Alemania no encuentra a 130,000 refugiados a los que abrió sus fronteras
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Alemania no encuentra a 130,000 refugiados a los que abrió sus fronteras

Esas personas pudieron desplazarse a otros países, regresar a sus lugares de origen o "pasado a la clandestinidad"
BBC Mundo
Por BBC Mundo
27 de febrero, 2016
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// Foto: BBC Mundo

// Foto: BBC Mundo

¿Dónde están 130,000 refugiados que llegaron a Alemania? El país europeo no los encuentra. La historia podría servir para una serie de misterio de Netflix. O para que se encendiera la alarma ante la creciente ola de xenofobia.

Pero, ¿cuál es realmente el motivo?

Las autoridades alemanas reconocieron efectivamente este viernes que no sabe dónde están más de 130,000 personas que llegaron al país en busca de asilo. Nunca aparecieron en los centros de acogida a los que fueron destinados. La cifra supone un 13% del 1,1 millón de refugiados que arribó al país en 2015.

El Ministerio del Interior admitió la “desaparición” ante una pregunta parlamentaria del partido opositor La Izquierda.

Y citó las posibles causas: que estas personas se hayan desplazado a otros países, que hayan regresado a sus lugares de origen o que hayan “pasado a la clandestinidad”.

Entre los que no aparecen en los centros también están aquellos que pasan a vivir con familiares o amigos ya establecidos previamente. Y hay que sumar también los casos de personas doblemente registradas.

Por lo tanto, el misterio puede explicarse más por la burocracia y el complejo sistema de registro que tiene Alemania y que fue sustituido por otro más preciso a mitad de mes.

Nuevo sistema

A partir de ahora y al llegar al país, los refugiados recibirán un documento de identidad de tal manera que queden registrados en una base de datos nacional común, lo que evitará la contabilidad múltiple y reducirá el número de “desaparecidos”.

El director de la Oficina Federal para la Migración, Frank-Jürgen Weise, aseguró este jueves que las autoridades desconocen el nombre o identidad de 200.000 a 400.000 personas. “Eso lo resolveremos con el documento de identidad de llegada”, dijo Weise.

Del poco más de un millón de refugiados que llegaron a Alemania en 2015, unos 476.000 pidieron asilo. Pero , ¿qué pasá con el resto?

Según estimaciones, un 20% de los llegados a Alemania continúa el camino a otros países europeos, donde solicita asilo, por lo que nunca aparecen en el centro de acogida que se les indicó.

Cuando un refugiado llega a Alemania se le registra en un sistema, que los va repartiendo entre los diferentes estados que conforman el país. El nombre, junto a las huellas dactilares, sólo se pide en el momento de la solicitud oficial de asilo.

Por lo tanto, si no pide asilo ni aparece en el centro de acogida asignado, se desconoce su paradero.

A partir de ahora, esos datos de identidad aparecerán en el documento que se les dará nada más que pisen suelo alemán. Quien carezca de él, no se podrá beneficiar de los servicios sociales del gobierno.

Otro problema añadido es la falta de documentos personales. Según la policía alemana, el 77% de los migrantes que llegaron a la frontera el pasado enero carecía de documentos de identidad.

3,6 millones de refugiados

El gobierno alemán estima que podrían llegar 500.000 migrantes al año entre 2016 y 2020, lo que unido al 1,1 millón de 2015 daría un total de 3,6 millones hasta 2020.

Desde comienzo de 2016, más de 100.000 migrantes entraron al país. Las autoridades aseguran, sin embargo, que el número de entradas se ha reducido drásticamente por el mayor control en los países balcánicos, por los que llegan los refugiados escapando sobre todo de Siria hasta el norte y oeste de Europa.

Hasta 10.000 personas al día llegaron a Alemania durante el verano (boreal), el peor momento de la crisis.

En los últimos meses Alemania es uno de los países que más se ha visto afectado por la crisis migratoria desatada sobre todo por el conflicto en Siria. Después de los sirios, los afganos conforman el segundo mayor grupo de personas que pide asilo en Alemania.

