En Edomex ofrece recompensas para hallar a desaparecidos, pero de 61 ninguna ha servido
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En Edomex ofrece recompensas para hallar a desaparecidos, pero de 61 ninguna ha servido

Hasta la fecha, la Procuraduría mexiquense no ha obtenido ninguna pista a través de este programa para encontrar a las personas desaparecidas.
Cuartoscuro/Archivo
Por Ruth Muñiz
19 de noviembre, 2015
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Protesta contra los feminicidios. Foto: Cuartoscuro/Archivo

Protesta contra los feminicidios. Foto: Cuartoscuro/Archivo

En tres años, la Procuraduría de Justicia del Estado de México ha ofrecido 61 recompensas para localizar a personas desaparecidas, pero hasta ahora ninguna se ha cobrado ni ha servido para aportar datos de utilidad que ayuden en las investigaciones.

De acuerdo con la respuesta a una solicitud de información pública, con folio 00150/PGJ/IP/2015, entre octubre de 2012 y octubre de este año, la Procuraduría mexiquense no ha obtenido ninguna pista a través de este programa para encontrar a las personas desaparecidas.

María Bárbara Reyes Muñiz, de 17 años, fue reportada como desaparecida en agosto de 2011 en Cuautitlán Izcalli, una de las 361 jóvenes que según estadísticas de la PGJEM se contabilizaron ese año.

Fue la primera persona por la que la procuraduría mexiquense hizo público un acuerdo en el que ofrecía hasta 300 mil pesos de recompensa para quien diera informes de su localización, aunque la estrategia llegó 14 meses después de que se informara de su secuestro y que su padre, Alejandro Reyes, hiciera huelga de hambre para presionar a que se agilizara la investigación.

Meses después, la lista de recompensas creció hasta llegar a los 61 casos que hoy se mantienen abiertos.

Han pasado 34 meses desde que el entonces procurador Miguel Ángel Contreras Nieto ofreció esa primera recompensa y ninguna ha servido para localizar a las víctimas, a los responsables de su desaparición o para resolver alguno de los casos.

De acuerdo con información proporcionada por la dependencia vía transparencia, se han emitido ocho distintos acuerdos entre el 2012 y el 2015 para ofrecer montos entre los 100 mil y los 300 mil pesos, acuerdos que no han tenido una sola respuesta.

A la fecha no se han aportado pistas que conduzcan a la institución al esclarecimiento de algún caso de personas desaparecidas, incluido en dicho programa.

“(Además) a la fecha no se ha resuelto ningún caso por información que conduzca a la institución al esclarecimiento de personas desaparecidas que estén incluidos en el programa”, dijo Jorge Mezher Rage, responsable de la Unidad de Información de la PGJEM y quien firma la respuesta.

El Estado de México, tradicionalmente gobernado por el PRI y hoy bajo la administración de Eruviel Ávila Villegas, reportó que entre el 2011 y hasta el corte de julio de este año se reportó la desaparición de 6 mil 662 personas, entre hombres y mujeres.

De estas cifras destaca la concentración del 60% de los casos sólo en diez municipios: Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Tlalnepantla, Naucalpan, Cuautitlán Izcalli, Atizapán de Zaragoza, Valle de Chalco, Ixtapaluca y Texcoco.

El foco rojo está encendido en Ecatepec, la tierra de la que es originario el actual gobernador Eruviel Ávila y que acapara 819 de los casos.

Sepultan a desaparecidos en fosas comunes

El fracaso del programa no se ha limitado sólo a la falta de información e interés para dar datos que coadyuven a las investigaciones, sino al creciente número de casos de esta lista de 61 personas en que son localizadas sin vida y cuyos cuerpos habrían sido echados a una fosa común por falta de una base de datos estatal que permita hacer un cruce entre los cuerpos localizados sin identificar y los reportes de personas desaparecidas.

María Bárbara, por ejemplo, fue asesinada al poco tiempo de ser secuestrada y su cuerpo fue abandonado a unas calles de su casa, en Cuautitlán, pero la PGJEM no advirtió que existía un reporte de su desaparición y después de semanas sin que se le identificara, fue enterrada en una fosa común.

El caso de mi hija es una negligencia impresionante, es la tardanza para averiguar, primero el no garantizar su seguridad –que es obligación del Estado- pero además la doble victimización al hacernos pasar más de un año de una angustia mortal para después saber que ellos la tenían y ni cuenta se habían dado”, lamentó Alejandro Reyes, padre de María Bárbara y quien sostiene dos demandas contra la dependencia por los errores en la localización del cuerpo de la joven.

En este caso fue Lourdes Muñiz, la madre de Barbie, quien 20 meses después, buscando en los registros del Semefo, se dio cuenta que el cuerpo de una joven con las características de su hija había sido localizada desde el 2011 y echada a la fosa común.

