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Archivo Cuartoscuro

El GDF privatiza también operación de radares de velocidad

La operación de los radares está a cargo de una empresa privada que se queda con el 44% de cada multa pagada. El argumento: operar los radares hasta 2017 costaría mil millones, y subrogarlos 359. Hasta ahora este contrato no se ha transparentado.
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Por Arturo Ángel
28 de enero, 2016
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La empresa encargada de los radares se queda con el 44% del pago de cada multa. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

La empresa encargada de los radares se queda con el 44% del pago de cada multa. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

La operación de las cámaras de fotomultas no es lo único que privatizó el Gobierno del Distrito Federal (GDF). Los radares de velocidad también.

Esto, luego de que el GDF entregó por primera vez a una empresa privada, Inteltráfico SA de CV,  la operación de 40 radares de velocidad en la ciudad que detectan y fotografían a los automóviles que superan los límites establecidos. A cambio, la compañía se quedará con el 44% de cada multa que paguen los conductores. La policía y la empresa, pretenden como mínimo la emisión de 8 mil 700 infracciones al día.

Este es un esquema prácticamente idéntico al que se aplicó  para subrogar la operación de los sistemas de fotomultas a otra empresa, Autotraffic SA de CV, y que generó polémica por la entrega de un porcentaje de la infracción a la compañía así como por contemplar una cuota de infracciones.

A diferencia de las fotomultas, los radares son exclusivamente para captar autos a exceso de velocidad. Desde hace 10 años la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSPDF) ha operado estos sistemas por su cuenta pero en 2015 decidió por primera vez subrogar su operación a una empresa privada.

De acuerdo con la SSPDF, esto permitiría ahorrar dinero. Según los documentos de justificación del contrato que pudo revisar Animal Político, la operación de 40 radares de velocidad con los costos de mantenimiento y la entrega de las infracciones ascendería a más de mil millones de pesos. En vez de eso, se decidió dar un contrato por 359 millones a una empresa privada.

En la misma justificación, la SSPDF proyectó que Inteltráfico deberá aplicar con sus 40 radares, por lo menos, ocho mil 700 infracciones diarias, 267 mil al mes, en total más de tres millones 204 mil al año. Dichas cantidades cuadriplican las multas que se aplicaban por exceso de velocidad hasta 2012.

Hasta el día de hoy el contrato completo que se concedió a Inteltráfico no se ha transparentado, como ocurrió con el del Autotraffic. Incluso, los vínculos al proceso de licitación en la página web de la SSPDF se encuentran rotos, pues no remiten a los documentos.

La página web de Inteltráfico SA de CV también se encontraba (hasta la publicación de esta nota) fuera de servicio. Según declaraciones de su director, Alejandro Araujo, la compañía tiene contratos en San Luis Potosí, Atizapán, y Chihuahua.

Hubo irregularidades

En junio de 2015, la SSPDF entregó un primer contrato, el número SSP/BE/S/261/2015, a Inteltráfico SA de CV para operar los radares de velocidad. No obstante, dicho contrato solo duró dos meses luego de que la Contraloría decidió anularlo tras confirmar irregularidades en la licitación.

Los documentos del caso que fueron revisados por Animal Político arrojan que la inconformidad fue presentada por  la empresa Union Swiss, la cual participó junto con Inteltráfico y otras en el procedimiento de licitación LPN-30001066-007-15 para la subrogación de los radares. Hubo también otras quejas pero estas no procedieron, según el expediente revisado.

Lo que Union Swiss argumentó es que el sobre cerrado con su propuesta técnica y económica no fue aceptado por la SSPDF. La dependencia argumentó que no se hizo porque una identificación venía afuera lo que violaba el procedimiento sin embargo, la Contraloría General del Distrito Federal le dio la razón a la empresa y ordenó que se anulara todo el procedimiento.

Tras recibir la notificación de la cancelación del contrato, en septiembre de 2015, Inteltráfico solicitó el pago del 46% de las infracciones pagadas que ya había aplicado hasta ese momento, es decir, las correspondientes al periodo de julio a septiembre de 2015.

A finales de ese mismo mes se realizó una nueva licitación para la operación de radares al que solo acudieron dos empresas, Inteltráfico y TMM Logistics. La SSPDF determinó el 2 de octubre, dar de nuevo el contrato a Inteltráfico, y se estableció que el monto que le corresponde a la empresa por multa pagada es de 44.8 por ciento.

