Fiscalía para la libertad de expresión descarta caso de Moisés Sánchez; dice que no es periodista
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Cortesía Familia de Moisés Sánchez

Fiscalía para la libertad de expresión descarta caso de Moisés Sánchez; dice que no es periodista

En respuesta a un recurso de amparo interpuesto por la organización Artículo 19, la Procuraduría General de la República argumenta, en base a una serie de testimonios recabados en el municipio de Medellín, que la principal actividad de Moisés era el de conductor de taxis, por lo que no tiene objeto la atracción del caso. Por su parte, Artículo 19 critica que la PGR usó "testimonios sesgados" para llegar a esta conclusión.
Cortesía Familia de Moisés Sánchez
Por Manuel Ureste
11 de septiembre, 2015
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El periodista veracruzano Moisés Sánchez fue sustraído de su domicilio por un grupo de personas armadas, el pasado 2 de enero. // Foto: Cortesía Familia de Moisés Sánchez.

Moisés Sánchez fue sustraído de su domicilio por un grupo de personas armadas y posteriormente asesinado, el pasado 2 de enero. // Foto: Cortesía Familia de Moisés Sánchez.

La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) no atraerá la investigación del caso de Moisés Sánchez, director del semanario La Unión asesinado el pasado 2 de enero en el municipio veracruzano de Medellín, porque concluye que su principal actividad era la de taxista y no el periodismo.

En respuesta a un recurso de amparo interpuesto el 1 de abril por la organización Artículo 19, la Procuraduría General de la República (PGR) –de la que depende la FEADLE- expone que no hay elementos suficientes para sostener que la privación ilegal de la libertad y el posterior asesinato de Moisés se deba a su condición de periodista; trabajo que la Fiscalía indica que hacía “de manera esporádica”.

Ante esta consideración, la dependencia insiste en que el caso no es objeto de atracción el pasado 28 de febrero ya se pronunció de manera idéntica-, por lo que apunta que éste debe ser investigado por las autoridades de Veracruz. Esto, a pesar de que Artículo 19 documentó que según el artículo 10 del Código Federal de Procedimientos Penales, el caso de Moisés aplicaba en al menos seis de los 10 supuestos (que puedes leer aquí) bajo los cuales la FEADLE puede atraer delitos contra la libertad de expresión.

Para llegar a la conclusión de que Moisés Sánchez no era periodista -en concordancia con lo que también apuntó desde un principio el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien nada más conocer la noticia del secuestro de Moisés se apresuró a decir que éste era un “conductor de taxi y activista social”-, la PGR utiliza principalmente dos elementos que esgrime a lo largo de 33 páginas en el oficio DGCAP/OAXICP/0127/2015, fechado el 21 de agosto de este año, y del que Animal Político tiene una copia.

1.- Testimonios

La Fiscalía hizo una serie de entrevistas a vecinos de la localidad veracruzana de Medellín de Bravo, así como exfuncionarios y exempleados del Ayuntamiento y también a familiares de Moisés Sánchez, quienes algunos aseguran que desconocen el semanario La Unión y la actividad periodística de Moisés, aunque otros, por el contrario, refieren que sí conocían su trabajo periodístico y su activismo en el municipio.

Entre los testimonios que emplea la Fiscalía para descartar que Moisés Sánchez era periodista también está la declaración ministerial de Clemente Noé Rodríguez, uno de sus presuntos agresores hoy preso, quien se refiere a Moisés en su confesión como “un taxista de la localidad”.

Asimismo, la Fiscalía concluye que Moisés ejercía el periodismo “de manera esporádica” a partir del testimonio del hijo del comunicador, Jorge Sánchez, quien al ser preguntado sobre la periodicidad en que su padre publicaba La Unión, éste refiere que la última vez fue ocho meses antes de su homicidio.

Además, la PGR también incluye las repuestas de directivos de los diarios Notiver, Órale, La imagen del Golfo y Diario del Puerto, quienes niegan que Moisés Sánchez formara parte de su plantilla editorial o que les prestara sus servicios como reportero, tal y como se había apuntado en un principio.

2.- Definición de labor periodística  

Por otra parte, para concluir que Moisés Sánchez no era periodista la PGR usa una definición de la labor periodística emanada del acuerdo A/145/10, por el que se creó la FEADLE en el año 2010. Según este acuerdo, la labor periodística se entiende “como la que lleve a cabo una persona física o moral que se dedique a través de un medio de comunicación a tareas de información o de creación de opinión”.

No obstante, tal y como señala Artículo 19, la Fiscalía omite usar para este caso una definición de la labor periodística posterior que es mucho más amplia.

