Expediente Ayotzinapa: peritos falsos, cartuchos sembrados en Cocula y "graves fallas"
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Expediente Ayotzinapa: peritos falsos, cartuchos sembrados en Cocula y "graves fallas"

El equipo argentino advirtió a la PGR de estas y otras las anomalías un mes antes de la renuncia del titular de la SEIDO y de Murillo Karam.
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Por Arturo Angel
13 de octubre, 2015
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Peritos en Cocula, Guerrero. Foto: Cuartoscuro

Peritos en Cocula, Guerrero. Foto: Cuartoscuro

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) –que colabora en la investigación de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa–, alertó en enero pasado al entonces procurador Jesús Murilo Karam de “graves fallas” en el trabajo pericial del caso, desde la infiltración de policías como falsos peritos hasta la siembra de cartuchos de arma de fuego en el basurero de Cocula.

Las anomalías descubiertas por los peritos internacionales se presentaron en diligencias en las que, presuntamente, la Procuraduría General de la República (PGR) violó los acuerdos establecidos con el EAAF para que las mismas se hicieran de forma simultánea o para que la agenda se acordara previamente.

El equipo argentino también señaló que el basurero de Cocula –donde se realizarán nuevos peritajes– fue contaminado como escena del crimen desde noviembre del año pasado debido a que no hubo una preservación adecuada del sitio, situación que incluso fue reconocida por las autoridades, quienesdijeron que no podían resguardarlo pues era “un bien público”.

Se trata de una “problemática continua” en todo el trabajo pericial de la PGR , dijeron los especialistas, que además de dificultar el trabajo pericial independiente compromete en general la integridad de la averiguación.

Ninguna de las anteriores anomalías y problemas fue comentada públicamente por la PGR.

Sin embargo, menos de un mes después de que el EAAF alertó de las fallas, el titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), Jorge Hugo Ruiz Reynaud, responsable oficial de la investigación, presentó su renuncia al cargo y antes de que terminara febrero también lo hizo Murillo Karam.

Los oficios y el dictamen de los peritos independientes reportando las anomalías se encuentran en los últimos tomos de la versión pública de la investigación que la PGR inició por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y que Animal Político ha podido revisar gracias a una solicitud de transparencia.

Dicha versión, junto con sus 13 anexos, está disponible desde el domingo 11 de octubre en el portal de internet de la PGR.

Los falsos peritos

El 29 de enero pasado, el EAAF envió un oficio al procurador Murillo Karam en el que reportó el descubrimiento de dos policías infiltrados como peritos en una diligencia que la PGR encabezaría en Guerrero, y de otra persona más que dijo ser, a la vez, policía ministerial y perito entomólogo del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF). Este último llevaba dos armas largas.

Lo anterior fue posible, de acuerdo el equipo argentino en su análisis, gracias al presunto desconocimiento o negligencia por parte de la SEIDO, la subprocuraduría de Derechos Humanos y los agentes ministeriales responsables de la averiguación.

El documento firmado por Mercedes Doretti, coordinadora del EAAF, relata que las irregularidades están relacionadas con la inspección que se realizaría el 22 de diciembre del 2014 en una zona conocida como La Carnicería, en Guerrero. Dicha inspección fue solicitada originalmente por los peritos independientes.

Tres días antes de la diligencia, la PGR modificó lo acordado originalmente, señalando que aprovecharían el viaje para acudir también al basurero de Cocula y realizar un estudio de insectos de la zona a cargo de peritos entomólogos. En total, según la Procuraduría, irían siete peritos de su parte.

La cita para partir fue a las 8 de la mañana en el hangar de la PGR en la Ciudad de México. Al llegar a esa instalación, los especialistas independientes comenzaron a identificar las anomalías.

“Nos sorprendimos que en la sala donde nos reunimos uno de los peritos en entomología cargaba un arma tipo fusil ametralladora cruzada en el pecho y una segunda arma también tipo subfusil que colgaba en su hombro (…) esta persona dijo que compraría carne para poner trampas y atraer fauna nociva”, señala Doretti en el oficio.

