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Policías federales dieron paso libre a secuestradores de normalistas: bitácora

A pesar de que la Policía Federal reportó "saldo blanco" durante la noche del 26 de septiembre de 2014, sus bitácoras de servicio revelan que sus patrullas estuvieron en los lugares y momentos en que fueron atacados los normalistas de Ayotzinapa.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
3 de noviembre, 2015
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Patrullas de la Policía Federal estuvieron en los lugares y momentos en que fueron atacados los normalistas de Ayotzinapa, de acuerdo con las bitácoras oficiales. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

Patrullas de la Policía Federal estuvieron en los lugares y momentos en que fueron atacados los normalistas de Ayotzinapa, de acuerdo con las bitácoras oficiales. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

El 26 de septiembre de 2014, siendo las 21:55 horas, el jefe de la Policía Federal en Iguala notificó a sus superiores que las patrullas de esta corporación acababan de ser apostadas en “los accesos a esta ciudad”, tras enterarse de que agentes municipales enfrentaban a normalistas de Ayotzinapa.

Las bitácoras de servicio de dichas patrullas, sin embargo, demuestran que las unidades de la PF no acudieron a vigilar los accesos de Iguala, cuando supuestamente recibieron dicha orden, sino que, por el contrario, una de estas patrullas recorrió los dos puntos en donde estaban siendo secuestrados los normalistas, sin prestarles ningún auxilio, mientras que otras dos patrullas de la Federal se alejaron de esta ciudad, dejando el paso libre al convoy en el que los normalistas, ya secuestrados, fueron extraídos del municipio.

Según el reporte interno con clave PF/DSR/CEG/EI/T.I/1362/2014, emitido durante la misma noche del 26 de septiembre, la Policía Federal supo del operativo contra los normalistas a las 21:55 horas, situación ante la cual “las unidades se encuentran al pendiente a los accesos de esta ciudad”, como se notificó al mando superior.

Los reportes operativos de la PF —obtenidos por Animal Político a través de una solicitud de acceso a información pública— señalan que cuatro de sus patrullas estaban en operación esa noche: dos de ellas vigilando el tramo carretero que va de Iguala a Teloloapan —por donde fueron extraídos los normalistas luego de ser secuestrados, según la versión oficial de los hechos—, y otras dos en el tramo Iguala-Mezcala, en la salida sur de la ciudad.

Aunque la mayor parte de la información que contienen las “bitácoras de servicio” de estas patrullas fue borrada por la PF antes de entregar una “versión pública” a Animal Político, esta copia del documento aún preserva las anotaciones de la central de radio con la cual se reportó cada una de estas unidades, a lo largo de la noche.

Cada vez que estas patrullas entablaron comunicación radial, la central tomó nota de la hora y la ubicación del vehículo, gracias a lo cual, los movimientos realizados por estas unidades puede detallarse puntualmente.

A continuación, te presentamos la forma en que cada una de estas patrullas actuó, en el momento en que los normalistas de Ayotzinapa eran raptados y desaparecidos en Iguala. Para mayor claridad, en el presente trabajo dichas patrullas son identificadas con letras del abecedario, debido a que la PF borró sus números de identificación en la versión pública de sus bitácoras.

Patrulla A: ojos cerrados…

En el reporte a sus mandos superiores, el jefe de la Policía Federal asegura haberse enterado —a través del operador de la central de radio C4— que normalistas causaban “disturbios” en la ciudad, siendo en ese momento las 21:55 horas.

Lo cierto, sin embargo, es que el primer reporte del C4 se emitió al menos siete minutos antes (a las 21:48, según la averiguación previa de la PGR), y no hablaba de “disturbios”, sino que notificaba que una persona acababa de recibir un disparo en la cabeza, en el marco del operativo que la Policía Municipal realizaba contra los estudiantes, en la calle Juan N. Álvarez y Periférico Norte.

Así, cuando la Policía Federal dice haber tomado conocimiento de los hechos, era consciente de que no se trataba de simples disturbios estudiantiles, sino de un operativo en el que agentes municipales estaban disparando directamente contra población civil.

