"Es científicamente imposible que los normalistas hayan sido incinerados en el basurero de Cocula"
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Cuartoscuro.

"Es científicamente imposible que los normalistas hayan sido incinerados en el basurero de Cocula"

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que estudió el caso Ayotzinapa presentó sus conclusiones este domingo y en ellas asegura que para incinerar 43 cuerpos se hubiera requerido 13 mil kilogramos de neumáticos y 30 mil kilogramos de madera, además de que el fuego debería haber durado 60 horas.
Cuartoscuro.
Por Nayeli Roldán
6 de septiembre, 2015
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Padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa estuvieron presentes en el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. // Foto: Nayeli Roldán.

Padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa estuvieron presentes en el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. // Foto: Nayeli Roldán.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que analizó lo ocurrido con los 43 estudiantes de Ayotzinapa, concluyó que la versión de la Procuraduría General de la República, acerca de que los jóvenes fueron incinerados en basurero de Cocula, Guerrero, no es científicamente posible.

Los análisis científicos, el peritaje realizado en Cocula y las contradicciones de los supuestos perpetradores pone en entredicho la “verdad histórica” informada por el exprocurador Jesús Murillo Karam sobre lo ocurrido con los normalistas desaparecidos entre el 26 y 27 de septiembre de 2014. Lo anterior, de acuerdo con las conclusiones del Grupo Interdisciplinario, presentadas este domingo 6 de septiembre. 

“Los muchachos no fueron incinerados en el basurero de Cocula”, concluyó el grupo de expertos, tras seis meses de investigación, como lo mandó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

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El grupo de está conformado por Francisco Cox, abogado originario de Chile y especialista en derecho constitucional; Claudia Paz y Paz abogada guatemalteca especializada en derecho penal y derechos humanos. También lo componen la abogada colombiana Ángela Buitrago, experta en derecho penal y ciencias criminológicas, Carlos Beristáin médico español y especialista en educación para la salud y Alejandro Valencia Villa, abogado originario de Colombia, especializado en la promoción y defensa derechos humanos y derecho internacional humanitario.

 De acuerdo con Francisco Cox, experto en derechos humanos e integrante del Grupo Interdisciplinario, un experto en “ciencia del fuego” concluyó, tras una visita al basurero de Cocula en julio de este año, que para incinerar 43 cuerpos se hubiera requerido 13 mil kilogramos de neumáticos y 30 mil kilogramos de madera y el fuego debió haber durado 60 horas; además se hubiera generado una nube de 300 metros que sería vista por los pobladores, pero no ocurrió.

Además, no hubiera sido posible que alguien se acercara a la pira de fuego a supuestamente arrojar más combustible, como dijeron en sus declaraciones los supuestos perpetradores. Esto porque el fuego generaría de 14 a 16 kilowatts de radiación, lo que hubiera quemado a quien se acercara. 

En la presentación de los resultados, que se llevó a cabo en la sede de la Comisión de Derechos Humanos del DF, los cinco expertos del grupo confirmaron también la existencia de un quinto autobús que salió de la terminal de Iguala. Es decir, un autobús adicional a los cuatro que, según se conoce, tomaron los normalistas en la noche de su desaparición.

Los expertos aseguran que conocieron de investigaciones de autoridades estadounidenses acerca de un autobús de Iguala que transportaba droga a Estados Unidos, por lo que instaron a que esa fuera una línea de investigación para la PGR.

Cabe agregar que, según los expertos, ese quinto autobús no ha formado parte del expediente e investigación de la Procuraduría porque, supuestamente, había sido destruido por los estudiantes.

En conferencia de prensa, el experto en derechos humanos e integrante del grupo independiente, Carlos Beristain, dijo que la existencia del autobús debe ser una línea de investigación porque las evidencias demuestran que la intención del operativo contra los normalistas era “no dejar salir los autobuses de Iguala”.

“Hay un modus operandi, un aumento de violencia, un ataque dirigido hacia los estudiantes y (la orden de) no dejar salir los autobuses”, dijo el experto de origen español.

