3 mil custodios en prisiones estatales reprobaron los controles de confianza
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3 mil custodios en prisiones estatales reprobaron los controles de confianza

A nivel nacional, 1 de cada 10 custodios no superó las pruebas de control de confianza, pero sigue laborando. Hay estados en donde los guardias reprobados son más del 40% o 50%.
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Por Arturo Angel
16 de febrero, 2016
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Custodios en la cárcel de Topo Chico // Foto: Cuartoscuro

Custodios en la cárcel de Topo Chico // Foto: Cuartoscuro

La seguridad de las cárceles estatales en México está a cargo de casi 30 mil custodios, entre mandos y guardias. En promedio, hay un custodio para cuidar a ocho internos, lo que está dentro (apenas) de los estándares internacionales. El problema es que más de tres mil de esos guardias, incluidos 200 mandos, no son confiables.

Datos oficiales revelan que a nivel nacional, por lo menos uno de cada 10 elementos de seguridad asignados a los centros penitenciarios estatales, incluyendo a los propios mandos, no deberían estar ahí, pues no superaron las pruebas obligatorias para establecer si son aptos y confiables para desempeñar su trabajo.

Hay estados donde la realidad es aún más dramática. En Nuevo León por ejemplo, donde se encuentra el penal estatal de Topo Chico que el pasado 11 de febrero registró una riña que dejó 49 muertos, casi la cuarta parte de los custodios no son confiables. En Veracruz más de la mitad del personal está reprobado.

En total, de acuerdo con las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, proporcionadas a Animal Político por la organización Causa en Común, hay 29 mil 534 elementos de seguridad en activo en los reclusorios de los estados.

De todos ellos, tres mil 155 reprobaron el proceso de evaluación de control de confianza, lo que representa un 11% del estado de fuerza total.

En el universo del personal hay mil 820 efectivos que son mandos de distinto nivel, de los cuales poco más de 200 no son confiables. En tanto, de los 27 mil 700 custodios operativos, tres mil 155 están reprobados. En ambos casos es una proporción del 11% de los servidores públicos en funciones.

Las deficiencias en los esquemas de seguridad de las cárceles, son un común denominador en incidentes graves como el ocurrido en Topo Chico o en la muerte de 44 reos en la cárcel de Apodaca en 2012, y en donde fueron cómplices custodios, jefes de seguridad y directores.

En el país están en funcionamiento 285 centros penitenciarios estatales que albergan a poco más de 223 mil personas recluidas, de acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de Seguridad.

11% de los custodios en prisiones estatales reprobaron controles de confianza. Gráfico: Omar Bobadilla

11% de los custodios en prisiones estatales reprobaron controles de confianza. Gráfico: Omar Bobadilla

Cárceles en mayor riesgo

En Veracruz, la mayoría del personal de seguridad asignado a los reclusorios estatales, no es confiable. Es la única entidad en el país en donde son mayoría los elementos de prevención y readaptación social reprobados que los aprobados. El 57% de los más de 700 efectivos en funcionales no superaron los exámenes

Además, la entidad que gobierna Javier Duarte ocupa el segundo sitio en mandos de cárceles reprobados con 48%.

Cabe señalar que en Veracruz hay 17 Centros de Reinserción Social cuya seguridad depende del estado, En dichas cárceles hay casi siete mil internos que representan una sobrepoblación superior al 8%.

Tabasco es la segunda entidad con la mayor proporción de custodios de las cárceles reprobados, con aproximadamente el 40%. En dicha entidad hay seis penales estatales, siendo la de mayor tamaño el centro de Reinserción Social de Tabasco, que tiene una sobrepoblación que supera el 65%.

Otro foco rojo es Zacatecas en donde el 38% de los custodios de las prisiones fueron calificados como no aptos. Incluso, la entidad cuenta con el mayor porcentaje de mandos reprobados. De sus 15 jefes de seguridad en reclusorios, ocho no superaron las evaluaciones, que representan el 53%.

