10 cosas que puedes hacer con el asistente personal de voz de Windows 10
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10 cosas que puedes hacer con el asistente personal de voz de Windows 10

Cortana no tiene preparadas todavía sus versiones nacionales en cada país latinoamericano (llegará a México a finales de este año), pero sí está disponible en español.
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Por BBC Mundo
17 de agosto, 2015
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Cortana está preparada para responderte gran cantidad de preguntas. //Imagen: Microsoft

Cortana está preparada para responderte gran cantidad de preguntas. //Imagen: Microsoft

No es un robot con personalidad propia, pero se acerca.

El asistente personal de voz de Windows, que por primera vez llega a las computadoras con el Windows 10, permite hacer una gran cantidad de cosas muy útiles sin necesidad de usar un teclado.

Se llama Cortana y te recuerda las citas que tienes un día determinado, qué canción está sonando en ese momento en la radio o cuál es la altura de Michael Jordan.

Activarlo

Para aprovechar todas estas posibilidades, lo primero que debes hacer si ya tienes el Windows 10 es activar el comando de voz de Cortana.

Ve a Configuración y activa la función “Permitir que Cortana responda a Hey Cortana”.

Cortana no tiene preparadas todavía sus versiones nacionales en cada país latinoamericano (llegará a México a finales de este año), pero sí está disponible en español.

Para utilizarlo en español, hay que ir al apartado de Región e Idioma y poner que tu región es Spain (España).

Microsoft está poniendo mucha atención en adaptar Cortana a cada país, de forma que refleje la personalidad, las preferencias y hasta el sentido del humor de cada lugar.

Por tanto, aunque ya se puede utilizar en español desde cualquier país, no se podrá sacar el máximo partido a Cortana hasta que estén listas todas las versiones.

Con estas limitaciones, estas son algunas de las cosas que puedes hacer con Cortana o que Cortana hace por ti.

Instalar recordatorios para horas, lugares y personas

Utiliza el icono de Recordatorios y dile a Cortana “Recuérdame” para empezar.

Puedes crear un recordatorio y hacer que Cortana te recuerde algo en un momento determinado, cuando llegues a un lugar específico o cuando hables con alguien en concreto.

Por ejemplo, puedes decirle que te recuerde que, la próxima vez que hables con tu madre, le preguntes la receta del guiso de carne.

También le puedes decir que te recuerde tomar la pastilla a las 8 de la mañana o que te recuerde comprar leche.

Cortana aprende cosas sobre ti

Cortana cuenta con un cuaderno de notas en el que va guardando la información relevante sobre ti que le indiques, como cuál es tu equipo favorito de fútbol, por ejemplo.

Así podrá ir facilitándote contenidos personalizados.

Además, Cortana acumula información todo el tiempo, si se lo permites.

Por ejemplo, registra tus recorridos y aprenderá dónde pasas la mayor parte de tu tiempo.

Si le das tu dirección de casa y la del trabajo, aprenderá el recorrido.

Tras un par de semanas, te dirá a qué hora debes salir de casa para llegar a tiempo al trabajo dado el estado del tráfico ese día.

Si hay cosas que crees que Cortana debe saber de inmediato, puedes incluirlo en su cuaderno de notas.

Hacer búsquedas en tu computadora con lenguaje natural

Una de las cosas que te permite hacer Cortana es buscar archivos en tu computadora. Le puedes decir que te busque las fotos del año pasado, por ejemplo.

También puedes hacer cambios en el Sistema, como decirle que active o desactive tu wifi.

Y no hace que le hables como a un robot, sino que puedes utilizar tu forma natural de hablar.

Hacer búsquedas en Internet

Cortana hace sus búsquedas por defecto con Bing, pero puedes cambiarlo y hacer que utilice Google u otro buscador a través de la extensión de Chrome Chrometana, que redirige todas las búsquedas en Bing al buscador de tu elección.

Si le preguntas a Cortana algo que no sabe, lo que hará será buscarlo en Internet.

Puedes preguntarle cuántos dólares son 10 libras esterlinas, por ejemplo. O el significado de una palabra o quién es el presidente de Brasil.

Cualquier dato que quieras saber y se pueda buscar en Internet, ¡pregúntaselo a Cortana!