En la presentación del informe, los expertos mencionaron que uno de los estudiantes que sobrevivió al ataque fue llevado a una casa de seguridad en Iguala, donde escuchó que había un hombre dirigiendo todo el operativo.

“Fue un operativo que estaba siendo dirigido de forma coordinada por un hombre que no hemos logrado identificar”, agregó la experta Claudia Paz.

Sobre la presunta participación del Ejército en el caso, los expertos indicaron que los militares vieron a los estudiantes heridos en la clínica Cristina, donde los agredieron verbalmente.

Los expertos aseguraron también que los estudiantes fueron vigilados en todo momento a través de las cámaras del C4, pero durante los ataques, hubo “silencio” entre las autoridades.

Tanto elementos de la Policía Federal, municipal y la Secretaría de la Defensa Nacional estuvieron enterados de la presencia de los estudiantes y desde un principio sabían que eran alumnos de Ayotzinapa. “Nunca los confundieron”, dijo Claudia Paz.

Horas más tarde, en la primera reacción al informe, el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer que giró instrucciones para que se tomen en cuenta las observaciones realizadas por los expertos de la CIDH.

A través de su cuenta de Twitter, Peña Nieto agradeció el apoyo de la Comisión Interamericana de Derechos humanos “para la investigación de estos hechos tan lamentables”.

Además, la titular de la PGR, Arely Gómez, señaló que el informe del GIEI será analizado y la dependencia a su cargo valorará si se integra a la investigación.

Señaló que se realizará un nuevo peritaje sobre la presunta incineración de los cuerpos. El nuevo peritaje será realizado por un “cuerpo colegiado de peritos de alto nivel”, dijo.

Gómez González señaló que habrá prórroga de mandato para que los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes continúen con su trabajo.

A continuación puedes ver el mensaje a medios de la procuradora Arely Gómez.

Este es el discurso completo de la procuradora.

Aquí puedes consultar el informe completo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes.

 

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Ruth Bader Ginsburg: por qué la muerte de la jueza de la Corte Suprema de EE.UU. supone un terremoto en una nación ya fracturada

Si el presidente Trump nomina un reemplazante de la magistrada podría alterar por años el equilibrio ideológico del mayor tribunal de justicia del país y aumentar la tensión política a pocas semanas de las elecciones.
19 de septiembre, 2020
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La muerte de un juez de la Corte Suprema de Justicia siempre es algo trascendente en Estados Unidos. Pero la de Ruth Bader Ginsburg supone un terremoto de consecuencias imprevisibles para este país.

Ginsburg, que murió el viernes a los 87 años debido a un cáncer de páncreas, era un ícono feminista y progresista del máximo tribunal judicial de EE.UU. para asuntos como la igualdad de género o la inmigración, el aborto o el matrimonio igualitario.

Su muerte abre ahora la posibilidad de que el presidente Donald Trump nomine a su sucesor en una corte de nueve miembros donde ya ha colocado a dos, y altere así por años el equilibrio ideológico del Supremo a favor de los conservadores.

Como esto ocurre además en un país políticamente polarizado y a pocas semanas de una elección presidencial cargada de tensión, el debate por el reemplazo de Ginsburg amenaza con aumentar la fractura entre republicanos y demócratas.

“Normalmente las nominaciones a la Corte Suprema son un deporte de sangre. Entonces esto va a ser verdaderamente apocalíptico. Hay mucho en juego en esta nominación”, dice Jonathan Turley, un destacado profesor de derecho constitucional en la Universidad George Washington, a BBC Mundo.

Una silla clave

El hecho de que los magistrados de la Corte Suprema ocupen su cargo de manera vitalicia significa que cualquier cambio en la integración tiene efectos duraderos.

Nominada por el presidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg formaba parte de un bloque de cuatro jueces progresistas de la corte que solía necesitar de un quinto voto “péndulo” para lograr mayoría.

Ruth Bader Ginsburg

Reuters
Ginsbrurg era parte de un bloque de cuatro jueces progresistas.

En votaciones recientes ese quinto voto lo aportó el juez John Roberts para decisiones sobre inmigración, derechos de homosexuales y otros temas importantes de la “guerra cultural” en este país.

