close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Manuel Ureste

Albergue en Querétaro denuncia que custodios privados balean a migrantes para impedir que suban a 'La Bestia'

La Estancia del Migrante González y Martínez señala que los guardias que custodian el ferrocarril "amenazan a los migrantes, los encañonan y hacen disparos al aire para amedrentarlos”. Una situación similar fue reportada el pasado mes de abril por otro albergue en Apizaco, estado de Tlaxcala.
Manuel Ureste
Por Manu Ureste
14 de septiembre, 2015
Comparte
Un vigilante privado custodia los vagones de La Bestia a su paso por Apizaco, Tlaxcala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Un vigilante privado custodia los vagones de La Bestia a su paso por Apizaco, Tlaxcala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Custodios privados del ferrocarril conocido como La Bestia agredieron a personas migrantes al paso del convoy por la comunidad de La Fuente, en el municipio queretano de Tequisquiapan.

La denuncia fue realizada por la Estancia del Migrante González y Martínez, la cual señaló que tanto los migrantes como el personal que labora en el albergue han sido objeto en los últimos dos meses de amenazas y agresiones por parte del ‘Cuerpo de Guardias de Seguridad Valle de Toluca’; un cuerpo auxiliar de la Agencia de Seguridad Estatal del Estado de México que vigila las instalaciones y convoyes de Ferromex.

Martín Martínez, fundador de la Estancia, explicó en una entrevista con Animal Político que el último ataque de los custodios privados a los migrantes se produjo el pasado domingo 6 de septiembre en las cercanías de la comunidad de La Fuente, cuando los indocumentados caminaban cerca de las vías del tren.

“Lo que sucedió el pasado domingo es sólo una agresión más”, puntualizó el activista, quien refirió que para impedir a los indocumentados subir al tren los agentes realizaron disparos contra ellos, aunque no se reportó ningún herido.

“Estos elementos llegaron a Querétaro desde hace un par de meses. Su trabajo es vigilar el ferrocarril y bajar a las personas que quieran subir para migrar hacia el Norte. Pero lo que hemos visto es que hacen su trabajo de manera muy violenta. Amenazan a los migrantes, los encañonan y hacen disparos al aire para amedrentarlos”, apuntó Martínez.

Asimismo, el activista denunció que los custodios, quienes “portan armas de grueso calibre y están equipados como si fueran policías antimotines”, también lo amenazaron de manera directa, cuando en el altercado del domingo le gritaron que lo tienen “ubicado”, por lo que responsabilizó de lo que pueda sucederle a los custodios que vigilan los vagones del tren.

Ante esta denuncia de la Estancia del Migrante, Animal Político contactó a la oficina que el ‘Cuerpo de Guardias de Seguridad Valle de Toluca’ tiene en la Ciudad de México para conocer su versión de los hechos y su postura sobre los señalamientos. Sin embargo, al momento de publicar esta nota nadie de la corporación ha ofrecido respuesta alguna.

Por su parte, Miguel Ángel Nava, presidente de la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro, confirmó que su oficina acompañará el caso para demandar a las autoridades queretanas que “brinden mayor seguridad y vigilancia” en las zonas por las que transita el tren entre los municipios de Tequisquiapan y Colón, “lugares donde se han dado más las agresiones contra migrantes”.

Por el momento, la Defensoría informó que el próximo viernes 18 de septiembre tendrá lugar una nueva reunión –la primera se llevó a cabo el pasado viernes- en la que participarán los directores de seguridad pública de Tequisquiapan y Colón, autoridades de la Procuraduría estatal, y también el jefe de inspectores y seguridad de la empresa Ferromex, en la que analizarán la problemática expuesta por la Estancia del Migrante González y Martínez.

Custodios privados de La Bestia, a su paso por Apizaco. // Manu Ureste (@ManuVPC)

Custodios privados de La Bestia, a su paso por Apizaco. // Manu Ureste (@ManuVPC)

Los custodios de La Bestia portan armas de grueso calibre, tal y como muestra la imagen tomada en Apizaco, Tlaxcala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Los custodios de La Bestia portan armas de grueso calibre, tal y como muestra la imagen tomada en Apizaco, Tlaxcala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Albergue en Apizaco también denuncia agresiones de custodios

Cabe resaltar que señalamientos muy similares se dieron meses atrás en Apizaco, Tlaxcala. En el especial que Animal Político publicó el pasado 28 de abril –Programa Frontera Sur: Una cacería de migrantes-, activistas del albergue La Sagrada Familia dijeron que recibieron casos en los que los indocumentados denunciaron que custodios privados de Ferrosur –empresa que, junto con Ferromex, forma parte de Grupo México- los amenazaban con armas de grueso calibre, y que incluso los tiraban del ferrocarril en marcha.

