Desde ladrones de autopartes hasta asesinos múltiples: las víctimas de Topo Chico
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Desde ladrones de autopartes hasta asesinos múltiples: las víctimas de Topo Chico

El conflicto entre Jorge Iván Hernández Cantú y Juan Pedro Saldívar Farías, quienes ocasionaron el motín en el penal de Topo Chico, comenzó en noviembre cuando Saldívar Farías fue trasladado de un Cereso en Matamoros al penal de Nuevo León.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
12 de febrero, 2016
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Tras el motín, familiares de los internos acudieron al penal de Topo Chico. // Foto: Cuartoscuro.

Tras el motín, familiares de los internos acudieron al penal de Topo Chico. // Foto: Cuartoscuro.

La rivalidad entre los grupos liderados por Jorge Iván Hernández Cantú, alias ‘el Credo’, del Cártel del Golfo, y Juan Pedro Saldívar Farías, ‘el Z-27’, del Cártel de Los Zetas, ocasionó un motín en el penal de Topo Chico, en Nuevo León, que dejó un saldo de 49 muertos, entre ellos cinco calcinados, y 12 heridos, de acuerdo con el gobernador Jaime Rodríguez Calderón.

Entre las víctimas mortales del enfrentamiento se encuentran personas presas por delitos que van desde el robo de un autoestéreo, por trabajar como vigilante para el crimen organizado (halcones), narcomenudistas, secuestradores y personas vinculadas con asesinatos múltiples.

Uno de los casos que más llama la atención es el de Erick González Calzada, quien estaba preso por el robo de un autoestéreo cometido en Reynosa, Tamaulipas.

Casos similares ocurrieron con Luis Alejandro Ortiz Martínez, Luis Montemayor Torres y Juan Francisco Jesús Aguilar García, quienes estaban detenidos por robo de vehículos, aunque en el último caso, Aguilar García también estaba involucrado con bloqueos viales ocurridos en 2009, de acuerdo con un reporte del diario ABC de Monterrey.

Por el homicidio de una persona estaban presos Guadalupe Armando Graciano Rodríguez y Darío Sánchez Macías, mientras que Édgar Torres Dávila fue detenido y encarcelado por el asesinato de tres personas.

Francisco Villegas Ibarra y Miguel Ángel Gaytán Pardo estaban recluidos en el penal de Topo Chico por realizar labores de “halconeo” y narcomenudeo.

Los presos por casos de secuestro eran Robert Steve Segura Rivera y Damián Emanuel González Juárez, quienes eran acusados de participar en el plagio de Lorenzo Belden González. José Fabián Bernal Ortiz estaba vinculado con el secuestro de una mujer en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Juan Moreno Solís estaba preso por ser implicado en el asesinato de Raúl y Fortino de la Garza, cuñados de Sergio Alanís Marroquín, líder del PRI en Nuevo León.

Miguel Ángel Salas Valdez es implicado en ejecuciones, narcomenudeo y cobro de piso.

Otros dos casos que también destacan son el de José Frías Mendoza, implicado en el asesinato de 17 integrantes del grupo Kombo Kolombia, y José Luis Rodríguez  Huerta, vinculado a 16 asesinatos.

¿Quiénes encabezaban el enfrentamiento?

El conflicto entre Jorge Iván Hernández Cantú y Juan Pedro Saldívar Farías comenzó en noviembre, cuando el segundo fue trasladado del Cereso de Matamoros al penal de Topo Chico, donde ya estaba ‘El Credo’.

“(‘El Z-27’) vino a querer tomar el control del penal, cuando ahí había otra persona apodada ‘el Credo’, obviamente se enfrentan los dos grupos… al que traen es al ‘Z-27’ por una decisión absurda de un magistrado respecto a que este no necesitaba vigilancia extrema y mira lo que vino a provocar”, dijo el gobernador, en entrevista con Denise Maerker.

Jorge Iván Hernández Cantú, alias ‘el Credo’, fue detenido en noviembre de 2012, en Monterrey, durante un operativo que concluyó con la captura de 24 miembros del Cártel del Golfo, quienes confesaron haber cometido por lo menos 48 homicidios.

‘El Credo’ y su banda asesinaban y secuestraban a integrantes de otros grupos criminales que operaban en los municipios de Monterrey, Guadalupe, San Nicolás, Apodaca, Juárez y Santiago, informó el entonces vocero del Gobierno de Nuevo León, Jorge Domene, y el procurador estatal, Adrián de la Garza.

De acuerdo con el diario ABC de Monterrey, Hernández Cantú controlaba parte del penal de Topo Chico.

El rival del ‘Credo’, Juan Pedro Saldívar Farías, alias ‘el Z-27’, era un líder regional del Cártel de Los Zetas hasta antes de ser detenido en 2013 por el delito de homicidio cometido contra el estadounidense David Hartley, en septiembre de 2013.

Además, ‘el Z-27’ estaría relacionado con el ataque a agentes de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, ocurrido en febrero de 2011, en San Luis Potosí.

Saldívar Farías es hermano de José Manuel Saldívar Farías, ‘el Z-31’ o ‘el Borrado’, quien fue líder regional de Los Zetas en Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, y quien fue detenido en Laredo, Texas, cuando intentaba introducir ilegalmente una tonelada de mariguana a Estados Unidos.

Hasta la noche del jueves 11 de febrero, las autoridades de Nuevo León no habían informado si ‘el Credo’ o ‘el Z-27’ murieron en el enfrentamiento o si resultaron heridos.

Con información de ABC de Monterrey y Radio Fórmula.

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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