En año y medio, dos de cada tres estados reportaron mal sus delitos
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En año y medio, dos de cada tres estados reportaron mal sus delitos

Desde las 24 mil averiguaciones que Veracruz no contó a las tres mil que Michoacán borró… Son cambios sin ninguna justificación que impiden tener un diagnóstico real, advierte el Observatorio Nacional Ciudadano. Habrá un nuevo sistema de registro delictivo en 2016, adelanta la organización.
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Por Arturo Ángel
1 de septiembre, 2015
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En los últimos 18 meses, por lo menos dos de cada tres estados del país reportaron de forma incompleta o errónea los delitos cometidos en su territorio. En algunos casos  las omisiones fueron de unos cuantos ilícitos, pero hay otras entidades como Veracruz, Sinaloa o Michoacán en donde los “errores” ascendieron a miles de averiguaciones no incluidas o, por el contrario, que fueron borradas del registro.

Cada mes el  Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) da a conocer la estadística de todos los delitos que se cometieron a partir de los datos que le proporcionan las procuradurías o fiscalías de los estados. Esos números sirven para medir la incidencia delictiva y el alza o retroceso en algunos ilícitos. Es decir, se trata del principal indicador mediante el cual el gobierno mide si su estrategia contra la delincuencia está funcionando o no.

Pero de enero del 2014 a la fecha más del 70% de las entidades hicieron modificaciones posteriores a lo que originalmente reportaron. Algunas correcciones se hicieron un mes después de lo registrado pero otras tardaron varios meses e incluso hay modificaciones de años completos anteriores.

Por ejemplo, en mayo de 2014 Sinaloa anunció que agregaría más de diez mil averiguaciones previas que no contó en los tres años anteriores. Un mes antes, Veracruz reconoció que no había reportado casi 300 homicidios en 2013. Michoacán en cambio, decidió borrar en diciembre de 2014 casi dos mil delitos que había reportado en el primer semestre de ese año.

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), organización que ha realizado un seguimiento mensual a los reportes de incidencia delictiva desde hace más de cinco años, acusó que hay cambios que son “francamente inexplicables” y que impiden tener una radiografía del problema pese a que las denuncias de los delitos existen.

“No es un problema de cifra negra, sino de la misma  cifra blanca la que no está representando absolutamente nada (…) así no existen las condiciones de un diagnóstico mes con mes porque las disminuciones o los aumentos no representan lo que realmente se está viviendo” señaló.

Para obtener un balance de todas las modificaciones, Animal Político revisó los cambios hechos por los estados a sus reportes de delitos, y que pueden consultarse en un apartado denominado  “Modificaciones a las estadísticas por Entidad Federativa”  de la página del SESNSP.

Se trata de la única sección en donde se detallan los cambios, ya que los balances de incidencia simplemente aparecen modificados sin detalles de las correcciones que se realizaron. Además, solo están disponibles para consulta los reportes de cambios a partir de enero de 2014. Antes de ese mes no hay información publicada.

También se revisó el análisis hecho por el propio ONC a los movimientos hechos por las entidades federativas correspondiente al año 2014 e incluido en su Reporte Anual de Incidencia de Delitos de Alto Impacto 2014.

Veracruz y Sinaloa, líderes en contar mal

De las 32 entidades federativas del país, 25 realizaron entre enero del 2014 y julio del 2015 por lo menos una modificación a algún reporte de incidencia delictiva que habían dado a conocer previamente. Es decir que, en proporción, por lo menos dos de cada tres estados corrigieron los delitos que originalmente reportaron.

En cuanto a número total de delitos, Veracruz es la entidad que ha hecho los cambios más significativos.

Fue en el reporte correspondiente a abril de 2014 cuando la entidad gobernada por Javier Duarte anunció que “actualizaba las cifras de todos los delitos” correspondientes al 2013, y añadió 23 mil 911 averiguaciones previas que no había contabilizado, entre ellos 299 homicidios dolosos.

Con lo anterior el total de delitos registrados en 2013 en Veracruz creció de 48 mil 253 a 72 mil 164 averiguaciones previas.  Lo anterior significa que, en proporción, la entidad  no había reportado al terminar el 2013 uno de cada tres delitos que sí se cometieron y que además se habían denunciado.

