111 detenidos por el ataque a los normalistas, ¿quiénes son?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

111 detenidos por el ataque a los normalistas, ¿quiénes son?

En la lista no figuran ni autoridades federales o estatales, ni objetivos criminales prioritarios. Hay 33 supuestos integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos, de los que ni siquiera se conoce públicamente su identidad.
Por Arturo Angel
21 de septiembre, 2015
Comparte
¿Quiénes son los 111 detenidos del caso Ayotzinapa? Foto: Especial

¿Quiénes son los 111 detenidos del caso Ayotzinapa? Foto: Especial

La investigación por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa ha llevado a prisión, según el balance oficial, a 111 exfuncionarios y delincuentes. Sin embargo, entre ellos no hay hasta ahora ningún servidor público, policía estatal o federal, ni algún criminal considerado como prioritario por el gabinete de seguridad.

Animal Político hizo una revisión de todas las detenciones que se han hecho públicas por parte de la Fiscalía de Guerrero y de la Procuraduría General de la República (PGR), ambas encargadas en distintos momento de la investigación, así como de los informes del Consejo de la Judicatura Federal, responsable de los procesos.

El resultado: solamente se ha hecho pública la identidad de 78 de las 111 personas que han sido detenidas y consignadas como resultado de las investigaciones por la desaparición de los normalistas, desde octubre del año pasado hasta la fecha.

A pesar de haber sido detenidos como parte de la investigación del caso de los estudiantes víctimas de desaparición forzada en Iguala, Guerrero, no todos están acusados directamente de haber participado en el plagio.

Los 33 nombres que no se conocen, de acuerdo con el cruce del balance oficial, serían principalmente personas ligadas con el grupo delictivo Guerreros Unidos, al que se responsabiliza de haber perpetrado, en colusión con autoridades municipales, el secuestro y presunto homicidio de los normalistas.

En general, los detenidos pertenecen a tres grupos: policías municipales de Iguala, policías municipales de Cocula –un municipio colindante– y personas vinculadas con el mencionado grupo delictivo. A ellos se suman el ex presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa; así como la joven que presuntamente los encubrió cuando se escondieron en la Ciudad de México.

No hay policías federales ni militares detenidos, ni tampoco agentes estatales. Del más de medio centenar de supuestos delincuentes detenidos, ningún nombre aparece entre la lista de los más de 90 objetivos criminales ya neutralizados por el gobierno federal.

El matrimonio Abarca y su cómplice. //Foto: Agencia de Investigación Criminal

El matrimonio Abarca y su cómplice. //Foto: Agencia de Investigación Criminal

Los Abarca

La pareja gobernaba en Iguala, José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, fueron señalados casi desde las primeras semanas del caso como los autores intelectuales de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.

Según la llamada “verdad histórica” de la PGR, dada a conocer por el exprocurador Jesús Murillo Karam, el móvil de la agresión a los normalistas fue que se temía que interrumpieran el informe que daba Pineda en su calidad de presidenta del DIF. La PGR dijo tener registros de comunicaciones por radio en donde Abarca instruyó a los mandos policiales de Iguala proceder.

No obstante, los hallazgos recientes han demostrado que la llegada de los normalistas fue posterior al referido evento, lo que ha debilitado el móvil inicial del caso

El ex presidente municipal y su esposa fueron capturados, tras una intensa búsqueda y trabajo de inteligencia, en un domicilio de la colonia Tenorios, delegación Iztapalapa, en el Distrito Federal. De acuerdo con versiones previas a su detención, habían estado ocultándose en Morelos, Tlaxcala y Querétaro.

Junto con los Abarca fue detenida Noemí Berumen, una joven hija de un empresario dedicado al alquiler de grúas, y quien mantuvo escondida a la ex pareja presidencial en el domicilio de Iztapalapa propiedad de su familia.

Los policías de Iguala

Actualmente se encuentran encarcelados 43 elementos de la Policía Municipal de Iguala, responsables de haber perpetrado la primera agresión en contra de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, la noche del 26 de septiembre de 2014, aunque el principal mando de esa corporación sigue prófugo.

De los agentes que ya están presos el de mayor jerarquía es Francisco Salgado Valladares, ex subdirector de la Secretaría de Seguridad Pública de Iguala, capturado el pasado 9 de mayo en el estado de Morelos.

De acuerdo con la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Salgado Valladares era el encargado de recibir directamente del grupo criminal Guerreros Unidos más de 600 mil pesos al mes para ser repartidos entre los agentes corruptos que daban protección a las actividades delictivas en la zona.

Los policías de Iguala han sido detenidos en distintos momentos. Primero fueron 22 agentes asegurados por la Fiscalía de Guerrero en octubre del año pasado. Unas semanas después fueron capturados diez más y el 29 de diciembre pasado un nuevo grupo de otros diez policías que había logrado eludir la orden de aprehensión girada en su contra.

