Él es el hombre que doblegó al gobernador priista y empoderó a la CNTE
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Él es el hombre que doblegó al gobernador priista y empoderó a la CNTE

Erangelio Mendoza consiguió quizá el mayor logro para el sindicato en Oaxaca: la firma del gobernador Heladio Ramírez en un documento que permitía a la disidencia magisterial ser parte de la administración del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca.
Por Nayeli Roldán
31 de julio, 2015
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Erangelio Mendoza, de 76 años, es originario de Santa María Jalapa Marqués, una comunidad al sureste de Oaxaca. De maestro rural pasó a la dirección de una escuela, luego a la supervisión y llegó a ser secretario general de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). En el puesto de más alta jerarquía sindical, en 1992, consiguió quizá el mayor logro para el sindicato en Oaxaca: la firma del gobernador Heladio Ramírez en un documento que permitía a la disidencia magisterial ser parte de la administración del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Así se convirtió en juez y parte del aparato laboral estatal.

El 20 de agosto pasado, el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, desapareció ese acuerdo con otro decreto y puso fin a 23 años de control de la cúpula sindical sobre la asignación de plazas y aprobación de trámites, gracias a que sus agremiados ocupaban cargos de dirección.

El mayor logro de la administración de Erangelio parece haber terminado, pero no su labor. Él, como otros ex líderes sindicales, operan día y noche al interior de la sección 22. Encabeza reuniones, participa en brigadeos y analiza los escenarios y las acciones para evitar que la CNTE ceda el terreno ganado en las últimas dos décadas.

Las ocupaciones de la última semana le impedían atender entrevistas, pero la noche del 28 de agosto llega puntualmente al café en la calle López y Armenta de la ciudad de Oaxaca, a unos pasos del edificio sindical de la sección 22. Lleva una camisa sencilla y perfectamente blanca. Su tez morena contrasta con el pelo cano y saluda con un apretón de manos.

Durante la plática, sonríe cuando narra cómo dobló al gobernador priísta Heladio Ramírez en 1992, cuando Carlos Salinas de Gortari lanzó su Acuerdo por la Calidad Educativa, conocido como “descentralización”, porque cada estado negociaría con su magisterio y no con una organización nacional, lo que –supuestamente- fragmentaría el poder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

La Coordinadora rechazaba este decreto y lo demostró. “Fue la época de oro de la resistencia”, cuando los maestros tenían tal cohesión, disciplina y capacidad de organización que podían bloquear el aeropuerto, carreteras y participar en marchas con apenas unas horas de anticipación “y sin redes sociales”, dice una integrante de la Comisión Política de la CNTE que entones era maestra de base y prefiere omitir su nombre.

En 1992, Erangelio tenía 53 años y estaba por concluir su periodo al frente de la CNTE. “Era un líder innato, carismático”, afirma un dirigente de la sección. Frente a cientos de maestros “daba discursos apasionados durante las asambleas”. Casi a todos los que se les pregunta, reconocen que tenía y tiene un carácter decidido.

#VIDEOLa lucha apenas empieza para la #CNTE en Oaxaca, señala Erangelio Mendoza, el hombre que logró que la Sección 22 tuviera cargos en el desaparecido Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca.”De esta crisis debemos sacra un aprendizaje”.

Posted by Animal Político on Viernes, 31 de julio de 2015

Así se fraguó el histórico acuerdo de 1992

La CNTE nació en Chiapas en 1979 para “democratizar” al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dirigido entonces por Carlos Jonguitud. Oaxaca fue la segunda entidad en adherirse a la Coordinadora, pero sin renunciar al sindicato. En 1980, logró arrancarle un aumento salarial de 22% al secretario de Educación, Francisco Gutiérrez Barrios y en la siguiente década, su fuerza creció gracias a la capacidad de movilización y negociación con la cúpula política.

En 1992, los maestros de Oaxaca, encabezados por Erangelio Mendoza, rechazaban el Acuerdo por la Modernización y pusieron en jaque al gobernador Heladio Ramírez con movilizaciones multitudinarias.

