Lo que se sabe del joven que mató a 10 en un campus universitario de Oregón, EU
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Lo que se sabe del joven que mató a 10 en un campus universitario de Oregón, EU

Las autoridades no han terminado de identificar sus motivos y buscan pistas entre su actividad en internet y comentarios en las redes sociales, donde aparentemente había advertido sobre sus planes.
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Por BBCMundo
2 de octubre, 2015
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Chris Harper-Mercer

Agentes de policía identificaron a Chris Harper-Mercer, de 26 años, como responsable de la matanza en el Colegio Universitario de Umpqua. Foto: PA

La policía local no lo ha querido nombrar oficialmente, pero cada vez se conocen más detalles sobre el pistolero detrás de la última masacre en conmocionar a Estados Unidos.

“No le voy a dar el crédito que probablemente buscaba antes de este acto horrible y cobarde”, dijo el jefe policial del condado de Douglas, John Hanlin, del hombre que el jueves mató a al menos nueve personas en un campus universitario de Oregón, Estados Unidos.

Extraoficialmente, sin embargo, se reveló que el principal sospechoso se llamaba Chris Harper-Mercer y tenía 26 años.

También murió el jueves en el Colegio Universitario de Umpqua, luego de un intercambio de disparos con la policía.

masacre, oregon

La masacre de Oregón es la última de este tipo en conmocionar a Estados Unidos. Foto: AP

Las autoridades no han terminado de identificar sus motivos y buscan pistas entre su actividad en internet y comentarios en las redes sociales, donde aparentemente había advertido sobre sus planes.

Y la imagen que emerge de estos registros es la de un joven solitario, fascinado por las armas y con una fuerte aprehensión por “la religión organizada”.

De hecho, según el padre de uno de los sobrevivientes, luego de entrar armado a uno de los edificios del campus, el pistolero alineó a sus víctimas y les preguntó si eran cristianos.

“Si decían que sí, les disparaba en la cabeza. Si decían que no, o no contestaban, les disparaba en las piernas”, dijo, basado en el testimonio de su hija.

Nacido en Inglaterra

Según los medios estadounidenses, Harper-Mercer nació en Inglaterra pero se mudó a Estados Unidos a temprana edad junto a sus padres, quienes se divorciaron en 2006.

Desde hace un par de años vivía con su madre en un apartamento situado a pocos minutos del campus de Umpqua, en Winchester, Oregon, a donde habían llegado provenientes de Torrance, California.

Ambulancias con víctimas del tiroteo en el Colegio Universitario Umpqua, Oregón, EE.UU.

Al menos diez personas, incluyendo Harper-Mercer, murieron en el incidente. Otras siete resultaron heridas. Foto: AP

Según reportes de The New York Times, sus vecinos en esa ciudad lo describen como un joven retraído que siempre se vestía de la misma forma: con botas y pantalones militares y una camiseta blanca.

Según esos mismos reportes, Harper-Mercer era muy cercano a su madre, a quien sus vecinos describen como extremadamente protectora.

Y un periódico de Torrance, The Daily Breeze, dijo que sus registros indican que el joven acudió a una escuela local para adolescentes con problemas de comportamiento y necesidades especiales.

En su perfil para el sitio de citas por internet Spiritual Passions (“Pasiones Espirituales”), el joven se describe a sí mismo como un universitario introvertido de 26 años, raza mixta, políticamente conservador y Republicano, que vive con sus padres.

Es en ese perfil –en el que incluye “matar zombis” entre sus pasatiempos– donde también figura como miembro de un grupo adverso a la religión organizada.

Página de My Space de Harper-Mercer

La atracción de Harper-Mercer por las armas y los pistoleros del IRA está registrada en su página de My Space. Foto: PA

Mientras que su página de My Space incluye fotografías en las que aparece sosteniendo un rifle, así como varias fotografías y comentarios que sugieren cierta fascinación por los pistoleros del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Macabra fascinación

Todavía más interesante para las autoridades, sin embargo, parece una cuenta asociada a su correo electrónico empleada para subir a internet el documental de la BBC “Sobreviviendo a Sandy Hook”, que cuenta la historia de la matanza en una escuela de Connecticut ocurrida hace tres años.

Y la cadena estadounidense CBS también reporta un blog con múltiples referencias a incidentes similares y una declarada fascinación por sus protagonistas, entre ellos Vester Flanagan, quien mató a una reportera de TV y su camarógrafo durante una transmisión en vivo en agosto pasado.

“He notado que mucha gente como él está sola y nadie la conoce, pero cuando derraman un poco de sangre todo el mundo se da cuenta de quiénes son“, se lee en el blog. “Parece que entre más gente matas, más famoso te vuelves”.

