Así cuentan los padres de los normalistas de Ayotzinapa su encuentro con EPN
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Así cuentan los padres de los normalistas de Ayotzinapa su encuentro con EPN

La reunión de este 24 de septiembre fue a puerta cerrada, pero testimonios de los padres, puede definirse como “infructuosa”; salieron sin algún acuerdo firmado, sin la promesa de cumplir sus exigencias y sin recibir siquiera la empatía del presidente.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
25 de septiembre, 2015
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Foto de reunión de Peña Nieto con familiares de Ayotzinapa en 2014. La reunión de este jueves 24 de septiembre fue privada. // Foto: Cuartoscuro.

Foto de reunión de Peña Nieto con familiares de Ayotzinapa en 2014. La reunión de este jueves 24 de septiembre fue privada. // Foto: Cuartoscuro.

Pasaron 11 meses para que el presidente Enrique Peña Nieto recibiera nuevamente a los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero en esta ocasión las condiciones fueron distintas. A punto de cumplirse un año sin saber dónde están sus hijos, las familias llegaron a la reunión con dos objetivos claros: preguntarle frente a frente por qué su gobierno sostuvo “la mentira histórica” durante siete meses y exigirle el cumplimiento de ocho demandas concretas.

Sin embargo, los padres calificaron de “infructuosa” la reunión que fue a puerta cerrada y que duró tres horas –la mitad de la primera–. Salieron sin algún acuerdo firmado, sin la promesa de cumplir sus exigencias, sin recibir siquiera la empatía del presidente y su gabinete, quienes fueron “fríos” e “insensibles” en todo momento, de acuerdo con los familiares de los estudiantes desaparecidos. En resumen: “no tuvo caso verlo”, dijo Felipe de la Cruz, vocero de los padres.

Animal Político presenta una reconstrucción de la reunión realizada este jueves 24 de septiembre, basada en los testimonios de los padres y las organizaciones que los acompañaron.

Las familias de los estudiantes desaparecidos llegaron en tres autobuses poco después del medio día al Museo Tecnológico de CFE en el Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. Dejaron sus celulares en los vehículos y pasaron dos arcos detectores de metales.

Empleados de presidencia cotejaron una lista de nombres para permitirles entrar al salón y ocupar los asientos ordenados en un rectángulo gigante. Estuvieron listos a la 1 de la tarde, hora fijada para el encuentro, y media hora después llegó el presidente y detrás de él una docena de funcionarios federales.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, fue el primero en hablar para dar la bienvenida a los familiares de las víctimas, sus representantes jurídicos y organizaciones que los asisten; al presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Luis González Pérez y a Ángela Buitrago, Francisco Cox y Carlos Beristain, integrantes del Grupo Interdisciplinar de Expertos Independientes (GIEI).

Alfredo Galindes, padre de Giovani Galindes, y María de Jesús Tlatempa, madre de José Eduardo, comenzaron el encuentro pidiendo la presentación con vida de sus hijos, pero fueron breves porque enseguida Angela Buitrago entregó el informe del GIEI difundido el pasado 6 de septiembre, y que contradijo la versión que los 43 normalistas habían sido incinerados en el basurero de Cocula, Guerrero.

El siguiente en hablar fue Felipe de la Cruz, vocero de los padres. Leyó un documento con las ocho exigencias esenciales para continuar con la investigación que lleve al paradero de los estudiantes. El punto más importante fue la creación de una unidad especializada de investigación concentrada en dos aspectos: que indague el paradero de los 43 normalistas y que investigue “el montaje con el que les pretendió engañar”.

Peña escuchaba, lo mismo que el resto de funcionarios, pero ninguno decía nada.

Siguieron Bernardo, doña Joaquina, Nardo. Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio, en su turno dejó claro que ellos estaban ahí “con dignidad, sin súplicas” y entregó al presidente un paquete con hojas que contenían la firma de 300 mil personas que están en contra de la actuación de su gobierno. Peña Nieto las recibió sin hacer gesto alguno.

Clemente Rodríguez, padre de Christian, fue de los más duros: “Se te cayó tu verdad histórica y ahora los expertos demostraron que no los quemaron. ¿Qué tienes que responder”. Pero el presidente no dijo nada. “Era frío y se veía más enojado ahora porque los padres siempre le hemos exigido, nunca le vamos a pedir”.

Siguieron ocho padres más, como Mario González, padre de César Manuel, quien le dijo “mentiroso, recuerda que nos firmaste 10 puntos y no nos cumpliste”. Además, pidió que se castigara al exprocurador Jesús Murillo Karam; a Enrique Galindo, jefe de la Policía Federal y a Tomás Zerón, a quienes acusaron de haber inventado la “verdad histórica”.

La actual titular de la PGR, Arely Gómez, fue la segunda funcionaria en tomar el micrófono y lo hizo para insistir en que la investigación continuaba abierta y se tomaría en cuenta las conclusiones del GIEI.

El presidente Peña Nieto tardó unos 20 minutos en leer su discurso. Según el testimonio de varios padres, dijo que la “verdad histórica” que dio a conocer el exprocurador Jesús Murillo Karam era una “hipótesis”, lo mismo que el informe del GIEI y, por eso, el expediente seguía abierto.

