Deuda pública crece 18.4% en sólo un año: #SemáforoEconómico
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Deuda pública crece 18.4% en sólo un año: #SemáforoEconómico

Académicos y expertos de México ¿Cómo Vamos? estiman que es urgente eficientar el gasto público para evitar que la deuda pública continúe creciendo al paso que lo hace actualmente.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
8 de julio, 2015
Comparte
La deuda neta del sector público federal asciende a 7.1 billones de pesos corrientes, según los datos más recientes del #SemáforoEconómico. // Foto: Cuartoscuro.

La deuda neta del sector público federal asciende a 7.1 billones de pesos corrientes, según los datos más recientes del #SemáforoEconómico. // Foto: Cuartoscuro.

Los datos más recientes sobre deuda pública del #SemáforoEconómico de México ¿Cómo Vamos? reportan que la deuda neta del sector público federal asciende a 7.1 billones de pesos corrientes, esto es 18.4% más deuda que el año pasado, cuando el monto era de tan sólo 6 billones. Esto significa que la deuda ha aumentado en 1.1 billones de pesos corrientes en un año, más o menos lo equivalente a una cuarta parte del presupuesto total del país (4.6 billones de pesos).

Si bien la deuda de México, comparada con la de otros países, todavía no es alta, lo que sí es alto es el paso al que ésta se está incrementando. De acuerdo a los datos oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en 2012, la deuda representaba sólo el 33% del PIB y en 2014 ya era del 39%. Actualmente, se estima que representa cerca del 40.9% (deuda neta a precios corrientes entre PIB corriente al 1er trimestre de 2015).

Lo preocupante es que al paso que vamos, tomará tan sólo una década que los saldos totales de la deuda mexicana equivalgan al total de todo lo que se produce en un año determinado en el país (100% del PIB).

Expertos de México ¿cómo vamos? han sido enfáticos en declarar que es necesario mejorar la estructura y eficiencia del gasto público recortando partidas dobles, subsidios regresivos, gastos en comunicación social, financiamiento a partidos políticos y gastos superfluos de la alta burocracia.

Para contener el aumento de la deuda pública es fundamental que, en verdad, se aplique un “presupuesto base cero” para 2016, es decir, un presupuesto que realice un análisis detallado de qué programas públicos son necesarios y cuáles no, en vez de uno que, como generalmente se hace, sólo otorgue dinero a los programas qua ya están en existencia.

Afortunadamente, una primera propuesta de presupuesto base cero ya llegó al congreso la semana pasada. En ella se argumenta que se reducirán 1,097 programas públicos a sólo 851. Ello al fusionar 261 programas en sólo 99, eliminar 56 programas y crear 4 más.

Sin embargo, análisis preliminares sobre la propuesta muestran algunos asuntos preocupantes.

Por un lado, cortar programas no significa necesariamente reducir el gasto. Si bien se argumenta que se recortará 22% de los programas, muchos de éstos ya no contaban con presupuesto desde 2015. Al momento, no existe un estimado sobre cuánto dinero nos ahorrará la propuesta, ya que no se sabe cuánto se otorgará a los programas nuevos o a los programas que se fusionan

Por otro lado, al menos 57% de los “programas” que supuestamente se eliminarán no son programas en el amplio sentido de la palabra sino más bien partidas menores y misceláneas. De los 56 programas que se propone eliminar, 17 son sólo “cuotas, apoyos y aportaciones a organismos internacionales” y 15 más son genéricos engloblados en “otros”.

Académicos y expertos de México ¿Cómo Vamos? estiman que es urgente eficientar el gasto público para evitar que la deuda pública continúe creciendo al paso que lo hace actualmente. Mientras la deuda siga creciendo al paso actual, el #SemáforoEconómico continuará en rojo.

Académicos y expertos de México ¿Cómo Vamos? estiman que es urgente eficientar el gasto público para evitar que la deuda pública continúe creciendo al paso que lo hace actualmente. // Gráfico: Animal Político.

Académicos y expertos de México ¿Cómo Vamos? estiman que es urgente eficientar el gasto público para evitar que la deuda pública continúe creciendo al paso que lo hace actualmente. // Gráfico: Animal Político.

