Venezuela: donde no reinan los anarquistas
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Venezuela: donde no reinan los anarquistas

Cuando hablamos de anarquismo muchos imaginan un Estado sin ley, donde se respira la ausencia del orden. Esto no es necesariamente así. En Venezuela existe un grupo que trabaja fuera de las fronteras de los partidos políticos tradicionales, aunque la mayoría apenas lo note.
Por Paola Salcedo
18 de julio, 2015
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Las manifestaciones y los enfrentamientos han dejado ya 28 muertos. Foto: AP

Las manifestaciones y los enfrentamientos han dejado ya 28 muertos. Foto: AP

* Paola Salcedo (1988), venezolana, estudió en Universidad de Santa María. Es una de las 16 integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos.

Venezuela es un país que ha sido arropado por los extremos cuando de política se habla. O estás con la oposición o estás con el gobierno. Las medias tintas parecen no existir. Pero en el país de la Revolución Bolivariana y de los bloques opositores, existe un movimiento que no simpatiza ni con el uno ni con el otro. Ellos son: los anarquistas.

Cuando hablamos de anarquismo muchos imaginan un Estado sin ley, donde se respira la ausencia del orden. Esto no es necesariamente así. En Venezuela existe un grupo que trabaja fuera de las fronteras de los partidos políticos tradicionales, aunque la mayoría apenas lo note.

Los anarquistas no creen en gobiernos. Ellos creen en movimientos populares. Los anarquistas no creyeron en el bipartidismo de Acción Democrática y Copei (los dos partidos que gobernaron alternadamente Venezuela durante 40 años, hasta la llegada de Hugo Chávez en 1999), no creen en la Mesa de la Unidad Democrática (coalición de los partidos de oposición) y no creen en el Partido Socialista Unido de Venezuela (partido de gobierno). Ellos creen en la lucha autónoma de la gente que defiende sus derechos y no los intereses de quienes están en el poder.

Rafael Uzcátegui es anarquista, libertario, defensor de derechos humanos y por sobre todo anti militarista. Es autor del libro Venezuela: la Revolución como espectáculo. Una crítica anarquista al gobierno bolivariano.

También coordina el periódico El Libertario, espacio donde los anarquistas difunden sus ideas y opiniones desde 1995. Ellos lo llaman periodismo alternativo. Según Uzcátegui, El Libertario se sostienen a través de la colaboración de sus lectores. Se distribuye tanto en Venezuela como en América Latina. Ya van por su edición 75.

En un país de extremos políticos, no es sencillo conocer opiniones distintas a las de la oposición o el gobierno. Por eso decidimos entrevistarlo:

En un país polarizado como Venezuela, ¿cómo vive un anarquista en el llamado Socialismo del siglo XXI?

Uzcátegui: El rol, a mi manera de ver, es trascender la falsa polarización y promover la necesidad de una alternativa social libertaria para Venezuela.

¿Por qué dices que es una falsa polarización?

Uzcátegui: Cuando opino que es una “falsa” polarización es porque ambos polos del espectro político tienen más coincidencias que diferencias, pues responden a la cultura política creada por la renta petrolera durante todo el siglo XX venezolano. Hemos sostenido, y lo hemos argumentado, que el proceso bolivariano no es una ruptura de la crisis del modelo de gobernabilidad sostenido por la centralización del poder y la economía extractiva que ha caracterizado la Venezuela de los últimos 100 años.

¿La Revolución Bolivariana no fue un cambio luego de 40 años de bipartidismo?

Uzcátegui: El bolivarianismo es una continuidad, una extensión de esta crisis, por lo que no ha propuesto, esencialmente, nada diferente a lo que se puede encontrar en nuestro país a partir de 1910.

Es por esto que un cambio de gobierno, digamos del chavismo a los sectores opositores, no va a solucionar, en nuestra opinión, ninguno de los problemas estructurales de la sociedad venezolana. Es cierto que como crisis terminal de ese modelo, el bolivarianismo, especialmente en su versión madurista (alusión al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro), ha exacerbado muchos de los problemas y hay que enfrentarlo, debilitarlo y derrotarlo en todos los escenarios, pero esto no debería significar revitalizar los herederos del pasado, representados en los partidos políticos más conocidos que se le oponen.

