Restos con los que identificaron a 2 normalistas no estaban en el basurero de Cocula: peritos argentinos
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Paris Martínez

Restos con los que identificaron a 2 normalistas no estaban en el basurero de Cocula: peritos argentinos

Además, aseguran que la identificación de los restos del normalista Jhosivani Guerrero no arrojan un resultado definitivo.
Paris Martínez
Por Paris Martínez
18 de septiembre, 2015
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Uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa que desaparecieron en septiembre de 2014.

Uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa que desaparecieron en septiembre de 2014.

El Equipo Argentino de Antropología Forense, que participa en la investigación sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, precisó que en el basurero de Cocula no se han encontrado –hasta la fecha– restos  pertenecientes a alguno de los estudiantes raptados por fuerzas de seguridad pública hace un año.

Los peritos argentinos, en un comunicado difundido este jueves 17 de septiembre, detallaron que los restos encontrados en ese basurero corresponden a víctimas que no han sido identificadas.

Sobre el caso de la identificación del estudiante normalista Jhosivani Guerrero, cuyos restos ya fueron analizados por los laboratorios de Innsbruck, advirtieron que si bien hubo un trabajo “de alta calidad científica”, el procedimiento que se realizó no permite un “resultado identificatorio definitivo”.

El comunicado de los peritos detallaron dónde fueron encontrados los restos y en qué condiciones;  concluye que hubo un manejo desaseado de estos por parte de la PGR, que les obligan a tener “serias interrogantes” sobre su origen, por lo que la investigación debe seguir abierta.

Los peritos argentinos recuerdaron que se enviaron a Innsbruck 17 muestras, de las cuales sólo en una se obtuvo material genético con un perfil completo de ADN. Tras las pruebas científicas, se concluyó sin lugar a dudas que los restos correspondían al normalista Alexander Mora Venancio.

Las 16 muestras restantes se sometieron a métodos experimentales para obtener el ADN, lo que sólo se logró en 9 de los 16 casos. Sin embargo, de las 9, en 7 se concluyó que no eran de origen humano y de las 2 restantes 1 correspondió nuevamente a Alexander Mora.

El caso restante fue el anunciado este miércoles como perteneciente a Jhosivani Guerrero, aunque el resultado -según los peritos- no es concluyente por el procedimiento que se empleó y, por esa razón, “nos encontramos ante un caso abierto”.

En el mismo comunicado, los peritos argentinos destacaron que estas muestras fueron obtenidas por la PGR en el Río San Juan, no en el basurero de Cocula. Indicaron que ellos mismo no estuvieron presentes cuando ocurrió el hallazgo.

“El EAAF fue convocado por la PGR al lugar (donde estaban los restos) cuando ya se encontraba la bolsa de restos abierta y la muestra en cuestión ya se encontraba junto con otras en un área de limpieza”.

La muestra, además, “se distinguía por su tamaño mayor al resto y especialmente por estar muy poco alterada térmicamente”. De esa bolsa provienen los restos identificados por los laboratorios de Innsbruck.

Los peritos también insisten que no existen elementos científicos suficientes para vincular los restos hallados en el basurero de Cocula con aquellos recuperados en el Río San Juan.

Identificación de Jhosivani no es definitiva

Por otra parte, el Equipo Argentino de Antropología Forense también informó que la identificación de los restos del joven Jhosivani Guerrero de la Cruz –anunciada el 16 de septiembre pasado por la Procuraduría General de la República– no es definitiva y “sólo puede ser considerada como una posibilidad”.

Aún cuando los expertos argentinos reiteraron que el trabajo de análisis genético realizado por la Universidad de Innsbruk “es de alta calidad científica”, también insistieron en que, según el laboratorio de dicho centro académico, la posibilidad de que la muestra analizada pertenezca a Jhosivani es sólo de 73 contra 1, por lo que dicha posibilidad resulta, en realidad, “baja en términos estadísticos”.

El Equipo Argentino explicó que, en materia de antropología forense, existe un término conocido “contexto de caso cerrado”, el cual se aplica para situaciones en las que se cuenta con un “listado claro” de las personas a las que pertenecen los restos a identificar, como sería, por ejemplo, un accidente aéreo, en el que en la zona siniestrada sólo existen restos humanos pertenecientes a los pasajeros del avión, y de nadie más, cerrándose de esta forma la posibilidad de una confusión en la identificación genética.

