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Qué tan reales son estos 7 grandes mitos de la economía

"Los migrantes son los que quitan los puestos de trabajo", "el cliente siempre tiene la razon", "cada niño que nace viene endeudado" y otras frases que se usan en la economía ¿serán verdaderas?
Cuartoscuro
Por Elías García Navas de BBC Mundo
23 de agosto, 2015
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Uno de los debates más intenso entre los académicos es que en la economía pesa más lo psicológico que los números. // Foto: Cuartoscuro.

Uno de los debates más intenso entre los académicos es que en la economía pesa más lo psicológico que los números. // Foto: Cuartoscuro.

Para muchos, la economía no es una ciencia, sino política disfrazada con números.

Y con ese trasfondo, los planteamientos formulados por los economistas se nos presentan en una jerga técnica, a veces rebuscada, que suelen generar dos reacciones rápidas en audiencias masivas: cambian de canal o se asustan.

Sin embargo, la economía como tal se ha convertido en un genuino laboratorio de ensayo y error, donde keynesianos, monetaristas, comunistas y demás tribus han desplegado una serie de ideas a fin de captar la atención del público y echar a andar planes de gobierno.

En consecuencia, existen unos mitos universales transmitidos de generación en generación hasta formar una memoria colectiva, que se avivan dependiendo de las coyunturas políticas de cada país.

Aquí te presentamos 7 de los más populares de acuerdo con académicos y especialistas.

1 Los inmigrantes nos roban los puestos de trabajo

Inevitable pensar en Donald Trump izando fieramente esta bandera. Y hay una cara aún más agria, como la que se ve en Calais con los inmigrantes tratando de cruzar la frontera por cualquier vía.

Lea también: Calais: ¿por qué hay una crisis de migrantes sin precedentes la frontera de Francia y Reino Unido?

Adam Davidson comenta en el New York Times que “generalmente apoyamos la inmigración cuando los inmigrantes son diferentes a nosotros. A las personas de clase media o media alta no les preocupa la llegada al país de los pobremente educados inmigrantes”.

Pero cuando tienen nuestro mismo perfil, Davidson advierte que las alarmas comienzan a sonar.

No obstante, a pesar de esa visión particular existe otra donde la inmigración beneficia la economía de los países.

Un estudio realizado recientemente por la Universidad de Chicago, no encontró a un economista que estuviera en desacuerdo con esta apreciación.

La clave según Davidson es que este mito descansa en la falacia de creer que la única manera de conseguir un trabajo es quitándoselo a otro.

En realidad, “los inmigrantes no solo incrementan la mano de obra disponible en el país, sino que incrementan la demanda de más trabajadores, porque utilizan su salario para alquilar apartamentos, comprar comida, cortarse el cabello, comprar celulares”, explica Davidson.

En otras palabras, quienes alquilan apartamentos, los peluqueros, los dueños de abastos y tiendas de celulares, etc., tendrán una sonrisa en los labios.

Como ejemplo clásico está el caso de los “Marielitos”, la oleada migratoria que llevó a Miami más de 125.000 cubanos en 1980.

Cifras de un estudio del economista David Card, de la Universidad de California, Berkeley, revelan que de ese grupo unos 45.000 estaban en edad de trabajar.

Cuatro meses después la fuerza laboral de Miami creció 7%. Su estudio demostró que la gente de la ciudad no sufrió impactos por pérdida de empleos o reducción de sus ingresos.

2 El cliente siempre tiene la razón

La tradicional cultura de servicio y la inclinación natural de la gente es decir que el cliente siempre tiene la razón.

¿Peroquién es más importante: el cliente o el productor? La respuesta es que, como dicen los economistas, depende.

El experto en materia monetaria Cullen Roche, escritor del libro Capitalismo Pragmático, cuenta que “el punto no es quién es más importante, sino que los dos son vitales en el ciclo de todo negocio, por lo que lo más importante es en cuál parte del ciclo de las necesidades económicas estamos”.

En otras palabras, en algunos momentos el cliente tendrá el sartén por el mango, y en otros la empresa dirá “tómalo o déjalo”.

“Uno debe ver a productores y consumidores como lados de una misma moneda. Para multiplicar esta moneda se necesitan consumidores saludables, y vibrantes e innovadores productores”, concluye Roche.

3 El precio refleja el valor

En este momento en Venezuela una servilleta vale más que un billete de baja de denominación.

El Observatorio Español del Mercado del Vino acaba de anunciar que el precio medio del vino de España exportado se situó en US$1,25 por litro, mientras que el de Nueva Zelanda se vendió a casi US$5 por litro. ¿Estás de acuerdo con esa diferencia de precios?

