OHL sube la cuota del Circuito Mexiquense tres veces más que la inflación
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OHL sube la cuota del Circuito Mexiquense tres veces más que la inflación

Con el aumento, que comenzará a aplicarse en febrero, la constructora busca recuperar su inversión de 35 mil millones de pesos, pues en una década no ha tenido ganancias, dice la compañía.
Cuartoscuro
Por Arturo Ángel
27 de enero, 2016
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La constructora OHL sostiene una disputa legal con Infraiber por presuntas irregularidades en la concesión de las obras del Circuito Exterior Mexiquense. // Foto: Archivo Cuartoscuro

La constructora OHL sostiene una disputa legal con Infraiber por presuntas irregularidades en la concesión de las obras del Circuito Exterior Mexiquense. // Foto: Archivo Cuartoscuro

La constructora OHL anunció que a más tardar en febrero la tarifa por circular en el Circuito Exterior Mexiquense tendrá un incremento real de por lo menos 6%, alza que triplica el nivel de inflación del país. ¿El motivo? Porque así está estipulado en la modificación del título de concesión que le dio el Estado de México.

El director General de OHL, Sergio Hidalgo, explicó que la tarifa por circular en la referida autopista, que conecta toda la zona oriente del Valle de México, pasará de 2.85 pesos que cuesta aproximadamente, a tres pesos como mínimo. Esto significa que por recorrer su casi 110 kilómetros habrá que pagar más de 330 pesos.

El aumento de 6% anunciado por OHL, casi triplica el nivel de inflación de 2.13% con el que cerró el 2015, según lo dado a conocer oficialmente por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) el pasado 8 de enero.

Pero Hidalgo dijo que para los automovilistas que circulen en el Circuito Mexiquense, el incremento será mayor al de la inflación, tanto este año como el siguiente.

“En el tema de los incrementos, el Circuito Exterior Mexiquense, nos quedan dos incrementos más, dos años más de incrementos, el 2016 y el 2017, serán incrementos reales del 6% de lo que nos queda por aplicar de acuerdo con la quinta modificación del título de concesión”, dijo Hidalgo.

Cuando se le cuestionó el motivo del porque se había fijado el aumento del 6%, el director de OHL insistió en que se debe a que “son las tarifas establecidas en el título de concesión que se dieron como producto de la negociación que se dio con el propio estado (de México)”, detalló el directivo.

Lo dicho por OHL confirma públicamente lo que Animal Político publicó  en octubre pasado respecto a que la constructora de origen español y el Estado de México habían acordado subir los montos de la tarifa del Circuito Mexiquense por encima de la inflación. Aunque OHL dijo ayer que será por dos años, el documento revela que los incrementos extras permanecerán hasta el 2021.

Sergio Hidalgo señaló que será en febrero cuando se detallará el monto exacto de las nuevas tarifas y su aplicación a partir de ese mismo mes.

 Que no han ganado “casi” nada

La constructora OHL dijo que su inversión en el Circuito Exterior Mexiquense sumado al margen de rentabilidad al que tienen derecho ya asciende a 35 mil millones de pesos. La empresa tiene derecho a ostentar la concesión hasta que recupere ese monto, sin embargo, según su director general la ganancia hasta ahora ha sido marginal.

Hidalgo dijo que fue gracias a una refinanciación que concluyó en el verano de 2015 y que ascendió a casi 17 mil millones, que apenas pudieron comenzar a generar “flujos positivos”, es decir ganancias.

“Después de haber hecho este refinanciamiento, que no es menor (…) por primera vez, la empresa está generando flujos positivos. No se puede generar rentabilidad si no tiene flujos positivos. Esto es claro en cualquier proyecto. De aquí en adelante, Conmex (empresa creada por OHL para operar el Circuito Mexiquense) empezará a pagar dividendos a los socios”, dijo Hidalgo.

