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¿Son las grandes fusiones entre empresas buenas o malas para los consumidores?

"Hablando en general, a medida que los sectores se consolidan con menos jugadores, los precios aumentan porque hay menos competencia", dice John Colley, decano asociado de la Escuela de Negocios de Warwick.
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Por Daniel Thomas // BBC Mundo
8 de noviembre, 2015
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El logo de ABInBev. Los dos principales productores de cerveza del mundo acordaron unir fuerzas para crear una empresa que controlaría casi una tercera parte del mercado mundial y unir a las dos marcas principales de Estados Unidos, Budweiser y Miller Genuine Draft. (Foto AP/Richard Drew)

El logo de ABInBev. Los dos principales productores de cerveza del mundo acordaron unir fuerzas para crear una empresa que controlaría casi una tercera parte del mercado mundial y unir a las dos marcas principales de Estados Unidos, Budweiser y Miller Genuine Draft. (Foto AP/Richard Drew)

Este año marcará un récord de acuerdos entre empresas. Se espera que en 2015 las fusiones y adquisiciones alcancen un valor de 4.1 billones de dólares.

Solo en el mes de octubre, el gigante de computadoras domésticas Dell acordó comprar la empresa de almacenaje de redes EMC por US$67.000 millones.

Y AB InBev ofreció US$106.000 millones para comprar a su rival SAB Miller, de forma que controlarían la tercera parte del mercado global de la cerveza.

Pero mientras que las fusiones se piensan para beneficiar a las empresas que las protagonizan, aumentando su cuota de mercado o reduciendo sus costos, no está claro que también beneficien a los consumidores.

Credit Lyonnais Securites Asia ha argumentado que AB InBev tiene una historia de comprar a sus competidores y hacer que los consumidores tengan que pagar luego más por sus cervezas.

“Hablando en general, a medida que los sectores se consolidan con menos jugadores, los precios aumentan porque hay menos competencia”, dice John Colley, decano asociado de la Escuela de Negocios de Warwick.

“Tiendes a acabar con un rango menor de productos”, dice.

Competencia

Así que, ¿cuánto deberían preocuparse los consumidores y que pueden hacer para protegerse?

En los últimos seis años fiscales, la Autoridad de Competencia (CMA) y Mercados de Reino Unido y su organismo predecesor, la Comisión de la Competencia, recibió consultas sobre 50 fusiones, de las que aprobó la mitad.

Dicho esto, ha impuesto algunos “remedios”, normalmente liquidaciones, en nueve ocasiones, y prohibió cuatro acuerdos, mientras que otros nueve se abandonaron al ser remitidos a la autoridad reguladora.

Sheldon Mills, director senior de fusiones en la CMA, dice que la principal preocupación del regulador es “si el hecho de que un competidor abandone el mercado permite que otros aumenten sus precios”.

“Por ejemplo, examinaríamos si dos empresas compiten en el mismo mercado.Una analogía sencilla es la de Coca Cola y Pepsi”.

“Luego preguntaríamos si las dos empresas están ‘cerca’, si responden una a la otra en precios, se publicitan una contra la otra, o se responden mutuamente en la calidad de sus tiendas o marca”.

Mills da el ejemplo de la adquisición por parte de Reckitt Benckiser de la empresa de lubricantes sexuales K-Y en agosto.

Reckitt, propietaria de la rival Durex, se hizo con el 75% del mercado de lubricantes tras el acuerdo, pero la CMA dijo que esto aumentaría los precios en las tiendas.

Así que aunque aprobó la fusión, la CMA dictaminó que Reckitt Benckiser vendiese la licencia de la marca K-Y en Reino Unido durante ocho años a un competidor, para dar tiempo a un rival para desarrollar una nueva marca que desafiase el alcance de Durex.

Precios robustos

Pero este tipo de remedios no siempre tiene el efecto deseado.

Y tal como avisa Colley, el regulador solo examina un acuerdo si la combinación tras la fusión o adquisición supone al menos un 25% de la cuota de mercado.

“Digamos que un sector tiene 10 jugadores principales y cada uno tiene el 10% del mercado” dice.

“Si cinco de ellos se juntaran podría ser aceptable para las autoridades de competencia, pero seguro que los precios se volverán más robustos”.

Colley indica que hay investigaciones que muestran que un mayor poder de mercado derivado de una fusión “suele resultar en precios más altos”.

Y dice que los estudios concluyen normalmente que “entre el 60% y el 80% de las adquisiciones no aportan los beneficios que se esperan a sus accionistas”.

“Me he sentado al otro lado de la valla durante suficiente tiempo en mi vida”, dice el que fue presidente y director gerente de una corporación.

“Normalmente, cuando construyes tus relaciones públicas tienes que hacer que una fusión suene como que es en interés del consumidor, pero esto muchas veces no es verdad”.

“Bueno para los consumidores”

Pero Scott Moeller, director del Centro de Inverstigaciones de Fusiones y Adquisiciones de la Escuela de Negocios Cass, no está de acuerdo.

Según sus investigaciones, aunque es cierto que las fusiones aumentan los precios en el corto plazo, son “positivas para los consumidores” en el largo plazo.