La averiguación de la PGR ha planteado que fueron los agentes municipales de Iguala los que agredieron con armas de fuego a los estudiantes, matando por lo menos a tres de ellos e hiriendo de gravedad a otro grupo. Luego se encargaron de la retención ilegal de 43 normalistas que entregaron a agentes de Cocula, el municipio aledaño.

El ataque fue instruido por Felipe Flores Velázquez, director de la Policía de Iguala, y quien supuestamente acató las órdenes de José Luis Abarca. La PGR considera su captura como clave para el desenlace de las investigaciones pero hasta ahora no ha materializado.

Los agentes de Cocula

La Policía Municipal de Cocula es la segunda fuerza de seguridad involucrada en el ataque a los estudiantes de Ayotzinapa. Hay en total 15 elementos de esa corporación detenidos y ya procesados.

El 14 de octubre del año pasado, el jefe de la Agencia de Investigación Criminal, Tomas Zerón, dijo que el resultado de las indagatorias confirmaba que los policías de Iguala entregaron a agentes municipales de Cocula al grupo de normalistas ilegalmente retenidos.

“Los policías detenidos confesaron que alteraron las bitácoras de traslado y número de patrullas para ocultar la operación que se había llevado a cabo. Fueron ellos los que entregaron a los normalistas a elementos del crimen organizado”, señaló Zerón.

Los 14 agentes capturados originalmente fueron policías municipales preventivos pero, el 21 de noviembre del año pasado fue detenido César Nava González, subdirector operativo de esa corporación. De acuerdo con la PGR, Nava era quien recibía los sobornos del grupo Guerreros Unidos para permitir su operación en el área.

La Procuraduría también detuvo en su momento al presidente municipal de Cocula, César Miguel Peñaloza Santana, para indagar sus vínculos con el crimen organizado, pero tras declarar fue liberado bajo reservas de ley.

Los “Guerreros” y los que faltan

De acuerdo con el balance oficial, hay más de medio centenar de presuntos integrantes y personas ligadas al grupo delictivo Guerreros Unidos detenidos hasta ahora, como resultado de las investigaciones por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Pero la revisión hecha por Animal Político arroja que sólo se ha hecho pública la detención de 17 de ellos.

Ninguno de los capturados aparece en la lista de los más de 90 objetivos prioritarios del crimen organizado que ya fueron capturados.

El detenido de mayor jerarquía es Sidronio Casarrubias Salgado, capturado por agentes federales en Morelos, y que antes perteneció a la estructura delictiva del cártel de los Beltrán Leyva, al igual que varios de sus cómplices.

De acuerdo con lo revelado por la PGR, Sidronio Casarrubias no participó activamente en la agresión en contra de los normalistas pero si fue quien dio autorización a su lugarteniente, Gildardo López Astudillo, para que procediera con el ataque bajo el argumento de que pensó que se trataba de integrantes del grupo delictivo de Los Rojos.

Otra captura destacada es la de Rubén Nuez Salgado, operador financiero de Guerreros Unidos. La PGR señala que él era el responsable directo del pago de los sobornos a los cuerpos de seguridad coludidos con el grupo criminal, entre ellos los 600 mil pesos que mensualmente se le daba a los mandos de la Policía de Iguala.

Los dos principales lugartenientes de Casarrubias ya fueron capturados también. Uno de ellos es Normal Isai Alarcón Mejía y el otro es Gildardo López Astudillo, alias el Gil. Fue este último el que habría estado a cargo de toda la operación para presuntamente asesinar y desaparecer a los normalistas, que según la PGR, fueron quemados en un basurero de Cocula.

Entre el grupo de sicarios de Guerreros Unidos capturados destaca el caso de Felipe Rodríguez Salgado, alias el Cepillo, quien declaró –según lo revelado en diciembre por el entonces procurador Jesús Murillo Karam– la forma en que supuestamente fueron quemados los estudiantes de Ayotzinapa y sus restos colocados en bolsas que luego se arrojaron al río.

Respecto a la identidad de otros integrantes de este grupo criminal cuyas capturas no se han dado a conocer, en el Consejo de la Judicatura Federal confirmaron que las consignaciones se han hecho a juzgados federales de Tamaulipas sin embargo, por determinación del juez se resolvió no dar a conocer detalles de las mismas.

¿Quiénes son los 111 detenidos del caso Ayotzinapa? Foto: Especial

¿Quiénes son los 111 detenidos del caso Ayotzinapa? Foto: Especial

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo sería una guerra entre potencias ahora (y cuál es la ventaja de Rusia y China frente a Occidente)

Muchos de los aspectos de los principales conflictos entre Occidente y, por ejemplo, Rusia o China, ya se han desarrollado, ensayado y desplegado. con una ventaja para estos últimos: los misiles hipersónicos.
4 de enero, 2022
Comparte

Fuerzas de Rusia se aglomeran en la frontera con Ucrania, Moscú exige que la OTAN se aleje de sus fronteras y China vocifera cada vez más su derecho a retomar Taiwán, incluso por la fuerza si es necesario.