En este caso, a diferencia de lo que ocurre con otros movimientos, Veracruz no explicó el porqué de los cambios realizados, por lo menos en los registros del SESNSP.

“El procurador me dijo literalmente que no existe una razón del porqué no los habían contado desde un inicio. Los tenían ahí, estaban identificados pero simplemente no estaban registrados. (…) No hay un argumento válido para decir que se les perdieron más de 23 mil delitos” dijo en entrevista el director del Observatorio Nacional.

Un mes después de los cambios anteriores, Veracruz hizo una nueva modificación para añadir 360 averiguaciones previas por extorsión que tampoco había contemplado en 2013.

Sinaloa es la segunda entidad con más averiguaciones previas agregadas de forma extemporánea a sus registros originales, más de 18 mil 700, con el agregado de que además es la que ha generado, en el referido plazo de año y medio, el mayor número de reportes con correcciones, con un total de 17.

Destaca el reporte de mayo de 2014 en donde Sinaloa agregó de un golpe más de diez mil delitos que no había contabilizado para cuatro años anteriores, es decir, de 2010 a 2013. La mayoría de esos ilícitos fueron robos y averiguaciones por delitos patrimoniales. En este caso, la entidad  se justificó diciendo que los cambios se debían a “denuncias extemporáneas” de los ciudadanos, entre otros motivos.

En los meses posteriores, casi sin falta, Sinaloa continuó reportando múltiples movimientos para los años 2014 y 2015, y en ocasiones hizo modificaciones en el mismo mes más de tres veces, siempre sumando nuevas averiguaciones que no había contado.

Otros estado que hizo un cambio importante fue el estado de México con dos mil 811 averiguaciones que agregó de forma extemporánea al año 2013, entre ellos 34 homicidios culposos. En tanto, Zacatecas e Hidalgo generaron reportes de cambios constantes, con 14 y 12 respectivamente, aunque no llegaron a las mil averiguaciones añadidas.

Michoacán, líder en… borrar delitos

Entre 2013 y 2014 Michoacán eliminó de sus registros oficiales más de tres mil averiguaciones previas que originalmente había reportado  ante el Sistema Nacional de Seguridad Pública y lo hizo a través de dos reportes.

En primera instancia, en mayo de 2014 dicho estado informó la eliminación de mil 15 delitos para el año 2013, entre ellos más de 230 homicidios de distinto tipo, bajo el argumento de que hubo una “reclasificación de ilícitos”. Cabe recordar que en 2013 la entidad fue gobernada de forma interina por Jesús Reyna, quien terminó encarcelado por presuntos nexos con la delincuencia organizada.

Luego, en diciembre de 2014 Michoacán otra vez borró delitos que ya había reportado, y esta vez fueron casi dos mil averiguaciones correspondientes al primer semestre de ese año, periodo que coincide con la gestión de Alfredo Castillo como comisionado para la Seguridad en Michoacán.

En este segundo reporte la entidad ya no dio razones del porque eliminó los referidos delitos, , entre los que estaban 159 homicidios dolosos y culposos, así como 21 secuestros y 49 extorsiones.

El pasado 26 de agosto se publicó que la eliminación de estos delitos había permitido a Michoacán salir del “top ten” de las entidades con más incidencia delictiva.

Pero Michoacán no es la única entidad que ha borrado averiguaciones que ya había reportado por lo menos en el último año y medio. Otros casos es por ejemplo Querétaro, que acumula más de mil 600 delitos eliminados.

“Cuando eliminan delitos tampoco tenemos  ninguna explicación. Hay cantidades que no se explican por sí mismas. Pareciera efectivamente que quisieran favorecer mediante estas operaciones el desempeño de las autoridades” dijo Rivas.

Sin protocolo… y sin voluntad

El Observatorio Nacional Ciudadano, que lleva más de cinco años dando seguimiento puntual a la forma en cómo se registra la incidencia delictiva, advirtió que aunque a nivel federal se ha señalado que hay reglas generales para registrar los delitos, en realidad no existe un protocolo homologado.

Francisco Rivas explicó que en el 2010 el INEGI estableció una “norma técnica” para que, independientemente de las diferencias en los códigos penales estatales, las entidades pudieran identificar por ejemplo que si era un secuestro y que era un secuestro exprés, o a que se le consideraba extorsión.

