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Los autores de los libros de texto de la SEP suman otro ciclo escolar sin pago

La Secretaría de Educación Pública sigue sin pagar el trabajo que encargó en julio de 2013. Tras dos años con la deuda, los afectados se enfrentan a cientos de trámites y pretextos para recibir su pago.
Por Tania L. Montalvo
24 de agosto, 2015
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La Secretaría de Educación intentó subsanar los errores con manuales que se repartieron en las escuelas del país. //Foto: Cuartoscuro.

La Secretaría de Educación intentó subsanar los errores con manuales que se repartieron en las escuelas del país. //Foto: Cuartoscuro.

Al iniciar el ciclo escolar 2015-2016 los alumnos de todo el país recibirán los libros de texto que realizaron y editaron cientos de autores que no han recibido pago por su labor.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) no ha pagado el trabajo de las personas que empleó en julio de 2013 para crear los libros de texto de educación básica, pese a que se comprometieron a finiquitar el adeudo en abril pasado.

Es una falta de respeto que tengamos que rogar para que nos paguen por un trabajo que entregamos hace dos años. (La SEP) ni siquiera tiene una justificación o un argumento de por qué no nos han pagado, sólo nos traen de oficina en oficina diciendo que el trámite está parado por cualquier cosa, pero no hay una respuesta clara”, dice en entrevista Itzel Bolado, quien realizó la evaluación de los libros de texto que encargó la SEP en julio de 2013 tras el hallazgo de al menos 117 errores en los libros vigentes en ese entonces.

En la SEP argumentan que se está atendiendo el tema de los adeudos, pero según el colectivo SEP Págame —que agrupa al menos a 300 autores— sólo se ha pagado la labor del 20% de los involucrados, mientras que el resto sigue esperando.

A principios de este 2015, la SEP reconoció, sólo tras el envío de cartas tanto al secretario de Educación, Emilio Chuayffet, como al presidente Enrique Peña Nieto, que existía un adeudo con autores de libros de texto. En enero-febrero pasado, la secretaría se comprometió a firmar convenios de liquidación del trabajo durante abril, para terminar de pagar en máximo 30 días naturales.

Más de 100 días después, la mayoría de los autores siguen reclamando su pago, los cuáles oscilan entre 15 mil y 135 mil pesos por persona.

Los adeudos involucran los libros de texto que este lunes se reestrenan en las aulas y que contemplan la producción intelectual, dictaminación editorial, revisión y evaluación de los libros de 1º y 2º grado de Español, 1º y 2º de Educación Artística “que también incluye materiales para el maestro”, 4º a 6º de Historia; 5º y 6º de Formación Cívica y Ética; 1º a 6º de los libros de Lecturas; 1º a 6º de Educación Física “con libro para maestro”; y la revisión de los materiales de secundaria.

El área encargada de liquidar a los autores es la subsecretaría de Educación Básica de la SEP, en manos de Alberto Curi Naime, quien ha recibido un sinfín de cartas y correos electrónicos de los afectados, aunque ninguno ha tenido respuesta.

Entre los principales argumentos para no recibir el pago están que el mismo Curi Naime no ha revisado ni firmado el expediente del autor, que la carpeta del adeudo se encuentra en revisión fiscalizadora o que están a la espera del análisis de la Dirección General de Presupuesto y Recursos Financieros.

Los directores de área a cargo de mantener al tanto a los autores del proceso de pago son Hugo Mendoza y Eugenio Martínez, sin embargo, los afectados denuncian que los funcionarios no responden en qué estatus se encuentra su trámite ni cuánto tiempo más falta para que ocurra la liquidación.

El primer compromiso de pago fue en noviembre de 2013, pero después, los autores fueron notificados que el pago llegaría a principios de 2014. Cuando el dinero no llegó en esa fecha, inició el vía crucis en oficinas de gobierno, con misivas enviadas al mismo secretario de Educación y al presidente Peña Nieto, sin que, a la fecha, algún funcionario de primer nivel haya respondido a los afectados.