Mapa campus Oregón

Sólo este año se han producido más de 290 incidentes de asesinatos colectivos –con más de una víctima– en EU.

Y la matanza del jueves, que se produjo en una zona rural de Oregón, llevó al presidente Barack Obama a afirmar que el país se había vuelto insensible a este tipo de acontecimientos.

Por lo pronto, el padre de Harper-Mercer, Ian, se declaró tan conmocionado y sorprendido como el resto del mundo por la acción atribuida a su hijo.

Y según reportes de sus vecinos en Winchester, el jueves su madre también estaba visiblemente alterada, “llorando a mares”.

Masacre de Oregón

Harper-Mercer parecía fascinado por otras masacres similares. Foto: AP

Entre los testimonios de esos vecinos se ha destacado el de la mujer que vive en el piso de abajo, quien describió a Harper-Mercer como un tipo poco amistoso e incluso agresivo.

“Nos gritaba a mí y a mi esposo. No quería tener nada que ver con nadie”, le dijo a The New York Times.

Pero otro habitante del edificio le dijo al mismo periódico que Haper-Mercer era“un buen chico” que con él siempre había sido amable.

Y su comportamiento también fue defendido por su hermana adoptiva, Carmen Nesnick.

“Él siempre ponía a la otra gente por delante de él mismo, quería que todo el mundo fuera feliz“, le dijo Nesnick a la televisión estadounidense.

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Protestas en Bielorrusia

Getty Images
Las protestas no violentas tienen más posibilidades de éxito.

La lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la década de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sudáfrica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revolución del Jazmín que forzó la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencadenó la Primavera Árabe…

Todos estos son ejemplos de movimientos populares que culminaron con un cambio político sustancial.

Y el último en ser noticia está en Bielorrusia, donde decenas de miles de personas han salido a las calles en las últimas semanas tras unas polémicas elecciones en las que el presidente Alexander Lukashenko se adjudicó la victoria.

Las autoridades han reaccionado con brutalidad: muchos manifestantes han sido arrestados y hay numerosas denuncias de torturas a manos de la policía.

Protestas en Bielorrusia

Reuters
Las protestas en Bielorrusia han movilizado a mucha gente. ¿En cantidades suficientes?

A pesar de esto, sin embargo, el movimiento de momento se ha mantenido fundamentalmente pacífico.

Pero, ¿cuán probable es que tenga éxito?

Lecciones de la historia

Una buena forma de evaluarlo es mirando la historia.

Que es lo que ha hecho la politóloga de Harvard Erica Chenoweth.

La profesora Chenoweth ha centrado su trabajo sobre todo en protestas contra dictaduras, no democracias.

A diferencia de los demócratas, los dictadores no pueden ser destituidos mediante el voto popular. En una democracia, si una política es impopular, otros políticos pueden ser elegidos con la promesa de abolirla. No existe tal mecanismo en una dictadura.

Erica Chenoweth

Kris Snibbe / Harvard Gazette
La politóloga de Harvard Erica Chenoweth ha estudiado la efectividad de las protestas.

Estas definiciones, sin embargo, son a menudo cuestionadas. ¿Dónde está la frontera entre democracia y dictadura? A menudo, de hecho, hay todo un espectro: un sistema político puede ser más o menos democrático.

Y también está el problema de cómo se clasifica la violencia y la no violencia.

¿Los ataques a la propiedad deben considerarse “violentos”? ¿Qué pasa con las personas que gritan insultos racistas pero sin agresión física? ¿Qué pasa con los actos de autosacrificio, como la autoinmolación o las huelgas de hambre? ¿Son violentos?

Las ventajas de la no violencia

A pesar de estas dificultades de categorización, existen algunas formas de protesta que son claramente no violentas y otras que son claramente violentas.

El asesinato es claramente violento. Las manifestaciones pacíficas, las peticiones, los carteles, las huelgas y los boicots, las sentadas y las huelgas no son violentas.

De hecho, según una clasificación bien conocida, existen 198 formas de protesta no violenta.

Y al analizar cada movimiento de protesta sobre el que había datos suficientes, desde 1900 hasta 2006, Erica Chenoweth y Maria Stephan llegaron a la conclusión de que un movimiento tenía el doble de probabilidades de éxito si no era violento.

La siguiente pregunta entonces es: ¿por qué?

La respuesta parece ser que la violencia reduce la base de apoyo de un movimiento, mientras que mucha más gente se une activamente a las protestas no violentas.

Protestas en Bielorrusia

Getty Images
La no violencia atrae a mucha más gente a las manifestaciones.

