Parto humanizado e informado: el derecho a parir en casa
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Parto humanizado e informado: el derecho a parir en casa

Este 14 y 15 de noviembre, parteras de todo el país se reúnen en su Tercer Foro Anual para intercambiar experiencias y compartir estrategias que permitan a las mujeres ejercer su derecho a tomar decisiones informadas sobre su cuerpo y acceder a servicios de salud humanizados.
Por Claudia Ramos
13 de noviembre, 2015
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

Sandra, de 36 años y de origen tzeltal, llegó a la clínica de la comunidad de Nahá, en Chiapas, con trabajo de parto. No pudo ser atendida “porque los médicos se encontraban de vacaciones”. Tuvo entonces que viajar a Villahermosa, Tabasco, donde se le negó la atención en el Hospital Regional de Alta Especialidad de la Mujer por residir en Chiapas. Después de insistir fue aceptada a regañadientes. Durante tres horas sólo recibió malos tratos e insultos por parte del personal médico, en lugar de información respecto de su estado de salud o de la atención que recibiría.

Finalmente se le practicó una cesárea y ese mismo día fue dada de alta del hospital sin que le entregaran a su hija, pues primero ella y su esposo debían pagar 10 mil pesos por el servicio pese a contar con Seguro Popular. En lo que intentaban conseguir el dinero, el hospital sólo les permitió ver a su hija a través de una ventana, con el argumento de que estaba delicada, pero sin explicarles qué pasaba ni la gravedad de su condición. Después de siete días de dar vueltas, cuando llegaron al octavo día a visitarla el personal médico les informó que había fallecido. No saben qué fue lo que pasó.

Este testimonio forma parte del informe Violencia Obstétrica, un enfoque de derechos humanos, presentado por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) el pasado 11 de noviembre. Es también un llamado de atención para frenar la persistente violación a los derechos humanos de las mujeres desde el ámbito de la atención obstétrica en los servicios de salud públicos y privados, donde personal del Sistema Nacional de Salud, por acción u omisión, causa daño físico y/o psicológico a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, a través de un trato “cruel, inhumano o degradante”. Esto puede incluir abuso de medicalización, en menoscabo de la capacidad de la mujer de decidir de manera libre e informado sobre dichos procesos reproductivos.

Con esta batalla como bandera, distintas organizaciones que trabajan para asegurar que toda mujer tenga acceso a servicios de salud humanizados se reunirán este 14 y 15 de noviembre en el Tercer Foro Anual “Integrando saberes, construyendo comunidad: partería de hoy”, a celebrarse en la Ciudad de México.

El objetivo de estas organizaciones, integradas en la Asociación Mexicana de Partería, es intercambiar estrategias y compartir experiencias para que las mujeres puedan ejercer su derecho a tomar decisiones informadas sobre sus cuerpos y para tener acceso a los recursos necesarios que aseguren su salud y bienestar.

Con ponencias de Chile, Canadá y México, se hablará de estrategias para la humanización del nacimiento y del futuro de la partería en el país como una alternativa a la institucionalización del parto en los hospitales, que ha traído como consecuencia el incremento de la violencia obstétrica. ProgramaTercerForoAnualdeParteras

“¿Cómo tejemos redes, cómo construimos una comunidad de parteras, doulas, ginecólogas/os, mujeres y familias respetando el parto, creando situaciones de bienvenidas amorosas? ¿Cómo integramos lo que sabemos? ¿Cómo crear modelos basados en el conocimiento de todas y todos?” Estas son algunas de las preguntas que se proponen hacer y empezar a contestar en el marco del foro de este año.

1er foro intercambio y experiencias de partería: una profesión milenaria from luzdeoaxaca on Vimeo.

La Secretaría de Salud tiene un registro de 35 mil parteras “tradicionales” en todo el país, aunque más bien son reconocidas como “sanadoras” porque no atienden partos, sólo el proceso para llegar sanas a él, informa Hanna Borboleta, de Luna Maya Casa de Partos.

A nivel nacional sólo existen dos escuelas que forman parteras. La primera es pública y se encuentra en Tlapa, Guerrero, es la Escuela de Parteras Profesionales del Estado de Guerrero. Para poder ingresar las alumnas deben provenir de una familia relacionada con la partería, ser oriundas del estado y hablar una lengua indígena además del español. Hasta ahora cuenta con 88 alumnas. La segunda es privada y se encuentra en San Miguel de Allende, Guanajuato, es la Escuela de Parteras Profesionales de CASA, A.C. Hasta julio de 2015, de sus aulas han egresado 111 parteras con reconocimiento oficial.