El EAAF cuestionó a los “peritos” el motivo de la diligencia siendo que ya se había recabado antes fauna nociva, a los que estos respondieron que “no conocían la investigación” pues no trabajaban para la PGR sino para la Universidad de Chapingo.

El agente del Ministerio Público que estaba a cargo del equipo, continua Doretti, dijo que “no tenía conocimiento” del motivo de la presencia de las armas en la diligencia, misma respuesta que dieron por teléfono el titular de la SEIDO Ruiz Reynaud y la subprocuradura de Derechos Humanos Eliana García.

Finalmente, bajo el argumento de que no se había solicitado vigilancia en la zona donde se realizarían los peritajes, la PGR suspendió el viaje.

Tras la cancelación, el EAAF solicitó que se proporcionara el registro de las armas que llevaba el equipo pericial y los antecedentes del supuesto entomólogo que las llevaba. Así se descubrió que había policías en el equipo pericial.

“El Ministerio Público nos comentó que por error, había dos personas en el grupo que venían de la Policía Federal Ministerial y que habían omitido identificarse (…) es decir los peritos eran cinco y no siete (como se reportó inicialmente) pues dos eran policías”, señala el oficio del EAAF.

Además, información posterior arrojó que el supuesto entomólogo de Chapingo que cargaba las armas, y que no era ninguno de los agentes ya identificados, dijo ser otro policía ministerial y perito que labora en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Doretti señaló a Murillo Karam que todo lo anterior eran “hechos graves” que deberían ser investigados, y que además representan una violación a protocolos internacionales y al propio al acuerdo emitido por el propio procurador, que establecía que todo el trabajo pericial debía ser acordado previamente por los expertos de la propia PGR y del EAAF.

Incluso, en el equipo que realizaría el viaje no estaba presente el perito antropólogo de la PGR Carlos Jiménez, que era el que conocía a ubicación de la zona de la Carnicería, motivo original de toda la diligencia.

Basurero: siembra y abandono

En otro oficio del mismo 29 de enero, el EAAF dijo al procurador Jesús Murillo Karam que en una diligencia realizada el 15 de noviembre en el basurero de Cocula, sin la presencia de los peritos independientes violando el acuerdo pactado, se recabaron indicios que fueron colocados intencionalmente en el sitio.

Los peritos independientes se concentraron en el hallazgo de 41 cartuchos calibre 22 que –según el dictamen folio 82687 de PGR– estaban todos debajo de una piedra en la zona A del Basurero (ladera superior) sin que antes alguien se hubiera percatado de su presencia. Esos casquillos, se dijo en otro dictamen oficial posterior, vinieron de la misma arma que un cartucho encontrado previamente en la zona.

“El hecho de que los 41 casquillos hayan sido hallados todos juntos, debajo de una piedra, deja en clara evidencia que los mismos, no son producto de la disposición que debería darse al ser eyectados o extraídos de un arma de fuego que fuera disparada en el lugar, sino que fueron colocados por alguna persona en ese lugar”, establece el EAAF en su análisis.

La falta de custodia en el basurero en el periodo del 6 a 15 de noviembre, subrayaron los peritos independientes, también genera dudas sobre “la integridad de las muestras recolectadas (…) el EAAF no puede tener certeza del origen y/o vinculación de los indicios recolectados”.

En el mismo oficio, los peritos internacionales detallaron que pese a que se pidió un resguardo completo del basurero de Cocula, considerado una “escena del crimen” pues según la PGR ahí fueron asesinados los normalistas, el 5 de noviembre se permitió el ingreso a personas ajenas a la indagatoria como lo mostraron medios de comunicación

Ante dos nuevas solicitudes del EAAF para que el sitio fuera “de forma urgente” resguardado, un funcionario de la PGR (cuyo nombre está oculto en la versión pública del expediente) dijo que la vigilancia era “intermitente”

“Además se dijo que no se podía tener cerrado el basurero porque era un bien público. Ante esto se manifestó que al existir una investigación penal sobre el mismo, el Ministerio público tenía todas las facultades para hacerlo en función de preservar la escena bajo investigación” señala el documento.”