Si bien el 20% de los involucrados recibió su pago en el segundo trimestre de 2015, todavía son muchos los afectados. En un inicio, la SEP argumentó que no existían recursos para liquidar la deuda y que la Secretaría de Hacienda había retirado el monto etiquetado para pagar.

Sin embargo, en 2013, año en que la Dirección general de Material e Informática Educativa, en ese entonces en manos de Laura Athié, encargó los materiales, se presupuestaron 225 millones de pesos para la producción y edición de libros; mismo que no se ejerció.

En 2014 y 2015 se etiquetó un monto similar para el mismo fin.

Integrantes del colectivo SEP Págame reconocen que muchos afectados han desistido de cobrar por su trabajo porque lo consideran “una pérdida de tiempo”.

“Es un ir y venir a oficinas de gobierno, sin que nadie te reciba, sin tener una respuesta por correo electrónico. Hay que invertir mucho tiempo y llevamos dos años en lo mismo. Luego nos piden documentos porque harán el pago, los documentos caducan y no pasa nada y nosotros tenemos que regresar a reiniciar el trámite, otra vez con la promesa del pago, pero sin ninguna seguridad”, explicó Itzel Bolado.

En ningún caso existe un contrato, pues los autores iniciaron y entregaron su trabajo bajo la promesa de que se realizaría una licitación en la que resultarían ganadores.

Este lunes que arrancan las clases de educación básica en todo el país y los libros fueron repartidos para un ciclo escolar más, los autores siguen esperando.

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El drama de los niños que pueden "comer hasta morir"

El cubano Héctor Fernández cuenta que ha visto a su hijo Christian, quien sufre el síndrome de Prader-Willi, ingerir "comida para perros, buscar dentro de la basura, vaciar un tubo entero de pasta de dientes en su boca". "Para él, todo es comida".
26 de diciembre, 2019
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El refrigerador en la casa de Héctor Fernández está cerrado con llave; y la puerta de la cocina también.

De igual forma están los armarios, el botiquín y, en realidad, cualquier espacio que contenga algo remotamente comestible.

Y todas las noches, Fernández oculta el manojo de llaves debajo de su almohada.

No es que este esté paranoico con que lo vayan a robar. El asunto es que su hijo tiene una condición genética incurable: el síndrome de Prader-Willi.

Los pacientes con esta afección, que lleva el nombre de los dos investigadores que la descubrieron en 1956, padecen un hambre insaciable y que no cesa.

Siempre tiene hambre

Fernández asegura que Christian, su hijo de 18 años, podría en efecto comer hasta morir si no lo supervisaran.

“Las historias que podría contar…”, reflexiona.

Dice haberlo visto ingiriendo “comida para perros del bol, buscando dentro de la basura, vaciando un tubo entero de pasta de dientes en su boca”.

“Para él, todo es comida”, cuenta antes de que Christian lo interrumpa para anunciar que tiene hambre.

Su padre le da una sola rodaja de piña, que ya había picado anteriormente; debe asegurarse de que el joven no consuma una cantidad superior de azúcar de la que necesita por las mañanas.

Christian comiendo.

BBC
Christian podría comer hasta morir si no lo supervisan, según su padre.

El síndrome de Prader-Willi, que es consecuencia de una alteración genética originada por un fallo en la expresión de genes del cromosoma 15, tiene un efecto devastador tanto en los pacientes como en sus familias.

Además de sufrir de obesidad y diabetes, patologías que acortan la esperanza de vida, los niños con esta afección tienen problemas de desarrollo mental y de comportamiento.

Una enfermedad rara

Christian es generalmente un chico bueno y amigable, pero puede tener episodios de ira violenta si se le niega la comida que quiere.

Es como un huracán de categoría cinco, aplastando cualquier cosa a su paso”, explica su padre, mostrándome un video inquietante de una escena violenta reciente.

Sus padres incluso tuvieron que amarrar a Christian a una silla para evitar que se lastimara o hiriera a sus cuidadores.

“Simplemente trato de vivir la vida día a día”, dice Fernández, incapaz de contener las lágrimas.

No sé qué le pasará después de que me haya ido“, añade, haciéndose eco de una preocupación recurrente para los padres de niños con Prader-Willi.

