Marte, un planeta de cine
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Marte, un planeta de cine

El planeta rojo siempre ha despertado curiosidad y fascinación entre los seres humanos. El cine también ha reflejado esta atracción desde sus comienzos y ha dejado una estela de películas con grandes dosis de fantasía e imaginación, aunque más o menos acertadas desde el punto de vista científico.
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Por Agencia Sinc
12 de octubre, 2015
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Durante una misión tripulada a Marte, el astronauta Mark Watney (Matt Damon) se presume muerto después de una feroz tormenta y es abandonado por su tripulación. // Foto: Tomada de YouTube.

Durante una misión tripulada a Marte, el astronauta Mark Watney (Matt Damon) se presume muerto después de una feroz tormenta y es abandonado por su tripulación. // Foto: Tomada de YouTube.

La existencia de otras formas de vida, e incluso civilizaciones, fuera de nuestro planeta es una cuestión que ha obsesionado a la humanidad desde hace siglos. Se ha especulado mucho sobre las visitas de extraterrestres a la Tierra, especialmente de los marcianos.

Durante muchos años, Marte fue objeto de estas fantasías debido al poco conocimiento que el ser humano poseía sobre este planeta. Las ideas que se tenían de nuestro vecino espacial eran de lo más variopintas y uno de los frutos de esos pensamientos son las películas que tienen a al planeta rojo como escenario principal.

Incluso ahora que sabemos más sobre este planeta, la gran pantalla sigue reservando un hueco para historias como The Martian, la nueva película Ridley Scott que se estrena en España el viernes 16 de octubre.

La película muestra la lucha por la supervivencia en un entorno deshabitado y hostil en el que el astronauta Mark Watney –dado por muerto tras una terrible tormenta de arena en Marte– tendrá que recurrir a su ingenio mientras la misión de rescate viene en camino.

Un planeta de fantasía

Sin embargo, la historia de Marte en el cine se remonta muchos años atrás. Una de las primeras muestras audiovisuales fue Un viaje a Marte (1910), de Thomas O. Edison, con tan solo unos pocos minutos de duración. En el cortometraje, un científico crea una sustancia que provoca antigravedad sobre los objetos en los que se vierta. Gracias al uso del invento consigo mismo logra llegar a Marte, donde se encuentra con árboles gigantes y monstruos malvados.

Esta visión poco acogedora, con formas de vida peligrosas y hostiles, sería una imagen recurrente en el cine a la hora de mostrar este planeta. Ejemplos de ello son títulos como El terror del más allá (Edward L. Cahn, 1958) o La furia del planeta rojo (Ib Melchior, 1959).

Otra perspectiva es la que presenta Aelita: reina de Marte (Yakov Protazanov, 1924), en la que una civilización humana es tiranizada por su monarca en Marte. Dejando a un lado los fallos científicos (viajes de un planeta a otro en naves rudimentarias o la capacidad de ver a los terrícolas desde Marte con un telescopio, por ejemplo), también llama la atención que se planteara la existencia de formas de vida iguales a la nuestra, organizadas y con una estructura de gobierno.

Durante las décadas de los 50 y los 60 proliferaron las películas sobre el planeta rojo, aunque continuaron con la línea de lo fantástico. La ausencia de imágenes reales de Marte, hasta que la sonda Mariner 4 lo alcanzó en 1965, explica la falta de realismo con la que hoy se perciben aquellas películas.

No obstante, antes de que esa nave espacial enviase las primeras fotografías, se había estrenado Robinson Crusoe en Marte (Byron Haskin, 1964), una versión cinematográfica de la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe, que presentaba unos paisajes marcianos similares a los reales.

Aun así, mostraba varios fallos desde el punto de vista científico. El protagonista camina sin traje de protección por Marte, puede respirar sin necesidad de oxígeno artificial y encuentra vida vegetal en un pequeño manantial. Hoy día sabemos que la radiación del planeta mataría a un ser humano si no va correctamente protegido y que la atmósfera es irrespirable.

La veracidad científica también brilla por su ausencia en títulos cinematográficos más contemporáneos. En Misión a Marte (Brian de Palma, 2000) vemos un huracán gigante que parece tener vida propia y engulle a los astronautas, acontecimiento que difícilmente puede explicarse si no es a través de la fantasía.

Por otro lado, un cielo tan ocre como el que se observa en esta película también puede suscitar dudas, pues el cielo marciano en realidad es blanco, y su tonalidad rojiza es consecuencia de las partículas en suspensión.

Las apuestas de Disney por el planeta rojo tampoco han tenido mucho éxito. Uno de estos proyectos fue John Carter (Andrew Stanton, 2012), que fue un fracaso en taquilla. El Marte que presenta esta película no se ajusta para nada a la realidad. Dejando a un lado el hecho de que una vez más se presente una atmósfera respirable como la nuestra, presenta multitud de fallos para la ciencia.