De seguro los dueños de viñedos españoles dirán que no.

Es por ello que muchas veces se dice que el precio de un bien o servicio se basa en lo que la mayoría esté dispuesta a pagar por él.

Más psicología que matemáticas.

4 Imprimir dinero causa hiperinflación

“Cuando el gobierno imprime dinero lo que viene es hiperinflación”. Uhm… no necesariamente.

Primero, como explica la página especializada en finanzas Pragcap.com, “el gobierno no produce dinero y se lo da al público. Produce dinero y monedas para distribuirlo en el sistema bancario, donde el público lo puede utilizar en sus cuentas y medios de pago”.

Lea también: ¿Qué es la hiperinflación y por qué es tan peligrosa?

Segundo, las causas de hiperinflación en un país son mucho más complejas. Por lo general, para Pragcap.com hace falta:

  • Colapso en la producción
  • Corrupción rampante del gobierno
  • Perder una guerra
  • Cambio o caída del gobierno
  • Perder la soberanía de la moneda nacional por controles de cambio o endeudamiento en moneda extranjera.

Los billetes nuevos no generan por si solos la hiperinflación, sino la combinación de varios factores.

5 Cada niño que nace viene endeudado

La situación de Grecia ha puesto en boga con dramatismo absoluto esta pieza infaltable en todo discurso de campaña electoral o conversación doméstica sobre el futuro de todo país.

Lea también: Crisis en Grecia: Tsipras renuncia y convoca elecciones anticipadas

En realidad, nadie nace con una factura pegada al cuerpo ni le corresponde pagar a ningún acreedor internacional. Las deudas nacionales son compromisos adquiridos por los gobiernos de turno, que comprometen al Estado de cada país.

Pero, tal como ha ocurrido con Grecia y con históricas negociaciones de deuda de los países en América Latina, estos procesos tienen sus vaivenes y depende de cada equipo presidencial resolver los pagos cuando corresponda.

Aquí vale incluir la palabra “default”, que quiere decir, que el gobierno se declara incapaz de pagar la deuda, y eso da paso tormentosas negociaciones (Grecia dixit).

“En un nivel macro, en realidad el gobierno nunca paga la deuda. En un sistema monetario basado en endeudarse, las deudas se expanden o se contraen a lo largo del tiempo dependiendo de las necesidades de la economía del país“, puntualizan en Pragmatic Capitalism.

Así que niños no lloren, esa factura no es suya.

6 Los negocios son para ganar-ganar

Quizás para evitar demonios proteccionistas, muchos economistas suelen reforzar la necesidad de que los acuerdos entre naciones beneficien por igual a ambas partes.

La experiencia entre Grecia y Alemania, a raíz de la crisis financiera de la primera, es una muestra de cuan errada es esta percepción, como bien lo puede explicar el renunciante primer ministro Tsipras ahora que tendrá más tiempo para evaluar lo sucedido.

Lea también: Cómo Alemania ganó US$110.000 millones con la crisis griega

Las corporaciones colocan sus subsidiarias en países particulares para aprovechar bajos impuestos o costo de la mano de obra.

Eso explica por qué Panamá es la meca de las corporaciones multinacionales que tienen operaciones en América Latina, o por qué los call centers de muchas empresas internacionales están en India o Escocia.

El objetivo entonces es aprovechar las ventajas competitivas en cada negociación.

7 La economía es una ciencia

La palabra clave de todo economista al preguntarle su opinión sobre cualquier situación es “depende”.

“Si la economía fuera una ciencia, que implica una respuesta específica a una pregunta específica, ¿por qué 40% de los economistas consultados acuerda que el aumento del salario mínimo puede dificultar que las personas consigan trabajos, mientras que otro 40% se muestra en desacuerdo?“, plantea Alternet.com con relación a un estudio realizado en Estados Unidos.

Como admitiría Larry Lindsey, antiguo jefe del Comité Nacional de Economía del ex presidente George Bush, “la continua discusión –entre economistas– es producto de un desacuerdo filosófico sobre la naturaleza humana y el rol del gobierno, y no puede ser resuelto por economistas no importa cuán sólida sea su base de datos”.

En consecuencia, en economía las percepciones llegan a pesar tanto como los números.

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El lucrativo negocio de los 'fabricantes de ensayos' que ayudan a los estudiantes a engañar a sus universidades

Escribir trabajos de universidad para estudiantes que no pueden o no quieren hacerlos por sí mismos es un negocio en auge. En algunos casos existen verdaderas “fábricas de ensayos”. ¿Cómo se puede controlar esta práctica?
Getty Images
12 de junio, 2019
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Los fraudes estudiantiles han sido titulares en todo el mundo en los últimos meses.