El punto más álgido del encuentro ocurrió cuando informó la creación de la Fiscalía Especializada para la Búsqueda de Personas Desaparecidas dentro de la PGR. Fue ahí cuando los padres lo interrumpieron.

“Le pedimos que diera respuesta puntual a la unidad especial de investigación, pero él dijo que eso lo abordáramos con la PGR que ya tenía instrucciones y ahí el prefería no dar respuesta. Ahí se volvió ríspida la reunión y por eso nos paramos”, narró Vidulfo Rosales, abogado de los padres.

Felipe de la Cruz pidió entonces que el presidente firmara sus promesas porque “de palabra no nos sirve. Papelito habla”. Quien respondió a esto fue Osorio Chong y explicó que se estaba redactando una minuta sobre el encuentro. Sin embargo, ante la tensión, la reunión terminó a las 16:30 horas sin ningún documento firmado, ni el acuerdo de un próximo diálogo.

Torero vuelve a Cocula y otros acuerdos sin firmar

Tras la reunión, el vocero del gobierno de la Presidencia, Eduardo Sánchez Hernández, dio una conferencia de prensa en la que enumeró los “compromisos” establecidos por el presidente Peña Nieto ante los padres de los normalistas, entre los que está invitar al doctor José Torero a participar en un tercer peritaje “sobre los hechos ocurridos en el basurero de Cocula”.

Torero, especialista en seguridad y fuego, es el perito convocado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, y cuyos análisis permitieron concluir que es científicamente imposible que en dicho basurero incineraran a los 43 normalistas desaparecidos, tal como sostiene la “verdad histórica” de la PGR.

De aceptar esta invitación, el doctor Torero se integraría a “un equipo de peritos del más alto nivel”, que contaría con el reconocimiento oficial de la Procuraduría General de la República, el cual se encargará de verificar si el tiradero de Cocula fue el lugar donde ultimaron a los estudiantes raptados, o si esta hipótesis es errónea.

Este fue, de hecho, el único compromiso nuevo formulado por Peña Nieto en esta segunda reunión con familiares de los normalistas, ya que los otros cinco ofrecimientos ya habían sido establecidos por el titular del Ejecutivo.

Entre esos compromisos ya conocidos están:

  • Ampliar por otros seis meses la estancia del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes en México, para que puedan continuar con su investigación sobre los hechos de Iguala;
  • garantizar “a todos los afectados” acceso a mecanismos de atención a víctimas;
  • “integrar” las observaciones del GIEI a las investigaciones que realiza la PGR;
  • crear una fiscalía especializada en búsqueda de personas desaparecidas, al interior de la misma Procuraduría.

Asimismo, otros compromisos anunciados por Peña son obligaciones que por ley debe cumplir su gobierno, tales como “investigar todos los hallazgos y posibles responsables que arroje la averiguación (previa)”, así como “continuar los trabajos para saber qué fue lo que pasó, de manera individual, con cada uno de los desaparecidos”.

De no llevarse a cabo dichos aspectos como parte de las investigaciones de la PGR, el gobierno mexicano estaría incurriendo en una ilegalidad.

Esta fue, de hecho, la principal crítica al encuentro con Peña Nieto, formulada de manera posterior por los padres de los normalistas: que presentó “de manera unilateral” seis compromisos “que no son sustanciales y que ya estaban acordados”.

En contraste, subrayó Vidulfo Rosales, abogado de las familias, “de los ocho puntos que los padres de familia presentaron, (Peña Nieto) no se comprometió al cumplimiento de ninguno”.

Las ocho exigencias de las familias de los normalistas:

  • Que el gobierno federal reconozca la legitimidad del movimiento de familias;
  • que acate las observaciones formuladas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes;
  • que se dé atención digna e inmediata a los sobrevivientes de los ataques de Iguala, así como a las familias de todos los afectados;
  • que cese la campaña de criminalización de los normalistas de Ayotzinapa;
  • que  haya una actitud respetuosa hacia las familias al darse a conocer actualizaciones del caso;
  • que se aplique de forma inmediata tencología de punta para la búsqueda de los estudiantes, así como que se cree una unidad especial dentro de la PGR;
  • que se encargue de investigar no sólo el paradero de los alumnos y la identidad de sus atacantes, sino también que vaya en contra de los funcionarios que a lo largo de este año han entorpecido y boicoteado la investigación.

Las familias de los normalistas desaparecidos aclararon que no se oponen a la creación de una fiscalía que investigue todos los casos de desaparición forzada en el país, pero advirtieron que ése es un proceso que las autoridades deben realizar en coordinación con todas las familias de víctimas de México, no sólo con las víctimas de Ayotzinapa, y siempre “al tenor de la Ley General contra la Desaparición Forzada”, ordenamiento legal que ni siquiera se ha terminado de discutir en el Poder Legislativo.

Por ello, aseguraron que, independientemente de ese proceso para la creación de una fiscalía, el caso de los 43 normalistas demanda de forma inmediata una “investigación específica”, que esté a cargo de una unidad especial que se concentre únicamente en los hechos de Iguala.

El presidente de la República, sin embargo, no se comprometió a cumplir ninguna de estas exigencias y, tal como reconoció su vocero, “no se estableció ningún plazo perentorio” para que Peña Nieto responda, al menos, si acepta o rechaza las demandas de las familias de los estudiantes desaparecidos.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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