ADN equivocado

A finales del año pasado la PGR anunció que enviará muestras de ADN a un laboratorio en Innsbruck, Austria, para estudios de identificación genética avanzados. El equipo argentino descubrió que la Procuraduría cometió errores en el registro de por lo menos 22 de las 134 muestras que mandó a Europa.

El dictamen pericial que hizo el EAAF del registro de las muestras, y cuya explicación técnica y conclusiones fueron enviadas a la SEIDO en un oficio fechado el 16 de enero de este año, se basó en la comparación de los registros genéticos que la PGR incluyó en la averiguación previa abierta por el caso de los normalistas, los que mandó a Austria, y los que recabaron los peritos independientes.

El análisis arroja, de entrada, que hay 14 muestras que ni siquiera coinciden entre lo que la PGR asentó en la averiguación del caso, y los que la misma PGR asentó en el registro que mandó a Innsbruck. A estos casos se suman otros ocho en donde la marcación se hizo de forma incorrecta o incompleta en el embalaje de los perfiles.

El propio laboratorio de Innsbruck, en el documento de su “opinión experta” enviado a la PGR y fechado el 12 de enero, ejemplificó uno de estos errores en un perfil marcado en el registro como “13-I-F5” pero en el contenedor de la muestra como “13-I-E5”.

“El total de perfiles genéticos afectados por diferencias es de 22 sobre 134 y el total de familias afectadas por estas diferencias es de 16 sobre 42” establece en la conclusión del peritaje del EAAF practicado al registro de las muestras.

Los peritos advirtieron a la Procuraduría que las fallas cometidos en los registros podrían llevar a fallas en la identificación de las pruebas. La versión pública del expediente d ela PGR, que incluye documentos hasta febrero, o permite conocer si la PGR corrigió estas anomalías.

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El boom del sotol, el licor perseguido en México y la polémica de su producción en Texas

Forma parte de la identidad de Chihuahua, Coahuila y Durango y es también un destilado con un mercado en expansión.
16 de julio, 2022
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“En mi pueblo acostumbran a decir: ‘Vamos a hacer la mañana’. Y lo primero que hacen al levantarse es tomar una copa de sotol”.

Jesús Miguel Olivas, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, habla del único destilado mexicano que no se hace a partir de un maguey o agave, de una bebida que, aunque ancestral, es para muchos una gran desconocida.

El sotol integra la historia y el paisaje cultural de Chihuahua, Coahuila y Durango, los tres estados del norte de México en los que se produce.

“Forma parte de nuestra identidad. Está presente en corridos, en la poesía, en la literatura. Es un legado de esta región”, le dice a BBC Mundo Ricardo Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol. Por ello, está protegido con una denominación de origen.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
El sotol es el único destilado mexicano que no se elabora a partir de un maguey o agave.

Y es, además, un mercado en expansión. “Comercialmente hablando, es lo que era el mezcal hace 12 años”, asegura Pico, comparándolo con el espirituoso mexicano cuya producción ha aumentado en ese periodo de los 500.000 a los 6,5 millones de litros al año. Aunque no hay cifras oficiales, los entrevistados para este artículo concuerdan en que hay un boom del sotol.

Ahora, hay quien ve ambos aspectos del sotol —la identidad que representa y su potencial comercial— amenazados.

Y es que también se ha empezado a hacer del otro lado de la frontera, en Estados Unidos.

La polémica sobre quién tiene derecho a elaborarla está servida.

Conocimiento ancestral

La palabra sotol proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa el dulce de la cabeza.

La bebida conocida con ese nombre se elabora con distintas especies del género Dasylirion, una planta nativa deldesierto chihuahuense que resiste las extremas temperaturas —hasta mínimas de -14°C en invierno y 42°C en verano— de ese ecosistema semiárido que abarca la zona norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Mapa de las zonas en las que crece la planta del sotol

BBC

Ya en tiempos prehispánicos, las comunidades originarias de ese vasto territorio se servían de ella, principalmente para alimentarse.

“Asaban el corazón, conocido como piña, y hacían una especie de pastas que se podían almacenar. Eran una buena fuente de carbohidratos”, le dice a BBC Mundo Jeffrey Keeling, profesor de biología y gestión de recursos naturales de la Facultad de Agricultura y Ciencias Naturales de la Universidad de Alpine, Texas.