¿Y cómo se logra?

Uzcátegui: En mi opinión, que seguro es diferente a la del resto de los anarquistas, el trabajo es promover el pensamiento propio y la reconstrucción de las relaciones entre las personas cotidianas, que hagan posible la emergencia de movimientos sociales autónomos, los cuales puedan renovar la forma de hacer política en el país.

¿Esos serían los valores anarquistas?

Uzcátegui: La justicia social y la libertad del individuo aumentada con la libertad de sus semejantes, la refutación del autoritarismo pero el reconocimiento de una autoridad natural sin privilegios, la crítica al Estado, al capital y al militarismo como dispositivos de dominación, el reconocimiento de la diversidad y lo diferente como esencia del ser libre son valores que esperamos sean vividos por la mayor cantidad de personas, y mientras esos valores estén presentes en la sociedad, nos importa poco si se califican como anarquismo o como cualquier otra cosa.

¿Existe la posibilidad de dialogar con la oposición o con el gobierno venezolano?

Uzcátegui: Un anarquista debe vivir la libertad y la justicia social en un mundo que debe, afortunadamente, compartir con personas que no son anarquistas, y que además tienen el derecho de no serlo. En este sentido conversamos y actuamos con cualquier persona, todos los días, sobre cómo mejorar las condiciones de vida de la gente. Pero si este debate es para “convencer” sobre cual ideología es mejor, en lo personal no me interesa, porque es una discusión que se basará sobre la competencia y la lógica del poder. Las ideologías más conocidas han defraudado sus propias promesas de redención.

¿Cómo se definen entonces?

Uzcátegui: Los anarquistas no nos consideramos chavistas, pero tampoco nos identificamos con la identidad política “antichavistas”, porque somos mucho más que eso. No hemos tenido un lugar en la discusión política venezolana de los últimos años, y cada bando afirma que pertenecemos a su contrario. El anarquismo ha pasado los mismos dramas y dilemas que el resto de los movimientos sociales en Venezuela, y hay algunas personas que han asumido la estrategia del “mal menor”.

¿De alguna manera quieren ser reconocidos?

Uzcátegui: El anarquismo, como vivencia de la libertad, es mucho más que una ideología que necesitar ser reconocido para aumentar su influencia. No nos interesa la hegemonía ideológica, negadora de la posibilidad del discernimiento propio, por eso nos hemos debatido entre difundir lo que han hecho y pensado otros anarquistas y de promover en nuestros espacios los valores de libertad en solidaridad.

¿Háblame un poco de El Libertario?

Uzcátegui: El Libertario es un periódico que nació en 1995 por la necesidad de expresarse de un grupo de personas, que discuten democráticamente sus contenidos y lo financian por los aportes de la comunidad formada por sus lectores, que hacen aportes por diferentes vías. Creemos en la política “pre figurativa”, es decir, que lo que hagamos hoy sea un ejemplo viviente de lo que deseamos sea el mañana. En este 2015 cumplimos 20 años como periódico independiente y desde hace algunos años hemos empezado a utilizar las redes sociales para su difusión. Pero para el grupo de El Libertario, el papel será siempre la versión privilegiada.

¿Cómo es la conexión con otros grupos en América Latina?

Uzcátegui: El anarquismo no es un partido, en el sentido que debes relacionarte obligatoriamente con todos los que se asumen bajo este término.

Creemos en la “afinidad”, que es una mezcla de simpatía política con simpatía personal, para hacer cosas juntas. En este sentido, nos relacionamos con muchos grupos anarquistas de América Latina con cuyos planteamientos nos identificamos y, que además, podemos entablar relaciones más cerca de la amistad que de la disciplina leninista partidaria. Pero también nos relacionamos con otros movimientos, tanto de Venezuela como de la región que nos parecen interesantes.