La no violencia es generalmente de menor riesgo, requiere menos capacidad física y ningún entrenamiento avanzado.

Y, por lo general, también requiere menos tiempo.

Por todas estas razones, los movimientos no violentos tienen mayores tasas de participación de mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.

Pero, ¿por qué importa esto?

Bueno, tomemos la llamada Revolución Bulldozer contra Slobodan Milosevic. Cuando los soldados fueron entrevistados sobre por qué nunca apuntaron con sus armas a los manifestantes, explicaron que conocían a algunos de ellos. Se mostraban reacios a disparar contra una multitud que contenía a sus primos, amigos o vecinos.

El 3,5%

Obviamente, cuanto mayor sea el movimiento, más probable es que los miembros de la policía y las fuerzas de seguridad conozcan a algunos de sus participantes.

Y Erica Chenoweth ha dado una cifra muy precisa de cuán grande debe ser una manifestación antes de que su éxito sea casi inevitable: esa cifra es el 3,5% de la población.

Puede parecer un número pequeño, pero no lo es.

La población de Bielorrusia, por ejemplo, es de poco más de nueve millones, por lo que el 3,5% supera los 300.000. Y se estima que en las grandes manifestaciones en la capital, Minsk, participaron decenas de miles, quizás hasta 100.000 (aunque la agencia Associated Press una vez las estimó en 200.000).

La regla del 3,5% tampoco es estricta.

Muchos movimientos tienen éxito con tasas de participación más bajas que esta, y uno o dos fracasan a pesar de contar con el apoyo de las masas: el levantamiento de Bahréin de 2011 es uno de esos ejemplos que cita Chenoweth.

Menos efectivas

Los datos originales de Chenoweth llegan hasta 2006, pero la académica acaba de completar un nuevo estudio que examina los movimientos de protesta más recientes.

Y aunque sus últimos hallazgos generalmente refuerzan la investigación inicial, que muestra que la no violencia es más efectiva que la violencia, también ha identificado dos nuevas tendencias interesantes.

La primera es que la resistencia no violenta se ha convertido, con mucho, en el método de lucha más común en todo el mundo, mucho más que la insurrección armada o la lucha armada.

De hecho, entre 2010 y 2019 hubo más levantamientos no violentos en el mundo que en cualquier otra década de la historia registrada.

Argelia

Getty Images
Las protestas de Argelia en 2019 obligaron a dimitir al presidente Bouteflika.

La segunda tendencia es que la tasa de éxito de las protestas ha disminuido.

Ha caído drásticamente en lo que se refiere movimientos violentos: actualmente alrededor de nueve de cada diez movimientos violentos fracasan, dice Chenoweth.

Pero la protesta no violenta también tiene menos éxito de lo que solía.

Antes, alrededor de una de cada dos campañas no violentas tenía éxito; ahora es alrededor de una de cada tres.

Aunque, por supuesto, también se han producido algunos éxitos desde 2006.

Por ejemplo, el presidente sudanés Omar al-Bashir fue depuesto en 2019. Y unas semanas más tarde, el malestar popular obligó a dimitir al presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika.

Pero estas salidas son cada vez más raras.

¿Por qué? Bueno, podría haber muchas explicaciones, pero una parecería ser el impacto de doble filo de las redes sociales y la revolución digital.

Durante unos años, parecía que Internet y el auge de las redes sociales habían proporcionado a los organizadores de protestas una nueva y poderosa herramienta, facilitando la transmisión de información de todo tipo: por ejemplo, dónde y cuándo reunirse para la próxima marcha.

Pero los regímenes despóticos ahora han encontrado formas de darle la vuelta a esa arma y de usarla contra sus oponentes.

Policía en Bielorrusia

Reuters
Los gobiernos despóticos también utilizan la tecnología.

“La organización digital es muy vulnerable a la vigilancia y la infiltración”, dice Erica Chenoweth.

Y los gobiernos también pueden utilizar las redes sociales para hacer propaganda y para difundir desinformación.

Lo que nos lleva de regreso a Bielorrusia, donde los teléfonos de los manifestantes detenidos son examinados de forma rutinaria para establecer si siguen los canales de la oposición en la aplicación de mensajería Telegram.

Cuando las personas que manejan estos canales han sido arrestadas, Telegram se ha apresurado a cerrar sus cuentas con la esperanza de hacerlo antes de que la policía haya podido verificar la lista de seguidores.

¿Podrá el presidente Alexander Lukashenko aferrarse al cargo? ¿Realmente conseguirá sobrevivir ahora que está tan claro que existe una oposición tan generalizada a su gobierno?

Tal vez no. Pero si la historia sirve de guía, es demasiado pronto para descartarlo.


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