“El coste de las fusiones aparece justo después de que se llega al acuerdo”, explica.

“Así que cuando una empresa está buscando sinergias, lo primero que tiene que hacer es despedir a alguna gente o cerrar una planta”.

Dice que como resultado, la empresa puede intentar contrarrestar esto aumentando los precios.

“Pero, a lo largo del tiempo pueden operar de forma más eficiente porque consiguen los ahorros que predijeron, y esto acaba beneficiando a los clientes”, dice.

Cita el estudio de la Revista Económica Americana que evaluó el sector de la banca de Estados Unidos.

Concluyó que justo después de una fusión, los consumidores empezaron a recibir tasas de interés más bajas, pero “dos y tres años después, consiguieron mayores tasas”.

Una ciencia imperfecta

Complicando las cosas, ambos académicos conceden que los sectores evolucionan todo el tiempo y que esto puede contrarrestar el efecto de las fusiones.

Como indica Colley, tras un periodo en el que se produjeron varias fusiones, la industria de los supermercados en Reino Unido solo tiene cuatro grandes jugadores, que acaparan más del 70% del mercado.

Pero mientras esto inicialmente hizo subir los precios, las cadenas de bajo coste como Aldi y Lidl emergieron y “ahora los precios están colapsando a medida que los cuatro grandes pierden su parte”.

De manera similar, tras varias fusiones, cuatro grandes aerolíneas operan la mayoría de los vuelos domésticos en Estados Unidos, mientras que en 2007 había siete.

Según un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos del año pasado, entre 2007 y 2012 los precios de los billetes de avión aumentaron un 4% pero los vuelos iban más llenos.

Sin embargo la agencia también concluyó que las fusiones habían provocado nuevas conexiones en algunos mercados y permitió a los grandes operadores volver a obtener beneficios tras la recesión.

Habían invertido en nuevos aviones y servicios que mejoraban la experiencia de los clientes.

Con grandes investigaciones en marcha en Reino Unido en mercados muy consolidados, como la energía y la banca, los consumidores harían bien en mantenerse en guardia.

Los reguladores de todo el mundo ya están escrutinando el acuerdo de AB InBev por miedo a que reducirá la competencia.

El ejecutivo jefe Carlos Brito ha prometido que la fusión comportará “más cervezas para más gente y aumentará el valor para todos nuestros accionistas”.

Pero si el precio de las pintas aumenta, también tendrán muchos clientes enfadados a los que dar explicaciones.

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Congelan las 224 cuentas de la Universidad de Hidalgo; es una arbitrariedad, dice el rector

El rector señaló que esto genera la parálisis de las funciones sustantivas de docencia, investigación, extensión y vinculación de la institución.
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27 de abril, 2019
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La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) denunció el congelamiento de sus 224 cuentas bancarias, lo que dijo, paraliza la operación de la institución.

En un comunicado, la casa de estudios señaló que sin mediar notificación oficial alguna, seis bancos en que operan las cuentas de la universidad, incluidas las de recursos públicos provenientes de la Tesorería de la Federación, bloquearon los fondos, rechazaron depósitos y negaron el pago de cheques, servicios, proveedores y obligaciones ordinarias.

Lee: 14 universidades públicas tienen denuncias penales por presunto desvío de recursos durante sexenio de EPN

Esto genera una “grave situación de parálisis administrativa y académica que afecta a más de siete mil 500 trabajadores activos y jubilados, así como a 61 mil estudiantes”.

El rector Adolfo Pontigo Loyola solicitó la intervención del presidente Andrés Manuel López Obrador, en la resolución de estas acciones, “ya que el origen de los recursos en las cuentas es de procedencia lícita”.

Reiteró que dichos recursos provienen de la Tesorería de la Federación, “por lo que no pueden ni deben ser puestos en duda”.

Pontigo Loyola señaló que estas acciones perjudican gravemente no sólo el prestigio de la institución, sino el ejercicio legítimo de la autonomía universitaria; además, sostuvo, dañan severamente los derechos laborales de casi siete mil 500 trabajadores en activo, personal jubilado y las familias de todos ellos, en especial, el goce de sus salarios y prestaciones.

El pasado mes de febrero, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) fue alertado por el sistema financiero internacional de movimientos inusuales en diferentes cuentas bancarias a nombre de la UAEH.

Ante ello, el presidente del Patronato de la UAEH, Gerardo Sosa Castelán, rechazó de manera categórica las imputaciones sobre gestiones u operaciones ilícitas de lavado de dinero.

El rector pidió a la comunidad universitaria a mantenerse unida en torno a la institución y la defensa de su autonomía, así como a permanecer atenta y debidamente informada a través del Sistema Universitario de Radio y Televisión, medios y redes institucionales, para evitar los rumores y la especulación.

Enfatizó que estas acciones se traducen en un quebranto a la universidad y generan una parálisis de sus funciones sustantivas de docencia, investigación, extensión y vinculación.

Advirtió que la administración de la universidad también se verá afectada en el pago de servicios básicos como energía eléctrica, telefonía, internet o transporte escolar.

 

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