Consultar el tiempo

Si le preguntas cómo está el tiempo, Cortana te dará toda la información de ese día y de toda la semana.

Enviar un correo electrónico

Sin necesitar ser un gran jefe, con Cortana puedes contar con tu propio secretario personal.

Puedes decirle que envíe un correo electrónico y lo hará. Tú solo tienes que dictarlo.

Antes, acuérdate de insertar tus cuentas de correo. Una vez que lo hagas, puedes decir un nombre de tu libro de direcciones, dictar tu correo y enviarlo sin ni siquiera haber tocado una tecla.

Hacer varias cosas a la vez

Cortana te permite hacer más cosas en menos tiempo, porque escucha tus peticiones sin interrumpir lo que estás haciendo en ese momento.

Esto ocurre porque Cortana no se apropia de tu ventana ni del cursor cuando le preguntas ahora.

Por eso, puedes leer y responder correos mientras creas un recordatorio o añades un evento a tu calendario.

Identificar una canción

Cortana puede escuchar una canción que suena cerca de donde estás e identificarla.

Si le preguntas “¿Cuál es esta canción?”, Cortana utilizará el micrófono para escuchar la música y decirte qué canción es.

Esta función da mejores resultados con música grabada que con música en directo.

Hacer cálculos y conversiones

Cortana también es capaz de hacer cálculos rápidos.

Puedes decirlos en alto o escribirlos, lo que te sea más fácil.

Cortana puede hacerte una multiplicación, por ejemplo, o decirte cuántos kilómetros son 75 millas.

Charlar

Si te apetece hablar con Cortana y divertirte un rato, Cortana está programada para dar una cantidad de respuestas.

Puede ser divertida y sarcástica, contar chistes y hasta cantar canciones.

Si te sientes solo, puedes desearle las buenas noches, y Cortana te las deseará de vuelta a ti.

Si le preguntas a Cortana si te quiere, te responde: “En definitiva, hay energía en nuestra relación”.

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Alejandro Madrigal, el científico mexicano honrado en el cumpleaños de la reina Isabel II

Dos veces al año, en Reino Unido, se entregan honores para reconocer los aportes extraordinarios y el servicio al país de personas de diferentes ámbitos. Este año, en la lista está incluido un médico mexicano. Esta es su historia.
3 de junio, 2022
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Cuando en su adolescencia Alejandro Madrigal iba de puerta en puerta vendiendo ropa y zapatos para ayudar a mantener a su familia, poco se imaginaba que sería condecorado por la reina de Inglaterra.

“Tuve que buscar todo tipo de oficios”, cuenta este doctor mexicano. “Pero fue un periodo que me ayudó mucho y vino la medicina a buscarme”.

Y se “enamoró” de ella. Las ganas “locas” por estudiar no se comparaban con las que frustró un maestro de primaria que le pegaba con una regla por escribir con la mano izquierda.

Con su “zurdera y dislexia”, llegó a universidades como Harvard, Stanford y University College of London (UCL), y se convirtió en una eminencia mundial en el trasplante de médula ósea.

Y es su aporte al campo científico el que le abrió un espacio en la lista de figuras cuyos logros y servicios al país son reconocidos por la monarca.

“No lo podía creer, uno nunca espera que estas cosas lleguen”, dice Madrigal a BBC Mundo con la carta en la mano.

Reina Isabel II

EPA
Isabel II cumple 70 años en el trono británico.

En la misiva, se le informaba que su nombre le había sido “recomendado a su Majestad la Reina para el honor de Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE) en la lista de honores del cumpleaños de 2022″.

OBE significa Officer of the Most Excellent Order of the British Empire y es una de las categorías de un sistema de reconocimiento a la labor extraordinaria de civiles y miembros de las Fuerzas Armadas.

Madrigal fue el fundador y director científico, por 27 años, del Instituto de Investigación de la fundación británica Anthony Nolan, que se especializa en combatir el cáncer de sangre.

Como investigador y profesor ha hecho contribuciones en el campo de la hematología en el University College of London y en el Hospital Royal Free de la Universidad de Londres.

Lideró la Asociación Europea de Trasplante de Médula Ósea y ha recibido múltiples distinciones.

Esta es su historia.