En Zacatecas existen 16 centros penitenciarios responsabilidad del estado que albergan a cerca de dos mil reos.

En Sinaloa el 36% de los custodios de las prisiones y el 38% de sus jefes no son en teoría confiables. El estado cuenta con cuatro penales estatales con cerca de siete mil internos de los cuales, más de mil 300 son del orden federal, principalmente vinculados con el crimen organizado. La sobrepoblación carcelaria en la entidad es de casi 7%.

En Baja California Sur, donde hay cinco prisiones estatales con más de 14 mil reos, 124 de los 400 custodios y mandos en las cárceles tampoco son confiables, lo que equivale a casi la tercera parte de todo el equipo de seguridad.

Gráfico: Omar Bobadilla

Gráfico: Omar Bobadilla

Déficit en vigilancia

Hasta el cierre del año pasado había poco más de 223 mil personas recluidas en los penales bajo administración de los estados, los cuales en realidad fueron construidos con espacios para albergar únicamente a 148 mil internos. La sobrepoblación en estas cárceles supera entonces el 63 %.

A cargo de la seguridad de todos esos reos hay poco más de 29 mil custodios (27 mil sin contar los mandos), lo que es en promedio un elemento de seguridad para cuidar a cada 8 o 9 internos.

Dicha proporción se encuentra dentro de los márgenes del estándar internacional para los centros penitenciarios. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU) el mínimo de seguridad en una cárcel debe ser de un guardia de seguridad por cada diez personas presas.

Pese a lo anterior, existen algunas entidades en el país en donde si existe un déficit en tema de custodios, en comparación con el referido parámetro internacional.

El caso más grave es el de Quintana Roo en donde los centros penitenciaros locales albergan a poco más de cuatro mil reos, sin embargo el estado de fuerza es de solo 136 elementos de seguridad, lo que apenas es un policía por cada 29 internos.

En el estado de Sinaloa, que se encuentra entre los de mayor proporción de custodios no aptos, hay 596 guardias de seguridad a cargo de siete mil 233 internos, lo que arroja un promedio de un custodio para cada 12 reos.

Otro caso es el de Baja California en donde hay 15 mil 658 internos frente a mil 405 guaridas de seguridad lo que en una proporción de un custodio para 11 encarcelados. El mismo déficit de seguridad se presenta en Oaxaca e Hidalgo con un promedio de un guardia por once reos.

Bombas de tiempo

Las deficiencias en los esquemas de seguridad de los centros penitenciarios en los estados ha derivado ya en el surgimiento de algunas situaciones de crisis, sobre todo relacionadas con hechos de violencia o la fuga de reos.

El último caso y el más violento hasta ahora fue el del pasado 11 de febrero en el Centro Preventivo de Reinserción Social de Topo Chico, en donde una presunta pelea entre internos dejó 49 muertos. El incidente exhibió además las deficientes condiciones de vigilancia y seguridad en el penal. Por ese caso fueron detenidos tres mandos del centro, incluyendo su directora: Gregoria Salazar.

Otro hecho grave se registró en el centro penitenciario de Apodaca, también en Nuevo León, entre el 19 y 20 de febrero del 2012. Tras una serie de disturbios 44 internos perdieron la vida mientras que otros 30 lograron escapar de las instalaciones. El entonces gobernador Rodrigo Medina dijo que mandos del reclusorio, entre ellos el director y el jefe de seguridad, tuvieron responsabilidades en los hechos.

El diciembre de 2010, por mencionar otro ejemplo de varios, se registró la fuga de reos más grande de la que se tenga registro de una cárcel local: 151 internos escaparon del penal de Nuevo Laredo .Seis meses más tarde otros 61 internos también escaparon de dicha prisión bajo jurisdicción del estado.

En total ocho funcionarios del penal, entre ellos el director y diversos custodios, fueron consignados por el Ministerio público por su responsabilidad y complicidad en la fuga de los internos.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

// Gráfico: Omar Bobadilla.

