8 proyectos arquitectónicos que provocan verdadero vértigo
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8 proyectos arquitectónicos que provocan verdadero vértigo

Un mirador que sobresale de un rascacielos de 30 pisos, un puente suspendido 300 metros sobre un desfiladero o clavado en la pared de un acantilado, son diseños que llevan la arquitectura hasta nuevas alturas. No aptos para cardiacos.
21 de julio, 2015
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arquitectura vertigo

El Puente de Cristal del Gran Cañón de Zhangjiajie, China

“La naturaleza es bella tal como está. Uno quiere causarle el menor impacto”, dice el arquitecto y laureado poeta israelí Haim Dotan.

“Por lo tanto, el Puente de Cristal de Zhangjiajie en China fue diseñado para ser lo más invisible posible, un puente blanco que desaparece en las nubes”.

Cuando su construcción se termine en julio, será también el puente de vidrio más largo y alto en el mundo.

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Con su piso de cristal y cables de suspensión laterales, el puente tendrá 380 metros de longitud y colgará 300 metros sobre el suelo de un cañón en la provincia de Hunan.

Citando al antiguo maestro chino del Tao, Lao Tzu, Dotan espera crear la experiencia de estar suspendido en el medio del aire: “Un gran sonido no se oye, una gran forma es invisible”.

Cliff House, Australia

Otro proyecto –solo en planos hasta ahora– opta por usar un acantilado como pared.

Cliff House (Casa del Acantilado), del grupo de arquitectos Modscape, está “inspirada por la forma en que los percebes (especie de molusco) se adhieren al casco de un barco…

“Así, el edificio pretende ser una extensión natural del acantilado, en vez de algo que se incorpora al paisaje, creando una conexión absoluta con el océano”.

Unos módulos prefabricados están anclados a la pared del acantilado con unos pernos de acero y a la casa se entra a través de un garaje “donde un ascensor conecta verticalmente al usuario a través de cada uno de los espacios habitados”.

Centro de Visitantes de Trollstigen, Noruega

Terminado en 2012 y diseñado por los arquitectos noruegos del grupo Reiulf Ramstad, el Centro de Visitantes de Trollstigen es uno de cinco proyectos arquitectónicos sobre una ruta turística del oeste de Noruega que tiene 106km de recorrido.

Encaramado en un desfiladero entre fiordos profundos, el lugar solo puede ser visitado en el verano, debido a la inclemencia del tiempo invernal.

Según Reiuelf Ramstead “la intervención arquitectónica es respetuosamente delicada y fue concebida como un hilo delgado que guía a los visitantes entre miradores impresionantes”.

Hotel Marina Bay Sands, Singapur

La más alta y grande “piscina infinita” del mundo está situada sobre el techo del hotel Marina Bay en el piso 55.

Diseñada por el arquitecto israelí Moshe Sadfie, la Piscina Infinita Sands Sky Park fue inaugurada en 2010 y tiene un “borde escondido” de 146 metros.

Abarca tres torres de un hotel que, según Safdie, se inspiró en un mazo de cartas. La vertiginosa caída tiene la longitud de tres piscinas olímpicas.

Torre sobre el río Mur, Austria

Terminada en 2009, esta torre de observación fue inspirada por la estructura de una hélice doble y tiene una espiral vertiginosa para quienes sean lo suficientemente valientes para mirar hacia abajo.

Diseñada por los arquitectos alemanes Terrain, está compuesta de dos escaleras que giran entre sí, permitiendo vistas del paisaje en distintos puntos.

El río Mur marca la frontera con Eslovenia y lo que solía ser una zona restringida a lo largo de la Cortina de Hierro es ahora parte del Cinturón Verde Europeo, que permite a los visitantes tener una referencia histórica mientras contemplan la naturaleza.

Casa Brutale, Grecia

No conformes con hundir su propuesta de vivienda dentro de la pared de un acantilado, los arquitectos griegos OPA Works colocaron una piscina sobre el techo.

Laertis-Antonios Ando Vassiliou y Pantelis Kampouropoulos describen su Casa Brutale -que todavía es un concepto- como un “homenaje poético al Brutalismo”, un estilo arquitectónico que tuvo su auge entre las décadas de 1950 y 1970.

Incluso la cama está moldeada en hormigón.

Walk On, Polonia

Otro concepto, esta pasarela en espiral fue diseñada por la oficina de arquitectos Zalewski Architecture como una forma de tomar un paseo fuera de la oficina.

La idea de un espacio exterior adicional se les ocurrió en un caluroso día de verano, tras sentirse poco motivados a salir al patio oscuro situado fuera de su estudio en un tercer piso de la localidad de Gliwice.

