Protestas en Veracruz deberán contar con permiso del gobierno, según nueva norma
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Protestas en Veracruz deberán contar con permiso del gobierno, según nueva norma

Según el artículo 238 del nuevo ordenamiento, signado por el gobernador Javier Duarte, la autoridad estatal "no puede negar, prohibir, limitar o censurar, bajo ninguna circunstancia, la libre opinión de ideas, siempre y cuando no violen o transgredan la moral, la vida privada o los derechos derechos de terceros, o provoquen algún delito o perturben el orden público".
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Por Paris Martínez
29 de junio, 2015
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Foto: Cuartoscuro

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A través de una edición extraordinaria de su Diario Oficial, el gobierno de Veracruz emitió el pasado 16 de junio su nuevo Reglamento de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial, el cual incluye un capítulo denominado “Permiso para el uso de la vía pública”, aplicable a toda persona o grupo que pretenda realizar “eventos que requieran su paso por las vías públicas”.

Según el artículo 238 del nuevo ordenamiento, signado por el gobernador Javier Duarte, la autoridad estatal “no puede negar, prohibir, limitar o censurar, bajo ninguna circunstancia, la libre opinión de ideas, siempre y cuando no violen o transgredan la moral, la vida privada o los derechos derechos de terceros, o provoquen algún delito o perturben el orden público”.

Sin embargo, destacó el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social –conformado por 11 organizaciones civiles–, este mismo artículo establece un mecanismo de “aviso previo”, que debe ser formulado a la autoridad con al menos seis horas de anticipación, para la realización de actividades colectivas en la vía pública.

Según este frente de organizaciones civiles, “preocupa la denominación del título (tercero del nuevo reglamento de tránsito veracruzano) como “Permiso”, por lo que se debe tener cuidado, para no realizar una interpretación restrictiva que sujete el uso de la vía pública a una autorización”, ya que, tal como establece el marco internacional de derechos humanos, “la falta de aviso no puede tener consecuencias que limiten o entorpezcan el ejercicio de la manifestación”.

El ordenamiento vial que emitió el gobernador Javier Duarte, además, establece como “obligaciones de los peatones” las de transitar “sin invadir la vía pública de manera intempestiva”, mientras que también les prohíbe alterar “el orden” y “el tránsito”, lo cual, de forma velada, sanciona las manifestaciones espontáneas.

Para el Frente por la Libertad de Expresión, “preocupa que se establezca la obligación de no invadir la vía pública de manera intempestiva, ya que ello pudiera significar una restricción frente a las manifestaciones, considerándolas como invasión de la vía pública, y que en muchas ocasiones se dan de manera espontánea”.

Además, destacó la agrupación, “la restricción de no invadir la vía pública resulta claramente desproporcional, y privilegia el tránsito de los automóviles por encima de las personas”.

Violación al orden constitucional

La nueva norma aprobada por Javier Duarte, que desde la óptica del Frente por la Libertad de Expresión atenta contra el derecho a la manifestación, fue emitida en un momento en el que en Veracruz este derecho es cotidianamente ejercido por distintos sectores de la población, a través de protestas que, mayoritariamente, se dieron de forma espontánea.

Sólo en junio, los distintos medios informativos veracruzanos reportaron la realización de al menos 26 manifestaciones que implicaron el uso de la vía pública, más allá de las banquetas, la gran mayoría de las cuales se realizaron en las ciudades de Xalapa y Veracruz, o las tenían como destino final.

De esas 26 manifestaciones, además, una tercera parte fueron motivadas por deficiencias en servicios púbicos, y fueron realizadas por ciudadanos no adscritos a organizaciones de ningún tipo. Se trata, por ejemplo, de protestas de vecinos afectados por obras públicas o privadas, o que demandaron servicios básicos, como la electrificación de sus colonias o, por el contrario, que denunciaban injustificados cobros por el abasto de luz.