La primera vez que Chris escribió un ensayo para otra persona, le pagaron con comida.

Un amigo le había comentado que su novia (que era estudiante) necesitaba ayuda, por lo que Chris aceptó revisar su trabajo. El ensayo, sin embargo, precisaba más que una edición.

“Las ideas estaban muy desorganizadas”, describe Chris. Por esa razón terminó reescribiéndolo todo.

La estrategia funcionó: el ensayo fue bueno y la estudiante obtuvo una calificación alta. El amigo de Chris estaba contento.

“Me invitó a un plato de hotpot en Singapur. Era la primera vez que iba a un restaurante”, recuerda. Luego, la novia de su amigo le pidió que la ayudara con otra tarea.

“Le dije que no podía comer un hotpot todos los días. Tenía que cobrar un precio. Fue entonces cuando me presentó a sus compañeros de clase y así empezó todo”.

Actualmente Chris dirige lo que se conoce como una “fábrica de ensayos”: un lucrativo negocio dirigido a aquellos estudiantes que enfrentan dificultades para hacer las tareas escolares por su propia cuenta.

El fraude estudiantil es un tema que ha sido centro de atención recientemente, después de que un escándalo por sobornos en universidades de élite de Estados Unidos hiciera titulares en todo el mundo.

Este, sin embargo, no es el primero de su tipo: India, por ejemplo, todavía está lidiando con el desmantelamiento de un fraude (aparentemente a gran escala) en el examen de ingreso a una de sus escuelas de medicina.

Y las irregularidades van más allá de los procesos de admisión.

Existen otras formas de fraude una vez que los estudiantes ingresan a las universidades. En estas, las personas como Chris desempeñan un importante rol.

“Área gris”

Después de estudiar en Singapur durante muchos años, Chris regresó a China. Allí escribe ensayos para estudiantiles-clientes de países tan lejanos como Australia o Reino Unido.

Otros los delega en un grupo de personas que trabajan para él, haciendo lo mismo.

Mujer.
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Muchos de los estudiantes que enfrentan problemas para desarrollar sus tareas escolares, pagan a proveedores para que hagan el trabajo en su lugar.

Su negocio, que reporta unos US$150.000 al año, comenzó a crecer después de que la primera estudiante a la que ayudó se mudara a Australia para estudiar una maestría. Allí compartió el contacto de Chris con otras personas.

Chris escribe al menos un ensayo a la semana y, como especialista en estudios globales, asigna tareas sobre temas como negocios y finanzas a sus especialistas.

Cobra alrededor de 1 yuan por palabra, por lo que una pieza de 1.000 palabras tiene un precio aproximado de 1.000 yuanes (US$150).

Chris, quien no desea dar a conocer su apellido, sugiere que la naturaleza de su trabajo tiene una parte de fraude y otra educativa.

“Siempre les digo a los estudiantes que pueden consultar mi ensayo, pero no enviarlo directamente a su profesor. Lo que ellos hacen no está bajo mi control. Hay algunos que realmente aprenden de mí, así que creo que mi trabajo está en un área gris”.

A veces, dice, quiere negarle sus servicios a los estudiantes.

“Me he dicho a mí mismo que debo dejar de hacerlo, porque estoy propiciando el fraude y ellos no aprenden nada de mí. Pero un mes después alguien vuelve a llamarme: ‘¿Podrías ayudarme otra vez, porque necesito aprobar esta tarea para graduarme?'”.

“Entonces digo: ‘OK. Si ese es el caso, voy a ayudarte esta última vez’. Realmente quiero que aprendan, pero es difícil”.

“100% libre de plagio”

Gareth Crossman, de la Agencia de Garantía de Calidad de Reino Unido, tiene una opinión considerablemente más dura. Él cree que, además de poner en riesgo su propia educación, las acciones de los estudiantes tienen implicaciones mayores.

Ensayos.

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Los “fabricantes” de ensayos aprovechan los avances de la tecnología para atraer “clientes”.

“También están engañando a la sociedad en general, porque nadie quiere que una persona se incorpore a la fuerza laboral si está francamente descalificada“, dice.

“El Colegio Real de Enfermería ha expresado su preocupación por este fenómeno, pues existen enfermeras que se gradúan sin las cualificaciones adecuadas”.