Finalmente, el 17 de mayo, dos días antes de que Salinas de Gortari firmara en Los Pinos el decreto educativo, el gobernador Ramírez y el secretario de Educación, Ernesto Zedillo, se reunieron con Erangelio Mendoza en Guelatao. Ahí, el funcionario federal se disculpaba con el disidente magisterial por la ausencia de la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo.

Mendoza recuerda perfectamente esa escena. A Zedillo le dijo: “si es usted recadero, dígale a la maestra que cuando venga a Oaxaca la vamos a recibir como se merece”. Y suelta una sonrisa cuando se le cuestiona por el tono hacia el secretario de Estado.

Entonces, “Heladio nos entregó el IEEPO”. Gracias a “la consolidación del movimiento, el gobernador fue visionario y analizó el proceso”, sabía que esa era la mejor salida al conflicto, asegura el profesor.

A diferencia del exgobernador, Gabino Cué no dimensiona lo que puede ocurrir en el estado. “Lo invitamos a reflexionar”, dice Mendoza, porque la CNTE nació sin IEEPO y este golpe solo provocará “más unidad y organización”. El movimiento magisterial, dice, resurgirá con más fuerza en las comunidades, donde tienen influencia directa.

Erangelio no le teme a la confrontación directa con el gobierno en turno. Durante el movimiento magisterial de 2006 que dio origen a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), fue detenido minutos después de salir de su casa, en el municipio de San Martín Mexicapan, acusado de encabezar desmanes durante una de las marchas.

Su esposa Elvia Silva no supo de él durante 72 horas, hasta que recibió la llamada de Erangelio: “No le digas a nadie dónde estoy. Estoy bien, tráeme ropa limpia”. Estaba en el penal Cuicatlán y para evitar protestas de maestros en el lugar, ella siguió la instrucción. En los siguientes tres meses lo visitó todos los días, sin importar que hiciera casi tres horas de camino.

Elvia recuerda muy bien el día en que su esposo salió de la cárcel. El 29 de octubre de 2006, después de esperar durante horas el pase de salida, cuando Erangelio cruzaba la aduana, decenas de policías con la cara cubierta y las armas apuntando al cielo, fue detenido nuevamente. Lo separaron de su lado y cuando intentó acercársele de nuevo, otro policía le puso el arma enfrente. “No puede pasar. Esto no es contra usted”, le dijo.

Lo trasladaron a la Ciudad de México, donde el Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, ofrecía una conferencia de prensa para informar la liberación del líder magisterial. “Los reporteros me preguntaban sobre la ‘bondad’ del secretario para dejarme libre. Yo les dije que el movimiento seguía, conmigo o sin mí. El movimiento estaba fuerte”.

¿Acabaron con la la CNTE?

 Eralgio, como otros líderes de la CNTE tratan de minimizar el golpe asestado a la disidencia magisterial con el decreto que los deja fuera del IEEPO porque el movimiento ha sobrevivido en los 30 años de historia y “la lucha apenas empieza”.

Asegura que se trata de una “traición” por parte del gobernador porque “él se debe al pueblo”. Aunque reconoce “errores” cometidos por la Coordinadora, asegura que la “corrupción (al interior del Instituto) es del sistema” y el cambio administrativo no acabará con la organización de un ejército de 81 mil profesores distribuidos en todo el estado.

Aunque siempre ha habido corrientes al interior de la CNTE, en los últimos años, las diferencias son tan marcadas que, como en este caso, los profesores ni siquiera pueden dar entrevistas, por lo que piden que su nombre no sea publicado para evitarse problemas con sus grupos contrarios. 

Antes, el secretario general era un factor clave para evitar que las divisiones minaran la organización y ahora, con una dirigencia desgastada y cuestionada desde sus bases, las voces de hombres como Erangelio, experimentados en la negociación política no solo se escucha, sino que se pone en práctica, sobre todo en momentos de crisis cuando el movimiento que parece debilitado.

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#YoSoyAnimal

Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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