Para ese momento, la unidad de la Federal que se encontraba más cerca de los hechos era la Patrulla A, ubicada en la salida sur de la ciudad, en el kilómetro 127 + 500 de la carretera Iguala-Mezcala.

En ese momento, esta patrulla estaba a 12.5 kilómetros del Palacio de Justicia de Iguala, y a 15 kilómetros de Periférico y Juan N. Álvarez.

Tal como se reconoce en reportes desclasificados de la Secretaría de la Defensa Nacional, además del operativo en Periférico Norte, a las 22:00 horas se reportó que un segundo operativo se realizaba al otro extremo de la ciudad, frente al Palacio de Justicia de Iguala (kilómetro 120 de la carretera Iguala-Mezcala), donde el C4 daba cuenta que la Policía Municipal había interceptado al autobús Estrella de Oro 1531.

En este autobús viajaban entre 13 y 15 normalistas, todos los cuales fueron detenidos y desaparecidos en ese momento.

Según el reporte de inteligencia militar, realizado por un agente encubierto que vigilaba a la distancia, la intercepción y privación de la libertad de los estudiantes frente al Palacio de Justicia duró aproximadamente 45 minutos, de las 22:00 a las 22:45 horas.

Mientras estos hechos se desarrollaban, la PGR solicitó (a las 22:25 horas) que la Policía Federal enviara agentes para que verificaran “la veracidad” de los enfrentamientos reportados por el C4.

Cinco minutos después (a las 22:30 horas), la Patrulla A de la Federal abandonó su ubicación en la salida Iguala-Mezcala, y partió rumbo al norte, con destino a Teloloapan, a donde llegó 38 minutos después (a las 23:08 horas).

Es importante subrayar que para llegar a Teloloapan, desde donde se encontraba, esta patrulla sólo tenía un camino posible: tomar la avenida Periférico al norte, pasando obligatoriamente por el Palacio de Justicia municipal, primero, y luego por Juan N. Álvarez, es decir, por los dos puntos del municipio en donde estaban siendo atacados los normalistas de Ayotzinapa.

El recorrido del kilómetro 127 + 500 hasta la ciudad de Teloloapan consta de 74 kilómetros, que esta unidad completó en 38 minutos, lo que habría demandado una velocidad promedio de 116.8 kilómetros por hora.

A esta velocidad, la Patrulla A tendría que haber cruzado frente al Palacio de Justicia de Iguala aproximadamente entre las 22:34 y las 22:40 horas, es decir, al mismo tiempo en el que los normalistas del autobús Estrella de Oro 1531 eran detenidos, golpeados y puestos a bordo de entre cinco y siete vehículos oficiales, tal como señalan los reportes de la Sedena.

A pesar de ello, los agentes de la Patrulla A no informaron haber presenciado nada, siguiendo su camino.

Destaca aún más que, de uno a dos minutos después (entre las 22:40 y las 22:42 horas), esta patrulla de la Policía Federal debió pasar por el cruce de Periférico Norte y Juan N. Álvarez, es decir, en el momento en que los normalistas ahí acorralados todavía eran tiroteados por la agentes municipales.

Según los peritajes de la PGR, en Periférico Norte y Juan N. Álvarez fueron realizados al menos 45 disparos de arma de fuego, entre las 21:55 y las 22:50 horas, que causaron tres heridos, los cuales fueron evacuados en el mismo lapso por dos ambulancias.

Destaca entonces que, aún con un tiroteo en marcha y con ambulancias evacuando heridos de emergencia, la Patrulla A de la Policía Federal no reportase ninguna novedad al pasar por el lugar de los hechos.

A las 23:08 horas, esta patrulla arribó a la ciudad de Teloloapan, lo que revela, por último, que sus tripulantes ignoraron la indicación de estar pendiente de la salida carretera de esta ciudad, ya que para llegar a Teloloapan tuvo que haberse alejado 61 kilómetros de Iguala.

Patrulla B: frente a frente…

Cuando se emite la orden de custodiar las salidas carreteras de Iguala, a las 21:55 horas, la Patrulla B de la Policía Federal se encontraba en el kilómetro 61 de la carretera Iguala-Altamirano, es decir, a la entrada de la ciudad de Teloloapan.