Aunque no dio a conocer el balance financiero que tuvo la compañía en 2015, Hidalgo también reconoció que el año pasado las acciones de la constructora en la Bolsa Mexicana de Valores perdieron casi un 40% de su valor, producto de situaciones del entorno económico y de lo que dijo fue “la campaña de desprestigio” por los audios filtrados en donde se denunciaron presuntos actos de corrupción de sus directivos.

Pese a ello, el Director General de la constructora dijo que este año están listos para analizar su participación en dos nuevos procesos de licitación.

“Estamos estudiando participar en las siguientes licitaciones: Proyecto Viaducto La Raza-Indios Verdes-Santa Clara y la construcción de 31 kilómetros de la Autopista Tepic-San Blas”, reveló Hidalgo.

Actualmente OHL México tiene en operación y ya terminadas seis concesiones: el Circuito Exterior Mexiquense, el Viaducto Bicentenario, la Autopista Urbana Norte, la Supervía Poetas, la carretera Amozoc – Perote, y el Aeropuerto de Toluca.

Y en construcción dos concesiones más: la Autopista Atizapán – Atlacomulco que se entregará ya en breve y el Libramiento Elevado de Puebla que se terminará a más tardar en 2018.

Procesos pendientes

El año pasado la empresa OHL interpuso dos denuncias  ante la Procuraduría General de la República (PGR) por lo que consideraron es una presunta intervención ilegal de comunicaciones así como actos de extorsión, sin embargo, dichas averiguaciones previas se encuentra sin mayores avances.

El representante legal de OHL, Juan Velázquez dijo que esto se debe a que Infraiber, empresa que han señalado como responsable del supuesto espionaje, interpuso una serie de demandas de amparo que aunque se negaron inicialmente por jueces federales, fueron apeladas y los casos están bajo estudio de las salas penales.

“De momento están suspendidas (las averiguaciones) porque los denunciados promovieron juicios de amparo y en esos juicios de amparo consiguieron unas suspensiones en contra de esas averiguaciones para que, en tanto los juicios de amparo no se resolvieran, esas investigaciones quedaran suspendidas” dijo Velázquez.

Según OHL, Infraiber  está detrás de la filtración de audios que se dio desde el año pasado en donde se denuncian supuestos actos de corrupción de sus directivos. De acuerdo con la constructora, Infraiber emprendió esta campaña luego de que se le impidió instalar sistemas de monitoreo en el Circuito Exterior Mexiquense.

Sergio Hidalgo también dijo que Infraiber es responsable de una serie de desplegados publicados en múltiples medios de comunicación, en los que según se han invertido más de tres y medio millones de pesos.

En cuanto al proceso sancionatorio iniciado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) por presuntas irregularidades en la contabilidad de OHL, Hidalgo dijo que aún no se les ha dado a conocer la determinación. Recordó que entregaron la información que se les requirió y sostuvo que están dispuestos a recurrir a tribunales incluso internacionales.

“La compañía ha expresado que sus criterios contables son correctos y ajustados a derecho, lo que ha sido avalado unánimemente y sin ninguna ambigüedad por las cuatro firmas de contadores públicos más importantes del mundo: Deloitte, EY, KPMG y PwC (…) Con todo esto, comprenderán que utilizaremos todos los medios a nuestro alcance y, si fuera preciso, buscaríamos llevar el caso a tribunales nacionales e internacionales”, dijo Hidalgo.

Indagatorias no están suspendidas: Infraiber

Infraiber, señalada por OHL como presunta responsable de espionaje a sus directivos, subrayó que las averiguaciones federales interpuestas por este caso no están suspendidas, pero advirtieron que tampoco se conoce el estado de las mismas pues no se les ha permitido ejercer adecuadamente su derecho a la defensa.

“Los amparos de Infraiber tienen por objeto la devolución de sus equipos y el acceso a la averiguación previa, a la que hasta el día de hoy no ha tenido acceso, lo que constituye una violación muy grave del más elemental derecho de defensa. Esos amparos no suspenden la averiguación”, dijo Paulo Díez, representante legal de esta compañía.