El problema, agrega el director del Observatorio, es que es una norma técnica que además de que no era seguida por muchos estados ya quedó obsoleta a partir de los nuevos lineamientos que trajo consigo la reforma penal y el Sistema Penal Adversarial.

Rivas subrayó que otro problema serio es lo que considera una “falta de voluntad política” de algunos gobernantes y procuradores para transparentar su balance delictivo pese a las observaciones que se les han hecho en la materia.

“Así no podemos hacer una radiografía homogénea y clara del país. Hay algunos procuradores que se resisten mucho a cualquier mejora en cuestión de transparencia y rendición de cuentas mientras que hay otros que si entienden perfectamente” agregó Rivas.

En ese contexto, reveló que para el próximo año se comenzará a aplicar un nuevo mecanismo actualizado para el reporte de incidencia delictiva. Según el activista, fue elaborado en conjunto con el Centro Nacional de Información del Sistema Nacional de Seguridad y el propio Observatorio participó en programas de capacitación.

“Vamos a tener un detalle mucho más preciso de varios delitos y se va a poder desagregar información (…) Esto está programado para iniciar el próximo año y vamos a dar un seguimiento de que se aplique porque de nada sirve que se diseñen estas herramientas y luego no se respeten”, dijo Rivas.

delitos mal contados

Estados con más reportes de correcciones
Entidad Reportes con correcciones
Sinaloa 17
Zacatecas 14
Hidalgo 12
Jalisco 6
Chihuahua 5

Nota: Algunos reportes incluyen cambios en múltiples meses o años

Fuente: SESNSP  Reportes de correcciones emitidos entre enero 2014  y julio 2015

 

Numeralia
299 Los homicidios dolosos que Veracruz  olvidó contar en el 2013.
424 Los homicidios culposos que no se contaron inicialmente en todo el país en 2014.
25 de 32 Las entidades que corrigieron sus reportes originales de delitos en años y medio.
1 de cada 3 Los delitos denunciados que Veracruz no contó al cierre del 2013.
96 Los reportes con correcciones emitidos por los estados en año y medio.

Fuente: SESNSP y ONC

 

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11S: por qué la CIA no detectó los ataques contra las Torres Gemelas (pese a las señales que tuvo)

Cuando la CIA no logró evitar los ataques del 11 de septiembre de 2001, muchos se preguntaron si se pudo haber hecho más, pero este fracaso al parecer fue causado por un problema que va mucho más allá de las agencias de inteligencia.
Getty Images
11 de septiembre, 2021
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El fracaso de la CIA a la hora de detectar las señales que advertían de los ataques del 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en uno de los temas más controvertidos en la historia de los servicios de inteligencia. Ha habido comisiones, revisiones, investigaciones internas y más.

Por un lado están los que dicen que la CIA no notó señales de advertencia obvias. Por el otro, aquellos que argumentan que es notoriamente difícil identificar las amenazas de antemano y que la agencia estadounidense hizo todo lo que era razonablemente posible.

Pero, ¿qué pasa si ambos lados están equivocados?

¿Qué pasa si la verdadera razón por la cual la CIA no pudo detectar la trama es más sutil de lo que cualquiera de las partes piensa?

¿Y qué si les digo que este problema se extiende más allá de los servicios de inteligencia y afecta en silencio a miles de organizaciones, gobiernos y equipos hoy en día?

Si bien muchas de las investigaciones se centraron en lo que la agencia hizo o dejó de hacer con la información disponible antes del 11S, pocos dieron un paso atrás para examinar la estructura interna de la propia CIA y, en particular, sus políticas de contratación.

Y desde una perspectiva tradicional, eran inmejorables: los potenciales analistas eran sometidos a una batería de exámenes psicológicos, médicos y de todo tipo. Y no hay duda de que contrataron personas excepcionales.

“Los dos exámenes principales eran uno del tipo de la prueba de acceso a la universidad para determinar la inteligencia de un candidato y un perfil psicológico para examinar su estado mental”, explica un veterano de la CIA.

“Las pruebas eliminaban a cualquiera que no fuera sobresaliente en ambos casos. En el año en que presenté mi solicitud, aceptaron a un candidato por cada 20.000 solicitantes. Cuando la CIA decía que contrataba a los mejores, estaba en lo cierto”, agrega.