Estas relaciones son posibles por la oportunidad de comunicarnos por internet. Si viajamos los visitamos, si ellos van a Venezuela, nos visitan. Intercambiamos materiales, reflexiones, dudas e ilusiones.

Y ahí mientras tanto, los anarquistas realizan reuniones, difunden ideas y trabajan por una estructura anticapitalista, antimilitarista y libertaria. Parece que son invisibles. Pero si se mira bien, se les encontrará entre las sombras del espectro político venezolano, esperando una oportunidad para actuar.

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La historia de Adán Moreno, quien perdió a su esposa e hijos tras el paso de Grace en Veracruz

Adán Moreno, un hombre de Xalapa, Veracruz, perdió a casi toda su familia luego de ser sepultada por un alud tras el paso del huracán Grace el fin de semana.
23 de agosto, 2021
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Todo sucedió muy rápido y Adán Moreno fue testigo de su propia tragedia.

Este hombre mexicano que vive en la colonia Loma Bonita, en la ciudad de Xalapa en el estado de Veracruz, perdió el sábado a casi toda su familia que terminó sepultada por un alud provocado por el huracán Grace.

“Escuché un golpe en el techo y salí a mirar”, dijo Moreno.

Y luego “escuché que la tierra se derrumbaba”, describió a la agencia AFP.

Temiendo que la tierra enterrara su casa pidió a gritos auxilio a los vecinos para que lo ayudaran a sacar a su familia.

Pero fue en vano.

Parte trasera de la casa afectada por el alud en la que murieron seis personas tras el paso del huracán Grace en México. 21 de agosto de 2021.

Reuters
Parte trasera de la casa afectada por un alud en México.

“Cuando regresé, encontré que mi esposa e hijos ya habían sido enterrados bajo el barro”, le contó al diario El Sol de Orizaba.

Moreno perdió a su esposa Dora Isabel, de 27 años de edad, y a sus hijos Kevin, 9 años; Cristofer, 5; Axel Jair, 4; Alexa, 3; y la bebé de 2 semanas, María Fernanda.

Gritos y desesperación

El huracán Grace mató al menos a ocho personas, incluida casi toda la familia de Moreno, cuando azotó el este de México el sábado, causando inundaciones, deslizamientos de tierra y daños a hogares y negocios.

La tormenta tocó tierra en México por segunda vez cerca de Tecolutla en el estado de Veracruz como una gran tormenta de categoría 3 con vientos de unos 200 kilómetros por hora.

Más tarde disminuyó su intensidad sin antes haber causado un daño generalizado.

En la capital del estado de Veracruz, Xalapa, las calles se convirtieron en ríos marrones de barrio, según describen las autoridades locales.

Un hombre lleva el ataud de uno de los niños muertos por el alud en Xalapa, México.

Reuters
La víctima fatal más pequeña tenía 15 días de vida.

Mientras observaban la tragedia de su familia entre gritos y desesperación, Moreno y sus vecinos escucharon una voz que pedía ayuda.

Los equipos de rescate con perros de búsqueda lograron localizar a su hijo de 7 años, que fue liberado del barro con solo algunas heridas leves.

“No tengo ayuda de nadie (…), no sé qué hacer, perdí a mi familia completa“, le contó Moreno a la prensa.

Este domingo, el hombre acompañado de los vecinos de la colonia Loma Bonita despidió a la familia en un funeral de una tragedia que conmocionó a todo México.

Señora lleva una cruz con el nombre de la mujer fallecida: Dora Isabel.

Reuters

En varias fotos se ve a Moreno abrazado a los féretros de su esposa e hijos.

Los vecinos cuentan que la familia tenía planes de construir una casa más resistente, porque en la que vivían era débil estructuralmente y vulnerable.

El gobernador Cuitláhuac García Jiménez aseguró que el padre de familia contará con todo el respaldo del estado, desde gastos funerarios, hasta trámites e incluso la reposición de sus bienes.

Lo único que pido es que me ayuden a llevar el mensaje, las autoridades me prometieron una reubicación, ojalá cumplan su promesa”, dijo Moreno durante el funeral al medio mexicano Blog Expediente.


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