El abogado subrayó además que la CNBV ya advirtió a la constructora española que su contabilidad si es irregular al incluir como rentabilidad dinero que no ha recibido por la concesión del Circuito Exterior Mexiquense, por lo que consideró que “es falso” que la empresa deba recibir más de 34 mil millones de pesos.

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La mexicana que pasó décadas buscando al desconocido que le salvó la vida

Sonia Solórzano sobrevivió a las terribles explosiones de gas de Guadalajara en 1992 cuando un extraño la sacó de los restos de un autobús destruido. Pasaría décadas tratando de encontrarlo.
23 de abril, 2022
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Algo espantoso sucedió en Guadalajara, México, hace 30 años. Y, para Sonia Solórzano, todo empezó en la noche del martes 21 de abril de 1992.

Al cepillarse los dientes antes de acostarse, notó que un olor a gasolina emanaba del grifo.

Vivía en la colonia Atlas, a pocas cuadras de una de las principales zonas industriales de la ciudad. Pensó que quizás había una fuga de combustible de una fábrica.

“Esa noche no dormí porque el olor era muy, muy fuerte, y me daba miedo”, le cuenta Sonia al programa Outlook de la BBC.

Pero, al día siguiente, 22 de abril, el olor había disminuido.

Con una taza grande de café bien negro lavó la insomne noche, y se preparó para ir al trabajo.

“Tenía 19 años. Soy la mayor de nueve hermanos. En ese tiempo ya trabajaba en un bufete de abogados para ayudar en casa”.

Normalmente, Sonia tendría que haber estado en la oficina a las 9:00 de la mañana. Sin embargo, era Semana Santa. La oficina estaba vacía, pero a ella le tocó el turno de atender la recepción.

“Como eran vacaciones, no tenía un horario forzoso a cubrir, entonces mi idea era llegar a las 10:30”.

Llegar tarde al trabajo no fue la única decisión fatídica tomada esa mañana.

“Mi papá solía llevarme en su carro al trabajo, e insistió en hacerlo, pero le dije que me iba en camión”.

Era un día inusualmente caluroso y, como no tenía prisa, dejó pasar el primer bus, pues estaba demasiado lleno.

Era poco antes de las 10 de la mañana.

Tomó el siguiente autobús, “y me fui al último asiento”.

El chofer no arrancó inmediatamente pues una mujer insistía en pagar su pasaje con monedas viejas.

Eran las 10:05 am.

“Un pasajero dijo: ‘yo pago’, y lo último que recuerdo es ver que la señora estiró su mano y a la vez sentí un golpe en la parte de abajo del camión”.

“El fin del mundo”

Diarios reportando lo ocurrido

BBC

Cuando Sonia recuperó la consciencia, no tenía idea de la dimensión del desastre que acababa de ocurrir.

“Al abrir los ojos, fue como si le estuvieran subiendo poco a poco el volumen a la televisión. Empecé a oír gritos, auxilios, ‘¡córranle!’, e incluso ‘¡es el fin del mundo, arrepiéntanse!’… una confusión de sonidos”.

Una fuga de gasolina en el sistema de alcantarillado de Guadalajara produjo una serie de explosiones devastadoras, arrasando 8 kilómetros cuadrados de la ciudad.

Parques y calles se convirtieron en cráteres. Tiendas y casas fueron derribadas como castillos de arena golpeados por las olas.

Los coches y los camiones estaban esparcidos cual hojas sopladas por el viento.

Imagínate las secuelas de un bombardeo seguido de un terremoto.

“Volamos”

Dos de las explosiones ocurrieron justo debajo del autobús de Sonia, lanzando el vehículo repleto de pasajeros metros al aire.

“En la primera explosión, el camión voló y cayó de techo, y la otra explosión nos volvió a aventar, y el camión cayó de lado”, recuerda.