Y, sin embargo, la mayoría de estos reclutas también se veían muy similares: hombres, blancos, anglosajones, estadounidenses, de religión protestante.

Este es un fenómeno común en el reclutamiento, a veces llamado “homofilia”: las personas tienden a contratar a personas que piensan (y a menudo se ven) como ellos mismos.

Y es que a uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias.

De hecho, los escáneres cerebrales sugieren que cuando otros reflejan nuestros propios pensamientos eso estimula los centros de placer de nuestros cerebros.

Un hombre cruza el lobby de la sede de la CIA

AFP
Para el momento de los ataques, la mayor parte de los analistas de la CIA eran muy similares.

En su estudio sobre la CIA, los expertos en inteligencia Milo Jones y Phillipe Silberzahn escriben: “El primer atributo consistente de la identidad y cultura de la CIA desde 1947 hasta 2001 es la homogeneidad de su personal en términos de raza, sexo, etnia y antecedentes de clase“.

Y un estudio del inspector general sobre prácticas de reclutamiento encontró que en 1964, una rama de la CIA, la Oficina de Estimaciones Nacionales, “no tenía profesionales negros, judíos o mujeres, y solo unos pocos católicos”.

Para 1967, según el informe, había menos de 20 afroamericanos de unos 12.000 empleados no administrativos de la CIA, y la agencia mantuvo la práctica de no contratar minorías desde la década de 1960 hasta la década de 1980.

Y, hasta 1975, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos “prohibió abiertamente el empleo de homosexuales”.

Hablando de su experiencia con la CIA en la década de 1980, una persona con información privilegiada escribió que el proceso de reclutamiento “condujo a nuevos oficiales que se parecían mucho a las personas que los reclutaron: blancos, en su mayoría anglosajones; de clase media y alta; graduados universitarios de artes liberales”. Había pocas mujeres y “pocas etnias, incluso con antecedentes europeos recientes”.

“En otras palabras, ni siquiera tanta diversidad como había entre los que habían ayudado a crear la CIA”, destaca el escrito.

La diversidad se redujo aún más después del final de la Guerra Fría. Un exoficial de operaciones dijo que la CIA tenía una “cultura blanca como el arroz”.

Y en los meses previos al 11 de septiembre, la Revista Internacional de Inteligencia y Contrainteligencia comentó: “Desde su inicio, la comunidad de inteligencia integrada por la élite protestante blanca, no solo porque esa era la clase en el poder, sino porque esa élite se vio a sí misma como garante y protectora de los valores y la ética estadounidenses”.

La sede de la CIA en Langley, Virginia

AFP
La sede de la CIA en Langley, Virginia

¿Pero por qué es un problema esta homogeneidad? Si uno está conformando un equipo de relevos, ¿no quiere simplemente a los corredores más rápidos? ¿Por qué habría de importar si son del mismo color, género, clase social, etc.?

Pues porque esta lógica, aunque irrefutable cuando se aplica a tareas simples como correr, cambia cuando se aplica a tareas complejas como la inteligencia.

¿Por qué? Porque cuando un problema es complejo, ninguna persona tiene todas las respuestas. Todos tenemos puntos ciegos, lagunas en nuestra comprensión.

Y esto significa que si uno reúne a un grupo de personas que comparten perspectivas y antecedentes similares, es probable que compartan los mismos puntos ciegos.

Lo que a su vez significa que lejos de desafiar y abordar estos puntos ciegos, es probable que estos se refuercen.


La ceguera de perspectiva describe el hecho que a menudo no somos capaces de ver a nuestros propios puntos ciegos. Nuestros modos de pensamiento son tan habituales que apenas notamos cómo filtran nuestra percepción de la realidad.

La periodista Reni Eddo-Lodge describe un período en el que tuvo que ir en bicicleta al trabajo: “Una verdad incómoda se me ocurrió cuando cargaba mi bicicleta de arriba a abajo por las escaleras: la mayoría del transporte público no era fácilmente accesible… Antes de tener que transportar mis propias ruedas, nunca me había dado cuenta de este problema. Había sido ajena al hecho de que esta falta de accesibilidad estaba afectando a cientos de personas”.