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Qué impacto tiene para la elección que Trump tenga COVID (y qué otras dudas deja)

Dos de las grandes cuestiones tras el positivo de Trump son cuál es su riesgo y cómo afectará su convalecencia a la campaña electoral.
2 de octubre, 2020
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“Se convirtió en el paciente de más alto perfil del mundo de una enfermedad que ha matado a más de un millón de personas”.

Así ha descrito el sitio Político a Donald Trump tras darse a conocer su positivo por covid-19.

Hasta este momento solo presenta síntomas leves, según funcionarios de la Casa Blanca.

Durante meses, el presidente estadounidense minimizó la pandemia y se mostró escéptico sobre la gravedad de la enfermedad, pese a que Estados Unidos acumula 208.000 fallecidos por covid-19, la cifra más alta de muertes en el mundo.

Pero la noticia del positivo de Trump, y de su esposa Melania, llega en un momento particularmente delicado: solo un mes antes de la elección presidencial en la que el actual mandatario se mide al demócrata Joe Biden.

Biden dijo que “rezaría por la salud y la seguridad” de Trump y su familia.

Una de las grandes cuestiones ahora es cómo afectará la convalecencia de Trump a la campaña electoral.

Analizamos esta y otras interrogantes que deja este positivo.

¿Qué se sabe sobre la salud de Trump?

El médico de Trump, Sean Conley, emitió un comunicado a última hora del jueves, diciendo que el presidente y la primera dama estaban “bien en este momento y planean quedarse en la Casa Blanca durante su convalecencia”.

“Espero que el presidente continúe desempeñando sus funciones sin interrupciones mientras se recupera, y los mantendré informados sobre cualquier desarrollo futuro”, agregaba el comunicado.

El médico no proporcionó más detalles.

Donald Trump sosteniendo una mascarilla.

Getty Images
Durante meses, el presidente estadounidense minimizó la pandemia y ha sido reacio a usar la mascarilla.

Según el examen físico más reciente de Trump, realizado a principios de este año, pesaba 110,7 kg.

Esto se considera obeso para su altura de 1,9 m.

Pero el doctor Conley dijo en ese momento que el presidente “se mantiene sano”.

Trump también tendrá la mejor atención médica disponible.

¿Está en un riesgo particular por su edad?

Para el caso del nuevo coronavirus, la edad es un factor de riesgo claro: a mayor edad, mayor es el peligro de que una infección por coronavirus se convierta en una amenaza para la vida.

Las personas de entre 64 y 74 años con covid en EE.UU. tienen cinco veces más probabilidades de necesitar atención hospitalaria y 90 veces más probabilidades de morir que alguien de 20 años.

Según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), 8 de cada 10 muertes por covid-19 en el país han sido mayores de 65 años.

Trump y Melania

Reuters
El mandatario y la primera dama recibieron la confirmación de su contagio después de que una asistente presidencial diera positivo.

El virus también parece afectar más a los hombres y a las personas con sobrepeso.

Esto ocurre porque la obesidad provoca un estado de inflamación crónica que afecta al funcionamiento de las células del cuerpo y de sus superficies mucosas, que ven interrumpida su función de barrera protectora natural y facilitan el ataque de virus como el covid-19.

También tiene efectos negativos sobre el sistema inmune, como la disminución en la producción de proteínas vitales para defender al cuerpo contra posibles infecciones.

Pero ese es el panorama general, un patrón visto en toda la población, y no se puede adelantar cómo evolucionará el presidente estadounidense.

Para el corresponsal de salud de la BBC James Gallagher es peligroso especular sobre cómo afectará el virus a cualquier persona.

La salud de dos personas de 74 años puede ser muy diferente y otras afecciones médicas alteran enormemente la amenaza que representa este virus.

¿Qué va a pasar con la campaña?

Los CDC dicen que una persona debe aislarse durante 10 días después de una prueba positiva.

“Comenzaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Lo superaremos juntos!”, escribió en Twitter Trump, al dar la noticia de su positivo.

Para Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC para Norteamérica, es difícil decir exactamente cuán trascendental es esto a tan solo 32 días de las elecciones estadounidenses.

Esta ya era una campaña muy particular, sin eventos masivos debido a la pandemia.

El segundo debate presidencial entre Trump y Biden está programado para el 15 de octubre en Miami, Florida, y todavía no está claro cómo afectará el contagio del presidente a su organización.

No obstante, Mica Mosbacher quien forma parte del equipo de asesores de la campaña de Trump, dijo este viernes en el programa Today de la BBC que se sienten “muy optimistas” y no descarta que el debate se pueda hacer de manera virtual.

“Siguiendo los lineamientos de los CDC, (Trump) no podrá asistir a eventos masivos”, dijo Mosbacher, “pero es totalmente posible hacer un debate virtual en dos semanas”.

“El presidente continuará trabajando desde la Casa Blanca”.

También está por ver cómo maneja esto la campaña del mandatario, que según Zurcher tendrá que responder por qué el presidente adoptó una actitud aparentemente tan arrogante hacia la pandemia, y cuántos altos cargos en la Casa Blanca pueden haberse vistos expuestos.

Debate presidencial entre Trump y Biden.

Getty Images
Donald Trump y Joe Biden se enfrentaron en el primer debate presidencial el pasado 29 de septiembre.

Hace solo dos días, durante el primer debate, Trump menospreció al oponente demócrata Joe Biden por usar con frecuencia mascarillas y no dar mítines de campaña del mismo tamaño que los suyos.

¿Bajo qué circunstancias se podrían retrasar las elecciones?

En cualquier caso, el período de cuarentena del presidente Trump tiene un impacto en su capacidad para hacer campaña y por eso otra de las cuestiones que surge es sobre las posibilidades de que la elección se retrase.

Según la ley estadounidense, las elecciones presidenciales se llevan a cabo el martes después del primer lunes de noviembre, cada cuatro años, por lo que este año son el 3 de noviembre.

Cambiar la fecha dependería de los legisladores estadounidenses, no del presidente. Se requeriría una mayoría en ambas Cámaras del Congreso -Cámara de Representantes y Senado- para cualquier cambio de fecha.

Eso parece poco probable dado que la Cámara de Representantes está controlada por los demócratas.

Pero incluso aunque se cambiara, la Constitución estadounidense establece que una administración presidencial solo dura cuatro años. Entonces, el mandato del presidente Trump expirará automáticamente al mediodía del 20 de enero de 2021.

¿Qué pasa si Trump cae gravemente enfermo y no puede cumplir con sus deberes?

Por ahora, no se ha informado que el presidente se encuentre mal, y este es un escenario que no anticipan desde la campaña de Trump.

“Es un guerrero y un luchador y no anticipamos en este momento que quedará incapacitado”, dijo Mosbacher en el Today. “Así que nos sentimos muy optimistas acerca de esta situación”.

Donald Trump y Mike Pence.

Getty Images
La Constitución de Estados Unidos establece que el presidente puede entregar el poder a su vicepresidente si no puede seguir con sus deberes.

No obstante, si resulta gravemente enfermo y no puede cumplir con sus deberes, la 25ª Enmienda la Constitución de Estados Unidos establece que el presidente puede entregar el poder a su vicepresidente, lo que significa que Mike Pence se convertiría en presidente interino.

Pence dio negativo en la última prueba que se le realizó, este viernes, según informó su vocero.

Una vez recuperado, Trump podría reclamar su posición.

Esto sucedió durante las administraciones de Ronald Reagan y George W. Bush.

Si Pence quedara incapacitado también, bajo la Ley de Sucesión Presidencial Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, una demócrata, sería la siguiente en la fila, aunque los expertos constitucionales dicen que tal transferencia de poder generaría batallas legales.

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