Por qué la bomba de hidrógeno que dice tener Corea del Norte es mucho más peligrosa que la atómica
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Por qué la bomba de hidrógeno que dice tener Corea del Norte es mucho más peligrosa que la atómica

La bomba de hidrógeno, o "Bomba H", es el arma más poderosa actualmente disponible en el planeta. De hecho, hasta la fecha ninguna explosión ha superado la potencia de la "Bomba del Zar", una bomba de hidrógeno de 50 megatones, el equivalente a 50 millones de toneladas de TNT, probada por la Unión Soviética en octubre de 1961.
Por BBC Mundo
11 de diciembre, 2015
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Kim Jong-unImage copyrightAP
Las afirmaciones de Kim Jong-un sobre la bomba de hidróegno no han sido verificadas de forma independiente y varios expertos en seguridad han mostrado su escepticismo.

No todos le creen al líder de Corea del Norte, pero cuando Kim Jong-Undeclaró que su país estaba listo para “detonar de forma autosuficiente una bomba atómica y una bomba de hidrógeno” el anuncio no pasó desapercibido.

La razón: la bomba de hidrógeno, o “Bomba H”, es el arma más poderosa actualmente disponible en el planeta, como le confirmó a BBC Mundo el Dr. Matthias Grosse Perdekamp, que imparte una clase sobre armas nucleares y control de armas en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

De hecho, hasta la fecha ninguna explosión ha superado la potencia de la “Bomba del Zar”, una bomba de hidrógeno de 50 megatones, el equivalente a 50 millones de toneladas de TNT, probada por la Unión Soviética en octubre de 1961.

Esta bomba fue unas 3.000 veces más poderosa que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, la primera de la historia jamás empleada en un conflicto bélico.

Detonación de una bomba de hidrógenoImage copyrightGetty
a se han realizado pruebas de detonación de bombas de hidrógeno en el mundo.

50 megatones es también una potencia 100 veces superior a lo que, según el profesor Grosse Perdekamp, se considera el límite alcanzable con el proceso de fisión nuclear empleado para las bombas nucleares más convencionales: 500 kilotones, el equivalente a 500.000 toneladas de TNT.

“En contraste, la potencia que se puede alcanzar con la fusión nuclear (el proceso detrás de las bombas de hidrógeno) básicamente no tiene límites”, le explicó a BBC Mundo el experto.

“Los únicos límites son los asociados al sistema de despliegue (del arma): el avión que transporta la bomba, o el misil armado con una cabeza nuclear”, agregó.

Fisión y fusión

La diferencia técnica básica es que en el proceso de fisión de las llamadas bombas atómicas, como las de Hiroshima y Nagasaki, los núcleos de los átomos de sustancias como el uranio 235 o el plutonio 239 se dividen en átomos más pequeños para liberar energía.

Y los científicos nucleares solo han logrado realizar el proceso por un número limitado de veces, lo que significa que la energía que puede liberarse tiene un límite: los 500 kilotones apuntados por Grosse Pederkamp.

Kim Jong-un Image copyrightEPA
El programa nuclear de Corea del Norte ya le ha valido sanciones al país asiático.

En cambio la fusión, el proceso clave detrás las bombas de hidrógeno, es un proceso inverso: los núcleos de los átomos de unos componentes del hidrógeno –deuterio y tritio– se unen para formar núcleos más grandes.

Y este proceso puede realizarse infinitas veces, por lo que teóricamente no hay límites en la potencia que se puede alcanzar.

Según el profesor de la Universidad de Illinois, sin embargo, en la práctica las armas de este tipo por lo general no sobrepasan el megatón de potencia, pues una explosión mucho mayor rara vez es necesaria desde un punto de vista estratégico militar.

“A partir de cierto punto no tiene sentido destruir un lugar completamente y resulta más efectivo bombardear otra ubicación. Entonces en lugar de una bomba inmensa es más efectivo tener varias bombas de menor potencia”, le dijo a la BBC.

El poder del sol

La fusión nuclear es además un proceso mucho más complejo. Y por eso Grosse Pederkamp duda de la veracidad del anuncio de Corea del Norte.

Y es que, entre otras cosas, para hacerla posible antes hay que controlar también el proceso de fisión.

Explosión nuclearImage copyrightGetty
Una bomba termonuclear usa la misma fuente de energía que el Sol.

“Básicamente cada bomba de fusión incluye también una pequeña bomba de fisión”, explica el físico.