En primer lugar, la temperatura de Marte, al estar más alejado del Sol que la Tierra, es menor que la que se ve en la película y puede llegar a niveles muy bajos cuando no hay luz solar. Sin embargo, los personajes se visten con poca ropa y la sensación térmica es elevada. Por otra parte, la gravedad del planeta –inferior a la nuestra– tampoco explicaría los saltos descomunales que da el protagonista.

En definitiva, la visión que ha dado el cine durante décadas de nuestro planeta vecino ha estado muy alejada de la realidad y de las bases científicas. Incluso The Martian se toma varias licencias, como una gigantesca tormenta de arena en Marte o la posibilidad de cultivar patatas en el nocivo suelo marciano, donde abundan los metales pesados.

Aun así, la película de Ridley Scott resulta interesante para los expertos en Marte, por el retrato fiel que hace de sus paisajes y condiciones ambientales, que hacen imposible la vida sin la ayuda de recursos externos. Un panorama con el que Mark Witney, el protagonista, tendrá que luchar para volver a la Tierra.

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¿Por qué Irán ejecuta a más mujeres que cualquier otro país?

La BBC habló con activistas de derechos humanos dentro y fuera de Irán sobre las razones que explican esta situación.
10 de agosto, 2022
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Advertencia: este artículo contiene imágenes que pueden resultar perturbadoras.

Los grupos de derechos humanos dicen que Irán vive una ola de ejecuciones. Solo en la última semana de julio, 32 personas fueron ejecutadas, incluidas tres mujeres que fueron ahorcadas por asesinar a sus maridos.

“No hay pena de prisión por asesinato . O perdonas o ejecutas“, dice Roya Boroumand, directora ejecutiva de la organización iraní de derechos humanos Centro Abdorrahman Boroumand, con sede en Estados Unidos.

Mientras que otros países ejecutan a más personas que Irán, ningún otro ejecuta a más mujeres, según las cifras anuales de Amnistía Internacional.

¿Por qué Irán ejecuta a más mujeres?

Pena de muerte

Además de las tres mujeres ejecutadas afines de julio, otras seis murieron en los primeros seis meses del año, según el Centro Abdorrahman Boroumand.

Agentes preparan una soga de ahorcamiento en Irán.

Getty Images
Los activistas acusan a las autoridades iraníes de ocultar el número real de ejecuciones.

Es cierto que la gran mayoría de ejecuciones en el país son de hombres, pero estas 9 mujeres se suman a un total creciente.

“Entre 2000 y 2022, hemos registrado las ejecuciones de al menos 233 mujeres”, dijo Boroumand a la BBC.

106 mujeres fueron ejecutadas por asesinato y 96 por presuntos delitos de drogas”, agregó.

Se cree que un número menor fue condenado a muerte por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Boroumand dijo que solo alrededor del 15% de estos casos se anunciaron oficialmente. Se conocen otros de presos políticos o de funcionarios que se filtran sin la aprobación de las autoridades.

El alto número de ejecuciones se debe en parte a la falta de flexibilidad, aseguró Boroumand. Según el sistema legal del país, el Estado no puede conmutar una sentencia de muerte por asesinato. La decisión de perdonar recae en la familia de la víctima.

Sin ayuda

La activista iraní Atena Daemi trató de obtener un indulto de última hora para Sanubar Jalali, una mujer afgana de 40 años que finalmente fue ejecutada la semana pasada por matar a su esposo.

La madre de Abdolah Hosseinzadeh, quien fue asesinado en 2007, remueve la soga del cuello de Balal, quien mató a su hijo.

Getty Images
En un extraño acto de compasión, los padres de un joven asesinado perdonaron al asesino después de que fuera llevado a la horca.

Daemi esperaba negociar el perdón con la familia del esposo de Jalali.

“Tratamos de encontrar a la familia de la víctima para suplicarles, pero las autoridades penitenciarias no ayudaron. Nos dieron el número de teléfono de su abogado asignado por el Estado, pero ignoró nuestras solicitudes”, dijo Daemi a la BBC.

“Las autoridades penitenciarias a veces ayudan a que la familia acepte dinero y perdone, pero no siempre”.

Sin embargo, Boroumand puede contar algunos éxitos: trabajando con otros activistas, aseguró haber salvado a dos personas de la ejecución y a otras ocho de la amputación de una parte del cuerpo.

De las otras dos mujeres que fueron ahorcadas el mismo día que Jalali, una era una niña casada a la edad de 15 años. La otra había sido arrestada por matar a su esposo hace más de cinco años.

Defensa débil

Daemi ha pasado siete años en prisión por su activismo. Ella dijo que las prisiones para mujeres carecen de instalaciones básicas y que a veces las reclusas son golpeadas.

Atena Daemi

Atena Daemi
Atena Daemi dice que el sesgo de género en el sistema judicial dificulta la absolución de una mujer acusada de asesinato.

Los procedimientos judiciales a menudo se inclinan contra las mujeres, ya que solo los hombres pueden ser jueces y la mayoría de los abogados también son hombres, señaló.

Los tribunales iraníes deben proporcionar un abogado defensor, pero Daemi aseguró que no brindan suficiente apoyo legal ya que “muchos de estos abogados asignados son exjueces o fiscales”.