Esta patrulla tardó 55 minutos en recorrer el camino de vuelta al cuartel de la PF en Iguala, tramo que mide 62.75 kilómetros, por lo que la velocidad promedio a la que avanzó esta unidad fue de 68.45 kilómetros por hora.

Avanzando a esta velocidad, la Patrulla B habría recorrido el tramo carretero por el que se llevaron a los normalistas (que va de Loma del Coyote a Juan N. Álvarez, por Periférico Norte) entre las 23:08 y las 23:14 horas.

Ésta es, cabe subrayar, la única ruta posible por la que pudo arribar la Patrulla B a Iguala.

En este tramo carretero —de Loma del Coyote a Juan N. Álvarez, por Periférico Norte— estuvieron los normalistas al menos entre las 22:50 (cuando se consumó su secuestro) y las 23:19 horas (momento en que fueron captados por las cámaras de vigilancia de Periférico Norte, según imágenes difundidas por PGR).

Esto quiere decir que la Patrulla B y los normalistas secuestrados surcaron el mismo tramo carretero, en el mismo tiempo, topando obligatoriamente de frente: la patrulla en dirección sur y las víctimas en dirección norte.

A pesar de que los normalistas secuestrados estaban siendo movilizados en cuatro camionetas tipo pick up con emblemas policíales, dos de ellas ajenas al municipio de iguala, la Patrulla B de la Federal no reportó haber alterado su andar, siguiendo su camino hasta llegar al cuartel de la Policía Federal a las 23:15 horas.

Dado lo anterior, esta unidad tampoco respondió a la supuesta orden de mantenerse al pendiente de la salida carretera de Iguala.

Patrulla C: paso libre…

Según los hechos descritos por víctimas sobrevivientes, testigos ajenos a los hechos e incluso de policías involucrados, el ataque con armas de fuego en contra de los normalistas inició aproximadamente a las 21:30 horas, y concluyó a las 22:50 horas, cuando su fueron evacuados en patrullas, ya secuestrados.

Durante todo este tiempo, la Patrulla C se mantuvo estática y lejos, a 43 kilómetros de Iguala, sobre la carretera que lleva a Teloloapan.

Esta patrulla ni siquiera se acercó a Iguala cuando, a las 21:55 horas, se emitió la indicación de estar al pendiente de las salidas carreteras de dicha ciudad.

De hecho, la Patrulla C se mantuvo quieta en ese punto un total de dos horas y 15 minutos, hasta las 23:45 horas.

Luego, a las 00:20 horas, esta patrulla reportó su ubicación en el kilómetro 61, lo que quiere decir que tras recibirse la indicación de vigilar los accesos a Iguala, esta patrulla tomó el camino contrario y se alejó 18 kilómetros más, hasta llegar a Teloloapan. 

La Patrulla C, además, revela en su bitácora de servicio un recorrido extraño, prácticamente inexplicable: luego de reportarse en Teloloapan, se afirma que emprendió la vuelta a Iguala, y que llegó hasta el lado sur de dicha ciudad (un recorrido de más de 70 kilómetros) en 16 minutos.

Si esto fuese cierto, la Patrulla C habría tenido que mantener una aceleración de 262 kilómetros por hora, sin frenar ni una sola vez, en una carretera en la que, debido a sus decenas de curvas, la velocidad promedio es de 12 km/h, o menos (según los registros de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes).

Durante el turno que va de las 15:00 a las 00:00 horas del 26 de septiembre de 2014, la Policía Federal reporta que una cuarta patrulla estuvo activa, sin embargo, sólo registra actividad a partir de las 00:45 horas (es decir, por fuera de su turno), momento en el que esta unidad fue ubicada en la salida sur del municipio.

Epílogo: saldo blanco

A pesar de que la Policía Federal reportó “saldo blanco” durante la noche del 26 de septiembre de 2014, sus bitácoras de servicio revelan que sus patrullas estuvieron en los lugares y momentos en que fueron atacados los normalistas de Ayotzinapa: una de ellas, cruzando por los dos puntos donde los estudiantes estaban siendo agredidos, balaceados y secuestrados; una más, que recorrió el mismo camino por el que se los llevaron, pero en sentido inverso; y una más que en vez de acudir a vigilar la ciudad, se alejó aún más de ella.