La primera explosión nuclear se encarga de generar la elevadísima temperatura necesaria para que se compriman los isótopos de hidrógeno, lo que explica por qué este tipo de bombas también son llamadas termonucleares.

Y la potencia final estará determinada por el volumen de hidrógeno (o mejor dicho de sus isotopos: deuterio y tiritio).

“La energía nuclear liberada en la fusión tiene el mismo origen que la energía que sostiene la vida en la Tierra: la energía del sol”, recuerda Grosse Pederkamp.

Solo que en el caso de las bombas de hidrógeno su objetivo no es hacer posible la vida, sino la destrucción.

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Consecuencias del covid-19: 'Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes'

La fatiga crónica es uno de los síntomas que experimentan miles de pacientes recuperados de covid-19, incluso aquellos que no estuvieron tan enfermos como para estar hospitalizados. Jade cuenta cómo fue su caso.
22 de septiembre, 2020
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Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Jade Gray-Christie nunca fue hospitalizada, pero meses después de haberse recuperado sufre fatiga crónica.

Si has leído noticias de personas con coronavirus que experimentaron síntomas “permanentes”, puede que la historia de Jade Gray-Christie te resulte familiar. Ella tenía síntomas “leves” y no fue hospitalizada, pero su vida dio un vuelco desde que se enfermó en marzo.

Antes de la pandemia, Jade tenía una vida muy ocupada.

Esta londinense, de 32 años de edad, compaginaba un gratificante trabajo dando apoyo a jóvenes de entornos desfavorecidos con una vida social activa, e iba al gimnasio tres veces por semana.

Pero en las primeras horas de la mañana del 15 de marzo, Jade llegó a casa tras un largo día de trabajo y supo que algo no iba bien.

“Me sentía fatal. Tenía mucho calor y mucho frío, y no paraba de toser, toser y toser”, me contó en voz baja, con dificultad para respirar.

A medida que pasaron los días, Jade, que es asmática y vive sola, comenzó a sentirse peor y más asustada.

Llamó al 111 (el número de emergencias). Le enviaron una ambulancia, pero los paramédicos se negaron a entrar. “Me hablaron a través de la ventana y me preguntaron qué me pasaba”, dice ella.

Jade Gray-Christie

Zoë Savitz/BBC News
Los paramédicos no quisieron entrar a casa de Jade.

Tumbada en la cama y sin apenas poder pronunciar las palabras, Jade explicó que tenía problemas para respirar y que le dolía mucho el pecho.

Le dijeron que tenía la típica “tos covid”, pero por su edad no podían llevarla al hospital. Eres joven y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para recuperarse, le dijeron.

Jade se sorprendió. “¿Qué hago con mi respiración? Soy asmática. Vivo sola, así que si pasa algo no tengo a nadie que me ayude“, les comentó.

Pero ellos le respondieron que no se llevaban a nadie menor de 70 años por si pudiera contagiar a alguien más en el hospital.

“Comprendí lo que decían, pero al mismo tiempo estaba muy mal y no sabía qué iba pasar. Por las noches sentía miedo al acostarme”, dice Jade.

Con el tiempo, parecía mejorar poco a poco. Pero cada vez que pensaba que estaba recuperándose, sus síntomas volvían.

En mayo, se sintió lo suficientemente bien como para comenzar a trabajar desde casa a tiempo parcial. Tenía dolor en el pecho y a veces se sentía cansada, pero pensó que se las podría arreglar.

Hasta que a finales de mes, algo cambió.

Durmiendo 16 horas al día

“Mi pecho volvió a empeorar. Me costaba respirar y no podía salir de la cama”, dice ella. “Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”.

Los inhaladores de Jade

Zoë Savitz/BBC News
Jade tiene un inhalador para el asma y recibió dos más para tratar la covid.

Los meses pasaron con pocas mejoras. A veces dormía más de 16 horas al día y le costaba hacer las actividades diarias para cuidar de sí misma.

Cuando hablé con Jade a fines de julio, me contó que su médico le había dicho que tenía fatiga posviral, pero no le dieron ningún consejo sobre cómo manejar sus síntomas, más allá de que estableciera una rutina para dormir y despertar.

La idea era aprender estrategias de recuperación para ayudar a mejorar su calidad de vida y estabilizar su salud.

Pero a Jade le costó entender cómo aplicarlo a su vida. Mantener una rutina le resultaba casi imposible, ya que a menudo se despertaba agotada y se volvía a dormir.