Los rarámuri o tarahumaras, quienes le siguen llamando sereque, la usaban también para hacer utensilios —no por nada en inglés se conoce también como desert spoon, cuchara del desierto—, canastas, zapatos y artesanías, o con fines medicinales, por sus propiedades antibióticas.

La planta del sotol, del género Dasylirion.

Getty Images
La planta del sotol tiene aspecto de palma.
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Getty Images
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Y elaboraban con ella un brebaje fermentado, similar al pulque que se hace con agave en otras zonas de México, de muy baja graduación, para usos ceremoniales ya desde hace 800 años, apunta el experto.

La destilación llegaría después, cuando los españoles trajeron consigo la técnica en el siglo XVI, y la bebida se empezó a parecer a la que se conoce actualmente.

Fermentación y destilado

Han pasado siglos desde aquello, pero el proceso de elaboración no ha variado mucho en décadas y su producción hoy sigue siendo mayoritariamente artesanal y en algunos casos semiindustrial, señala Pico.

Antes que nada, hay que cortar la planta, que crece de forma silvestre.

Hombre corta la cabeza de una planta de sotol.

Ángel Valdez
Son las cabezas de la planta, también llamadas piñas, las que se llevan a la vinata.

Aunque Olivas lidera un proyecto de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que nació en 1996, centrado en la domesticación de la especie, con el objetivo de que en un futuro pueda haber plantaciones y la producción sea sostenible.

“Si no nos aseguramos de establecer plantaciones, es muy probable que si sigue creciendo el interés en la bebida, a mediano plazo nos veamos en problemas para tener materia prima”, le dice a BBC Mundo.

Una vez cortado el tallo o piña, ya en la vinata o destilería se cuece en rudimentarios hornos construidos a ras de suelo.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda para reducirlas a trozos pequeños, a los que luego se les añade agua para que inicie la fermentación.

Piñas o cabezas de la planta de sotol en un horno rudimentario construido a ras de suelo.

Ángel Valdez

Finalmente, el doble destilado permite obtener una bebida con un volumen alcohólico del 45%.

“Tiene cosas en común con las producciones tradicionales de otros destilados, como el ‘perlado’, una técnica basada en la observación para calcular la graduación etílica, pero también muchísimas diferencias”, le dice a BBC Mundo Faridy Bujaidar, antropóloga especializada en bebidas espirituosas del norte de México.

“El tequila, el mezcal y el sotol, cada uno tiene su trayecto histórico, sus sabores y aromas particulares. Son conocimientos regionales muy focalizados“, añade.

La mayor disimilitud es quizá el volumen de producción. Ya comentamos cuánto mezcal se genera al año en el país, una cifra que palidece frente a la del tequila: 350 millones de litros en 2021, según el Consejo Regulador del Tequila.

Mientras, la entidad homóloga del sotol estima que de este se producen anualmente 500.000 litros, cerca del 80% en Chihuahua y el resto a partes iguales en Coahuila y Durango.

“A los ojos del consumidor somos una bebida emergente, aunque sea ancestral”, dice su presidente, Efraín Maldonado.

El Consejo calcula que en México hay unos 40 productores tradicionales.

Décadas de persecución

Este panorama es la herencia de la persecución que sufrieron los sotoleros durante décadas, apunta Pico, vicepresidente del Consejo Regulador del Sotol.

Se debió a una combinación de factores, explica, entre ellas la influencia de la prohibición de los destilados a principios del siglo pasado en el estado aledaño de Sonora y la Ley Seca vigente de 1920 a 1933 al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, además de una “corriente de pensamiento conservador en México según la cual el alcohol corrompía la sociedad”.

“Aunque no hubiera una ley per se en el país que prohibiera la actividad sotolera, la policía conocida como ‘la acordada’ llegaba a las comunidades, para en teoría checar que se cumplían las normas ambientales y sanitarias, y les confiscaba el equipo a los vinateros o los llevaban presos“, cuenta.