Este ejemplo no implica necesariamente que todas las estaciones deban estar equipadas con rampas o ascensores. Pero sí muestra que solo podemos realizar un análisis significativo si somos capaces de percibir los costos y beneficios. Y esto depende de la diversidad de perspectiva, de personas que pueden ayudarnos a ver nuestros propios puntos ciegos y a quienes podemos ayudar a ver los suyos.


Osama bin Laden le declaró la guerra a Estados Unidos desde una cueva en Tora Bora en febrero de 1996. Las imágenes mostraban a un hombre con una barba que le llegaba hasta el pecho. Vestía una túnica debajo del uniforme de combate.

Hoy, dado todo lo que sabemos sobre el horror que desencadenó, la declaración parece amenazante.

Pero una fuente de la principal agencia de inteligencia de EE.UU. dijo que la CIA “no podía creer que este saudita alto y con barba, en cuclillas alrededor de una fogata, pudiera ser una amenaza para Estados Unidos”.

Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

Getty Images
Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

En otras palabras, para una masa crítica de analistas, Bin Laden parecía primitivo y relativamente inofensivo.

Richard Holbrooke, un alto funcionario del gobierno del presidente Clinton, lo expresó de esta manera: “¿Cómo puede un hombre en una cueva superar a los líderes mundiales de la sociedad de la información?“.

Otro dijo: “Simplemente no pudieron justificar la necesidad de destinar recursos para averiguar más sobre Bin Laden y Al Qaeda porque el tipo vivía en una cueva. Para ellos, era la esencia del atraso”.

Ahora, considera cómo alguien más familiarizado con el islam habría percibido las mismas imágenes.

Bin Laden llevaba una túnica no porque fuera primitivo en intelecto o tecnología, sino porque trataba de parecerse al profeta Mahoma. Ayunaba los mismos días que Mahoma ayunó. Sus poses y posturas, que a un público occidental le parecían tan atrasadas, eran las mismas que la tradición islámica atribuye al más sagrado de sus profetas.

Como lo expresó Lawrence Wright en el libro sobre el 11 de septiembre que le valió el Premio Pulitzer, Bin Laden orquestó su operación “invocando imágenes que eran profundamente significativas para muchos musulmanes pero prácticamente invisibles para aquellos que no estaban familiarizados con esa fe“.

Jones escribe: “La anécdota de la barba y la fogata es evidencia de un patrón más amplio en el que los estadounidenses no musulmanes, incluso los consumidores de inteligencia más experimentados, subestimaron a Al Qaeda por razones culturales”.

Osama Bin Laden

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Los analistas de la CIA no dimensionaron la amenaza representada por el millonario saudita.

En cuanto a la cueva, esta tenía un simbolismo aún más profundo.

Como casi cualquier musulmán sabe, Mahoma buscó refugio en una cueva después de escapar de sus perseguidores en La Meca. Para un musulmán, una cueva es sagrada. El arte islámico está lleno de imágenes de estalactitas.

Y Bin Laden modeló su exilio en Tora Bora como su propia hijrah personal, utilizando la cueva como propaganda.

Como dijo un erudito musulmán: “Bin Laden no era primitivo; era estratégico. Sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Los analistas también fueron engañados por el hecho de que Bin Laden a menudo emitía pronunciamientos en forma de poesía.

Para los analistas blancos de clase media, esto parecía excéntrico y reforzaba la idea de un “mullah primitivo en una cueva”.

Para los musulmanes, sin embargo, la poesía tiene un significado diferente. Es sagrada. De hecho, los talibanes se expresan habitualmente en poesía.

La agencia estadounidense, sin embargo, estaba estudiando los pronunciamientos de Bin Laden utilizando un marco de referencia sesgado.

Como lo expresaron Jones y Silberzahn: “La poesía en sí misma no estaba únicamente en un idioma extranjero, el árabe; también provenía de un universo conceptual a años luz de la sede de la CIA”.

Islamistas pro Bin Laden

Getty Images
“Bin Laden sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Para el año 2000, la “chusma antimoderna y sin educación” que seguía a Bin Laden había crecido hasta alcanzar unas 20.000 personas, en su mayoría con educación universitaria y con un sesgo hacia la ingeniería.

Yazid Sufaat, quien se convertiría en uno de los investigadores de ántrax de Al Qaeda, tenía un título en Química. Y muchos estaban listos para morir por su fe.