Otras cuatro manifestaciones fueron realizadas por estudiantes de distintos niveles, básicamente relacionadas con la agresión sufrida por alumnos de la Universidad Veracruzana, agredidos por un grupo de enmascarados cuando realizaban un convivio a principios de junio; así como con la demanda de presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

En junio también se manifestaron en tres ocasiones funcionarios de Salud y de Sanidad Vegetal del estado; transportistas bloquearon carreteras en al menos dos jornadas distintas de protesta; campesinos también se manifestaron dos veces durante el mes (una de las cuales fueron reprimidos por la policía estatal a la altura del municipio Emiliano Zapata, cuando se dirigían a Xalapa); mientras que padres de familia, ambientalistas y artesanos protestaron al menos una vez cada cual.

El magisterio realizó al menos una protesta pública (la invasión de las oficinas estatales del Instituto Nacional Electoral), y a causa de la inseguridad, los pobladores de Acultzingo también cerraron en una ocasión la carretera México-Veracruz.

La mayoría de estas protestas se desarrollaron de forma pacífica, salvo en tres ocasiones: la toma de la sede del INE por parte de maestros, que implicó la destrucción de su mobiliario, y dos tomas de presidencias municipales, inmuebles que fueron incendiados por pobladores que, en ambos casos, protestaban por asesinatos impunes.

Además, de todas estas manifestaciones, dos fueron reprimidas por la autoridad: el primer caso fue el personas sin hogar que previamente habían invadido un predio estatal, y que luego se manifestaron con un cierre vial en demanda de acciones de vivienda en su favor. Estas personas fueron desalojadas por la fuerza, por la policía estatal y la Policía Naval.

El otro caso fue el de campesinos que se dirigían en varios autobuses hacia Xalapa, para manifestarse en esta ciudad en demanda de apoyos a proyectos productivos. La Policía Estatal obstruyó el paso de los campesinos a la altura del municipio Emiliano Zapata, y ahí los retuvo, luego de un enfrentamiento.

Es en este contexto de inconformidad y protesta social, destacó el Frente por la Libertad de Expresión, que el gobierno de Veracruz emitió su nuevo ordenamiento vial, el cual, además, establece como una “obligación” de los peatones la de siempre “portar una identificación con fotografía, en la cual se señale la dirección de su domicilio”.

Dicho artículo, señaló el Frente por la Libertad de Expresión, “es abiertamente violatorio al derecho de movilidad o libre tránsito, ya que la Constitución, en su artículo 11, prohíbe la necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes para transitar libremente”.

Para quien incumpla con estas nuevas disposiciones establecidas por Javier Duarte, denunció la coalición –que agrupa a organismos civiles de defensa de los derechos humanos, así como organizaciones dedicadas a la evaluación políticas públicas–, el nuevo reglamento prevé sanciones que incluyen los “arrestos administrativos”, mismas que serán aplicadas con base en criterios como la “ofensa a la autoridad”, la “paz pública”, la “seguridad pública” y “alterar el orden”, los cuales, destacó la agrupación civil, no sólo restringen la libertad de expresión, sino que “pueden generar un efecto inhibitorio en el uso del espacio público”.

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Elecciones en EU: los votantes a quienes no les gustan ni Trump ni Biden

A medida que aumentan los esfuerzos para convencer a los votantes indecisos, no todos están contentos con la opción que se les ofrece.
13 de septiembre, 2020
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Post it con caras tristes y una pregunta

Getty Images
No todos están contentos con los candidatos a las elecciones de Estados Unidos.

En la recta final de una elección polémica en Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump y Joe Biden están haciendo un último esfuerzo para mostrar su respaldo y convencer a los votantes indecisos.

Pero no todo el mundo está contento con las alternativas que se les ofrecen.

A menos de dos meses para el final de la campaña, los dos partidos principales han promocionado la contienda de noviembre como “la elección más importante de nuestra vida” y anunciaron récords de recaudación de fondos en las últimas semanas.