El recuerdo del maestro

Madrigal creció en la Ciudad de México y tiene recuerdos muy bonitos de su infancia en familia, no así de la primaria.

Madrigal cuando era niño

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal creció en Ciudad de México, vivió en la colonia Juárez.

“Llegué muy emocionado y contento al primer día de escuela porque veía que mi hermano mayor regresaba muy feliz a la casa”.

“Cuando el maestro Méndez me vio agarrar el lápiz con la mano izquierda, me dijo que eso no lo podía hacer en su salón”.

Intentó escribir con la mano derecha, pero inconscientemente pasó el lápiz a la izquierda, algo que el docente interpretó como un “acto de rebeldía”.

Le arrebató el lápiz y le dijo que no toleraría a “insolentes”.

“Además, con la dislexia empecé a tener problemas para escribir ciertas palabras. El maestro me ponía en el pizarrón a escribir horas y horas con la mano derecha”.

“Me decía una frase que siempre me molestó: ‘La vergüenza la llevas en la suela de los zapatos’, y me hacía sentar en el fondo del salón, viendo a la pared”.

Junto a sus hermanos.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Junto a sus hermanos.

Los intentos de escribir con la mano izquierda terminaron muchas veces en insultos, golpes con una regla sobre la palma de la mano y días sin recreo.

“Con suerte la educación ha cambiado, pero fue un periodo bastante difícil que me llevó a un inicio en el sistema educativo muy complicado”.

Odiaba la primaria, no me sentía diestro en muchas cosas, el futbol no se me daba y la secundaria tampoco fue de lo mejor”.

Una misión

A los 17 años, sufrió “una de las pérdidas más grandes”.

Su padre murió de un infarto cuando se encontraba en uno de sus tantos viajes por el país vendiendo diferentes tipos de productos.

Como sus otros tres hermanos, tuvo que trabajar.

Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal en el día de su graduación en la UNAM.

Esa es la época en la que iba de casa en casa con un maleta llena de cosas, en la que fue mesero y en la que intentó abrir un restaurante con su familia, que “fracasó”.

Se ganó una beca para estudiar computación y eso le permitió conseguir un trabajo en programación.

“Empecé a estudiar como loco, terminé la preparatoria con grado de excelencia y luego vino la UNAM”.

“Como Neruda dice en su poema que la poesía vino a buscarlo, yo digo que la medicina me encontró. Ya sentía que tenía una misión”.

Con 19 años, iba a la universidad en la mañana y poco antes de las 3:00 de la tarde se salía de la clase.

“Tenía que recorrer prácticamente toda Ciudad de México para llegar al trabajo. A veces me tenía que ir de aventón porque no tenía para el camión”.

Su jornada laboral terminaba en la noche y repasaba las materias en la madrugada. “Pero estaba enamorado de mi carrera“.

“La mejor universidad del mundo”

La situación económica en la casa comenzó a mejorar y las buenas calificaciones se volvieron, “para su sorpresa”, una constante.

En el día de su boda.

Cortesía: Alejandro Madrigal
Conoció a María Elena cuando tenía 14 años y se casó a los 23. Ha sido un gran apoyo en su carrera.

Se fue a Tijuana a hacer las prácticas en un hospital.

“Un maestro me preguntó qué iba a hacer después y le respondí que quería ir a la mejor universidad del mundo”.

“Se rió y me dijo: ‘¿Y cuál es esa universidad?’, y le contesté: ‘Pues, no sé, ¿cuál sería?’. A lo que me respondió: ‘Harvard’, y le dije: ‘Ah, bueno, esa, voy para allá'”.

El docente se volvió a reír y le dijo: “Alejandro, te estoy invitando a almorzar, tienes un agujero en el zapato, y ¿vas a ir a Harvard?”.

La respuesta fue un contundente: “Sí”.

Y lo consiguió. Harvard lo aceptó, tras ganarse una beca de la Organización Mundial de la Salud.

Madrigal en Harvard

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Harvard conoció a dos grandes científicos: Baruj Benacerraf y Edmond Yunis.

En la universidad estadounidense conoció a los profesores Baruj Benacerraf, Premio Nobel de Medicina nacido en Venezuela, y Edmond Yunis, destacado investigador de inmunología y cáncer, que se convertiría en su mentor.