“A partir del 2015, comenzamos a ver en Apizaco la presencia de custodios que regulan que las personas migrantes no suban al tren. Y decimos que regulan el acceso porque en esta zona del albergue algunos custodios sí permiten a los migrantes subir en un tramo y más adelante los amenazan con armas de fuego para que se avienten del tren en marcha”, explicó Carla Juárez, voluntaria del albergue La Sagrada Familia.

“La policía del tren está bien agresiva con nosotros. Si les dices que esperen un poco para bajarte, porque el tren viene muy duro, no les importa. Te tiran del ferrocarril en marcha”, denunció por su parte Robert, un migrante hondureño de la etnia garífuna.

Checa aquí el video ‘Migrantes denuncian que custodios los arrojan del tren’, que formó parte del especial Programa Frontera Sur: Una cacería de migrantes.

Y aquí puedes leer el reportaje ‘Adiós a La Bestia: Patrullas y muros para frenar los migrantes’, en el que los indocumentados denuncian agresiones de los custodios del ferrocarril.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Crisis en Venezuela: La desesperada búsqueda de hormonas de los transexuales

Las personas que quieren cambiar su sexo biológico necesitan un tratamiento hormonal de por vida para mantener los cambios en su cuerpo. En Venezuela son hoy imposibles de encontrar, lo que acarrea graves riesgos para ellas.
27 de junio, 2019
Comparte

“Si volviera a parecer una mujer, no me atrevería a salir a la calle”.

A André le llevó mucho tiempo y esfuerzo construir la apariencia del hombre que siempre sintió ser.

Transformar el cuerpo de Bolivia Andreína Bellorín, la mujer cuyo nombre figura en su cédula de identidad pero en la que nunca se reconoció, le costó dos intervenciones quirúrgicas, meses de un caro tratamiento hormonal y un doloroso desencuentro con una madre ya fallecida que nunca terminó de aceptarlo.

Ahora, al encontrarlo en la cafetería de un centro comercial de Caracas, nadie diría que el cuerpo de este empleado en una empresa agrícola fue un día de mujer.

Pero él siente que algo está cambiando, que lo que tanto le costó podría, poco a poco, malograrse.

“Ya no me sale barba en muchas partes de la cara y me estoy poniendo más caderón”, cuenta preocupado. “Pero lo peor es mi voz, no soportaría que mi voz fuera otra vez la de antes“.

Como todos los transexuales que inician lo que los especialistas denominan “transición” para adecuar su sexo biológico a su personalidad, André Bellorín necesita un tratamiento hormonal de por vida para mantener los cambios alcanzados.

Su cuerpo se está feminizando de nuevo porque en 2014 lo interrumpió.

¿La razón? La misma que la de muchos otros problemas en Venezuela: la escasez.

De acuerdo con el Informe sobre la Situación del Derecho a la Salud elaborado el año pasado por varias ONG locales, Venezuela vive “un agotamiento extremo de los inventarios de medicinas, vacunas e insumos básicos” que se traduce en que muchos pacientes tienen graves dificultades para encontrar los medicamentos que necesitan.

Los trans y sus hormonas no se libran del problema.

“Cada vez se hizo más difícil encontrar la testosterona. Recorría una farmacia tras otra; a veces tenía suerte, otras no”, recuerda André, que cuenta incluso que hubo un año en que sus amigos le regalaron unos inyectables de testosterona por su cumpleaños.

Habían unido esfuerzos para traerlos desde Colombia.

Fue algo excepcional.

André Bellorín.

G. D. Olmo
A André le ha dejado de salir barba en la mayor parte de la cara y teme que la feminización de su cuerpo no se detenga.

“Yo no tengo dinero para comprar la hormona en Colombia y que me la manden todos los meses”, cuenta André, que como muchos en Venezuela estira su modesto sueldo al máximo para hacer frente a la hiperinflación.

Parte de los migrantes venezolanos

El cirujano Edward Romero, responsable de la Unidad Transgénero en la clínica Uciep de Caracas, ha notado en su consulta los efectos de la escasez de hormonas.

“La mitad de mis pacientes se ha marchado a países en los que pueden conseguir el tratamiento, sobre todo Colombia, Ecuador y Perú, donde es más económico”, afirma.