“Creo que es positivo el hecho de que las instituciones estén cada vez más dispuestas a aceptar que esto es un problema (y ​​un riesgo para su reputación). También muestra que este es un asunto importante que debe resolverse”.

Crossman cita una investigación publicada el año pasado por la Universidad de Swansea, que indica que al menos uno de cada siete estudiantes en todo el mundo podría estar cometiendo este tipo de fraude.

No es un fenómeno nuevo, agrega, sino uno que ha aumentado mucho debido a los avances de la tecnología y cómo los “fabricantes” de ensayos los han aprovechado.

“Cuando navegamos por las redes sociales, todos estamos acostumbrados a ver los anuncios que nos sugieren cuáles pueden ser nuestros intereses, y sucede lo mismo cuando se trata de los ‘fabricantes’ de ensayos”, dice.

Aula.

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Los estudiantes que pagan por sus trabajos evaluativos no estarán suficientemente calificados para insertarse en la vida laboral, señalan los críticos.

Los estudiantes con dificultades (aquellos que googlean preguntas del tipo: “¿cómo puedo obtener ayuda con mis ensayos?”), serán el objetivo de estos proveedores.

“Los mismos aseguran que ofrecen un servicio personalizado y completamente legítimo de ayuda con las tareas escolares”.

“Usan frases como ‘100% libre de plagio’, lo cual podría ayudar a que se vea como una marca de calidad. Pero básicamente les estás diciendo a esas personas que pueden entregar esos trabajos como si fueran de su autoría y que no serán detectados por un software de plagio”.

Crossman asegura que se trata de un negocio dirigido por el ánimo de lucro y que puede generar grandes cantidades de dinero a sus proveedores.

“Si necesitas, por ejemplo, una disertación de 10.000 palabras, te puede costar miles de dólares”.

Una opción legal

La calidad de los proveedores, dice Crossman, varía. Algunos están altamente calificados y otros “apenas saben leer y escribir”.

Luego está el riesgo de que te sorprendan. Chris dice que entre el 5% y el 10% de sus clientes han sido sorprendidos con ensayos que no son de su autoría.

“Les digo que no deben enviar la tarea directamente a su maestro. Deben echarle un vistazo y hacerle algunos cambios. Si no me escuchan, no es mi culpa “, dice.

Aula.

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En su experiencia, Chris dice que entre un 5% y un 10% de sus clientes han sido sorprendidos haciendo fraude.

A pesar de las malas experiencias, los estudiantes a los que le ha sucedido no dejan de cometer fraude: “Siguen usando mis ensayos y lo que hacen es transformarlos usando sus propias palabras“.

Chris asegura que su intención es dejar de hacer este tipo de trabajo, pero sus clientes le piden que continúe. Y ahora tiene trabajadores que dependen de él.

“Tengo que pagarles, porque esta es su única fuente de ingresos. Si renuncio, nadie apoya a sus familias“.

Crossman cuenta que su organización le ha escrito a las grandes compañías tecnológicas para pedirles que bloqueen la publicidad de pago de los “fabricantes” de ensayos.

Dice que algunas como Google han dejado de hacer publicidad a estos proveedores al menos en Reino Unido, pero no ha habido una respuesta similar por parte de Facebook.

Y a pesar de la legislación en algunos estados de Estados Unidos, Nueva Zelanda e Irlanda, las fábricas de ensayos siguen siendo legales en la mayor parte del mundo desarrollado.

Papel.

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Las “fábricas” de ensayos son legales en gran parte del mundo desarrollado.

Crossman dice que, si bien no hay ningún grupo demográfico que cometa fraude más que otro, son los estudiantes más vulnerables los que pueden terminar usando esta alternativa.

Los estudiantes internacionales tienen más razones que los hacen vulnerables: no tienen redes de apoyo como la de la familia, y a veces no tienen las habilidades del idioma”, dice.

“Es con ellos que las instituciones están en deuda, para asegurarse de que cualquier estudiante con dificultades sea identificado y reciba apoyo”.

Al mismo tiempo, también se están desarrollando nuevos softwares contra el plagio capaces de detectar tanto los trabajos copiados como las piezas que tienen más de un autor o en las que la voz de este varía.

“Al parecer, es posible detectar la manera en que cada quien escribe”, asegura Crossman.

Sin embargo, esta es solo una estrategia para enfrentar un desafío significativo. “Sí, la tecnología está avanzando”, comenta, “pero no tenemos una solución mágica”.

Este artículo es una adaptación de un episodio de la serie Essay Cheats, transmitida a través del Servicio Mundial de la BBC y su programa Business Daily.


Lee la historia original en inglés


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