Se trata de la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, publicada el 25 de junio de 2012, la cual entiende por periodistas “las personas físicas, así como medios de comunicación y difusión públicos, comunitarios, privados, independientes, universitarios, experimentales o de cualquier otra índole cuyo trabajo consiste en recabar, generar, procesar, editar, comentar, opinar, difundir, publicar o proveer información, a través de cualquier medio de difusión y comunicación que puede ser impreso, radioléctrico, digital o imagen”.

PGR sesga los testimonios para desacreditar labor periodística de Moisés: Artículo 19

Para Paulina Gutiérrez, abogada de Artículo 19, los argumentos esgrimidos por la PGR para descartar el trabajo periodístico de Moisés Sánchez son insuficientes, y critica que la Fiscalía usa “testimonios sesgados” para facilitar la conclusión de que el director de La Unión era taxista y así no atraer el caso.

“Están utilizando los testimonios de manera sesgada para desacreditar la actividad periodística de Moisés. Porque en la investigación también hay muchos otros testimonios que confirman que sí conocían la distribución y promoción que daba Moisés Sánchez a La Unión”, subraya la licenciada en entrevista con Animal Político, quien adelanta que Artículo 19 ya estudia interponer un nuevo amparo contra la resolución de la dependencia federal.

Por su parte, Jorge Sánchez, hijo del comunicador, denuncia que las preguntas realizadas por la dependencia a varios ciudadanos de Medellín “no buscaban investigar, sino desacreditar la labor de mi papá”.

“Medellín es un pueblo, y la PGR cuestiona a personas que no saben lo que es el periodismo o que tienen un concepto limitado. Por ejemplo, en las preguntas les plantean si consideran que mi padre trabajaba para un periódico, y algunos primero dicen que no, pero luego admiten que él siempre andaba con la cámara de fotos, haciendo entrevistas, y cubriendo eventos. Y eso muestra que muchas personas ligan el concepto de periodismo con empresas grandes, con los periodistas que ven por la televisión”.

En cuanto a la definición que emplea la PGR sobre la labor periodística –la cual queda restringida a que la persona trabaje para un medio de comunicación-, Jorge Sánchez hace hincapié en que la labor de su padre iba más allá de publicar el semanario La Unión con más o menos regularidad.

No es necesario trabajar en un medio de comunicación para hacer periodismo. Hay periodistas ciudadanos, blogueros, y personas que hacen periodismo comunitario, como mi padre. Pero todo ellos se quedan desamparados bajo esa definición de la PGR. No entienden que alguien que no esté en nómina, que no trabaje para un medio reconocido, pueda llamarse periodista”, expone Sánchez, quien recuerda que hay testimonios de periodistas veracruzanos que confirman que, además de publicar La Unión, Moisés también les enviaba información de lo que sucedía en Medellín a través de notas y fotografías.

Uno de esos testimonios es el de Ángel Ramos, reportero que conoció a Moisés desde el año 2012.

Moi llevaba muchos años informando lo que pasa en Medellín sobre asesinatos, secuestros, extorsiones y corrupción, y comenzó también a pasar información a los periodistas del Puerto de Veracruz para que diéramos a conocer todas esas situaciones”, dijo Ramos para un perfil que Animal Político publicó el pasado 26 de enero tras la desaparición forzada del comunicador, en el que definió la labor de Moisés Sánchez como “fundamental”, porque “daba voz a la comunidad”. 

Lee aquí el perfil.

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Cómo la pandemia ha dañado nuestra vida sexual (y qué podemos hacer para remediarlo)

La pandemia ha hecho mella en la vida sexual de las parejas: ¿por qué las relaciones íntimas se están debilitando?
27 de abril, 2021
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Antes de la pandemia, muchas parejas vivían como “dos barcos que pasan en la noche”, considera la terapeuta sexual Emily Jamea, de Houston, Texas (EE.UU.).

Algunas parejas, que antes estaban sobrecargadas de compromisos fuera de casa, descubrieron que los confinamientos relacionados con la pandemia les ofrecían un respiro muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos.

“Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones”, dice Jamea.

Sin embargo, a medida que la pandemia avanzaba, empezó a “pasar factura” a las relaciones íntimas, sostiene. “Para la mayoría de las parejas, el deseo sexual cayó en picado”.

Los estudios realizados en todo el mundo cuentan una historia similar.

Las investigaciones llevadas a cabo en Turquía, Italia, India y EE.UU. en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario, y es directamente atribuido al confinamiento.

“Creo que gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey (EE.UU.), quien realizó el estudio.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

El estrés provocado por estos factores -por no hablar de los problemas que surgen al pasar demasiado tiempo con otra persona en un espacio cerrado y reducido- contribuyó al marcado descenso de la vida sexual de las parejas.