Los presidentes de EE.UU. tienen la potestad de elegir los miembros de la corte, que deben ser ratificados por el Senado, y Trump suele señalar como un logro el haberlo hecho dos veces en menos de cuatro años de mandato.

Si lograse colocar a un tercer magistrado netamente conservador, la Corte pasaría a tener seis jueces instalados por republicanos, mientras el bloque liberal quedaría en una minoría de tres.

Eso puede conducir con el paso del tiempo a alteraciones significativas en diversas ramas del derecho.

“Esta es posiblemente la nominación más importante en la historia de la corte moderna. Hay una serie de doctrinas que actualmente penden de mayorías de cinco a cuatro”, advierte Turley.

Por ejemplo, señala que con un nuevo juez conservador en la corte quizás se abriría el camino para a revertir parcial o totalmente Roe versus Wade, el emblemático caso por el que el tribunal despenalizó el aborto en 1973.

Trump y Kavanaugh

Reuters
Dos de los actuales jueces del Supremo fueron nominados por Donald Trump.

Probablemente consciente de todo esto, Ginsburg indicó en su testamento que su “deseo más ferviente” era que evitaran reemplazarla hasta que asumiera un nuevo presidente, según informó la radio pública estadounidense NPR.

La pregunta ahora es si Trump podrá provocar tal desequilibrio en un Supremo que recientemente ha fallado más de una vez en contra de los intereses del mandatario.

“Aumentará el nivel de furia”

La muerte de Ginsburg le ofrece a Trump la oportunidad de acicatear al electorado conservador y religioso a menos de 50 días de las elecciones, cuando las encuestas lo muestran atrás del candidato demócrata Joe Biden.

De hecho, desde hace semanas Trump señalaba la eventualidad de nominar a un tercer juez del Supremo como una razón para que lo reelijan, por lo que quedan pocas dudas de que intentará hacerlo en los meses que le quedan como presidente.

Mensaje para Ruth Baden Ginsburg

Reuters
Ginsburg pidió en su testamento que no se nombrara un sucesor antes de las elecciones.

Además, el debate que se abre con esto desviará algo la atención de la respuesta de Trump a la pandemia de coronavirus, cuando EE.UU. está a punto de llegar a 200.000 muertos por el covid-19, una cifra que ningún otro país ha registrado.

El Senado está controlado por el Partido Republicano de Trump y su líder allí, Mitch McConnell, anticipó en la misma noche del viernes que en la cámara habrá una votación sobre el juez que nomine el presidente.

Sin embargo, evitó decir cuándo ocurriría esto: si antes o después de las elecciones del 3 de noviembre.

Los republicanos tienen 53 senadores (contra 47 demócratas), pero al menos dos miembros de esa mayoría se manifestaron días atrás reticentes a votar un nuevo juez de la corte tan cerca de las elecciones.

Esto sugiere que el reemplazo de Ginsburg puede volverse una nueva prueba de fuego de la lealtad republicana hacia Trump cuando algunos senadores tienen dificultades para ser reelectos ellos mismos.

Joe Biden

Reuters
Biden también ha dicho que el remplazo de Ginsbrurg debe esperar a las elecciones.

Por otro lado, a la controversia se añade el antecedente de que McConnell bloqueó en 2016 la votación en el Senado de un juez nominado para la corte por el entonces presidente Barack Obama, argumentando que era un año electoral.

Su explicación ahora es que el voto puede proceder porque, a diferencia de cuatro años atrás, el presidente y la mayoría del Senado pertenecen al mismo partido.

Los demócratas se apresuraron a exigir que se espere hasta después de la elección.

“Los votantes deben elegir al presidente y el presidente debe elegir al juez para que lo considere el Senado”, declaró Biden el mismo viernes.

Esto también podría movilizar a favor de Biden a electores de izquierda que aún están inseguros de votar por él.

“No podía imaginar que fuera posible hacer esta elección más divisiva, pero ocurrió: esto agrega un elemento transformador a la elección”, reflexiona Turley. “Esto aumentará el nivel de furia en el país”.


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