Cabe señalar que en la página web de la SSP, en el apartado de difusión, se incluyen links a la licitación que se realizó para subrogar los radares, sin embargo, ninguno funciona.

En la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados correspondiente al 20 de enero pasado, se incluyó un punto de acuerdo solicitado por los legisladores para que el Gobierno del Distrito Federal  transparente a la brevedad, el contrato que se concedió a Inteltráfico, sobre todo después de las irregularidades en la licitación.

Lo que la SSPDF si confirmó, a través de la solicitud de transparencia 0109000395115 respondida el pasado 7 de enero, es que existen dos contratos vigentes: el de Autotraffic para las fotomultas, y el Inteltráfico para los cinemómetros (radares).

Multas salen sí o sí

La cuota de  infracciones mensuales que cada radar de velocidad subrogado levantará está garantizada.

Así lo establece el contrato firmado con Inteltráfico para la operación de los radares de velocidad, el cual no se ha hecho público hasta ahora. No obstante,  Animal Político pudo conocer algunas de las condiciones generales del mismo, gracias al expediente que la Contraloría capitalina abrió por la queja que presentó una de las compañías que perdió en el proceso de licitación para dar este servicio.

Fue un contrato multianual firmado a mediados de 2015 para la “subrogación de servicios para imponer multas por medio de cinemómetros a vehículos que excedan los límites de velocidad”, con vigencia a diciembre de 2017. El monto: 359 millones de pesos,  casi el doble del contrato relacionado con las fotomultas.

La SSPDF justificó la necesidad de subrogar la operación de los radares de velocidad, debido a que comprarlos y costear su mantenimiento representa una erogación mayor. Según los cálculos de la dependencia, el costo de operar por su cuenta los 40 nuevos radares  con los gastos paralelos que implica, sería hasta de poco más de mil millones de pesos, el triple del contrato por subrogarlos.

En ese contexto, la SSPDF proyectó en la justificación del contrato que “el número de infracciones mensuales procedentes por equipo será de seis mil 674”. Dicha cantidad, señaló, se obtuvo a partir de una estimación de los resultados de 2013.

Incluso, la policía capitalina contempló que si en un punto donde hay un radar ya no se está llegando a la meta pactada, los equipos serán cambiados de ubicación, con el objetivo de no caigan las infracciones levantadas.

“En cuanto un radar cumpla su objetivo será removido de ese lugar y se instalará en una vialidad con un mayor número de accidentes viales, de esta manera se cumple con el objetivo del programa y a la vez se mantiene constante el número total de infracciones” explica la Secretaria de Seguridad.

Con 40 equipos en funcionamiento, la aplicación de seis mil 674 multas mensuales al día por cada radar significará un total de tres millones 203 mil 616 infracciones por exceso de velocidad en 2016 y la misma cantidad en 2017. Es un nivel de infracciones record como evidencia la propia tabla incluida en el documento oficial.

Ahorro de tiempo y recursos: SSPDF

El subsecretario de Control de Tránsito Fernando Badillo, consideró como positiva la decisión e subrogar la operación de los radares de velocidad, pues dijo que representa tanto un ahorro económico así como de recursos humanos para la policía.

Cabe recordar que antes de que se entregara el contrato a Inteltráfico, eran los agentes los que se encargaban al cien por ciento de operar los equipos en tierra, y trasladar aquellos radares que eran móviles.

“En la operación para nosotros es mejor ahorita cuando están subrogados porque no implica un costo inicial y nosotros nos encargamos solo de supervisar y de validar y eso en el tema de personal y de equipo nos implica un menor gasto dijo el funcionario”, dijo el subsecretario.

Hasta ahora la SSPDF no ha dado a conocer cuál es el saldo de las infracciones que se han aplicado a partir de la intervención de Inteltráfico y de Autotraffic.

No obstante Animal Político pudo conocer, a través de la solicitud de transparencia 0109000308515, que hasta el mes de octubre se recababan, solo por exceso de velocidad, más de 45 mil imágenes diarias con los radares.

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Encuentro entre Moctezuma y Cortés: los descendientes que viven en México y España 500 años después

Cuando se cumplen cinco siglos del encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma II, son muchos los que se presentan como descendientes del gobernante azteca, tanto en España como en México. ¿Qué tan real es ese reclamo?
8 de noviembre, 2019
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Cuando Moctezuma II se encontró con el conquistador español Hernán Cortés en Tenochtitlán no se tocaron.

Los historiadores aclaran que el ceremonial de la corte azteca dictaba que el tlatoani -término que a menudo se traduce como emperador- no debía mantener contacto físico.