Lo mismo le ocurrió a Georgina Ivonne Ramírez Mora, quien desapareció en mayo del 2011. Durante dos años su madre, Leticia Mora Nieto, la buscó por todo el país y formó junto con Amparo Vargas –madre de una de las víctimas de “El Coqueto”– una red de búsqueda de hijos desaparecidos.

Ivonne, madre de dos niños pequeños, también fue un caso por el que la PGJEM ofrecía hasta 300 mil pesos para ser localizada.

En mayo del 2013, poco después del día de las madres, Leticia fue quien la encontró también sepultada en una fosa común de Hidalgo, por una falla en el cruce de datos con los cuerpos sin identificar y los reportes de desapariciones.

A esta lista de negligencias del Edomex se suman los casos de Carlos Eduardo Martínez, Francisco Iván Serrano y Diana Angélica Castañeda, inscritos en el mismo programa y quienes fueron localizados sin vida y en custodia de la procuraduría.

Recompensas con candados para no ser cobradas

Que hasta la fecha nadie haya llamado para aportar datos sobre los desaparecidos y que no haya pistas ni avances derivados del programa de recompensas no es la única traba para que el plan funcione.

Otro inconveniente es el candado que la propia dependencia estableció para la entrega de la recompensa en caso de que alguien quisiera aportar datos de utilidad.

Y es que en cada acuerdo de ofrecimiento del dinero la PGJEM ha puesto como condición no sólo que la pista aportada sea verídica, sino que además se entregue a los responsables de las desapariciones.

“La recompensa será únicamente entregada hasta que se logre la efectiva localización de alguna de las personas por las cuales se ofrece recompensa, y, en su caso, la identidad, ubicación y captura de los probables responsables de su desaparición”, señalan los distintos documentos.

Esta condición no es propia de las ofertas de recompensas, pues, por ejemplo, las que emite la Procuraduría General de la República incluso por las mismas personas desaparecidas, no tienen este candado que hacen poco viable la obtención de información.

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Vacuna contra COVID-19: "Ahora mismo no hay evidencia de que funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras"

Paul Offit tiene una experiencia de décadas en el campo de las inmunizaciones; sobre la creación de una vacuna contra COVID-19 cree que necesitamos "ser realistas" y manejar las expectativas.
Getty Images
29 de julio, 2020
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Una persona siendo vacuna

Getty Images
Decenas de grupos de investigación llevan a cabo estudios para desarrollar una vacuna. Esta foto fue tomada en Sudáfrica, donde se realiza un ensayo clínico.

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

En medio de la pandemia de covid-19, que ha causado 15 millones y medio de casos y más de 600.000 muertes en decenas de países, es difícil no emocionarse cuando se escuchan noticias de un nuevo desarrollo en la búsqueda de una vacuna.

Pero Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas”.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“Corta vida”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

Paul Offit

Frederick M. Brown/Getty Images
El médico Paul Offit tiene una experiencia de décadas en los campos de la inmunología y las enfermedades infecciosas.

En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”.

¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica.

“Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

La importancia de la fase 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas.

Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Una jeringa

NurPhoto via Getty Images
Se calcula que 200 grupos de científicos, en diferentes países, buscan una vacuna contra la covid-19.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica.

De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Saltarse etapas

¿Existe algún riesgo de que en el desarrollo de las vacunas contra covid-19 se omitan algunas etapas del proceso que generalmente se sigue?, le pregunta BBC Mundo.

Una calle

Getty Images
El uso de mascarillas, el confinamiento y el distanciamiento social son algunas de las medidas implementadas para evitar los contagios de coronavirus, mientras llega la vacuna.

“El tiempo promedio que lleva fabricar una vacuna es de alrededor 15 a 20 años“, responde.

Y evoca su experiencia con la vacuna de rotavirus que desarrolló junto a los doctores Fred Clark y Stanley Plotkin, conocida como RotaTeq, “que ha sido aprobada para su uso desde 2006”, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

“La vacuna que hicimos en el Hospital de Niños (de Filadelfia) tomó aproximadamente 26 años. (Ese tiempo) no es algo inusual“, añade.

“Ahora estamos intentando fabricar una vacuna en un año y medio. Por definición, habrán etapas que se omitirán o se truncarán”.

Pero eso no necesariamente es algo negativo. Y explica en qué circunstancias “no es peligroso”:

Siempre y cuando se hagan los ensayos clínicos de fase 3, considero que estaremos bien”.

Offit hace referencia a los planes anunciados por algunos investigadores de poner a prueba las vacunas en ensayos que involucren a 30.000 voluntarios.

“Eso nos dará tanta información como la que normalmente se tendría en el proceso (convencional) de (desarrollar) una vacuna”.

Es posible que se salten algunas etapas iniciales, pero una vez las pruebas de la fase 3 muestren datos convincentes, “estaremos, al menos, tan informados como normalmente lo estaríamos sobre una vacuna”, en términos de seguridad y efectividad.