La llegada masiva de migrantes ha generado tensiones sociales en el país europeo y ha sido aprovechada por los partidos políticos y grupos de extrema derecha.

El jueves, el Parlamento alemán aprobó un paquete de medidas para endurecer la concesión de asilo.

Pero mientras se trata de poner freno al flujo de migrantes de Medio Oriente, Alemania busca por otro lado atraer mano de obra extranjera cualificada para poder mantener el ritmo de una economía que es la más potente de Europa.

“Nuestra calidad de vida futura depende de cuántas personas estén trabajando en Alemania y contribuyendo a nuestra prosperidad”, dijo este viernes la ministra de Trabajo, Andrea Nahles.

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Fotos: Oscar Guerrero

Empleadas del hogar pierden su trabajo por pandemia, ahora se autoemplean para vivir

Tras dos años de pandemia, las 800 integrantes de la Red de Mujeres Empleadas del Hogar decidieron emprender para generar recursos económicos.
Fotos: Oscar Guerrero
Por Beatriz García/Amapola Periodismo
2 de abril, 2022
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Aureliana Aguilar Mosso, es originaria de El Epazote, municipio de Chilapa, tiene 59 años y 30 empleándose en lavar ropa a mano. Durante la pandemia por la Covid-19, se quedó sin empleo junto a muchas de sus compañeras.

Aureliana es una de las 800 integrantes de la Red de Mujeres Empleadas del Hogar, tras dos años de pandemia decidieron emprender para generar recursos económicos.

La Red de Mujeres Empleadas del Hogar, con sede en Chilpancingo, busca el respeto de los derechos laborales de estas 800 mujeres, pero también que los conozcan para evitar que sufran la explotación laboral.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Guerrero, hay 60,000 trabajadoras del hogar.

Desde hace siete años, Aureliana forma parte de la Red de Mujeres Empleadas del Hogar. Una vez llegaron a Chilapa y le explicaron sus derechos para que no permitiera la explotación laboral.

A Aureliana le gustó la idea de organizarse con otras mujeres para buscar su bienestar. La red llegó en un momento oportuno: cuando más le estresaba su trabajo.

“Gracias a las compañeras que me invitaron, antes no platicaba con nadie, estaba estresada y aquí gracias a las compañeras que me invitaron, salgo”, manifestó.

Lee: Acceso igualitario a empleos dignos para trabajadoras del hogar: el camino a la verdadera reivindicación de sus derechos

Ahora, Aureliana trata de mantenerse activa en la red asistiendo a talleres y reuniones en Chilpancingo.

Aureliana perdió su empleo durante la pandemia. En estos meses, como muchas de su compañera, experimentó como se negaban a contratarlas cuando se enteraban que tenía un contagio de coronavirus, como cuando su hija se enfermó.

“Mi hija se me enfermó, ella trabaja en Iguala en un Tribunal, dice que le agarró el Covid, se vino a la casa, ni modo que le dijera que no, es mi hija. Sí nos afectó, si se dan cuenta que te dio la enfermedad no te dan el trabajo piensan que tú también tienes Covid, yo me quedaba callada, no decía nada”, explica la trabajadora.

Ante la pandemia, Aureliana y sus compañeras idearon emprender, para buscar cómo generar ingresos económicos y fue que buscaron apoyos económicos mediante convocatorias y así producir lo que saben hacer: pasta de mole, comida, postres, dulces, bordados. La producción la iniciaron el pasado 19 de marzo.

En el caso de Aureliana produjo pasta de mole, porque lo sabe hacer. Hizo equipo para producir mole con dos de sus compañeras, también de Chilapa: Olivia Bello Aguilar y Casilda Juárez Sánchez.

Las tres trabajadoras se han distribuido en su comunidad, en el trabajo de la hija de Aureliana en Iguala, con sus mismas compañeras. Las tres están motivadas para continuar emprendiendo y poco poco volver a reactivar su economía y su empleo en el lavado de ropa.

Desde hace 30 años, Aureliana se dedica a lavar ropa a mano, con eso junto con su esposo mantuvo a sus ocho hijos.