En cierto modo, el mundo de la covid-19 ha demostrado ser tóxico para la sexualidad, así que ¿seremos capaces de volver a nuestra normalidad sexual cuando se disipe el estrés de la pandemia, o nuestras relaciones habrán sufrido un daño duradero?

Dos fases en el deseo

Como observó Jamea, muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas (EE.UU.), describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Durante esta fase, la gente tiende a colaborar. Puede ser cuando vas a la casa de tu vecino y le dejas papel higiénico en la puerta cuando lo necesita”, cuenta Balzarini.

Pareja

Getty Images
Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos, pero luego eso cambió, dicen los expertos.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas”.

Balzarini observó este patrón en los participantes, mayores de 18 años, en un estudio sobre 57 países que ella y su equipo llevaron a cabo durante la pandemia.

Al inicio de la misma, observaron que factores como la preocupación económica estaban asociados a un mayor deseo sexual entre las parejas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, a medida que las personas informaron de un aumento de los factores de estrés relacionados con la pandemia -como la soledad, el estrés general y las preocupaciones específicas de la covid-19-, también informaron de una disminución del deseo sexual hacia sus parejas.

Según Balzarini, lo más importante de este estudio es la relación entre el estrés, la depresión y el deseo sexual. Al principio de la pandemia, los factores de estrés podrían no haber “desencadenado la depresión” todavía, explica.

Pero cuando esos factores de estrés se prolongaron, la gente se agotó. El estrés se correlaciona con la depresión, y “la depresión afecta negativamente al deseo sexual”, dice.

Además de las tensiones cotidianas provocadas por la pandemia, la mayor amenaza del virus se cernía sobre nosotros, ya que las tasas de mortalidad y hospitalización aumentaban en todo el mundo.

Este peligro, siempre presente, contribuyó sin duda a matar el ánimo de las parejas.

“Los terapeutas sexuales dicen algo parecido a ‘dos cebras no se aparean delante de un león'”, cuenta Jamea.

“Si hay una inmensa amenaza ahí mismo, eso envía una señal a nuestro cuerpo de que probablemente no es un buen momento para tener sexo”. Por esa razón, “el aumento del estrés conduce a un bajo deseo o a una dificultad para que se produzca la excitación”, asevera.

pareja entrelazada

Getty Images
“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, cuentan los expertos.

Demasiada cercanía

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”, explica.

Dejaron paso a las crecientes exigencias cotidianas, como el desorden en el hogar, y las parejas empezaron a criticarse mutuamente.

Lehmiller lo describe como el “efecto de sobreexposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

beso

Getty Images
Algunas personas engañaron por primera vez a sus parejas durante la pandemia, según los estudios.

Este aumento del tiempo de convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, dice Lehmiller. “Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”.

Separados de su vida social y profesional anterior a la pandemia, las personas también pueden empezar a perder el sentido de sí mismos, lo que puede afectar a la confianza y el rendimiento sexual.

Especialmente las mujeres han tenido que dejar de lado sus carreras durante la pandemia, ya que las tareas domésticas, el cuidado de los niños y la educación en casa han recaído desproporcionadamente sobre ellas.

“Eso fue muy duro para muchas mujeres”, explica Jamea.

“ son una parte tan importante de la identidad, y llevamos todo lo que somos al dormitorio. Si no sabemos quiénes somos, de repente, puede parecer que no hay nada que aportar”.

¿Podemos recuperarnos?

Sin embargo, el sexo no está necesariamente condenado. Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

“Las personas que probaron cosas nuevas fueron mucho más propensas a reportar mejoras”, asegura Lehmiller.

Entre las nuevas actividades que ayudaron a mejorar la vida sexual de la pareja se encuentran “probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes”, según el estudio.

Pero para los que tienen relaciones en las que la actividad sexual ha disminuido durante el último año y no se ha recuperado, ¿habrá daños duraderos? Depende, dicen los expertos.

Otra pareja

Getty Images
Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Su investigación también demostró que algunas personas engañaron a sus parejas por primera vez durante la pandemia, una indiscreción de la que puede ser difícil recuperarse.

Otros seguirán sufriendo las pérdidas de empleo relacionadas con la pandemia, así como las tensiones financieras que se ciernen sobre las relaciones y que pueden también causar fricciones.

Pero, para muchos, hay esperanza. Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. Ella está viendo los efectos positivos de esta situación en las parejas de su consulta.

Cualquier tipo de vuelta a la “normalidad” es un buen indicador para las parejas cuyas luchas comenzaron durante la pandemia.

“Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada… vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller.

“Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

Este artículo se publicó originalmente en ingles en BBC Worklife.


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