Aquel encuentro distante entre dos mundos sucedió el 8 de noviembre de 1519. Y, junto ala sumisión del imperio azteca a la corona española, supuso un punto de inflexión en la Conquista de México.

500 años después, el gobernante azteca continúa siendo una figura casi mítica y reivindicarse como descendiente del gran tlatoani es para algunos un motivo de orgullo.

Pero, ¿realmente se puede rastrear el linaje de Moctezuma después de tantas generaciones? ¿Quiénes son sus familiares lejanos actuales? Y, ¿qué implicaciones tiene este parentesco?

Los cientos de descendientes de Moctezuma

La respuesta a la primera pregunta es contundente.

“No es un mito. Yo calculo que hoy en día en México habrá más de unos 300 descendientes documentados solo de Isabel de Moctezuma, hija de Moctezuma II”.

“Y descendientes de Pedro Moctezuma, hermano de Isabel, hay también una gran cantidad”, le dice a BBC Mundo Alejandro González Acosta, investigador de la Universidad Autónoma de México y uno de los mayores expertos del mundo en el linaje del tlatoani.

Ilustración de Moctezuma II

Getty Images
Hay cientos de descendientes de Moctezuma II, pero muchas personas alegan un vínculo sanguíneo que es falso.

“Acá en México, algunos de los descendientes suelen hacer una reunión anual muy bien organizada. Cada una de las ramas dentro del linaje se identifica con un color. Yo creo que los de España no se reúnen tanto como los de aquí, que tienen más vínculo entre ellos”, agrega el historiador.

Mirar atrás y determinar quiénes fueron los hijos de Moctezuma es uno de los primeros pasos para poder discernir quiénes son sus descendientes reales en la actualidad.

Los hijos del tlatoani

Esa tarea resulta compleja dado el difícil acceso a fuentes fiables y a la práctica de la poligamia, muy extendida en aquella época entre los aztecas, que hizo que el tlatoani tuviera un número indeterminado de vástagos con varias mujeres.

Sin embargo, el número de hijos de los cuales se conservó documentación, cuyos nombres fueron castellanizados, es limitado.

“Documentados tenemos a doña Isabel, Leonor y doña María, que muere joven y sin casarse.”

“También está doña Francisca, que opta por mantenerse en el círculo de la nobleza indígena y se le pierde el rastro”, cuenta María Castañeda de la Paz, historiadora del Instituto de Investigaciones antropológicas de la Universidad Autónoma de México, en diálogo con BBC Mundo.

“Tenemos por tanto registros de descendientes de doña Isabel y de doña Leonor. Y luego está don Pedro, el otro hijo, del que también existen descendientes documentados”, agrega la investigadora.

De estas líneas proceden los actuales descendientes confirmados de Moctezuma repartidos por México, España y, en menor medida, por otros países como Argentina, Italia y Estados Unidos.

Apellidarse Moctezuma

Pese al parentesco, muchos de ellos, aclara González Acosta, no mantienen el apellido Moctezuma.

Un mosaico que muestra el encuentro entre Moctezuma y Cortés, fuera del Templo del Hospital de Jesús Nazareno, en Ciudad de México, donde descansan los restos del conquistador español.

Getty Images
Un mosaico que muestra el encuentro entre Moctezuma y Cortés fuera del Templo del Hospital de Jesús Nazareno, en Ciudad de México, donde descansan los restos del conquistador español.

Casi el 99% de los descendientes auténticos de Moctezuma hoy en día no portan el apellido porque a través de la historia ha pasado por la línea femenina y se ha perdido”, apunta el historiador.

“Por otro lado, el hecho de tener el apellido Moctezuma no significa necesariamente que sean descendientes”.

“Si no existen los papeles probatorios no tienen por qué serlo. Es como sucede con muchas personas que tienen apellidos de gran notabilidad como Álvarez de Toledo o De la Cerda, que son apellidos de la alta nobleza titular española, pero que en realidad muchas veces son descendientes de sujetos que estaban en América y fueron apadrinados, bautizados o incluso esclavizados por estos personajes que les aportaban su apellido”, agrega.

Los “privilegios” de los Moctezumas

El rastreo de los antepasados de los actuales descendientes de Moctezuma a lo largo de los siglos es posible, apuntan los expertos, gracias a los privilegios y la consideración de nobles que la corona española mantuvo con la familia del tlatoani.

Algunos de sus hijos entroncaron con españoles y sus huellas perduraron en documentos y archivos.