Volamos literalmente de esquina a esquina“.

Un bus volteado y casa destruida con dos hombres ayudando

Getty Images
Hasta los vehículos grandes volaron por los aires.

“Pensaba: ‘¿Estoy soñando? Si no, ¿qué está pasando aquí?’.

“Al tratar de enderezarme sentí que me están picando la espalda con algo. Nos picaban para forzarnos a reaccionar si estábamos vivos. Y empecé a oír voces que decían: ‘Sí, está viva, se está moviendo’, y me comentaban que arriba de mí había 4 personas muertas.

“Lo que vi fue desastre, tierra, sangre, polvo, pedazos de cuerpos… peor que una guerra”.

“Por amor de Dios, no abra los ojos”

“Empecé a gritar, a pedir auxilio, pero nadie vino en ese momento a ayudarnos”.

Había temor de que los escombros colapsaran aún más.

Sin embargo, alguien escuchó los gritos de Sonia: un rescatista de la Cruz Roja se metió al autobús, que estaba encajado en un enorme cráter.

“En cuanto se subió nos dio un miedo horrible porque el camión empezó a tambalearse”.

Finalmente, el rescatista se acercó a ella.

“Lo que se me grabó de él es que tenía una cara muy desencajada, estaba muy pálido, asustado, como que él tampoco creía lo que estaba viendo. Pero nos dijo que nos calmáramos”.

Pareja buscando entre los escombros

Getty Images

“Cuando trató de rescatarme, mis piernas no me respondieron y sentí un dolor muy fuerte”.

Estaban atrapadas en varillas de metal retorcido y, como no tenía herramientas, el socorrista comenzó a torcerlas y tirarlas con sus propias manos.

“Recuerdo que en todo momento me decía: ‘Por amor de Dios, no abra los ojos, téngame confianza, no tenga miedo’.

“Pero mi miedo era que si cerraba los ojos me iba a morir… que me iba a quedar ahí. Le decía: ‘no me deje aquí’.

“En ese momento, oí que a alguien le gritaban: ‘¡Quítese, va a pisar a la gente!, y vi a una persona delgada con una cámara”.

Esa persona delgada era un fotógrafo sensacionalista que capturó la escena en una foto que obsesionaría e inspiraría a Sonia en las siguientes décadas.

Carroza fúnebre

Después de casi una hora atrapada entre los escombros, Sonia finalmente fue liberada por el socorrista.

“Cuando me subieron a la ambulancia me aferré a él porque me daba mucha confianza pues me había ayudado, y me dijo: ‘Vas a estar bien. Yo me quedo aquí porque hay mucha gente que rescatar’.

“Le pregunté: ‘¿Qué pasó?’, y tranquilamente me dijo: ‘Explotó toda la colonia Atlas, pero estás viva’.

“Pensé en mi mamá y mis hermanos que quedaron en casa. Di por hecho que me había quedado sola. No hice más que llorar”.

Sonia fue llevada al hospital más cercano, que estaba desbordado. El personal médico no daba abasto para atender a los cientos de heridos y moribundos que se alineaban en los pasillos y desbordaban las camas del hospital.

Chico entre escombros

Getty Images

Dada la gravedad de las lesiones de Sonia, los médicos ordenaron su traslado a otro hospital, con más suministros y personal.

Pero todas las ambulancias estaban ocupadas transportando a las víctimas desde el lugar del desastre. Finalmente, un voluntario se ofreció a llevarla.

“El doctor en todo momento me sobaba la cabeza y me decía: ‘Tranquila, no te asustes, es por tu bien, te va a ayudar el Señor’, y yo no entendía porqué hasta que vi que me iban a trasladar en una carroza fúnebre.

“Yo le dije: ‘¡No, no me suba… no me quiero morir!'”.

Sonia estaba decidida a mantenerse consciente, con los ojos abiertos y su mente activa: para ella, la muerte simplemente no era una opción.