En una situación así, se insistió, una posibilidad de identificación de 73 contra 1 es considerada alta. Sin embargo, aclararon los expertos argentinos, éste no es el caso de los restos que según las autoridades fueron encontrados en Cocula, ya que en la supuesta zona del hallazgo también se rescataron restos humanos que no pertenecen a ninguno de los normalistas.

Así, señaló el equipo argentino, “por el momento, nos encontramos ante un ‘caso abierto'”, en donde el universo de posibles identificaciones no se restringe a la lista de 43 normalistas desaparecidos, sino que se amplía a un número indeterminado de víctimas.

El Equipo Argentino reiteró que en el norte de Guerrero existen al menos 300 denuncias de desapariciones forzadas, acumuladas en los últimos cinco años.

Por ello, en el caso hipotético de que alguna de esas 300 víctimas estuviera genéticamente vinculada con Jhisivani, y si los restos de esa persona hubieran sido recuperados en Cocula, existiría entonces la posibilidad de que dichos restos pudiesen ser erróneamente atribuidos al normalista desaparecido.

“Toda esta información –señaló el equipo argentino– coloca esta investigación en el marco de un caso abierto, en donde restos de víctimas de distintos episodios de desaparición, pueden encontrarse en los mismos lugares de depositación”.

Por esta razón, concluyó el Equipo Argentino de Antropología Forense, “el valor del resultado obtenido sobre la muestra que podría pertenecer al joven Jhosivani Guerrero de la Cruz disminuye significativamente y sólo puede ser considerada como una posibilidad”, y no como un resultado definitivo.

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5 preguntas sobre los denisovanos, los extraños parientes extintos de los humanos modernos

¿Se aparearon con los neandertales? ¿Cómo fueron descubiertos? ¿Cuándo se extinguieron? Te respondemos estas y otras preguntas sobre esta especie de homínidos que fue descubierta en 2008.
15 de junio, 2021
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Desde que fueron descubiertos los primeros restos de este extraño grupo de homínidos en 2008, los científicos no han descansado intentando conseguir más información sobre ellos.

La tarea, sin embargo, no ha sido fácil pues hasta el momento sólo se han descubierto unos pequeños fósiles de los llamados denisovanos.

Pero gracias a una nueva y compleja técnica que analiza la actividad del ADN, investigadores han logrado hacerse una mejor idea de su apariencia y de cómo vivían.

A continuación, te respondemos 5 preguntas clave con todo lo que hay que saber sobre esta especie extinta que vivió en Siberia y el Este de Asia.

1. ¿Quiénes eran los denisovanos?

En resumen: ni siquiera los científicos están seguros. Pero, según investigaciones, los denisovanos son un pariente extinto de los humanos modernos que vivieron en Siberia y el Este de Asia.

Algunos expertos han argumentado que los denisovanos son una especie completamente nueva de nuestro género, pero otros piensan que son simplemente neandertales orientales.

Desafortunadamente, es difícil saber el período exacto en el que caminaron por nuestro planeta, ya que se han descubierto muy pocos fósiles de los denisovanos.

Cueva de Denisova, en el sur de Siberia.

Getty Images
Cueva de Denisova, en el sur de Siberia.

Sin embargo, los fósiles indican que habitaron la cueva de Denisova, en el sur de Siberia (de ahí la palabra “denisovanos”), entre 50.000 a 200.000 años atrás. Además, una mandíbula de un denisovano descubierta en una cueva en la meseta tibetana indica que se pudieron encontrar en la región hace al menos 160.000 años.

Estos hallazgos sugieren que los denisovanos eran contemporáneos de los neandertales e incluso del Homo Sapiens (que surgió por primera vez hace unos 300.000 años). De hecho, la evidencia de ADN indica que tanto los neandertales como los denisovanos vivían en la cueva de Denisova, aunque probablemente no al mismo tiempo.

2. ¿Cómo fueron descubiertos los denisovanos?

Los denisovanos fueron el primer grupo de humanos que se descubrió basándose únicamente en su ADN.

Sin embargo, esto fue en gran parte por accidente.

En 2010, un genetista alemán, el profesor Johannes Krause (entonces estudiante de doctorado), estaba extrayendo ADN mitocondrial de lo que pensó que era un hueso de dedo de un neandertal encontrado en la cueva de Denisova.