Sostenida por cuerdas amarradas entre edificios contiguos, la estructura de metal cubierta por hierba permitiría a los residentes caminar al aire libre.

“Otro día de verano en la oficina y un pensamiento de ‘si pudiera salir a caminar…’ se convirtió en una inspiración para un proyecto de un paseo suspendido en el aire”, dijeron los arquitectos.

“Un sendero normal es sinuoso, serpentea, no lleva directo a la meta, sorprende, relaja, te pone en contacto con la naturaleza. Por eso nuestro camino debería fluir libremente”.

Shanghai Holiday Inn, China

Sobresaliendo del piso 24 del hotel Holiday Inn de Shanghái, esta piscina no es apta para los débiles de corazón.

Su parte honda es muy profunda. Su fondo de cristal (diseñado por la firma de Singapur Chan Sau Yan Associates) permite a los nadadores darle un vistazo a la calle de abajo.

La piscina es parte de una moda de estructuras voladizas con otros ejemplos parecidos en España, Australia, Dubái e Indonesia.

Lee el artículo original en inglés en BBC Culture

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Por qué la glucosa juega un papel clave en la obesidad (y la diabetes)

Los procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo cuando consumimos azúcar nos dan una pista sobre cómo evitar dos de las enfermedades más extendidas del mundo: obesidad y diabetes.
24 de junio, 2020
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Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Getty
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Cuando comemos un pedazo de pan o un simple caramelo y vemos qué ocurre en nuestra sangre resulta que, a los pocos minutos, nuestros niveles de glucosa (comúnmente denominada “azúcar”) han subido.

¿Qué es lo que ha ocurrido mientras?

Acompañemos a la comida en su recorrido para averiguarlo.

A los pocos minutos de tragarnos ese pedazo de pan, éste llega ya digerido (por el estómago) al intestino delgado.

Las células intestinales absorben los nutrientes que contenía, entre los que se encuentra la glucosa.

Y dado que estas células están en contacto directo con el sistema circulatorio, inmediatamente se vierten a la sangre y se dirigen al hígado.

Como consecuencia la concentración sanguínea de glucosa (glucemia) se dispara.

Lo que viene a continuación es fácil de deducir.

En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

Getty
En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

La sangre transporta la glucosa hacia los órganos que la necesitan como “combustible”.

De este modo, pueden obtener la energía necesaria (ATP) para llevar a cabo todas sus funciones.

El problema surge cuando un exceso o un déficit de glucosa en el organismo conduce al desarrollo de patologías.

De ahí la importancia de mantener su equilibrio.

Es el ying y el yang de la glucosa.

El hígado y el páncreas controlan el suministro

Las células requieren un suministro permanente de glucosa para realizar sus funciones vitales.

Sin embargo, su aporte es discontinuo, limitado a las comidas.

¿Cómo resolverlo para garantizar que las células reciben constantemente azúcar sin comer a todas horas?

El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Getty
El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Existen detectores celulares en distintos órganos (hígado, páncreas e hipotálamo, entre otros) que vigilan la disponibilidad de glucosa.

El papel del hígado

Cuando es alta (por ejemplo, inmediatamente después de comer), el hígado puede almacenar parte en forma de glucógeno para después, esto es, para cuando la glucosa escasee.

Como ocurre durante el ayuno entre comidas o mientras dormimos.

Entonces lo degrada y vuelve a obtener glucosa, que es liberada a la sangre para ser utilizada por otros órganos.

No acaba ahí su misión.

El hígado también convierte el exceso de azúcares en triglicéridos (grasa) y promueve su almacenaje en el tejido adiposo como reserva energética.

En momentos de ayuno prolongado, estos triglicéridos son hidrolizados y convertidos en ácidos grasos, que viajan donde se les necesita a través de la sangre para ser oxidados o degradados por las mitocondrias de las células y así producir energía.

Páncreas

Getty Images
La insulina es la hormona que produce el páncreas y que permite a nuestro cuerpo absorber la glucosa.

El pancreas, clave del proceso

Por su parte, el páncreas juega un papel importantísimo en el equilibrio de los niveles de glucosa.

Se ocupa de detectar el exceso o déficit de glucosa, y responde en consecuencia fabricando y secretando hormonas que intentan restaurar el equilibrio.

La más conocida es la insulina, que se libera a la sangre cuando sube la glucemia y manda una orden contundente a las células: “captad glucosa sanguínea, que hay demasiada, y gastadla o almacenadla”.

Como consecuencia, el azúcar en sangre disminuye.

Hambre, saciedad y obesidad

Entretanto, en el cerebro, el hipotálamo permanece ojo avizor a los niveles de glucosa.