“Probar la inocencia no es fácil en los casos de asesinato. En esos casos, las palabras de los familiares de la víctima tienen más peso que las del acusado”, indicó Daemi.

Sistema sexista

La periodista iraní Asieh Amini, que ahora vive en Noruega, ha seguido de cerca los casos en que las mujeres son condenadas a muerte. Ella considera que la raíz del problema es el propio sistema legal.

Una mujer iraní detenida en prisión.

Getty Images
Muchas familias cortan vínculos con las mujeres que son acusadas judicialmente, explican los activistas.

“Según la ley, el padre y el abuelo paterno son el cabeza de familia y pueden decidir el destino de las hijas, incluido el matrimonio”, explicó Amini a la BBC.

Esto significa que las niñas que se ven obligadas a casarse pueden enfrentar graves problemas, incluida la violencia doméstica, y les resultará casi imposible divorciarse en los tribunales iraníes, añade.

Las mujeres condenadas a muerte a menudo pierden incluso el apoyo de sus padres, quienes pueden desear defender lo que consideran el “honor de la familia“.

“En esta condición, algunas mujeres siguen siendo víctimas de la violencia para siempre”, dice Amini.

Otras consideran matar a sus maridos.

“Algunas de estas mujeres confesaron que ellas mismas cometieron el asesinato o alguien las ayudó. Casi todas enfatizaron en que si hubiera habido una manera de apoyarlas contra la violencia que estaban soportando, no habrían cometido el crimen”, afirmó.

Asieh Amini

Javad Montazeri
Asieh Amini atribuye la ejecución de mujeres en Irán a las leyes religiosas y a la sociedad patriarcal.

Ejecuciones de menores

Amini citó como ejemplo de cómo los tribunales tratan a algunas mujeres el caso de una niña de 16 años, Atefeh Sahaleh, quien fue abusada sexualmente por varios hombres.

En lugar de buscar justicia para la adolescente, los jueces dictaminaron en 2004 que había tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio.

“Fue condenada a muerte por confesar haber tenido relaciones sexuales con unos hombres, cuando en realidad fue violada”, explicó Amini.

Aseguró que, según el Código Penal Islámico de Irán, si una persona soltera confiesa haber tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, será sentenciada a 100 latigazos. Y si este acto se repite tres veces, pueden ser condenadas a muerte.

“Pero en el caso de Atefeh, ni siquiera se aplicó esta ley inhumana, porque descubrí que le dieron 100 latigazos solo dos veces antes de que el juez dictaminara que tenía que ser ejecutada”, dijo Amini.

“Por cuarta vez, este mismo juez, cuyo nombre era Haji Rezaei, puso la cuerda alrededor del cuello de Atefeh“.

El entusiasmo por la retribución no termina ahí. La activista contra la pena de muerte Narges Mohammadi publicó un video donde describe una ejecución en la que el hijo de una mujer condenada por asesinar a su esposo pateó el taburete de debajo de los pies de su madre en la horca.

Reclusas iraníes sentadas en su celda en la cárcel de Evin.

Getty Images
Atena Daemi dice que las cárceles de mujeres a menudo carecen incluso de las necesidades básicas

Mohammadi cree que la familia del marido asesinado ejerció mucha presión sobre el hijo y sus parientes para restaurar el “honor familiar”.

Herramienta de intimidación

Amini lamenta que la discriminación en la ley, los tribunales y las tradiciones “jueguen un papel en llevar a estas mujeres a un callejón sin salida, convirtiéndolas en criminales o en víctimas”. Sin embargo, no está segura de qué hacer con esta serie de ejecuciones.

“Realmente nunca entendí durante los años que seguí estos casos de prisión en prisión, cómo el gobierno de Irán se beneficia de un castigo tan brutal“, dijo.

No obstante, Boroumand tiene una teoría.

Una mujer parada en la horca en Irán.

Getty Images
En el exterior ha habido muchas protestas contra el uso de la pena capital por parte de Irán.

Las prisiones de Irán ahora están abarrotadas de presos políticos y consumidores de drogas, y para aliviar la presión sobre las cárceles, cree que los funcionarios obligan a los familiares de las personas asesinadas a acelerar su decisión: clemencia o muerte.

Boroumand teme que esto lleve a que muchos más sean enviados a la horca.

Ella también sospecha que las autoridades tienen un motivo oculto para el castigo extremo.

“Recientemente le amputaron la mano a un hombre en Teherán. Están trayendo prisioneros de otras ciudades para realizar las amputaciones”, aseguró.

“No lo están anunciando, pero lo hacen de tal manera que la información sobre el castigo se filtrará en la sociedad en general y creará miedo entre los activistas”.

El gobierno iraní no responde a las solicitudes de comentarios de la BBC, pero el poder judicial ha dicho previamente que las ejecuciones son legales y no violan las obligaciones internacionales (tratados firmados por Irán). El gobierno iraní ha negado repetidamente los informes de tortura y confesiones forzadas.


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