Los observadores políticos predicen un gran aumento en la participación general, pero muchos votantes aún no están seguros de si votarán por el presidente en funciones Donald Trump, el candidato demócrata Joe Biden o por cualquier otra persona.

Estoy desilusionado con esta elección”, dice Samian Quazi, un enfermero psiquiátrico de 32 años de edad residente en Houston.

“Realmente no tenemos buenas opciones. Ninguno de los candidatos está abordando realmente ningún problema ni ofrece ninguna esperanza para que este país mejore la vida de las personas”, añade.

Imagen de promoción con Joe Biden y Donald Trump

BBC
Ni Joe Biden, ni Donald Trump

Quazi ha votado regularmente en elecciones anteriores. Dijo que lo hizo por los candidatos del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2016 y los comicios de mitad de período de 2018, pero se ha vuelto desconfiado después de ver perder a su candidato preferido, el izquierdista Bernie Sanders, en las primarias del Partido Demócrata a principios de este año.

“Fue un ejemplo de los poderes fácticos que controlan el acceso a los medios en este país sin querer ver amenazados sus intereses económicos”, analiza.

Me pregunto si Estados Unidos todavía está tratando de ser una democracia, cuando en realidad es una plutocracia”, dice Quazi.

“Cuando se trata de cambios económicos y estructurales reales que posiblemente podrían amenazar el control que tienen sobre nuestro país, hay una reacción dura y expulsan a cualquiera que materialmente pudiera cambiar nuestras vidas”, opina.

Poca participación

La desconexión política en Estados Unidos ha llevado a bajas tasas de participación de votantes en relación con el resto del mundo, en elecciones recientes en el rango del 50-60%.

Pegativas de Yo voté en inglés.

Reuters
La participación de la gente en las elecciones en Estados Unidos es baja en comparación con otros países.

La participación general de votantes entre los países de la OCDE es de aproximadamente el 70% e incluso muchos países en desarrollo tienden a ver tasas de participación más altas que las observadas en la mayoría de las elecciones estadounidenses.

Aproximadamente el 64% votó en las elecciones de 2008 entre Barack Obama y John McCain, pero la participación cayó a un mínimo de 20 años durante las elecciones de 2016 a solo el 55%.


Candidatos de otros partidos para las elecciones presidenciales de 2020

Jorgensen_Hawkins_West_De-La-Fuente_Blankenship

Getty/Reuters
  • Jo Jorgensen, Libertarian Party (Partido Libertario)
  • Howie Hawkins, Green Party (Partido Verde)
  • Kanye West, Birthday Party (Partido Fiesta de Cumpleaños)
  • Rocky De La Fuente, Alliance and Reform Parties (Partido Alianza y Reformas)
  • Don Blankenship, Constitution Party (Partido de la Constitución)

Según un estudio publicado en febrero por la organización sin fines de lucro Knight Foundation, de tendencia izquierdista, casi la mitad de los votantes elegibles, o cerca de 100 millones de personas, no participan en las elecciones.

“Es un grupo muy grande y es la mitad del país, por lo que es diverso”, dijo Eitan Hersh, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Tufts y asesor académico del informe de la Fundación Knight.

“La falta de compromiso tiene que ver con que la gente no se sienta conectada con el sistema electoral y no piensa que es importante“, agrega.

Algunos países con mayor participación, como Bélgica y Chile, implementaron alguna forma de voto obligatorio, que tuvo un impacto dramático en la participación.

Un hombre con mascarilla inserta su voto en un buzón del correo para las elecciones en Estados Unidos.

Reuters
Existen varios factores que hacen que la gente vote menos en Estados Unidos.

Otros, como Australia y Alemania, han conquistado a nuevos votantes mediante el registro automático de votantes u otro tipo de iniciativas.

En Estados Unidos, sin embargo, votar y registrarse para votar son más una responsabilidad individual.

Durante las últimas décadas, muchos estados han dado prioridad a mejorar el acceso a las urnas, lo que incluye permitir el registro de votantes el mismo día, mantener abiertos los lugares de votación por más tiempo y ampliar las opciones de votación anticipada o por correo.