“Cuando entré al quirófano, el doctor me dijo: ‘Vamos a tratar de salvarte la pierna’, y yo le dije: ‘Sálveme la vida'”.

“¿Flaca, sí eres tú?”

Tras varias horas de cirugía, Sonia despertó viva y con su pierna.

El alivio fue rápidamente reemplazado por la tristeza por haber perdido a su familia… hasta que una silueta familiar apareció en la puerta.

“Mi padre siempre vestía de negro. Cuando vi a una persona de negro en la puerta me agarré a gritar: ‘¡Papi, papi!’.

“No sé cómo me veía yo, porque se acercó y me preguntó tres o cuatro veces: ‘¿Flaca, sí eres tú?’. (Más tarde me diría: ‘Es que tenías la muerte en tu rostro, estabas transparente… no eras tú’).

“Y yo le preguntaba: ‘¿Están todos bien?’ y me dijo que sí”.

Sonia con la pierna enyesada riendo

CORTESÍA DE SONIA SOLÓRZANO

Su padre había pasado el día buscándola en las morgues de la ciudad.

A altas horas de la noche la empezó a buscar en los hospitales, resignado a la idea de que las posibilidades de encontrarla con vida eran escasas o nulas.

“Me quiso agarrar la mano y le dije: ‘No la puedo mover’. Y vi que se quedó sacado de onda porque no podía mover nada”.

La hinchazón en la clavícula de Sonia, el área de la parte superior de la espalda, los hombros y la columna vertebral, había causado parálisis completa.

“Había el riesgo de que yo quedara con vida vegetal. Nada más movía mis ojos y podía hablar“.

Pero Sonia sabía que tenía una segunda oportunidad de vivir, y la aprovechó.

“En ese momento yo dije: ‘Bendito Dios que fui la única de mi familia que tuvo esa experiencia y que me salvaron, porque vi gente a la que no lograron salvar. Qué horror.

“Entonces me mentalicé: venga lo que venga, estoy viva“.

La foto

Soportaría más de 20 cirugías. Su rehabilitación fue lenta pero constante. Pasó de no poderse mover a usar una silla de ruedas.

A veces, el agotamiento y la frustración obstaculizaban su optimismo, hasta que un día, recibió la visita de una amiga que le preguntó: “¿Ya viste que saliste en una revista? Sales tú dentro del camión”.

Volví a entrar en shock: haz de cuenta que me hubieran vuelto a subir al camión”.

Era esa foto que tomó el fotógrafo sensacionalista.

En la imagen se puede ver a Sonia en el suelo, con la cabeza hacia abajo como si estuviera agonizando de dolor, y a la izquierda está el rescatista aferrado a tubos de metal y tratando de mantener el equilibrio entre los escombros inestables.

Como está de espaldas y su rostro solo sale de perfil, se dificulta su identificación.

“Le dije: ‘Algún día lo he de conocer, primero para decirle gracias, porque sé que Dios me permitió vivir, pero si no es por este señor, yo no estaría en el hospital. Y para decirle que sus palabras de aliento hicieron eco.

La foto en la que aparecía el hombre que le salvó la vida.

La foto le recordó amargamente a Sonia su vida antes de abordar el autobús en ese fatídico día.

Pero, también se convirtió en un motor de inspiración.

“Siempre he dicho que es cierto que la tragedia marcó mi vida, acabó con mis sueños, pero con los sueños de cuando era joven.

“Pero también me dio otra visión y me permitió conocer gente con un corazón enorme”.

Estaba resuelta a no ser definida por esa imagen que la mostraba tumbada, lisiada y angustiada.

Sabía que tenía que levantarse, reconstruir y redefinir su vida.

Discriminación

Pronto sucedió lo que había sido imposible concebir meses antes cuando solo podía mover los ojos y la boca: se levantó de la silla de ruedas.