“Llegué con un inglés básico, lo estudiaba cada vez que podía. A veces, no les entendía nada, la ventaja era que Edmond es colombiano”.

“Estaba en Harvard y era la persona más feliz del mundo”.

Como una margarita

Después vino el doctorado en la Universidad de Londres, el postdoctorado en la Universidad de Stanford y una oportunidad laboral que vio en un anuncio de la revista Nature y que terminó marcando su destino.

Alejandro Madrigal en la Universidad de Londres

Cortesía: Alejandro Madrigal
En Londres, ciudad que se convirtió en su hogar.

Entre unos 60 candidatos, fue escogido para liderar, desde 1993, la investigación científica en la organización Anthony Nolan, creada en 1974.

El hijo de su fundadora, Shirley Nolan, había nacido con un raro trastorno sanguíneo llamado síndrome de Wiskott-Aldrich y la única manera de salvarlo era con un trasplante de médula ósea.

Como ningún familiar era compatible, comenzó la búsqueda de un donante, pero no lo encontró y Anthony murió, a los siete años, en 1979.

En el proceso de búsqueda, Shirley ayudó a concebir un sistema pionero: el primer registro de donantes de médula ósea en el mundo para el tratamiento de leucemia y otros tipos de cáncer.

De acuerdo con la organización, ese registro “ha ayudado a 22 mil personas a recibir un trasplante que les salvó la vida”.

Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

Evening Standard/Hulton Archive/Getty Images
Shirley Nolan junto a su hijo Anthony.

La flor favorita de Anthony era la margarita.

“Shirley la puso como símbolo (de la fundación) porque una margarita tiene muchos pétalos y, aunque le quites uno, seguirá siendo una margarita: puedes dar médula”.

“Ese mensaje lo llevé a todo el mundo, a las conferencias que iba, y empecé a generar registros, a ayudar a varios países a crearlos y actualmente hay 40 millones de donantes en todo el mundo”, cuenta Madrigal.

Formando en el camino

El doctor también ayudó a establecer el primer banco de cordón umbilical de Reino Unido, con fines de trasplante e investigación.

Madrigal junto a estudiantes

Cortesía: Alejandro Madrigal
El primer grupo de investigadores que ayudó a formar cuando arrancó como director del Instituto de Investigación de la fundación Anthony Nolan. Eran estudiantes de doctorado y posdoctorado que procedían de México, Venezuela, Alemania e Inglaterra.

“En el Antony Nolan hay unos 10 mil cordones y eso ha permitido salvar a muchos pacientes”, indica Madrigal.

En 2020, fue nombrado miembro honorario de la Sociedad Europea de Trasplante de Sangre y Médula Ósea en reconocimiento a sus aportes en el campo del trasplante de células madres hematopoyéticas (HSCT).

“Tuve la fortuna de estudiar en universidades muy reconocidas y por eso me dicen que tengo muy buen pedigrí, pero cuando me preguntan cuál es la universidad que más quiero, digo que es la UNAM“, cuenta.

“Me abrió las puertas y me cambió el universo”.

Madrigal dando una conferencia

Cortesía: Alejandro Madrigal
Madrigal ha visitado decenas de ciudades para ofrecer conferencias.

El investigador ha publicado más de 500 artículos en revistas especializadas y ha dictado cientos de conferencias en más de 50 países.

En su casa, muestra los cuadros que ha pintado y los dos libros que ha escrito: Nosotros y Días de rabia.

Libros

Mariana Castineiras/BBC Mundo

Dice que su “pelea a muerte” es contra el cáncer.

Actualmente, trabaja en un proyecto para desarrollar terapias celulares contra diferentes tipos de esa enfermedad, no solo leucemia.

Tras el retiro de Madrigal de Anthony Nolan, su directora, Henny Braund, ofreció un discurso en su honor.

Enumeró varios logros y añadió que su legado iba más allá de lo científico: “Más que cualquier cosa, su contribución al mundo de los individuos a los que se les ha dado una segunda oportunidad de vida, directamente gracias a su investigación, no se puede subestimar”.

Y concluyó: “En nombre de Anthony Nolan, la comunidad científica global, los pacientes cuyas vidas has salvado, nunca serás olvidado. Gracias”.


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