Empezó a lavar ropa por invitación de una amiga, que al mudarse le dejó a su cargo las lavadas de ropa de las clientas que ya tenía. Aurelina aceptó.

“Ahí empecé a sobresalir con mis hijos, los mantuve con la lavada, les di estudios como pude porque la licenciatura ya no, eso ya es otro dinero, nomás le di secundaria y prepa. Ahorita gracias a Dios entre mis hijos los más grandes apoyaron a los demás, son dos los que se prepararon”, cuenta.

En Chilapa, Aureliana asiste a lavaderos públicos, donde por 2 pesos lava el tiempo que desee y utiliza el agua que necesita.

Ella pone en costales la ropa que tiene que lavar y se traslada a los lavaderos públicos, ubicados en el barrio de San Antonio.

Al inicio, Aureliana lavó hasta 12 docenas de ropa al día. Poco a poco la conocieron más personas porque todos los días la veían cargando los bultos con ropa e identificaban que a eso se dedicaba y la contrataban.

Ahora que los hijos de Aureliana crecieron y ya no dependen de ella, no abandona su trabajo, aunque lava menos, unas siete docenas diarias.

Lee: Maternidad y cuidados para trabajadoras del hogar: promesas sin cumplir 

Al principio lavaba en las casas de quienes la contrataban pero no le gustó, porque los lavaderos eran pequeños y eso le complicaba más el trabajo.

Todavía recuerda a cuánto cobraba la docena de ropa al principio: 8 pesos; actualmente a 45 pesos.

“Cada año le vamos subiendo, porque decimos que entre más sube y más suben de precio las cosas no nos alcanza, a luchas algunos sí van pagado”, dijo.

—¿A raíz de este trabajo que implica fuerza usted padece alguna enfermedad?

—Hasta ahorita gracias a Dios no, pero sí ya me empieza a doler mi riñón, pero no he ido al médico. Me dolían las rodillas pero como me estoy tomando un tecito se me quita, además ya no lavo igual.

Las empleadas del hogar no cuentan con prestaciones de ley, mucho menos, con seguro social, solo perciben el pago, como el caso de Aureliana, por el lavado de la ropa.

Apoyo insuficiente: la red

La coordinadora de Proyectos en la Red de Mujeres Empleadas del Hogar, Petra Hermillo Martínez expuso que la iniciativa de emprender surgió porque las trabajadoras del hogar fueron despedidas de sus trabajos y a otras más les dijeron que después les llamaban, pero desde hace dos años no les llaman.

Las trabajadoras han ido a sus antiguos empleos pero les dicen que no hay trabajo y es por ello que comenzaron a trabajar en la propuesta para autoemplearse.

“Es como empezamos a trabajar una propuesta, una idea, una convocatoria que sacó la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH). Nos aceptaron”, expresó.

El pasado 8 de marzo recibieron el dinero, a los equipos, de tres o cuatro integrantes, les tocó de entre 7,000 a 10,000 pesos para comenzar su negocio.

Lee: Promesas sin cumplir: derechos reproductivos y laborales de las trabajadoras del hogar

Petra Hermillo destacó que las mujeres sí necesitan más apoyo ante las consecuencias que viven por la pandemia y así puedan generar sus propios recursos económicos, la mayoría de las 800 de sus compañeras perdieron su empleo y pocas han regresado.

La representante destacó las carencias de las trabajadoras del hogar, principalmente el de no contar con seguridad social, además de la lucha constante de que el pago que perciban sea proporcional al trabajo que hacen.

El 12 de diciembre del 2012, entró en vigor del Convenio 189 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) sobre Trabajadoras del Hogar, que determina que los funcionarios de todos los niveles sin pretexto deben intervenir y hacer valer los derechos que desde hace décadas pelean las trabajadoras: seguridad social, salario digno, respeto y cero discriminación.

Petra Hermillo lamentó que la pandemia haya impidio accionar este convenio y exigir para que las autoridades lo cumplan, sin embargo, dice, ya es momento de retomarlo así como su lucha para hacer valer sus derechos como trabajadoras del hogar.

 

Esta nota se publicó originalmente en Amapola Periodismo 

 

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