OCDE califica al sistema de salud mexicano como fragmentado e ineficiente

En el documento “Estudios de la OCDE sobre los sistemas de salud: México 2016”, el organismo destaca que la fragmentación del sistema sanitario en diferentes esquemas de aseguramiento médico - como son el Seguro Popular, el IMSS, el ISSSTE, Pemex y el de las fuerzas armadas - impide una prestación de servicios médicos sólida, justa y sostenible, pues cada una de esas instituciones presta servicios distintos, con precios distintos y resultados distintos.

OCDE califica al sistema de salud mexicano como fragmentado e ineficiente
La mezcla de una toxina con una proteína que se incluye en la vacuna contra la malaria es capaz de destruir las células con cáncer. // Foto: Archivo Cuartoscuro. Cuartoscuro
La mezcla de una toxina con una proteína que se incluye en la vacuna contra la malaria es capaz de destruir las células con cáncer. // Foto: Archivo Cuartoscuro.
La mezcla de una toxina con una proteína que se incluye en la vacuna contra la malaria es capaz de destruir las células con cáncer. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

La actual organización del sistema de salud en México falla en atender las necesidades de salud de los mexicanos, no es equitativo y funciona con ineficiencias, concluyó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en un estudio presentado este miércoles 6 de enero.

En el documento “Estudios de la OCDE sobre los sistemas de salud: México 2016”, el organismo destaca que la fragmentación del sistema sanitario en diferentes esquemas de aseguramiento médico – como son el Seguro Popular, el IMSS, el ISSSTE, Pemex y el de las fuerzas armadas – impide una prestación de servicios médicos sólida, justa y sostenible, pues cada una de esas instituciones presta servicios distintos, con precios distintos y resultados distintos.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 39.2% de los mexicanos está afiliado al IMSS, el 7.7% al ISSSTE, el 3.3% se atienden en el sector privado y el 1.2% son derechohabientes de los servicios médicos de Pemex o las secretarías de la Defensa y Marina. Casi la mitad de la población , el 49.9%, está afiliada al Seguro Popular, que aunque es financiado por la Secretaría de Salud federal es operado por cada gobierno estatal. Con este esquema, los usuarios del Seguro Popular tienen acceso a menos intervenciones médicas que los afiliados al IMSS o al ISSSTE, además de que el presupuesto que proporcionalmente asigna el gobierno es menor.

En su informe, la OCDE lamentó que la atención médica en México dependa de la condición laboral de cada mexicano, pues cuando una persona cae en la informalidad, pierde la atención médica a la que tenía derecho.

La Organización da por hecho que en el corto plazo no se logrará una reforma a fondo que unifique el sistema de salud y supere estos obstáculos -a pesar de que fue una de las metas de esta administración al principio del sexenio- por lo que hace una serie de propuestas para homologar los servicios que ofrece cada institución, como aumentar la posibilidad de que un derechohabiente de una institución pueda ser atendido en otra. Este punto ya había sido recomendado al gobierno mexicano en 2005, sin que se hayan presentado avances considerables.

México necesita un sistema de salud que responda a las necesidades cambiantes de las personas, capaz de ofrecer un cuidado continuo, personalizado, proactivo y con orientación preventiva, además de ser rentable y sustentable. Sin embargo, un análisis de las disposiciones actuales sugiere que esto está lejos de ser el caso”, sentencia.

Además de la inequidad en la prestación de los servicios, la OCDE afirma que una reforma es un urgente porque México presenta peores indicadores de calidad que el resto de los países miembros y para ello da ejemplos cotidianos relacionados con la supervivencia de las personas que sufren urgencias médicas. Es el caso de aquellos que sufrieron un infarto o un accidente cerebrovascular y cuyas tasas de supervivencia un mes después son muy inferiores en comparación con el promedio de la OCDE.

Al respecto, la Organización se pronunció por el fortalecimiento de un sistema cuya prioridad sea brindar servicios de calidad que rindan cuentas, estén orientados a la atención preventiva y primario, y se apoye tanto en el sector público como en el sector privado. Propone también la creación de una agencia nacional, independiente de la Secretaría de Salud, encargada de supervisar y mejorar la calidad de los servicios que establezca estándares para una atención “segura y efectiva” en todas las instituciones integrantes del sistema.

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