“Ahí sí fue cuando me metí el chip de que si había logrado superar esas etapas, podía avanzar más. Así que le dije a mi padre que iba a volver a trabajar”.

Pero el hecho de que solo pudiera caminar con la ayuda de un aparato ortopédico se convirtió en un obstáculo.

Sonia, con el aparato ortopédico en la pierna derecha.

“Yo llegaba a pedir trabajo con ese aparato grandote, tosco y, sí, horrible, y me decían: ‘¿Sabes qué? Sí tienes la capacidad de trabajar, tienes los conocimientos, pero tu imagen no es apta para el trabajo‘.

“Me discriminaban. En otro lugar me dijeron que el uniforme de las mujeres eran minifaldas y yo no podía usar el aparato. Por ese motivo no me daban trabajo”.

Después de todo lo que había superado, la discriminación no iba a disuadirla. Cuando le relató el incidente a sus fisioterapeutas, la empatía prevaleció y le ofrecieron un empleo.

Además de un trabajo, encontró el amor, y poco después tuvo dos hijos.

Los tiempos exactos

Había reconstruido su vida. Tenía una familia y un gran sentido de propósito, como defensora de personas con discapacidades.

Ahora, cuando miraba la foto del tabloide, no se enfocaba en la imagen de su yo herido. Podía fijar su mirada en el rescatista que la salvó.

Un sentido del deber y una obsesión la invadió. Tenía que encontrarlo y agradecerle, aunque lo único que tuviera era esa borrosa foto.

Cada 22 de abril, el aniversario de la explosión, comenzaba el día buscando al misterioso voluntario de la Cruz Roja.

Ambulancias de la Cruz Roja Mexicana

“Pensaba que era más fácil que me ubicara en esa fecha que en cualquier otra. Iba a la Cruz Roja, mostraba la foto, preguntaba por él, incluso dejaba cartitas o algo.

“Fue una constante eso de estarlo buscando de una u otra forma, y no daba con él. Pero dije: ‘La vida y Dios nos marcan los tiempos exactos'”.

La vida y Dios se asegurarían de que el proceso se repitiera durante dos décadas y media.

“Previo al 25º aniversario, hice lo que siempre hacía: buscarlo. Pero esa vez mandé un mensaje por redes sociales”.

“Ese güey soy yo”

“De repente un día, un compañero de la Cruz Roja me mandó una foto y me preguntó: ‘¿Conoces a este cuate?’“, cuenta Pablo Carrera, ingeniero, paramédico experimentado y rescatista voluntario de la Cruz Roja.

“Y le dije: ‘¡No te hagas menso! Ese güey soy yo. ¿Quién más? Soy inconfundible'”.

Pablo recuerda claramente aquella Semana Santa de 1992.

Pablo y Sonia, en su encuentro, un cuarto de siglo más tarde.

Cortesía de Sonia Solórzano
Pablo y Sonia, en su encuentro, un cuarto de siglo más tarde.

A las 10:05 de la mañana de la explosión, estaba disfrutando de sus vacaciones y yendo a desayunar.

“Tenía por costumbre los miércoles acudir con mi esposa al centro, y camino a donde íbamos escuché muchos sonidos de sirenas”.

Sin embargo, estaba distraído por los sonidos de su estómago vacío. Pero cuando llegó al restaurante y se enteró de lo ocurrido, ese estómago hambriento inmediatamente se le revolvió.

Salió corriendo a la Cruz Roja.

Supermán de carne y hueso

Apenas llegó al estacionamiento, uno de sus colegas le dijo: “Comandante, súbase a la ambulancia” y se fueron a la zona del desastre.

“Todavía había una nube de tierra densa. La calle estaba completamente destruida, como si hubiera habido un bombardeo. Había gente atrapada y empezamos a hacer nuestra labor”.

Los gritos de auxilio venían de todas las direcciones, pero por alguna razón fue la voz de una joven, Sonia, la que llamó su atención.