Pero no era un neandertal. En cambio, Krause se había topado con un nuevo linaje: los denisovanos.

ADN

Getty Images
Con solo pequeños fragmentos de hueso, los científicos lograron tener secuenciado todo el genoma de un denisovano.

Este hallazgo dejó a los investigadores en una posición extraña y sin precedentes: tener secuenciado todo el genoma de un denisovano sin tener un solo fósil significativo, además de algunos pequeños fragmentos de hueso y dientes.

Luego, en 2019, se analizó la mitad derecha de una mandíbula encontrada durante la década de 1980 en la cueva kárstica de Baishiya, de la meseta tibetana. Si bien no se le pudo extraer el ADN, los análisis de proteínas indicaron que pertenecía a un denisovano.

Muchos sospechan que varios fósiles de homínidos del Este de Asia también son de denisovanos y se han clasificado erróneamente como otras especies. Pero sin análisis exitosos de ADN o proteínas, y pocos fósiles denisovanos con los que compararlos, simplemente no lo sabemos.

3. ¿Qué aspecto tenían los denisovanos?

Incluso con cientos de fósiles, todavía tenemos muchas preguntas sobre cómo eran los neandertales. Y es que es muy difícil imaginar cómo es una especie descubierta en 2010 sin siquiera tener un cráneo parcial a su nombre.

Evolución

Getty Images
Hace 100.000 años convivieron diferentes grupos de humanos.

Pero aunque determinar cómo eran los denisovanos es increíblemente difícil, hay algunas pistas. Los pocos fósiles que existen sugieren que tenían dientes y una mandíbula grande, y posiblemente un neurocráneo aplanado y ancho.

Sorprendentemente, su apariencia se puede recrear en parte mediante una nueva técnica que utiliza la metilación del ADN. Es decir, en lugar de examinar el ADN en sí, se analiza la actividad del ADN y cómo se expresa.

Usando este método los científicos predicen que los denisovanos tenían una pelvis ancha, una caja torácica grande, una frente baja y un cráneo más ancho.

4. ¿Se aparearon alguna vez con los neandertales?

¡Sí! De hecho, un pequeño fragmento de hueso de 2,5 cm encontrado en la cueva de Denisova en 2012 dio pistas de aquello.

Al principio, no fue reconocido y estuvo escondido junto a miles de fragmentos de huesos de animales durante cuatro años. Sin embargo, después de ser identificado como un hueso de homínido por investigadores de la Universidad de Oxford, fue enviado al Instituto Max Planck para su posterior análisis.

Recreación de una mujer neandertal.

Getty Images
El sexo entre los humanos modernos primitivos y los neandertales no era un evento raro.

¿El resultado? En 2018 se anunció que este hueso de 90.000 años pertenecía a Denny (como se la conocía cariñosamente), una niña de madre neandertal y padre denisovano.

¿Qué tan improbable es que con poco más de una docena de fragmentos fósiles denisovanos en existencia, uno pertenezca a un “híbrido” así? ¿Fue una casualidad o ese apareamiento sucedía todo el tiempo?

5. ¿Por qué murieron los denisovanos?

No estamos exactamente seguros de cómo se extinguieron los denisovanos. Ciertamente es posible que el Homo Sapiens haya superado a los denisovanos, pero, de nuevo, no hay pruebas de ello.

Ni siquiera estamos seguros de cuándo se extinguieron. Hay pruebas de ADN limitadas que incluso sugieren que pueden haber sobrevivido en Nueva Guinea o en las islas circundantes hasta hace 15.000 o 30.000 años.

Sin embargo, sabemos que el Homo Sapiens se apareó con los denisovanos en numerosas ocasiones, y que este mestizaje benefició a los humanos de hoy.

Por ejemplo, la variante del gen EPAS1 que los tibetanos y sherpas modernos heredaron de los denisovanos los hace adaptarse mejor a altitudes elevadas, protegiéndolos de la hipoxia (una condición en la que los tejidos del cuerpo se ven privados de oxígeno).

De manera similar, los científicos incluso han descubierto que algunas poblaciones modernas en Oceanía tienen un sistema inmunológico que está parcialmente codificado (y reforzado) por el ADN adquirido de los denisovanos.


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