Especialmente difícil en Cuba

Tratar las complicaciones de la enfermedad es especialmente difícil en Cuba.

Héctor Fernández intenta alimentar a su hijo con una dieta macrobiótica para controlar su peso y los niveles de azúcar en la sangre.

Mujer con bolsas de comida.

Getty Images
Padecer de esta enfermedad es particularmente difícil en Cuba, debido a la escasez de alimentos y de medicinas que afecta a todos los habitantes de la isla.

Pero es difícil encontrar la comida y las medicinas necesarias en una isla afectada por un embargo económico estadounidense que ha durado décadas y por años de mala gestión económica por parte del Estado socialista.

Aunque el gobierno cubano elogia su sistema de salud, este sufre de una falta de inversión crónica. Y Fernández sostiene que los médicos en la isla no tienen mucha experiencia en el tratamiento del síndrome de Prader-Willi.

“Al tratarse de una enfermedad rara, hay muy pocos médicos en el país que hayan tratado a pacientes con esta enfermedad“, explica.

“Podrían haber visto un caso en 20 años y luego nunca haber visto otro. Aquí no hay ningún especialista (en esta afección)”.

El padre de Christian agrega que los pacientes deben ser vistos por una variedad de expertos que sepan del Prader-Willi, desde nutricionistas y dietistas hasta psiquiatras y fisioterapeutas.

Aún así, las cosas están empezando a cambiar.

Mejores servicios y tratamientos

El mes pasado, Cuba acogió la décima Conferencia Internacional de Síndrome Prader-Willi, un foro que reunió a investigadores, médicos, pacientes y sus familias bajo un mismo techo para que compartieran sus experiencias.

Christian comiendo.

BBC
Incluso encontrar pasteles de arroz puede ser complicado en Cuba, pero el padre de Christian ya está familiarizado con las necesidades de un paciente como su hijo.

Según el profesor Tony Holland, presidente de la Organización Internacional de Síndrome Prader-Willi, se trata de una oportunidad invaluable.

“El aspecto más importante es conseguir que familias, científicos y cuidadores —algunos de países que ofrecen muy buenos servicios, otros que tienen muy pocos o no tienen— aprendan los unos de los otros”.

La intención es que las personas puedan “abogar por mejores servicios, abogar por tratamientos adecuados para sus hijos” cuando regresen a casa, señala.

Como profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Cambridge, Holland ha estado involucrado durante años con el síndrome de Prader-Willi y ha observado el estado de atención de la afección en muchas partes del mundo.

A pesar de los grandes progresos que todavía hay que hacer en Cuba, él cree que actualmente existen buenos indicios.

Gracias a internet

Cubanos utilizando aparatos conectados a internet.

Getty Images
Las mejoras en el acceso a internet en la isla han contribuido a que más de 100 familias vinculadas con la enfermedad estén en contacto constante.

“Cuba ahora tiene la capacidad de hacer un diagnóstico genético con sus servicios de salud. Sus médicos están comenzando a reconocer el síndrome de Prader-Willi, hay una comunidad de familias con afectados, y eso es realmente importante”.

Eso coincide con la experiencia de Héctor Fernández. En 2010, los padres de estos pacientes celebraron su primera reunión nacional.

Solo asistieron seis. Pero hoy en día, más de 100 familias cubanas vinculadas con la enfermedad, gracias a las mejoras en el acceso a internet en la isla, están en contacto constante.

Fernández le sirve el almuerzo a Christian: un plato de verduras crudas y una galleta de arroz integral. Incluso encontrar galletas de arroz es una lucha en Cuba.

Pero el padre de familia ya está familiarizado con las necesidades de un paciente con Prader-Willi. Incluso ha comenzado a instruir a otras personas de su vecindario sobre la enfermedad.

Les explica que Christian no es solo un poco gordito y con un desarrollo mental afectado, sino que está en riesgo de morir a diario.

“Aquí hay una tendencia a recompensar a los niños por ser buenos con dulces”, observa. “Pero la gente no se da cuenta de que un dulce aquí y otro allá podría matarlo.


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https://www.youtube.com/watch?v=JpWiPF_rmY0&t=62s

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