El observatorio económico México ¿cómo vamos? es una iniciativa de un grupo plural de expertos en economía y política pública comprometidos con impulsar el crecimiento económico de nuestro país. Desde nuestras instituciones, entre las que destacan universidades como Anáhuac, CIDE, COLMEX, ITAM, ITESM y UNAM y centros de investigación como IMCO, México Evalúa, CIDAC Y CEESP diseñamos una herramienta para identificar cómo va avanzando nuestra economía llamada #SemáforoEconómico.

El #SemáforoEconómico le da seguimiento al cumplimiento de metas puntuales en bienestar, productividad, inversión y competencia que deben lograrse para que México crezca. El #SemáforoEconómico está disponible en versión nacional y para cada entidad federativa en www.mexicocomovamos.mx  y en el twitter @mexicocomovamos.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

"Fue un capricho de Pinochet": la historia de los 15 mil libros de García Márquez que quemó el gobierno de Chile

En noviembre de 1986, el gobierno militar de Chile ordenó la incautación del libro 'La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile', del premio Nobel de Literatura, cuando un embarque se dirigía a Santiago.
5 de junio, 2022
Comparte

El 28 de octubre de 1986, después de varios días de viaje, el ‘Peban’, un vapor de bandera panameña, atracó finalmente en el puerto chileno de Valparaíso. Mientras se preparaba para diligenciar los papeles de aduana, la tripulación recibió la noticia de que se procedería con la incautación de una parte del cargamento.

El capitán, que estaba seguro de que todo lo que llevaba en su barco estaba en regla, preguntó cuál era la mercancía que iban a retener.

La respuesta oficial fue la que menos esperaba: “Los libros”, específicamente, 15 mil ejemplares de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, escrito por el ganador del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, que habían sido enviados desde el puerto de Buenaventura, en Colombia.

Y que debían llegar a manos de Arturo Navarro, el representante de la editorial Oveja Negra que publicaba los libros del Nobel en aquellos años en Chile.

El libro narraba las peripecias que había que tenido que sortear el cineasta chileno Miguel Littín, quien vivía en el exilio desde el golpe de Estado que llevó a Augusto Pinochet al poder en 1973.

Littín había vuelto a Chile durante dos semanas en 1985 para filmar en la clandestinidad un documental sobre lo que estaba pasando en el país 12 años después de la irrupción militar.

Arturo Navarro

BBC
Arturo Navarro era el representante de la editorial Oveja Negra en Chile.

Luego estrenaría el documental Acta Central de Chile en el Festival de Cine de Venecia del 86.

Pero el libro de García Márquez iba más allá: contaba sobre todo detalles que no aparecían en la cinta, como por ejemplo el encuentro de Littín, quien se había hecho pasar por un empresario uruguayo, con el propio Pinochet en los pasillos del Palacio de La Moneda, donde el presidente de facto no lo reconoció.

“Yo me enteré de la incautación de los libros dos semanas después porque estaba fuera del país”, recuerda Arturo Navarro, tomándose un café bajo la nave central del Museo Nacional de la Memoria en el corazón de Santiago.

Navarro había regresado de un viaje por EU para visitar a su familia cuando se encontró con un mensaje de alerta en el contestador automático de su casa. Era de su agente aduanero y le describía una situación crítica: “Arturo, me dicen que los libros fueron quemados”.

"Esto fue un capricho de Pinochet: no quería ver un libro, mucho menos después del atentado, en el que básicamente describen cómo le habían metido los dedos en la boca"", Source: , Source description: , Image:

Para Navarro, el cargamento era fundamental: era el principal producto que esperaba exponer durante la feria del libro de Santiago, que se iba a celebrar pocas semanas después del incidente.

Él, que había sido empleado de la Editorial Nacional Quimantú (ampliamente perseguida por el régimen) y había visto a los militares ejercer la destrucción de libros en primera fila, también sabía que el régimen de Pinochet había flexibilizado sus políticas de censura.