Este área del cerebro tiene asignada la importante misión de regular la ingesta controlando las sensaciones de hambre y saciedad.

Después de comer, su mensaje es: “hay mucha glucosa, así que necesitamos parar de comer; voy a activar la señal de saciedad”.

Obesidad

Getty Images
Uno de cada cuatro hombres en Argentina, Uruguay, Chile o México es obeso.

A la vista de todo lo que hemos expuesto, es fácil deducir lo que ocurre si ingerimos más comida (nutrientes) de la que “quemamos” (gasto energético).

El equilibrio se descompensa, retiramos hasta donde podemos la glucosa sobrante de la circulación y fabricamos grasa.

La consecuencia inmediata es que desarrollamos sobrepeso.

Y, si la situación se mantiene, obesidad.

En ocasiones, el equilibro se puede descompensar porque alguno de los pasos que hemos explicado está alterado.

Por otro lado, si los niveles de glucosa en sangre se mantienen altos incluso en periodos de ayuno (hiperglucemia), hablaremos de la existencia de diabetes.

Dos elementos clave

Existen dos puntos clave a nivel molecular para controlar el desarrollo de obesidad o de diabetes.

Patatas fritas

Getty Images
La incorporación de comida procesada ha contribuido al aumento de la obesidad.

De un lado los sensores, esto es, dispositivos moleculares que se encuentran en las células que detectan los niveles de glucosa o el estado energético de la célula (niveles de ATP), respectivamente.

Ejemplos de éstos son las proteínas glucoquinasa (GCK), el transportador de glucosa 2 (GLUT2), la quinasa activada por AMP (AMPK), la quinasa con dominios PAS (PASK) o la diana de rapamicina en células de mamífero (mTOR).

De otro lado, debe generarse una correcta respuesta a la insulina, es decir, que las células sean capaces de identificar y responder a esta hormona adecuadamente.

De que respondamos adecuadamente a la insulina se encargan una serie de receptores de la membrana de las células, así como un conjunto de proteínas intracelulares (IR, IRS, PI3K, AKT, etc).

Si el mecanismo falla en algún punto, las células no responden a la insulina, y el azúcar sanguíneo sobrante no se elimina.

Es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

La consecuencia es que la glucosa en sangre permanece alta y se desarrolla diabetes (diabetes tipo 2).

Obesidad

Getty Images
La obesidad está catalogada como una enfermedad.

Diabetes tipo 2, compañera de la vejez

A lo largo de los años, las células envejecen, los mecanismos moleculares de respuesta a la insulina se deterioran y van perdiendo su funcionalidad, por lo que es frecuente desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

Por eso es una enfermedad habitual de la tercera edad.

Incluso se puede adelantar en personas obesas.

En estos casos, lo que sucede es que el tejido adiposo, obligado a almacenar un exceso de grasa por encima de su capacidad, está hipertrofiado y alterado.

Como consecuencia, la respuesta a la insulina se ve mermada.

1 de cada 4

Para colmo, los tejidos son menos eficientes captando y gastando glucosa, lo que conduce a un aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia) y, en consecuencia, diabetes tipo 2.

No es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que una de cada cuatro personas mayores padece diabetes tipo 2.

Es más, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología el 40% de personas mayores de 65 años padecen diabetes (2,12 millones).

Esto supone un problema de salud grave dadas las numerosas complicaciones asociadas a esta enfermedad: problemas cardiovasculares, retinopatía diabética, nefropatías, neuropatía diabética, etc.

Niños comiendo hamburguesas

Getty Images
El bajo precio de la comida poco saludable está vinculado a un mayor riesgo de obesidad en la población de bajos recursos.

Investigación para el futuro

Por ejemplo, cada año aparecen alrededor de 386,000 nuevos casos de diabetes en la población adulta española.

De ahí la importancia de llevar a cabo estudios encaminados tanto a conocer sus mecanismos moleculares como a diseñar fármacos dirigidos a controlar los sensores de glucosa y nutrientes.

A eso precisamente lleva años dedicándose nuestro grupo de investigación, en la Universidad Complutense.

Concretamente estudiamos sensores y nutrientes a nivel del hipotálamo, el hígado y el tejido adiposo que ayuden a atajar una enfermedad responsable de una gran mortalidad y morbilidad en el mundo.

En los tiempos actuales, se ha añadido una nueva enfermedad infecciosa que, cuando afecta a enfermos de diabetes, produce un incremento en su severidad y mortalidad.

Nos referimos, claro está, a la covid-19.

La investigación de la interrelación entre ambas enfermedades se hace necesaria y urgente.

*María del Carmen Sanz Miguel, Ana Pérez García, Elvira Álvarez García y Verónica Hurtado Carneiro forman parte de un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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