Los Moctezuma tienen unos privilegios especiales porque su padre le entregó su reino al rey de España a través de Cortés. Por eso se le reconoció como su más fiel vasallo. Nunca se enfrentó”, apunta María Castañeda de la Paz.

“Los indígenas participaron en la conquista junto a los españoles y fueron un elemento muy importante. Por tanto, la corona reconoce a la mayoría de nobles indígenas, que siempre mencionan su participación en la conquista”, explica la experta en historia mexicana del siglo XVI.

Moctezumas a caballo entre España y México

Desde muy temprano, señalan los investigadores, se producirán continuos “trasvases” de descendientes de Moctezuma a uno y otro lado del Atlántico.

Esto explica que sus familiares actuales estén repartidos sobre todo entre México y España.

“La línea del primogénito varón, don Pedro de Moctezuma, está perfectamente documentada y legalizada. El principal descendiente de esa línea es el duque de Moctezuma de Tultengo actual, que reside en España”, señala González Acosta.

El escudo de armas de los Duques de Moctezuma de Tultengo.

Dominio público
El escudo de armas de los Duques de Moctezuma de Tultengo.

“También hay dispersos por el mundo descendientes de Isabel Tecuichpo Moctezuma, hija de Moctezuma. En Granada, por ejemplo, están los condes de Miravalle, que descienden de ella”.

“Hace un tiempo falleció la condesa de Miravalle, pero heredó el título su hija, Carmen Ruiz Henríquez de Luna”, agrega.

El historiador de la UNAM desgrana nombres y anécdotas sobre los descendientes del tlatoani y destaca la importancia que tuvieron algunos de ellos en la historia española.

“Hubo un conde de Moctezuma, Alonso Marcilla de Teruel Moctezuma, que fue alcalde de Madrid en la época de Fernando VII. Y otro Moctezuma, Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, fundó la Guardia Civil española. Su fundador fue un Moctezuma”, apunta entre risas.

¿Qué derechos tienen los descendientes?

Pero, ¿hasta qué punto el abolengo y las glorias pasadas o presentes otorgan a los continuadores de este linaje ilustre algún derecho dinástico sobre una supuesta corona imperial mexicana, como se ha sugerido en ocasiones?

Acosta descarta ese tipo de planteamientos y los califica de “locura”.

“Descendencia dinástica no hay ninguna. Cuando Moctezuma II muere, el cargo de tlatoani, jefe de la triple alianza, continúa hasta Cuauhtémoc. Por tanto, descendencia que pueda alegar algún derecho monárquico a alguna corona de México, no existe”.

“Lo que sí hay es descendencia sanguínea”, matiza el historiador.

Ilustración de Francisco Javier Girón

Guardia Civil
El fundador de la Guardia Civil española, Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, era descendiente en undécima generación de Moctezuma II.

La “pensión de los Moctezuma”

No obstante, durante siglos, una de las ramas de descendientes de Moctezuma percibió una cantidad de dinero derivada de su condición de terratenientes -la conocida como “pensión de los Moctezuma”- que se convirtió en un terreno abonado para los reclamos y la polémica.

Esta renta era en realidad un censo enfitéutico, una cantidad que recibían los propietarios a cambio de ceder el usufructo de tierras o edificios.

“No era pensión ni era de los Moctezumas en general. No se les pagaba por ser descendientes de Moctezuma sino por ser propietarios de una tierra que les concedió el rey de España”, apunta González Acosta.

“Además no era a todos los Moctezuma. Los herederos de Pedro de Moctezuma nunca la recibieron”.

Esta ‘pensión’ se dispone por una cédula de Carlos V de 1552 a favor de Isabel de Cuichpo Moctezuma y es solamente para sus descendientes. Una parte son los Miravalle, que están en Granada, y otra parte viven acá en México”, agrega el estudioso.

Durante más de 300 años, los descendientes de la hija del tlatoani percibieron ese pago, que se mantuvo durante todo el virreinato y también tras la independencia de México, cuyos gobiernos lo respetaron hasta 1934.

En ese momento, el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez abolió la “pensión de los Moctezuma”. Fue una decisión que algunos descendientes disputan hasta hoy.

Ilustración de Moctezuma II

Getty Images
México abolió la “pensión de los Moctezuma” en 1934.

“Después de aquello vino la Guerra Civil Española en 1936 y se rompen relaciones entre México y España. Tras la muerte de Francisco Franco, en 1975, hubo gestiones de los descendientes para reclamar este asunto”, dice González Acosta.