“El camión estaba en el fondo de un barranco. Nadie se quería meter, hasta que yo llegué y me metí.

“Me acuerdo perfectamente que entré por la parte de atrás.

La verdad es que sí me dio miedo, porque los fierros se movían. No soy Supermán, porque Supermán es el hombre de acero y yo soy de carne y hueso.

“Vi a Sonia y yo le dije: ‘Tranquila, no llores, cierra los ojos, ahorita te sacamos’. Pero me acuerdo que me costó mucho trabajo”.

Sonia fue la última sobreviviente evacuada de los restos del autobús.

Después de enviarla al hospital, Pablo continuaría ayudando a decenas de otras víctimas, durante otros tres días seguidos.

Las explosiones en Guadalajara dejaron más de 200 muertos, aunque algunas estimaciones dan un número de al menos mil.

Innumerables casas y negocios fueron destruidos; el daño costó millones de dólares.

“¿Te gustaría conocerlo?”

Si bien Sonia pasó años absorta por esa foto de la escena del rescate, Pablo nunca la había visto, así que cuando su colega se la mostró, no entendió por qué.

“Durante los 25 años que ella estuvo buscándome, jamás me enteré”.

Poco después, Sonia recibió un mensaje de la Cruz Roja.

“Decía: ‘Sonia, ya encontramos al rescatista. ¿Te gustaría conocerlo?’… ¡Pues claro que sí!”.

Foto del interior del bus y foto del encuentro 25 años más tarde.

El 21 de abril de 2017, en la víspera del 25º aniversario de las explosiones de gas, fue un día soleado e inusualmente caluroso, como lo fue en ese fatídico día de 1992.

Sonia iba camino de reunirse finalmente con el hombre que le salvó la vida.

Le llevaba tres rosas blancas, por las personas vivas que rescató, y una roja, “a nombre de toda la sangre que se derramó y toda la gente que rescató pero ya estaba muerta”.

El encuentro

Pablo: “Vi acercarse a esta dama, con un ramo de flores, y en cuanto la vi… me acuerdo y me da sentimiento. Me abrazó y lo primero que le pregunté fue: ‘¿Te acuerdas de mí?’, y dijo: ‘Sí'”.

Sonia: “Volví a oír su voz dentro del camión diciendo ‘tranquilízate’, ‘yo te voy a ayudar’… todo. Nos dimos un abrazo, y yo la verdad no aguanté, lloré, lloré, lloré”.

Pablo: “Fue excepcional, fue algo inédito. Se me hizo rarísimo. Es que nunca me lo imaginé. Pos, todos mis compañeros hicieron lo mismo, no más que a mí me tocó ese reto, por alguna razón, Dios lo decidió así”.

Sonia: “Le reclamé: ‘¡Dónde estabas! Te he estado buscando’. Y me dijo: ‘Aquí, nunca me he ido'”.

“Fue algo tan emotivo, tan bonito. El hecho de que tú puedas decirle a esa gente: ‘Gracias. Veme, estoy viva, tengo hijos. Si no hubieras llegado tú, yo no estaría aquí'”.

Pablo: “A mí me da mucho gusto, porque yo veo a Sonia, una mujer completa, y pudimos darle una segunda oportunidad para que ella pudiera desarrollarse. Y me da gusto porque me impulsa a seguir con mi labor de ayudar a la gente, que es lo que me gusta.

“Mi padre decía, lo que siembres hoy, mañana lo vas a cosechar”.

Sonia: “La tragedia marcó un antes y un después en mi vida, y me sigue marcando porque las cicatrices en mi cuerpo y mi discapacidad ahí están.

“Pero aprendí a nunca reprochar lo que me toca vivir. Nunca te preguntes por qué a mí. Pregúntate para qué”.

* Este artículo es una adaptación del episodio“Who was the stranger who saved my life?” de la serie Outlook del Servicio Mundial de la BBC.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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