Mientras tanto, el alto funcionario de la CIA Paul Pillar (blanco, de mediana edad, educado en una universidad de élite), estaba descartando la posibilidad misma de un gran ataque terrorista.

“Sería un error redefinir el contraterrorismo como la tarea de lidiar con el terrorismo ‘catastrófico’, ‘grandioso’ o el ‘súperterrorismo’, cuando en realidad esas etiquetas no representan la mayor parte del terrorismo que Estados Unidos probablemente deba enfrentar“, dijo.

Y otro defecto en las deliberaciones de la CIA fue su renuencia a creer que Bin Laden iniciaría un conflicto con Estados Unidos.

¿Por qué comenzar una guerra que no podría ganar?

Póster de búsqueda de Osama Bin Laden

AFP
Cuando EE.UU. reconoció el peligro que representaba Bin Laden, ya era tarde.

Los analistas no habían dado el salto conceptual que permite entender que para los yihadistas la victoria no debe asegurarse en la tierra sino en el paraíso.

De hecho, el nombre en clave de Al Qaeda para la trama era “La gran boda”.

Y es que en la ideología de los suicidas, el día de la muerte de un mártir es también el día de su boda, cuando es recibido por vírgenes en el cielo.

La CIA podría haber asignado más recursos a investigar a Al Qaeda. Podría haber intentado infiltrar la organización. Pero en la agencia fueron incapaces de comprender la urgencia. No asignaron más recursos, porque no percibieron una amenaza.

No buscaron penetrar Al Qaeda porque ignoraban el agujero en su análisis. Y el problema no se limitaba (únicamente) a la incapacidad de conectar los puntos en el otoño de 2001, sino que remitía una falla en todo el ciclo de inteligencia.

La escasez de musulmanes dentro de la CIA es solo un ejemplo de cómo la homogeneidad debilitó a la principal agencia de inteligencia del mundo, da una idea de cómo un grupo más diverso habría posibilitado una comprensión más rica no solo de la amenaza que representaba Al Qaeda, sino también de los peligros en todo el mundo; de cómo diferentes marcos de referencia, diferentes perspectivas, habrían posibilitado una síntesis más completa, matizada y poderosa.

Por ejemplo, una proporción sorprendentemente alta del personal de la CIA había crecido en familias de clase media, soportado pocas dificultades financieras u otros signos de potenciales precursores de la radicalización, o numerosas otras experiencias que podrían haber enriquecido el proceso de inteligencia.

En un equipo más diverso, cada uno de ellos habría sido un valioso activo. Como grupo, sin embargo, tenían defectos.

Gente con traje

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“A uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias”.

El problema, sin embargo, no es solo de la CIA, como se nota al mirar a muchos gabinetes de gobiernos, bufetes de abogados, equipos de liderazgo del ejército, altos funcionarios públicos e incluso ejecutivos de algunas empresas de tecnología.

Y es que nos sentimos inconscientemente atraídos por personas que piensan como nosotros, pero rara vez notamos el peligro porque desconocemos nuestros propios puntos ciegos.

John Cleese, el comediante, lo expresó de esta manera: “Todo el mundo tiene teorías. Las personas peligrosas son aquellas que no conocen sus propias teorías. Es decir, las teorías sobre las que operan son en gran parte inconscientes”.

Obtener la combinación correcta de diversidad en los grupos humanos no es fácil. Reunir las mentes correctas, con perspectivas que desafían, aumentan, divergen y polinizan en lugar de loros, corroboran y restringen, es un verdadera ciencia.

Pero esto se convertirá en una fuente clave de ventaja competitiva para las organizaciones, sin mencionar las agencias de seguridad. Así es como los enteros se vuelven más que la suma de sus partes.

La CIA, por su parte, ha dado importantes pasos hacia una diversidad significativa desde el 11 de septiembre.

Pero el problema continúa persiguiendo a la agencia y un informe interno en 2015 fue bastante crítico.

Como dijo el entonces director, John Brennan: “El grupo de estudio analizó detenidamente nuestra agencia y llegó a una conclusión inequívoca, la CIA simplemente debe hacer más para desarrollar el entorno de liderazgo diverso e inclusivo que requieren nuestros valores y que nuestra misión exige”.

*Matthew Syed es el autor de Rebel Ideas: The Power of Diverse Thinking (“Ideas rebeldes: el poder del pensamiento diverso”).


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