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En la Asociación Mexicana de Partería participan 80 parteras certificadas por la Secretaría de Salud, además de 100 estudiantes y 100 aliadas, entre tradicionales y profesionales. En sus tres años de vida ha buscado el diálogo con las autoridades para homogeneizar protocolos y el certificado de las parteras –no sólo de las que estudian en las dos escuelas ya mencionadas– para que las mujeres ejerzan también su derecho a parir en casa.

Una partera en la comunidad de Nahá, donde no existe una clínica especializada, habría evitado el sufrimiento de Sandra. A más de un año de peregrinar junto con GIRE en la búsqueda de justicia y reparación del daño, la joven tzeltal no ha obtenido ninguna respuesta por parte de la CNDH. Por suerte para Sandra, se volvió a embarazar y gracias a la intervención de GIRE fue atendida por especialistas en el Hospital de la Mujer de Comitán, Chiapas. Hoy su hijo tiene 7 meses y tanto Sandra como el bebé gozan de buena salud.

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Migrantes en Texas: 'Estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto'

San Antonio, una ciudad del sur de Texas cercana a la frontera con México, la migración está muy presente. Y muchos sienten como propia la tragedia de las 53 personas que murieron de calor en el remolque de un camión abandonado.
30 de junio, 2022
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“Mírenme: ¿a ustedes les parezco estadounidense? ¿Saben la de veces que me llamaron come-frijoles en el colegio? ¿Cómo vi a mi madre esclavizarse para conseguir unos papeles? Y me preguntan por qué estoy tan afectada”.

En la vigilia para recordar a los migrantes hallados sin vida el lunes en un camión abandonado en el suroeste de San Antonio, Texas, y a los que fallecieron después en hospitales de la ciudad —40 hombres y 13 mujeres, 53 en total—, Wanda Pérez Torrescano no puede ocultar su enojo.

“Es que estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto, que siguen esperando esa llamada que diga: ‘Mami, llegué a la frontera, estoy bien'”, dice enérgica, micrófono en mano, ante las decenas de congregados este miércoles en el céntrico parque Travis.

“Y lo sé porque yo he estado del otro lado del teléfono”.

Nacida en Ciudad de México y criada en San Antonio, no es la única que siente como propia la mayor tragedia migratoria que se recuerde en suelo estadounidense.

En un acto solemne similar, el día anterior, la hondureña Jessica recordó cómo ella misma estuvo en su día en la piel de los migrantes que ahora dejaron sin agua ni aire acondicionado en un remolque con una temperatura exterior de 40 grados.

“Yo vine aquí a los 14 años, también en un tráiler (18 wheeler) y perdí el conocimiento por el calor”, dijo con emoción durante la vigilia. Preguntada después si quería contar su historia a BBC Mundo, contestó: “Me sigue desencadenando muchas emociones. Aún tengo mucho que procesar y no me siento preparada para dar detalles”.

Mujer sostiene cartel durante vigilia.

Getty Images

Mientras eso ocurría en el casco histórico de San Antonio, otros honraban a los muertos en el mismo lugar en el que fue hallado el camión: un polvoriento camino entre un almacén de madera y la vía del tren, en un paisaje salpicado de ventas de autopartes.

Las primeras dos cruces —bien coloridas— las colocaron allí el martes Angelita Olvera, hija de un potosino, y Debra Ponce, quien advierte que “hay que tener un ojo en Texas, porque se van a cambiar los derechos civiles tal como los conocemos”.

Desde entonces, aquella esquina desangelada se ha llenado de flores y velas, como las depositadas por la hondureña Gabriela y sus dos hijas, y de carteles llamando al respeto y a la solidaridad. El artista Roberto Márquez, quien él mismo cruzó desde Tijuana a EE.UU. hace ya 40 años, pinta un mural que se da cierto aire al Guernica de Picasso.

Y es que la migración está muy presente en esta ciudad situada a apenas 250 kilómetros al norte de la frontera con México.

Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Getty Images
Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Ciudad clave en el tránsito migratorio

Expertos y organizaciones que BBC Mundo consultó para este artículo y funcionarios que pidieron no publicar su nombre describen a la urbe de 2,5 millones de habitantes como un “centro de tránsito”, un lugar estratégico en el que confluyen varias rutas migrantes, rodeado de autopistas que cruzan el país de norte a sur y de este a oeste.

Edward Reyna, un empleado de seguridad de la empresa maderera situada a escasos metros de donde fue dejado el camión, ya perdió la cuenta de las veces que ha visto a mexicanos y centroamericanos, entre gente de otras nacionalidades, saltar del tren que pasa por ahí mismo.

“Ya sabía que tarde o temprano alguien saldría lastimado”, le dijo a la BBC. “A los carteles que los traen no les importan nada”.

Los que él se encuentra durante sus guardias son los que no han sido interceptados por las autoridades migratorias.

