… y ésta no es la primera vez que alguna autoridad me ha mentido –sólo entonces Claudia se quiebra, pero no de tristeza, sino de rabia–. Ésa es mi molestia: ¡vengo yo con una ilusión, con la esperanza de que de ese cateo hubiera salido algo nuevo para la investigación, que pueda ayudar a localizar a mi esposo, y resulta que no hay nada!

Para recuperar la compostura, Claudia guarda silencio, y busca en su teléfono celular una foto de Isaías, en la que aparece sonriente, mirando de lleno a la cámara.

Isaías Uribe Hernández, desaparecido en 2009 en Torreón, Coahuila.

Isaías Uribe Hernández, desaparecido en 2009 en Torreón, Coahuila.

Cuando finalmente encuentra la imagen, Claudia se decide a hablar, aunque sin separar la mirada de la de Isaías. “No se vale –dice– que nos den información falsa… no se vale.”

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Cómo puedes minimizar el riesgo de contagiarte de COVID-19 durante las fiestas decembrinas

Los expertos recomiendan no reunirse este año, pero si vas a juntarte con la familia te explicamos visualmente qué medidas puedes tomar.
18 de diciembre, 2020
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Una sala llena de amigos y familiares que no se han visto en mucho tiempo, se abrazan, se besan y celebran el reencuentro alrededor de una mesa llena de manjares.

Comparten horas juntos, se ríen, gritan, se pasan platos y cubiertos los unos a los otros, y se intercambian regalos.

Antes de 2020 esta podría ser una típica postal navideña.

Ahora es un escenario ideal para la propagación del coronavirus.

Por eso mismo, los expertos advierten que la única forma de evitar la transmisión del virus es renunciar a las celebraciones en persona.

En caso de que se hagan, todos los especialistas que BBC entrevistó recalcan que es imposible eliminar los riesgos de contagio, pero que hay medidas para mitigarlos.

Antes de salir de casa

Para empezar, hacer una cuarentena de dos semanas (o al menos una) y confirmar que estás libre del virus con un examen PCR (72 horas antes de la reunión) puede ayudar mucho a minimizar los riesgos.

Además de eso, es fundamental que prestes mucha atención a cualquier síntoma.

“Mucha gente dice ‘oh, solo tengo tos o son solo mocos’. Valora si es algo inusual en ti y evita ir porque será una exposición de alto riesgo”, dice Juliana Lapa, infectóloga y profesora de la Universidad de Brasilia (UnB).

Señor saluda virtualmente su familia

Getty Images
Los expertos recomiendan que los mayores y las personas que sufren obesidad, diabetes, hipertensión y problemas pulmonares eviten reuniones presenciales.

Aunque los expertos recomiendan evitar los viajes.

Si te vas a desplazar, mejor hacerlo en auto. Así evitas las aglomeraciones en los aeropuertos, aviones, buses, estaciones de bus y en las zonas comunes de los hoteles.

‘Petit comité’

Idealmente, la celebración debería ser solo entre las personas que conviven en la misma vivienda.

Si no es así, el primer consejo es reunir la menor cantidad de gente posible y tener en cuenta el número de grupos de convivencia que se mezclan.

“Por ejemplo, una reunión entre 10 personas tiende a ser menos riesgosa si se juntan solo dos grupos que conviven (cinco viven en una casa y las otras cinco en otra) que si las 10 personas viven en casas distintas”, explica Vitor Mori, miembro del grupo Observatorio Covid-19 BR e ingeniero biomédico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vermont (EE.UU.).

Aeropuerto en EE.UU. en el período del Día de Acción de Gracias

Reuters
Si te vas a desplazar durante estas fechas, lo mejor es evitar aglomeraciones en aeropuertos, estaciones de bus y hoteles.

Los expertos también piden especial atención con los grupos de riesgo.

“Si es posible, los mayores y las personas que sufren obesidad, diabetes, hipertensión y problemas pulmonares deben evitar las reuniones”, le dice a BBC Brasil el presidente de la Asociación de Infectología de Minas Gerais, Estevão Urbano.

“Por supuesto, también son las que han sufrido más el aislamiento durante la pandemia y deben ser las más necesitadas en este momento, pero lo ideal es que tomen más precauciones que el resto”.

Si una reunión con una persona del grupo de riesgo es inevitable, dice Juliana Lapa, una opción es “hacer una visita corta, sin cenar, sin quitarse la mascarilla”.

La ventilación es clave

Si van a reunirse, que sea en un lugar abierto, como un jardín, un patio trasero, una azotea o un balcón.

Si la única opción es dentro de una sala o departamento, deja todas las ventanas abiertas.

Gráfico sobre ventilación en la reunión de personas en las fiestas

BBC

Para recalcar la importancia de esta medida, Mori compara las pequeñas partículas líquidas que expulsamos con el humo de un cigarrillo.