Hombre cortando un Dasylirion.

Ángel Valdez
Las plantas a partir de las cuales se hace el sotol se encuentran en estado silvestre.

Eduardo Arrieta, “Don Lalo”, maestro sotolero de cuarta generación del municipio de Aldama, Chihuahua, conoce bien la historia.

En parte porque se la contó su abuelo, quien se llamaba igual que él, y en parte porque la vivió en carne propia.

“Mi abuelo empezó en el sotol muy joven, en 1920, cuando andaba en la Revolución con Pancho Villa”, le dice a BBC Mundo.

‘Quítame esa vinata’, le dijo Pancho Villa un día que pasó por allí a caballo, pero mi abuelo no hizo caso, así que cuando volvió lo agarraron, lo ataron y le dieron con un sable. Según ellos esa era la ley aquí antes”, cuenta.

Cuando mataron al “centauro del norte” en 1923, el abuelo de Don Lalo siguió destilando y le enseñó el oficio a su hijo, quien después haría lo propio con el suyo.

“A mí todavía me tocó esconderme cuando llegaron los de a caballo (la policía), para que no me hallaran y me llevaran. Nos destruían el alambique donde hacía uno el vino (sotol), lo balaceaban para que ya no sirviera”, recuerda.

Pico, del Consejo Regulador del Sotol, analiza aquello —que duró hasta finales del siglo pasado en ciertas zonas— con perspectiva.

“La persecución quizá actuó a nuestro favor porque, ¿quién sabe?, de otra manera quizá hubiéramos acabado ya con la planta”, dice. “O nos hubiéramos convertido en otro Tequila, Jalisco, con una industria completamente desarrollada y millonaria”.

Protección institucional

Para caminar en esa dirección y ordenar y proteger la producción del sotol en Chihuahua, Coahuila y Durango, se creó en 2002 la denominación de origen.

Destilando sotol en una vinata.

Ángel Valdez
La última fase de la elaboración del sotol es la destilación.

Una denominación de origen (D.O.) es un sello que certifica que un producto es originario de una zona geográfica particular, que en ella se llevan a cabo todas las fases de producción, y que a esto se deben la calidad y las características del mismo.

Una de las más famosas es la del champán, que dicta que solo se le puede llamar así al vino espumoso elaborado en la zona francesa de Champagne o la Champaña.

La D.O. del sotol está reconocida a nivel internacional por la Organización Mundial de la Protección Intelectual, en 2005 nació el Consejo Mexicano del Sotol y más recientemente, en 2017, el Consejo Certificador.

Hoy el producto se vende dentro y fuera de las fronteras mexicanas.

“El mejor mercado para el sotol en México está, curiosamente, allí donde se producen otros destilados, porque se valora ese tipo de producto: en Oaxaca, Jalisco, y, por supuesto, Ciudad de México“, informa Pico.

“En Estados Unidos se vende en Texas y California sobre todo, y existe un mercado emergente, en constante crecimiento, en Arizona, Nueva York, Colorado e Illinois“.

El problema que ven muchos en la industria del sotol en México es que EE.UU. está dejando de ser meramente consumidor y ha empezado a producir, aunque aún de forma muy focalizada, concretamente en Texas.

Y es que el sotol, a diferencia del tequila y el mezcal, no está reconocido como bebida distintiva de México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

¿Quién tiene derecho a producir?

En enero, Sandro Canovas se plantó fuera de una destilería en Marfa, Texas, con un megáfono en la mano y gritó: “¡El sotol es mexicano! ¡Boicot a estos buitres culturales! No apoyen a los ladrones”.

Y repartió entre clientes y curiosos unos papeles en los que se leía: “Ten en cuenta que Marfa Spirit Co. opera a diario bajo estas premisas: a) apropiación cultural; b) el flagrante desprecio de la denominación de origen que pertenece a Chihuahua, Durango y Coahuila en México; c) ningún compromiso ni acciones o programas hacia la sostenibilidad en la producción de sus bebidas espirituosas”.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Fundado en 2021 por Morgan Weber, con una amplia experiencia en el sector de la restauración y al frente de bares especializados en licores mexicanos, Marfa Spirit Co. es una de las empresas que está produciendo destilado a partir de Dasylirion en Texas.