En ese contexto, creyó que la incautación debía ser más un malentendido que un acto de represión y decidió viajar a Valparaíso para resolver el problema personalmente.

“El libro ya había sido publicado en capítulos en Chile por una revista (Análisis) meses antes”, señala Navarro. “Sin embargo, lo que me preocupaba es que, de acuerdo a la prensa, la incautación de los libros se debía al mal estado de los contenedores, que me parecía una disculpa inusual”.

Los ejemplares habían quedado bajo el control de la jefatura de Zona en Estado de Emergencia, a cargo de militares.

Cuando Navarro se acercó al edificio castrense donde podría intentar rescatar los libros, percibió de inmediato la tensión que se sentía dentro del gobierno por esos días: un mes y medio antes, el 7 de septiembre, militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez habían estado muy cerca de acabar con la vida de Augusto Pinochet, en un feroz atentado cuando este regresaba a Santiago desde su residencia en el Cajón del Maipó, a unos 50 kilómetros de la capital.

El asalto había dejado cinco escoltas muertos y varios heridos.

“En el edificio logré hablar con un militar de rango medio al que le pedí que al menos me permitiera devolver los libros a Lima”, señala. “Pero después de hacer un par de llamadas, finalmente me dijo: ‘Navarro, no se preocupe, que los libros ya los quemamos'”.

La versión en los medios se mantenía: contenedores en mal estado, lo que podría explicar la incautación, pero nunca la incineración.

Para Navarro, era claro que la orden había venido de arriba y, aunque no tuviera pruebas, no se iba a quedar quieto hasta que la gente supiera que el régimen de Pinochet había mandado a quemar 15 mil volúmenes de nada menos que un premio Nobel.

“Yo sigo sosteniendo que esto fue un capricho de Pinochet: no quería ver un libro, mucho menos después del atentado, en el que básicamente describe cómo le habían metido los dedos en la boca”, afirma Navarro.

La noticia lo dejó abatido y sin ejemplares para la feria.

Entonces, convocó a ruedas de prensa para dar a conocer lo que había pasado, hizo la denuncia pertinente ante la Cámara Chilena del Libro y, aunque dentro del país no hubo mucho eco, en el mundo sí publicaron la noticia.

Navarro guarda recortes de prensa de medios de Grecia, Holanda y EU que hablan de los ejemplares calcinados.

Pero quedaba por saber qué era realmente lo que había pasado. “Yo de verdad no creía nada de lo que me habían dicho. Ni siquiera que los habían quemado”.

Uno de sus colegas le recomendó que el mejor camino para obtener una respuesta del régimen era la vía diplomática, por lo que decidió acudir a la embajada de Colombia, país de donde originalmente habían salido los libros.

“Ahí conocí a Libardo Buitrago, el cónsul colombiano, quien se ofreció a ayudarme”.

Poco después, gracias a la presión de un país extranjero, le llegó al cónsul un papel muy revelador, una carta fechada del 9 de enero de 1987, firmada por el vicealmirante John Howard Balaresque, en la que no solo se confirma la incineración de los libros sino también las razones: a los ejemplares de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile se les impuso “una medida de censura previa” por considerar que el contenido “transgredía abiertamente las disposiciones constitucionales”.

“Ese papel es el único documento oficial que existe en el que el régimen de Pinochet acepta que quemó libros y que lo hizo por censura. Algo imposible de obtener en esos tiempos”, relata Navarro.

“Y ahora está acá, en el Museo de la Memoria”.

El documento, con firma oficial, le sirvió a la editorial Oveja Negra para poder cobrar el seguro por la pérdida, pero además implantó en la cabeza de Navarro una certeza que no lo abandonó nunca: la cultura sería clave en el fin del régimen.

“Esta represión a los libros, a la cultura, se daría vuelta y terminaría siendo uno de los principales motivos por los que Pinochet saldría del poder. Porque fueron los cantantes, los artistas, los escritores quienes serían fundamentales en la campaña de votar ‘No’ en el plebiscito de 1988 que acabaría con la dictadura”, concluye.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=NMDLd_zwYXY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.