Es una cara menos conocida de la diáspora de más de cuatro millones de personas que, según Naciones Unidas, ha dejado Venezuela desde que comenzó la crisis económica que sufre.

Médico y usuario transexual.

G. D. Olmo
El doctor Edward Romero dice que la mitad de sus pacientes se han marchado a países donde podían encontrar las hormonas.

Suspender el tratamiento hormonal, como muchos se han visto obligados a hacer, no solo pone en peligro los cambios logrados sino que puede tener otras graves consecuencias.

Según el doctor Romero, “los usuarios con frecuencia caen en la depresión y en la ansiedad”.

Los jóvenes son los más vulnerables. “En los adolescentes que están atravesando el conflicto de la transgeneridad vuelve a haber ideas suicidas y explosiones violentas en el ámbito familiar“.

El problema se agudiza en el caso de los trans masculinos, en los que las hormonas provocan cambios más rápidos, pero que también desaparecen rápido.

La vuelta de la menstruación, que puede producirse ya a los tres meses de la interrupción del tratamiento, supone una experiencia traumática para muchos de ellos.

Transexuales en Caracas.

Getty Images
Las hormonas provocan cambios más rápidos en los transexuales masculinos, pero también desaparecen rápido.

Toni del Vecchio es uno de los trans a los que trató el doctor Romero. Asegura que “lamentablemente, hoy en Venezuela empezar un tratamiento hormonal es una cuestión de dinero”.

Él, un diseñador gráfico al que le va bien, se sabe miembro de una minoría de privilegiados. Puede pagar el coste de su medicación en Ecuador y el envío desde allí.

Para la mayoría de los que resisten en Venezuela y no se resignan a que su cuerpo se convierta en aquello de lo que escaparon, conseguir las hormonas se ha convertido en una especie de odisea.

Venezolano rumbo a Colombia

Karl Rodríguez consume ahora lo que le queda de Nebido, un inyectable en ampollas que debe suministrarse cada tres meses para mantener los niveles de testosterona.

“Viajé hasta Colombia en la camioneta de un amigo para comprarlas a US$80 cada una”.

Ahora, cuenta, está ahorrando lo que puede de su sueldo de cocinero en el Banco Central para repetir el viaje y renovar sus existencias.

Sabe que no será fácil. Viajar por carretera en Venezuela se ha convertido en misión de alto riesgo. A la inseguridad se suma últimamente el problema de la dificultad para encontrar combustible en la mayor parte del país.

Karl dice que nada de eso lo detendrá. “De una manera o de otra conseguiré mis hormonas”.

Karl Rodríguez

G. D. Olmo
Karl Rodríguez tuvo que viajar por carretera hasta Colombia para conseguir las hormonas que necesitaba.

La desesperación por conseguirlas llevó a algunos a buscar en internet lo que no podían encontrar en las farmacias.

“En Venezuela lo único que puedes encontrar son páginas web que ofrecen las hormonas, nunca por debajo de US$300“, explica Del Vecchio.

Más alto que el coste son los riesgos para la salud de adquirir uno de estos productos sin certificación y consumirlo sin supervisión médica, como algunos hicieron.

El doctor Romero cuenta que trató a personas que recurrieron a hormonas animales, lo que puede provocar crisis hipertensivas y otros trastornos.

Un transexual que prefirió no dar su nombre refirió a BBC Mundo que compró por internet lo que creyó era testosterona y luego resultó ser resina vegetal.

Ahora tiene unos bultos en los glúteos, no sabe cuándo desaparecerán y ha renunciado definitivamente a hormonarse.

Situación de los LGBT en Venezuela

Para activistas y organizaciones de defensa de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGBT) en Venezuela, los problemas de los transgénero para conseguir su medicación son un reflejo más del marco de precariedad y falta de derechos que sufre este colectivo.

Para Quiteria Franco, de la ONG Unión Afirmativa, “el país siempre estuvo mal en este campo, pero ahora estamos a la cola en la región“.

Venezuela no reconoce el derecho al cambio de identidad de los transgénero. Es además uno de los pocos de Sudamérica que no admite el matrimonio y ni siquiera contempla la unión civil entre personas del mismo sexo.

BBC Mundo intentó obtener información sobre la situación del colectivo LGBT en el país, pero el Ministerio de Comunicación no respondió a la petición.

Quiteria Franco resume la situación. “Somos un problema que nunca le ha importado a nadie”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

https://www.youtube.com/watch?v=VhMGk9zH0Zo

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.