En mayo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) registró casi 240.000 “encuentros”, un tercio más que el mismo mes el año anterior.

Eso a pesar de que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, lanzara en marzo de 2021 la Operación Lone Star y ese mayo emitiera una “declaración de desastre” que le permite desplegar la Guardia Nacional en la frontera y ahora cubre 53 condados. Todo ello para tratar de frenar el aumento de los cruces fronterizos, que él atribuye a las políticas migratorias del presidente Joe Biden.

La policía investiga un camión en el que fueron hallados 46 personas muertas.

Getty Images
San Antonio queda aproxidamente a 250 km de la frontera con México.

Pero los migrantes siguen llegando y transitando por el estado, algunos ocultos en camiones, un modus operandi muy específico —aunque no exclusivo— de esta zona fronteriza, le dice a BBC Mundo Guadalupe Correa-Cabrera.

Profesora de la Universidad George Mason de Faixfax, Correra-Cabrera lleva años estudiando las rutas migratorias, incluida la que transita desde Nuevo Laredo, en México, hasta Laredo, en EE.UU., a través de la aduana terrestre para mercancías más importante del hemisferio.

Eso mismo hace que sea imposible revisar toda la carga que cruza a diario por ese puente, explica la experta. “No hay cifras oficiales, pero se calcula que es menos del 5% lo que se llega a verificar”.

Aunque aclara que el tráfico de migrantes en tráilers no necesariamente arranca en México. En base a testimonios recopilados por ella misma, cuenta que en algunos casos los traficantes los recogen en camiones ya del lado texano.

Es lo que los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional que lideran las indagatorias creen que ocurrió en el caso del camión abandonado el lunes, según le dijo a la agencia AP el congresista Henry Cuellar.

Niña deja flores en el lugar en el que se encontró el camión.

Getty Images

Los que se van, los que quedan

Vengan por la vía que vengan, por el medio de transporte que sea, gran parte de los migrantes que llegan a San Antonio suelen estar de paso, le confirman a BBC Mundo las autoridades migratorias. Suelen hacer noche en un espacio facilitado por distintas organizaciones que los apoyan o en el aeropuerto o la estación de autobuses.

Aunque hay quienes se quedan, como Lemi, un cubano que llegó hace cuatro años y trabaja de taxista en la ciudad. Su plan es, en algún momento del año que viene, irse con su mujer y su hijo de 11 meses a Florida.

O su compatriota Jose, quien tras pasar penurias en la selva del Darién, en Ecuador y otros países por los que transitó, cruzó a EE.UU. y se entregó a Migración el 25 de mayo, al día siguiente del tiroteo que dejó 21 muertos en una escuela primaria de Uvalde —una localidad a poco más de hora y media por carretera de la frontera—.

Nada más ser liberado se subió a un bus de la empresa Greyhound —en el que me contó su historia— dirección a la estación de San Antonio.

También se quedó en la ciudad, al menos de momento, Carlos, un emigrante venezolano de 34 años que, tras atravesar varios países, cuando llegó a la frontera sur de México decidió que la mejor manera de dirigirse al norte era en moto.

“En Monclova (en el estado norteño de Coahuila, que limita con EE.UU.) tuve un accidente, me operaron y ahora llevo una placa aquí”, dice señalando el muslo izquierdo.

Mientras recupera fuerzas en la pierna para poder trabajar, aguarda en la Posada Guadalupe, que gestiona el padre Phil Ley.

Originario de Indiana, instaló el primer albergue para migrantes en San Antonio hace 16 años. “Empecé a recibir a personas enviadas de hospitales, porque estaban lesionadas o eran diabéticas y necesitaban diálisis. Hasta que un abogado (especializado en migración) me pidió permiso para albergar a un cliente que acababa de cumplir los 18 años y ya no podía estar en el Centro de Detención para menores del ICE”, recuerda para BBC Mundo.

“Así se corrió la voz entre otros abogados”, dice, y el suyo terminó siendo una casa de acogida especialmente para migrantes jóvenes. Este miércoles tenía a 21. “Mañana llega otro, y el sábado uno más”, cuenta.

Preguntado por lo ocurrido con el camión abandonado con los migrantes dentro, dice que es una desgracia que lo “entristece y enfurece al mismo tiempo”.

Son los mismos sentimientos que compartía Wanda Pérez con los asistentes a la vigilia este miércoles, los que sienten la tragedia como propia, los que expresaron todos aquellos que hablaron con BBC Mundo para este reportaje y describieron el suceso como un “asesinato en masa”.

“Tragedias como esta visibilizan el problema, mientras nos hacen pensar en cuán sofisticadas son estas redes, cuánta gente y dinero mueven, y qué poco sabemos de ellas”, cierra la investigadora Correra-Cabrera.


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