Pruebas en animales

De acuerdo con el docente, no siempre es esencial probar las vacunas en animales.

Un mono en una jaula

Getty Images
A lo largo de la historia de las vacunas, los animales han sido unos aliados.

“Con nuestra vacuna pasamos 10 años trabajando con modelos de animales para intentar demostrar conceptualmente que, de hecho, en animales experimentales la vacuna protegía”.

Pero, reflexiona: ¿ratones o personas?

Y cuenta la famosa frase de un investigador de vacunas: “Los ratones mienten y los monos exageran”.

“Nunca sabrás realmente si algo es efectivo hasta que lo implementas en las personas”.

“Aunque los modelos de animales te pueden guiar para saber cuán probable es que una vacuna funcione y te pueden orientar para conocer qué parte de la respuesta inmune es la que probablemente predecirá la protección, nunca sabrás sobre una vacuna hasta que se la pones a la gente”.

Una investigadora

Boston Globe via Getty Images
Una de las vacunas cuya evolución se ha dado a conocer es la desarrollada por la compañía Moderna, en Estados Unidos. Esta foto es de una de las investigadoras del laboratorio.

“No sabemos”

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben.

“Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste.

“Cuando este coronavirus surgió por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, (…) creo que la gente pensó que actuaría como el virus del MERS o el virus del SARS, pero no fue así”.

También se pensó que se comportaría como otros coronavirus humanos, lo que tampoco sucede.

Este virus, explica el doctor, “hace una serie de cosas que ninguno de esos virus hace: se propaga fácilmente durante los meses de verano, afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y causa una variedad de inflamaciones de los mismos, llamada vasculitis”, por citar dos ejemplos.

También puede llegar a causar una enfermedad inusual en los niños llamada MIS-C (síndrome multisistémico inflamatorio), “la cual, hasta donde yo sé, nunca se ha demostrado que la cause un virus”.

“Simplemente sigue sorprendiéndonos y es apenas el comienzo. Creo que pronto habrá más sorpresas, pues es un virus difícil de caracterizar, de anticipar“.

Y la comunidad científica está tratando de vencerlo de diferentes maneras.

Una de ellas es a través de varias estrategias de vacunas, “que nunca antes se han utilizado y con las cuales no tenemos experiencia, pero de las cuales estoy seguro de que también vamos a aprender”.

“Creo que deberíamos ser lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que el próximo año o en los siguientes dos años, aprenderemos algunas cosas que desearíamos haber sabido ahora”.

Volverla universal

El experto, quien también es autor de varios libros, cree que hay una alta probabilidad de que la vacuna que se desarrolle necesitará de dos dosis.

Vacuna

Getty Images
Otro desafío que se asoma, una vez se haya desarrollado la vacuna contra covid-19, es hacerla accesible a todos.

Hacerla universal será un desafío sin precedentes, no sólo por el número de dosis que se requerirán sino porque cada región del planeta tendrá su propio ritmo de producción.

Offit pone como ejemplo Estados Unidos.

“Si se va a administrar solo a grupos de alto riesgo y se trata de una vacuna de dos dosis, se necesitarán 250 millones de dosis”, calcula.

“Francamente, creo que estas vacunas irán saliendo lentamente durante un período de años antes de que realmente podamos inmunizar a un número crucial de personas”.

Y si se tiene en consideración que la respuesta inmune pudiera ser de corta vida, “hay que ofrecer dosis de refuerzo, lo que se traduce en más dosis”.

La experiencia del rotavirus frente al coronavirus

El doctor explica que la primera vez que se tuvo conocimiento de los rotavirus fue en la década de los años 40 y se identificó como causantes de una enfermedad en los animales (mamíferos).

“Supimos que los rotavirus provocaban una enfermedad en los humanos a inicios de la década de los 70”.

Rotavirus

Universal Images Group via Getty Images
“Las dos causas más frecuentes de diarrea moderada a grave en países de ingresos bajos son los rotavirus y Escherichia coli”, señala la OMS.

La primera vacuna contra el rotavirus estuvo disponible en 1998, pero estuvo en el mercado sólo 10 meses porque los científicos la vincularon con un problema intestinal llamado invaginación intestinal, que podía tener consecuencias fatales.

“Era un virus con el que teníamos décadas de experiencia. Sin embargo, nos sorprendió el hallazgo de la obstrucción intestinal”.

“Ahora, estamos ante un virus con el que tenemos menos de un año de experiencia y ya nos ha sorprendido”.

“Creo que es justo decir que podrían haber más sorpresas frente a nosotros y simplemente considero que la gente debe ser más consciente de eso”.

Y hace una última reflexión:

“Esperamos que los avances lleguen sin costo, que los milagros lleguen sin costo, asumimos que no hay curva de aprendizaje, pero siempre la hay”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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