“Cuando hablé con el médico sobre mis mareos, el hecho de que me hubiera desmayado y también sobre mi fatiga, me dijo abiertamente que no sabía cómo ayudarme y que el virus todavía es muy nuevo. Esto, por supuesto, me hizo sentirme aún peor “, comenta.

“Si los médicos no podían ayudarme, ¿entonces quién?”, se preguntó.

Jade Gray-Christie usando su laptop

Zoë Savitz/BBC News
Jade se sintió desesperada; no sabía a quién pedir ayuda.

Covid “de largo plazo”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que no comprende por completo la covid-19.

Dice que los plazos de recuperación típicos son de dos semanas para pacientes leves, y hasta ocho para los que están graves, pero reconoce que hay personas como Jade que continúan teniendo síntomas durante más tiempo.

En tales casos, dice la OMS, los síntomas pueden incluir fatiga extrema, tos persistente o intolerancia al ejercicio. El virus puede causar inflamación en los pulmones, los sistemas cardiovascular y neurológico, y el cuerpo puede tardar mucho en recuperarse.

La experiencia de Jade le ha ocurrido a otras decenas de miles de personas,y se conoce como “covid de largo plazo”.

Barbara Melville, administradora de un grupo de apoyo en Facebook para este tipo de pacientes, explica que muchos de ellos dicen que no tienen acceso al cuidado y apoyo que necesitan, que no les toman en serio o que les dicen que sus síntomas son causados por ansiedad.

Short presentational grey line

BBC

Cómo conservar la energía si tienes fatiga

  • Para lidiar con la fatiga, los terapeutas ocupacionales usan “las tres pes”: planificación, pacing (ritmo) y priorización
  • Esto implica identificar estrategias para facilitar las cosas y gestionar la energía de forma más eficaz
  • Por ejemplo, si la ducha es agotadora, inténtalo en otro momento del día o siéntate en lugar de quedarte de pie
  • Divide las actividades en tareas más pequeñas y distribúyelas a lo largo del día
  • Planifica de 30 a 40 minutos de descansos entre actividades

Lauren Walker, Royal College of Occupational Therapists, Reino Unido

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BBC

¿Dónde deja esto a los pacientes? Para muchos es una cuestión de paciencia.

En el caso de Jade, su salud sigue con altibajos, pero ahora recibe sesiones de fisioterapia y de terapia ocupacional en la clínica covid del centro hospitalario University College Hospital de Londres.

Sus jefes han sido un gran apoyo, lo cual ha marcado la diferencia. Le dijeron que habían visto muchos casos similares.

“Fue un gran alivio,”, dice ella, tras haber pasado muchos meses sintiendo que tenía que demostrar que lo que le estaba ocurriendo no estaba “todo en su cabeza”.

Al final, recibió una carta confirmando su diagnóstico de covid-19 esta semana.

Jade planea ahora trabajar desde casa por el resto del año, con horas y responsabilidades reducidas, y le han aconsejado que divida su día, trabajando en períodos de dos horas con pequeños descansos en el medio.

Está contenta de poder volver al trabajo y de tener su mente activa.

jade en la puerta de su casa

Zoë Savitz/BBC News
A la joven inglesa le gusta haber vuelto a trabajar.

Barbara Melville advierte que no todos los empleadores son tan comprensivos y afirma que ha leído muchas historias en su grupo de apoyo de personas obligadas a regresar al trabajo demasiado pronto.

“Tienen miedo de no poder alimentar a sus familias. El descanso y la regulación del ritmo de vida son un privilegio“, comenta a la BBC.

Otros le han dicho que sufren discriminación en el trabajo porque no pueden proporcionar pruebas de que tenían la enfermedad, a pesar de que no hubo tests disponibles durante meses, y no se les dieron los ajustes que necesitaban para trabajar de manera segura.

Sin embargo, tiene la esperanza de que esta crisis lleve a un cambio cultural en cómo se trata a las personas que viven con problemas de salud a largo plazo.

“La covid ha puesto de relieve las desigualdades y esta es una oportunidad para empezar a hacer algo“, señala.

Jade dice que tras haberse enfermado sintió realmente que su vida se acababa. Solo cuando comenzó a recibir apoyo, atención y comprensión las cosas comenzaron a cambiar para ella.

Ahora siente que puede encontrar una manera de hacer frente a su nueva normalidad.

Fotografía de Zoë Savitz

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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