“Si estás en un espacio abierto al lado de una persona que está fumando, sentirás poco el humo porque el aire lo dispersará. Pero si estás en un interior con las puertas y ventanas cerradas, aunque mantengas más de un metro y medio de distancia, podrás oler el cigarrillo e inhalar el humo”.

Si no es posible ventilar bien el espacio, es necesario reducir el número de personas, recomiendan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Gráfico de transmisión de covid por microgotas o aire

BBC

¿Qué se puede hacer para aumentar la circulación del aire interior?

“Pon un ventilador cerca de la ventana y de frente. De esa manera, el ventilador funciona como un extractor de aire, aspirando aire y empujándolo fuera de la habitación. Eso genera presión negativa dentro de la sala y hace que entre aire fresco desde otra ventana”, explica el ingeniero biomédico.

El experto recomienda que si tienes más de una ventana y más de un ventilador, puedes colocar este extra en la ventana opuesta y en la posición contraria, es decir, mirando hacia dentro de la habitación.

Así, un ventilador aspira el aire y otro lo expulsa, generando una circulación e intercambio de aire constantes.

Los CDC advierten que las ventanas y puertas solo deben permanecer abiertas donde no haya riesgo de caídas o si esto no causa una crisis a personas con asma.

Añaden que para evitar la contaminación, los ventiladores no deben generar flujo de aire directamente de una persona a otra.

Esta medida no excluye las precauciones básicas de mantener las distancias, desinfectarse las manos y usar mascarillas.

Encuentros cortos, con mascarilla y distancia social

Cuanto más tiempo se está expuesto, más aumenta el riesgo.

Por eso los expertos sugieren hacer las reuniones cortas. “Las veladas prolongadas son el gran villano de la transmisión”, dice Urbano.

Gráfico sobre interacción de personas en las fiestas

BBC

Siempre que sea posible las personas que no conviven en la misma vivienda deben mantener la mayor distancia posible, usar mascarilla y moderar el volumen de voz para reducir la posibilidad de contagio.

“Cuanto más alto hablas o cantas, más partículas se expulsan al aire”, dice Urbano.

Rotación o mesas separadas a la hora de comer

La cena puede ser uno de los momento más críticos.

Es cuando las personas suelen estar más cerca y necesitan quitarse la mascarilla para comer y beber.

“Si alguien no lleva mascarilla se convierte en un posible diseminador. Todos podemos serlo, ya que hay personas asintomáticas, que ni siquiera saben que están enfermas.”, dice Jaques Sztajnbok, médico supervisor de UCI del Instituto de Infectología Emílio Ribas, en Sao Paulo.

La organización de las mesas puede ayudar. Si en la casa solo hay una mesa, la recomendación es hacer una rotación a la hora de comer, priorizando a los grupos que tienen gente mayor.

Por ejemplo, imagina que hay una pareja que vive en una casa y los padres de uno de ellos, que ya son mayores, viven en otra casa.

Recomiendan que los padres coman primero, mientras el resto espera alejado y con mascarilla.

Gráficos sobre cena de fiestas de fin de año

BBC

Para los que tienen más espacio (¡y más mesas!) pueden montarlas separadas por grupos que conviven. Siguiendo el ejemplo anterior, la pareja estaría en una mesa y los padres en otra.

Además recomiendan no compartir objetos como cubiertos o vasos, así que mejor no servirse de la misma ensaladera este año.

No bajar la guardia durante la fiesta

Han sido meses muy duros para todo el mundo y hay la posibilidad que cuando las familias y amigos se rejunten aflojen las precauciones.

Ahí es donde radica el peligro, dicen los médicos.

“Es un momento en que la gente toma alcohol o se relaja y puede bajar la guardia. Eso puede traducirse en muchos casos de covid-19 y en muertes evitables. Estamos avanzando hacia la adquisición de la vacuna. Así que hay que tener cuidado de no relajarse en este punto.”, dice Estevão Urbano.

Reunión navideña virtual

Getty Images
La recomendación de la OMS es que las reuniones sean virtuales este año.

La recomendación de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) refuerza la idea de que no hay “riesgo cero” durante las celebraciones navideñas.

Propone que las reuniones sean virtuales este año, ya que la mayor incidencia de transmisiones se da entre personas que pasan mucho tiempo juntas, en espacios cerrados y compartiendo comidas.

“Es increíblemente difícil porque, especialmente durante las fiestas, queremos estar con la familia. Pero en algunas situaciones, la difícil decisión de no tener una reunión familiar es la apuesta más segura”, dice Maria Van Kerkhove, líder técnica de covid-19 en la OMS.

*Gráficos por el equipo de Periodismo Visual de BBC Mundo y BBC Brasil


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