“Ellos me han dicho que no les interesa la parte económica sino la parte simbólica. Ser reconocidos como los descendientes de Moctezuma”, sugiere el historiador.

La “farsa” de los “Moctezumas catalanes”

Este tipo de privilegios -además del prestigio asociado a ser descendiente de la realeza azteca- hizo que a lo largo de los siglos surgieran numerosos reclamos falsos de consanguinidad con Moctezuma.

De entre estos pretendientes dudosos, uno de los que más tinta hizo correr es el que sitúa una línea de descendientes de Moctezuma en el pequeño pueblo de Toloriu, en el Pirineo catalán.

De acuerdo con esta historia, una supuesta hija de Moctezuma llamada Xipaguazín -o María, tras su bautismo- llegó a Cataluña de la mano de un -también presunto- Joan de Grau, varón de Toloriu, que habría acompañado a Cortés en la conquista de México.

Algunas versiones añaden que, en su viaje al Pirineo, la supuesta princesa llevó consigo un valioso tesoro del cual se perdió el rastro.

Con estos elementos no es de extrañar que este relato haya servido de fuente de inspiración para novelas y artículos.

Los historiadores consultados, en cambio, descartan la veracidad de esta historia y sitúan su origen en los años 50 del siglo XX.

Banderas de México y Cataluña

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Las versiones de que una hija de Moctezuma viajó a Cataluña con un valioso tesoro que se perdió son falsas, aseguran los historiadores.

En aquella época, señalan, el barcelonés Guillermo Grau Rifé la utilizó para presentarse como descendiente de Xipaguazín y autoproclamarse príncipe Guillermo III de Grau-Moctezuma.

Fue una farsa, un fraude. Además, muy burdo. Este señor Grau se inventó que era descendiente y se autonombró gran emperador de México, pero fue desenmascarado”, asegura Acosta.

“Para empezar, María Xipaguazín no existió. Ni con ese nombre. Además, no existe ningún documento que diga que una hija de Moctezuma navegó y se fue a España. No hay nada de eso”, añade.

Y -concluye- no existió ningún conquistador con el nombre de Joan de Grau.

El barón que no existió

Tampoco en la zona del Pirineo que supuestamente fue escenario de aquellos hechos se tiene constancia de la existencia de un barón de Toloriu llamado Joan Grau.

“No hubo nunca una baronía en Toloriu. Con lo cual no hay base real. No es ni siquiera una leyenda local. Es una invención de este señor que en los años 50 subía al pueblo y se declaraba descendiente de aquel supuesto matrimonio”, le explica a BBC Mundo Carles Gascón, técnico de patrimonio del Consejo Comarcal del Alt Urgell, al cual pertenece Toloriu.

Sin embargo, indica el historiador, esta historia llegó a cuajar hasta cierto punto a nivel local a lo largo de los años.

Aún hoy en día, en la iglesia de Toloriu se puede ver una placa conmemorativa del enterramiento de la presunta princesa azteca. Un “homenaje” que el mismo Guillermo Grau hizo colocar.

“Es un constructo que nació en los años 50, pero la memoria es muy fina. Es algo de lo que se ha hablado tanto y se ha hecho tanta propaganda que es natural que alguna gente lo acabe creyendo”, sugiere el escritor e historiador local Albert Villaró.

El Penacho de Moctezuma

Getty Images
El Penacho de Moctezuma, como se conoce al tocado de plumas engarzadas en oro que supuestamente usó el líder azteca, se conserva en el Museo de etnología de Viena, en Austria.

Reclamos de falsos descendientes

Pero los presuntos descendientes catalanes de Moctezuma no fueron los primeros en querer sumarse a la saga.

“Son muchos los casos que no se pueden probar. En el siglo XVIII se copian muchos papeles y documentos y hay personas que se dicen descendientes sin que esto sea cierto”, afirma María Castañeda.

Por este motivo, los expertos consultados por BBC Mundo insisten en la necesidad de que existan documentos fiables para hablar con propiedad de descendientes del tlatoani.

“Lo primero es probar que los papeles son auténticos”, insiste González Acosta.

“No hay que olvidar que detrás de estas pretensiones había muchas veces un interés económico. Durante siglos tener un título implicaba una serie de privilegios. Después ya no”.

“Ahora los aristócratas titulados viven de su trabajo. En todo caso reciben beneficios por las propiedades que tienen, pero nadie recibe un dinero por ser duque. Hoy en día tener un título hasta te cuesta dinero”, concluye el historiador.


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