Etiopía está en guerra civil, el conflicto separatista en Ucrania ha cobrado más de 14.000 vidas desde 2014, la insurgencia en Siria continúa hirviendo a fuego lento y el autodenominado Estado Islámico arrasa en partes de África.

Pero ¿cómo se ve el futuro de las guerras entre las grandes potencias? ¿Y está Occidente preparado para los desafíos que vendrán?

Primero que todo, “las guerras del futuro” ya están aquí. Muchos de los aspectos de los principales conflictos entre Occidente y, digamos, por ejemplo, Rusia o China, ya se han desarrollado, ensayado y desplegado.

El 16 de noviembre, Rusia realizó una prueba de misil en el espacio, destruyendo uno de sus propios satélites. Durante el verano boreal, China condujo pruebas con sus avanzados misiles hipersónicos, capaces de viajar a muchas veces la velocidad del sonido.

Ataques cibernéticos ofensivos, ya sean disruptivos o de depredación, se han convertido en acontecimientos diarios.

Gráficos que muestran cómo operan los misiles hipersónicos de China

BBC

Ponerse al día

Michele Flournoy fue directora de política de estrategia del Pentágono bajo dos presidentes de EE.UU., Bill Clinton y Barack Obama. Cree que la atención de Occidente sobre el Medio Oriente en las últimas dos décadas permitió que sus adversarios se pusieran muy al día en términos militares.

“Realmente hemos llegado a un punto de inflexión estratégico donde nosotros -EE.UU., Reino Unido y nuestros aliados- estamos saliendo de 20 años de estar enfocados en antiterrorismo y contrainsurgencia, las guerras en Irak y Afganistán, y levantamos la mirada para darnos cuenta de que ahora estamos en una muy seria competencia de gran poder”, comenta.

Se está refiriendo, por supuesto, a Rusia y China, países descritos respectivamente en el análisis integrado del gobierno británico como “la amenaza aguda” y el “rival estratégico”de Occidente a largo plazo, respectivamente.

“Mientras nos enfocábamos en el amplio Medio Oriente”, dice, “estos países estudiaron la manera en que Occidente hace la guerra. Y empezaron a invertir masivamente en toda una gama de tecnologías nuevas”.

Personal de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan operaciones cibernéticas en la Base Aérea Warfield de la Guardia Nacional, en Maryland, 2017

Fuerza Aérea de EE.UU.
Personal de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan operaciones cibernéticas en la Base Aérea Warfield de la Guardia Nacional, en Maryland, 2017

Mucha de esa inversión ha estado dirigida hacia la actividad cibernética, ataques disruptivos con miras a socavar la estructura de la sociedad en Occidente, influyendo elecciones, robando datos sensibles. Esto pasa muy por debajo del umbral de guerra y muchas de esas acciones se pueden negar.

Pero ¿qué pasaría si las actuales tensiones entre Occidente y Rusia en torno a Ucrania, por ejemplo, o entre EE.UU. y China sobre Taiwán, se tornan hostiles? ¿Cómo se verían?

“Creo que esto se desarrollaría ahora en un entorno altamente dependiente del flujo de información”, señala Meia Nouwens, una investigadora asociada del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) especializada en cómo China usa datos para sacar ventaja militar.

“El Ejército Popular de Liberación de China ha creado una nueva agencia llamada Fuerza de Apoyo Estratégico que se concentra en el espacio, la guerra electrónica y las capacidades cibernéticas”.

¿Qué quiere decir eso en la práctica? Pues bien, casi lo primero que ocurriría en cualquier acción hostil serían ataques cibernéticos masivos de ambas partes. Habría intentos de “cegar” al otro destruyendo sus comunicaciones, incluyendo satélites, o incluso cortando los vitales cables submarinos que transmiten datos”.

Le pregunté a Franz-Stefan Gady, especialista de guerras futuras del IISS, qué significaría esto para la persona común y corriente ¿De repente dejarían de funcionar nuestros teléfonos, se agotaría la gasolina en las estaciones, la distribución de alimentos entraría en caos?

“Sí, con toda probabilidad”, contesta. “Porque las grandes potencias están invirtiendo masivamente no solo en capacidad ofensiva cibernética sino en capacidad de guerra electrónica que puede interferir satélites y tumbar las comunicaciones. Así que no sólo serán los ejércitos sino las sociedades en general las que serán el objetivo principal en los conflictos del futuro“.