Pero la presencia de agentes de la Policía Federal en los lugares y momentos de los ataques no sólo queda evidenciada por las bitácoras de servicio de sus patrullas, sino también por las declaraciones ministeriales de víctimas e inculpados.

Al rendir su testimonio, el chofer de la empresa Estrella de Oro, que conducía el autobús 1531 —detenido frente al Palacio de Justicia, y del que fueron secuestrados y desaparecidos entre 13 y 15 normalistas—, asegura que durante el operativo contra los estudiantes observó la participación no sólo de agentes municipales, sino también de elementos de la Policía Federal, así como de la Policía Estatal.

En el mismo punto, uno de los policías municipales detenidos por la agresión reconoció que, al participar en el operativo frente al Palacio de Justicia, “me percaté que llegaron dos patrullas de la Federal”.

Aún así, la Policía Federal reportó que el operativo de la noche del 26 de septiembre de 2014 concluyó “sin lesionados ni muertos”, lo cual, se subraya, fue “verificado” por sus propios agentes.

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Entity List, la poderosa y poco conocida herramienta de sanciones que EU aplicó a Huawei

Creada para combatir la proliferación nuclear, esta herramienta está ahora en medio de la competencia tecnológica entre Washington y Pekín.
16 de junio, 2019
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Es una de las armas más poderosas y menos conocidas de las que dispone el gobierno de Estados Unidos en el ámbito internacional.

Se la conoce como “Entity List” (Lista de Entes) y es una herramienta central en las sanciones aplicadas por el gobierno de Donald Trump en contra de la empresa tecnológica china Huawei.

Publicada por primera vez en febrero de 1997, esta lista recopilaba los nombres de los entes extranjeros (empresas, centros de investigación, gobiernos e incluso individuos) que participaban en actividades que potencialmente podían derivar en el desvío de productos estadounidenses que podrían ser utilizados en la creación de armas de destrucción masiva.

Desde entonces, sin embargo, los motivos que pueden llevar a ser incluido en esa lista se han ampliado para abarcar otro tipo de actividades sancionadas por el Departamento de Estado, así como la participación en actividades contrarias a los intereses de seguridad nacional o de la política exterior de Estados Unidos.

El gobierno de Donald Trump incluyó a mediados de mayo a Huawei en la Entity List usando este último argumento.

La decisión trajo como consecuencia que importantes empresas estadounidenses, incluyendo Google, anunciaran que dejarían de trabajar con la empresa china.

Huawei y Google.

Getty Images
Los usuarios de Huawei tendrán que buscar nuevas aplicaciones con las que reemplazar el imperio de Google.

La lista actual de sancionados, publicada por el Departamento de Comercio de Estados Unidos, tiene más de 280 páginas, en las que aparecen entes de decenas de países alrededor del mundo, incluyendo a adversarios tradicionales de Washington como Irán pero también de países aliados como Francia, Alemania, Bélgica y Reino Unido.

Una tercera parte de la lista recoge los nombres de entes radicados en Rusia, país que suma 90 páginas, mientras que China supera las 40.

De América Latina aparecen mencionados cinco países: Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Panamá, aunque en el caso de los cuatro primeros su inclusión obedece a las sanciones aplicadas en contra de las filiales locales de Huawei.

Acceso bloqueado

La decisión de incluir a algún actor extranjero en la Entity List es tomada conjuntamente por representantes de los departamentos de Comercio, Estado, Defensa y Energía, que valoran si se cumplen los criterios requeridos.

Si esto se aprueba, quedan prohibidas las ventas, exportaciones, reexportaciones o transferencias de todos los productos de origen estadounidense (incluyendo materias primas, software o cualquier tipo de producto o tecnología) hacia el ente en cuestión.

Planta de aguas pesadas de Irán.

Getty Images
Inicialmente la Entity List fue concebida para combatir la proliferación nuclear.

“Es una herramienta muy poderosa porque implica que las empresas estadounidenses no pueden vender nada, ni un destornillador, sin contar con una autorización previa. Eso significa que el departamento de Comercio tiene la posibilidad de verificar de qué se trata y decidir si emite el permiso”, comenta James Lewis, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), a BBC Mundo.

