Los otros 158 desaparecidos de Cocula, Guerrero
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Los otros 158 desaparecidos de Cocula, Guerrero

La mayoría de los 158 desaparecidos son hombres o niños, con excepción de 15 mujeres, y su rango de edad va de los 13 a los 60 años. El caso Ayotzinapa le dio valor a los familiares de personas desaparecidas en Guerrero para denunciar los otros casos.
Cuartoscuro
Por AP
16 de septiembre, 2015
Comparte
Integrantes de a UPOEG y familiares de los normalistas desaparecidos localizaron dos fosas cerca de la laguna de Tuxpan, En Guerrero. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Integrantes de a UPOEG y familiares de los normalistas desaparecidos localizaron dos fosas cerca de la laguna de Tuxpan, En Guerrero. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

El convoy de hombres armados se dispersó por el municipio de Cocula, en Guerrero, al sur de México, antes del amanecer. Algunos llevaban los nombres e irrumpieron directo en sus casas. Otros sólo se llevaron a quienes se encontraron en su camino.

Diecisiete personas desaparecieron de Cocula el 1 de julio de 2013, más de un año antes de que sucediera lo mismo con 43 estudiantes en la vecina ciudad de Iguala y que dirigiera los reflectores del mundo hacia esta zona de Guerrero.

La desaparición de los estudiantes de la Norma Rural de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014 le dio el valor a cientos de otras familias, que también tenían familiares desaparecidos, para salir a la luz pública y, algunos por primera vez, a denunciar los crímenes.

Ellos comenzaron a llamarse “Los otros desaparecidos”.

Entre ellos se encuentra Rosa Segura Giral, quien esperó más de un año para reportar el secuestro de su hija de 19 años, Berenice Navarijo Segura. Ella desapareció ese día de julio en Cocula, unas horas antes de su fiesta de graduación del bachillerato.

“Yo había dicho que no, que no iba a denunciar”, recordó Segura Giral. “Porque yo decía, ‘yo denuncio y que tal si mi hija está cerca, la gente sabe que yo denuncié, le hacen daño’, o sea, pensaba en todo eso”.

No fue sino hasta que otras familias de desaparecidos comenzaron a reunirse en una iglesia de Iguala, en otoño pasado, cuando Segura Giral finalmente decidió presentar la denuncia ante las autoridades.

Más de 25 mil 500 personas han desaparecido en México entre 2007 y el 31 de julio de 2015, según cifras del propio gobierno. En los últimos meses, The Associated Press entrevistó a familiares de 158 de “los otros desaparecidos”, que reportaron sus casos en la iglesia, dieron muestras de ADN y subieron a las montañas de los alrededores con machetes y varillas en busca de fosas clandestinas.

La gran mayoría de los 158 desaparecidos son hombres o niños, con excepción de 15 mujeres, y su rango de edad va de los 13 a los 60 años. El grueso de ellos son menores de 30 años.

Las familias han encontrado 60 fosas y con la ayuda de las autoridades federales recuperaron los restos de 104 personas. Sólo seis de ellos han sido identificados y entregados a sus familiares.

Hay muchas razones para las desapariciones: el reclutamiento para llenar las filas de un cartel de las drogas con hombres jóvenes. Atacar a competidores. Obtener dinero de rescates o castigar a alguien por no haber pagado una extorsión. Como sea, las desapariciones siembran miedo.

Miedo y silencio que induce a los cárteles a operar sin obstáculos. Su infiltración en la policía era tan evidente que después de la desaparición de los 43 estudiantes, las autoridades federales arrestaron a 66 miembros de las fuerzas policiales de Iguala y Cocula. La investigación oficial señaló que la policía local detuvo ilegalmente a los jóvenes y los entregó al grupo del narcotráfico Guerreros Unidos que los mató.

Iguala, rodeada de montañas, es un lugar desde donde se trafica pasta de opio hacia los Estados Unidos y es un codiciado sitio para los cárteles de las drogas que operan en la región.

La mañana del día de la graduación de Berenice, su familia escuchó el sonido de los disparos de 20, 30 hombres que avanzaban hacia la casa de los hermanos Luis Alberto Albarrán Miranda, de 23 años, y José Daniel, de 14. La policía de Cocula nunca salió de sus instalaciones, ubicadas a sólo escasos 100 metros de la casa, donde los desconocidos irrumpieron entre gritos de que eran policías federales en busca de armas.

Descalzos, los hermanos fueron sacados de ahí.

A menos de un kilómetro al este de la casa de los Albarrán Miranda, sobre una colina al otro lado de un puente, hombres armados llegaron disparando a la casa de su primo, Víctor Albarrán Varela, de 15 años. Algunos familiares se escondieron en el sótano, pero uno de sus hermanos mayores logró saltar una barda y cruzar el arroyo. Le dispararon en un tobillo, pero escapó.

Víctor tuvo la mala suerte de estar en el baño cuando su madre llevó a los otros a esconderse y se encontró de frente con los hombres armados que buscaban a otro de sus hermanos. Cuando no lo encontraron, dijeron que se lo llevarían a él como “una garantía”, contó su mamá Maura Varela Damacio.

Berenice Navarijo Seguro desapareció poco después. Ella esperó 20 minutos después de que dejaron de oírse los disparos y subió atrás de la motocicleta de su novio para ir a arreglarse el cabello y maquillarse.

Cuando su madre vio el convoy de camionetas pick-up pasar frente a su casa horas después, nunca imaginó que Berenice y su novio podrían estar en alguna de ellas.

“Nunca pensé que me podía pasar esto, nunca, nunca, nunca en mi vida pensaba en esto. Nunca pensé que la gente te quisiera hacer tanto daño, porque es daño el que te hacen”, dijo. “Mucho daño”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
Comparte

La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=hBXMhuGqcAg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.