Un cohete Falcon de la empresa SpaceX con satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despega del Centro Espacial Kennedy en 2019

Getty Images
Un cohete Falcon de la empresa SpaceX con satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegó del Centro Espacial Kennedy en 2019.

Toma de decisiones

El mayor peligro militar aquí es el recrudecimiento no planeado. Si tus satélites no se están comunicando y tus estrategas que están sentados en sus búnkeres de comando subterráneos no pueden estar seguros de lo que está pasando, les resultará extremadamente difícil calibrar una reacción.

Meia Nouwens cree que esto los deja con la opción de responder de forma “minimalista” o “maximalista”, lo que lleva al riesgo de recrudecer las tensiones.

Un factor que probablemente juegue un papel principal en las guerras del futuro será la inteligencia artificial (IA). Esta podría acelerar tremendamente la toma de decisiones y los tiempos de respuesta de los comandantes, permitiéndoles procesar la información más rápidamente.

Aquí, EE.UU. tiene una ventaja cuantitativa sobre sus adversarios potenciales y Michele Flournoy sostiene que podría compensar en las áreas donde Occidente se ve superado por el enorme tamaño del Ejército Popular de Liberación de China.

“Una de las manera de recuperar terreno y complicar los planes de defensa o ataque del adversario es juntando a humanos con máquinas”, indica. “Así que si tienes una plataforma operada por una persona que pueda controlar 100 plataformas sin personal, ahí es donde empiezas a recuperar ese equilibrio cuantitativo”.

Pero hay un área donde Occidente está quedando peligrosamente rezagado respecto a Rusia y China. Son los misiles hipersónicos, proyectiles súper potentes que pueden volar a cualquier punto entre cinco y 27 veces la velocidad del sonido y cargar ojivas convencionales o nucleares.

Rusia ya anunció el éxito de pruebas con su misil crucero hipersónico Zircon, proclamando que puede destruir defensas en cualquier parte del mundo.

Misiles Dong Feng 17 equipados con un vehículo planeador hipersónico, Pekín, 2019

Getty Images
Misiles Dong Feng 17 equipados con un vehículo planeador hipersónico, Pekín, 2019.

El misil Dong Feng 17 de China, develado por primera vez en 2019, carga un vehículo planeador hipersónico (VPH) que puede maniobrar a través de la atmósfera con una casi impredecible trayectoria, lo que lo hace muy difícil de interceptar.

En contraste, las pruebas recientes de los sistemas estadounidenses no han tenido buenos resultados. La inclusión de estas armas en el arsenal de China está haciendo que Washington piense dos veces antes de entrar en una guerra para defender a Taiwán, si es que China decide invadir el territorio.

La Fuerza Aérea de EE.UU. haciendo pruebas de su misil hipersónico AGM-183A, en California, 2020

Fuerza Aérea de EE.UU.
La Fuerza Aérea de EE.UU. hizo pruebas de su misil hipersónico AGM-183A, en California, 2020, sin buenos resultados.

No obstante, ahora mismo, empezando 2022, las fuerzas de Rusia se acumulan en la frontera con Ucrania, ciertamente con capacidades de guerra cibernética y electrónica incluida en sus equipos convencionales compuestos principalmente de tanques, vehículos blindados y tropas, los mismos recursos que estaría desplegando si Moscú decidiera invadir los países Bálticos, por ejemplo.

Entretanto, Reino Unido ha tomado la decisión de recortar sus fuerzas convencionales a cambio de invertir en la nueva tecnología. Franz-Stefan Gady, el especialista en guerras del futuro, cree que eso sin duda rendirá beneficios en unos 20 años, pero antes de eso quedará una brecha preocupante.

“Creo que vamos a pasar por un período muy peligroso en los próximos cinco a diez años, cuando estén ocurriendo muchos de los recortes. Al mismo tiempo, muchas de estas capacidades tecnológicas emergentes no estarán lo suficientemente maduras como para tener un verdadero impacto operacional”, considera.

¿Panorama sombrío?

Y en esos próximos cinco a diez años podríamos ver algunos de los desafíos más peligrosos para la seguridad de Occidente. Entonces, ¿el panorama es sombrío?

No necesariamente, según Michele Flournoy, que pasó años en el centro de las políticas de defensa de EE.UU. Piensa que la solución está en dos cosas: consulta y colaboración íntima con los aliados e inversión en lugares precisos.

“Si logramos trabajar juntos y realmente invertir en las tecnologías adecuadas, los conceptos precisos, y los desarrollamos a gran velocidad y tamaño, deberíamos ser capaces de impedir una guerra de grandes potencias”, afirma.

“Deberíamos poder alcanzar nuestros objetivos y hacer que la región Indo-Pacífica, por ejemplo, siga siendo libre, abierta y próspera en el futuro”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=T06-Q9QEzes

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.