¿Por qué la gente no va a votar?

Según Hersh, la enorme importancia que se le da a mejorar el acceso de los votantes y a eliminar otras barreras estructurales no tiene un impacto significativo en la participación de los votantes.

Las razones de por qué hay bajas tasas de participación “tiene mucho más que ver con lo que le importa a la gente y lo que los motiva”.

Él predice que, a medida que la política en Estados Unidos se vuelve más nacionalizada y partidista, más personas pueden desvincularse del proceso político.

“Solía ocurrir que los votos para una legislatura estatal no estaban muy correlacionados con los votos para presidente, porque son temas diferentes”, describe.

Partidarios de Trump y Biden.

Reuters
Hay estadounidenses a quienes no les gustan ni Trump ni Biden.

“En esta era votar por alguien que se postule para el concejo municipal podría ser un referéndum sobre Trump en la cabeza de la gente”, opina.

Señala que hacer de la política una lucha entre el bien y el mal está desvinculado de la realidad de dirigir un gobierno.

Mucha gente simplemente no está interesada. Al igual que en cualquier deporte, cuanto más se centra en una rivalidad, más divertido es para las personas a las que les gusta ese deporte, pero a otros les parece una parte extraña de la vida que no es para ellos”, compara.

“Votar de buena fe”

Hrant Papazian, de 52 años, es una de esas personas a quienes no le interesa ir a votar

Como inmigrante armenio que creció en el Líbano durante una guerra civil que duró tres décadas, Papazian cumplió 18 años en California y ha vivido allí desde entonces, pero nunca ha votado.

Afirma que votar puede hacerte sentir bien y empoderado, pero cree que el status quo siempre permanecerá intacto.

“No tengo ganas de seguirle el juego. No creo que alguna vez se nos ofrezcan candidatos que estén interesados en la salud de la sociedad. No puedo imaginar que el sistema produzca políticos por los que yo pueda votar de buena fe”, afirma.

Hrant Papazian

Courtesía Hrant Papazian
Hrant Papazian no confía en el sistema político.

Papazian, que trabaja como profesor de informática de secundaria, sabe que su opinión sobre la votación suena radical, pero se mantiene firme en su resistencia a un sistema político que, según él, está en declive.

Se supone que la democracia mejorará, pero creo que es lo contrario, empeora con el tiempo. Y cuanto más grande es el país, más heterogéneo es, menos sostenible es. Nos estamos dividiendo en tribus más pequeñas y eso hace nos sea más fácil de controlar y mantenernos en este camino que va cuesta abajo lentamente”, analiza.

“La única forma de lograr un cambio real es que boicoteemos”, sugiere.

“No habrá grandes cambios”

Algunos votantes primerizos ya están desilusionados con el sistema.

Grace Link, de 20 años, es una estudiante universitaria de Wisconsin. Quiere votar en su primera elección presidencial, pero no está contenta con sus opciones.

“Es muy fácil ver cuando el dinero y el poder dentro de un partido entran en juego para callar a los jóvenes”, advierte.

“Básicamente, nos sentimos culpables de votar por Joe Biden y por quien elija el Partido Demócrata cuando, durante la temporada de primarias, los jóvenes fueron ignorados de manera abrumadora“, asegura.

Grace Link

Courtesía Grace Link
Grace Link dice que no hay representación para los jóvenes.

Link argumenta que la nominación de Joe Biden refleja un sistema que prioriza las necesidades de los votantes blancos de clase alta por sobre otros, incluidos los votantes jóvenes con una creciente deuda de préstamos estudiantiles como ella.

“Gran parte de su discurso, especialmente hacia los jóvenes, es que pueden empujar (a Biden) más a la izquierda, mientras que con Trump no pueden hacerlo. En el corto plazo, los próximos cuatro años pueden ser mejores, pero en el largo plazo, no habrá grandes cambios“, concluye.


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