Kevin Wolf, quien fue subsecretario de Comercio para la Administración de Exportaciones durante el gobierno de Barack Obama, asegura que la lista busca estimular a los entes extranjeros a que abandonen un comportamiento que Washington considera contrario a sus intereses de seguridad nacional.

Explica que, por ejemplo, una empresa puede ser agregada a la lista cuando hay información que permite pensar que está violando sanciones al enviar productos prohibidos a Irán o Corea del Norte; o que pueden ser desviados para actividades terroristas.

El objetivo es que las compañías dejen de actuar de esa forma y puedan salir de la lista. Eso ocurre de forma rutinaria. No es como un proceso civil o penal. Históricamente ha sido usada como una herramienta de persuasión”, apunta Wolf, quien tuvo entre sus responsabilidades la supervisión de la Entity List.

El experto señala que este mecanismo tiene numerosas ventajas para Washington:

  • Es rápido. Permite aplicar sanciones sin tener que cumplir con los exigentes estándares requeridos por un proceso criminal o civil.
  • Es flexible. Puede ser usado con la intensidad que requiera la situación.
  • Es eficaz. Le otorga al gobierno de Estados Unidos gran influencia sobre las empresas extranjeras para buscar su cambio de comportamiento.

Incertidumbre sobre Huawei

Gran parte de la fortaleza de la Entity List reside en que, al prohibir la venta de productos estadounidenses a esas compañías extranjeras, muchas veces estas pueden quedar en una situación comprometida debido a que su modelo de negocio depende de contar con componentes o productos procedentes de EE.UU.

Los dispositivos de Huawei utilizan muchos componentes de empresas estadounidenses como Qualcomm.

Getty Images
Los dispositivos de Huawei utilizan muchos componentes de empresas estadounidenses como Qualcomm.

Pese a ello, Lewis advierte sobre los límites de estas medidas.

Usualmente estas compañías tienen vínculos estrechos con los Estados extranjeros y, con frecuencia, trabajan para programas gubernamentales. El caso de Huawei es parecido. Ellos no van a quebrar debido a estas medidas porque el gobierno de China los mantendrá a flote”.

“La Entity List es una herramienta poderosa que dificulta a las empresas sus operaciones, pero normalmente no caen en bancarrota”, apunta el experto.

En el caso de Huawei, Wolf señala que formalmente su inclusión en esta lista siguió las mismas normas aplicadas durante el gobierno de Obama y de George W. Bush.

“La única diferencia es que este caso es mucho más grande en alcance, magnitud e impacto que cualquier anterior. Huawei es la mayor empresa que haya sido agregada a la Entity List. Además, el valor económico de los bienes estadounidenses que compraba también es muy superior a los casos precedentes”, afirma.

Pero, ¿es posible que Huawei logre salir de esa lista de empresas sancionadas?

“Esa es la pregunta del millón de dólares” responde Wolf.

El experto recuerda que la justificación esgrimida para incluirla en la lista se relacionaba con la violación de sanciones por parte de esa compañía y que también hay un juicio penal que llevó a la detención de una de sus más altas ejecutivas (Meng Wanzhou, quien es directora financiera e hija del fundador de la compañía).

Meng Wanzhou

EPA
Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei e hija mayor del fundador de la compañía, fue detenida en diciembre en Canadá por solicitud de Estados Unidos..

“Una posibilidad es que la inclusión en la Entity List pueda resolverse en conexión con ese caso de sanciones. También puede ocurrir que se vea afectada por las negociaciones comerciales“, apunta.

En el caso de Huawei también entran en juego las acusaciones que le ha hecho Estados Unidos sobre la posibilidad de que la compañía se preste para ayudar al espionaje chino además de su rivalidad comercial con empresas estadounidenses por el desarrollo de las futuras redes 5G.

¿En estas condiciones, podría librarse de las sanciones?

“Esos temas ciertamente están en la mente de todo el mundo y del gobierno. Por eso creo que es muy difícil predecir lo que pueda ocurrir pues, a diferencia de muchos otros casos incluidos en la Entity List, hay muchas preocupaciones tácitas que probablemente afectarán las decisiones de política que tendrán que tomarse”, concluye.


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