“Están robando patrimonio cultural, una de las tradiciones tangibles más viejas de la región del norte de México junto al adobe —él es adobero— y quitándoles el negocio a los maestros mexicanos que han hecho esto durante generaciones”, le dice a BBC Mundo el activista.

Cánovas empezó a alzar la voz sobre la cuestión en distintos eventos, hablando con sotoleros y otros miembros de la industria, tocó la puerta de las autoridades.

Pronto una confederación de productores mexicanos, el Grupo de Sotoleros El Potrero del Llano, publicó un comunicado condenando que varias destilerías texanas estuvieran usando la palabra “sotol” en sus productos.

Las autoridades chihuahuenses mantuvieron una serie de reuniones sobre la protección de la producción del sotol en el estado, a medida que la conversación llegaba a los ciudadanos.

Y en su edición del 17 de febrero el diario Hechos de Chihuahua publicó en portada este titular: “Sin respetar la denominación de origen, Texas produce sotol”.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda

Ángel Valdez
Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda.

Preguntado por la posición Consejo Regulador del Sotol sobre la cuestión, su presidente Efraín Maldonado es tajante:

“La norma denominación de origen es clara: a lo que se produzca en los tres territorios (Chihuahua, Coahuila y Durango) se puede le llamar sotol, a lo producido fuera no. Puede ser cualquier otro licor, destilado, pero no se le puede decir sotol“.

Weber, el dueño de Marfa Spirit Co., quien hizo equipo con Jacobo Jáquez, del veterano Sotol Don Celso, para elaborar su producto, se defiende haciendo referencia justamente a eso.

“La denominación de origen no dice nada sobre el uso de la planta para hacer una bebida”, le dice a BBC Mundo.

Sería una locura que, si tuvieras acceso a uvas, alguien te dijera que no puedes hacer vino espumoso. Lo puedes hacer. Otra cosa es que le puedas llamar champán. Y yo tengo acceso a las plantas de sotol”.

Por ello, aunque en las etiquetas viejas de sus botellas se leía Chihuahuan Desert Sotol, las más recientes dicen Far West Texas Desert Spirit, a lo que se le añade que está hecho en un 100% con sotol.

“Es importante honrar la tradición y nosotros no le llamamos sotol por respeto, le decimos licor del desierto. Pero las normas federales requieren que se incluyan los ingredientes en el etiquetado, así que tenemos que poner que viene de la planta sotol, como comúnmente se le llama”, explica.

“Nos critican mucho, que estamos violando la denominación de origen, cosa que no hacemos. Lo hacemos todo desde el respeto”, insiste.

Sin embargo, otras compañías les siguen llamando a sus destilados Texas sotol.

Shot de destilado reposado o añejo con dos pedazos de naranja.

Getty Images
Para hacer las variedades reposado y añejo se guarda el sotol en barricas de roble americano desde 4 hasta más de 12 meses.

Maldonado ve difícil que se deje de producir al otro lado de la frontera y cree que el futuro pasará por integrar a las destilerías estadounidenses en la industria ya existente.

“Quizá en algún momento, después de que las autoridades estatales y federales mexicanas puedan tocar base con las autoridades de Estados Unidos, y si encontramos un mecanismo que sea también benéfico para la industria de aquí, entonces a lo mejor nos podríamos sentar y negociarla“, añade.

Mientras, sigue trabajando en “ordenar” la industria, para que los sotoleros pequeños también puedan certificar su destilado y beneficiarse de la denominación de origen, y en unir fuerzas con las entidades de Coahuila y Durango.

“El mercado está creciendo y cada vez existe una mayor necesidad de que se difunda la tecnología para plantaciones”, dice el doctor Olivas.

“Y también que el público se entere de la calidad, el origen y lo que representa técnica, cultural, social y económicamente el sotol. Es importante que la gente sepa todo lo que hay detrás de una copita de sotol“, añadió durante el Festival del Agave, precisamente en Marfa.

La copa que, en su pueblo, toman temprano “para hacer la mañana”.


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